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Un paso más cerca de obtener energía del Nevado del Ruiz

      
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Géiser de 25 centímetros de altura formado por la acumulación de sílice, carbonatos y el ascenso de aguas a más de 90 ºC. Foto: John A. Forero. Agencia de Noticias Universidad Nacional.
A esta conclusión llegó John Álvaro Forero Herrera en su tesis de Maestría en Geología de la UN. “Estas alteraciones nos indican que el sistema cuenta conla participación de gases volcánicos provenientes de una fuente de calor y de aguas superficiales que garantizan la recarga de acuíferos en profundidad”, explica.

Las alteraciones de la superficie evidencian la evolución del sistema en cuanto al transporte de fluidos hidrotermales. Estas, afirma el geólogo de laUniversidad Industrial de Santander (UIS), son el reflejo de las interacciones que ocurrieron y que pueden estar ocurriendo en la trayectoria de ascenso de fluidos volcánicos.

“Las zonas fuertemente alteradas en la superficie son interpretadas como regiones por donde ocurrió flujo hidrotermal y, a partir de esta información, se pueden formular posibles trayectorias de flujo actual. Las zonas fuertemente alteradas también pueden funcionar como sellos que aíslan una zona donde se acumula el fluido hidrotermal (reservorio) que puede ser económicamente extraído y llevado hacia la superficie para su aprovechamiento”, manifiesta Carlos Zuluaga, profesor del Departamento de Geociencias y director de la tesis de Forero.

Generalmente, agregó el docente, la mayoría del fluido en un reservorio hidrotermal proviene de agua meteórica infiltrada y calentada cuando se acerca a la fuente de calor. Si no hay recarga, este puede agotarse rápidamente, por lo que siempre se trata de determinar si hay una posible zona de recarga.
 

Proceso investigativo

La investigación de Forero se centró en la caracterización de las alteraciones hidrotermales que sufre la roca al interactuar con fluidos (gases y aguas) volcánicos. Inicialmente se desarrolló una campaña de exploración y de cartografía de tres meses, durante los cuales se recorrió la parte norte y noroccidental del volcán.

De allí se recolectaron muestras del macizo rocoso para hacer varios análisis: de microscopio, de difracción de rayos X, de roca alterada y de isotopos estables (que se efectuaron en el Servicio Geológico de los Estados Unidos —USGS—).   

“Los resultados obtenidos nos muestran que, asociado a este joven volcán, que tiene 1,8 millones de años, han ocurrido al menos tres eventos de alteración hidrotermal”, anota el geólogo.

El primero, explica, se puede denominar ancestral y agresivo. Este evento, que afectó las rocas del volcán regionalmente, involucró la participación de gases volcánicos que provocaron la alteración casi total de los flujos de lavas antiguas. “Esta alteración se ve reflejada en una masa arcillosa blanca con tonalidades amarillas y rojizas. Además ha servido como sello para el ascenso de fluidos volcánicos y actúa como sello del sistema de calor”, dice.
 
El segundo evento, continuó el experto, corresponde a la producción de sílice y azufre nativo (silicificación y alteración ácido-sulfatada) en fuentes de vapor calentado. Estas se caracterizan por su acidez y se restringen a zonas afectadas por fallas geológicas abiertas que permiten el ascenso de los fluidos.

Y el tercero, finalmente, fue de menor temperatura y ocurrió por la interacción de fluidos superficiales (que descienden por fallas y por la permeabilidad del terreno) con gases volcánicos (con los cuales se encuentran en las profundidades). Esta interacción acidifica los fluidos, que, además, aumentan de temperatura y ascienden a la superficie formando fuentes de aguas termales y gases.

“La identificación de alteraciones hidrotermales en el volcán Nevado del Ruiz tiene implicaciones importantes en la exploración geotérmica. Y, por otra parte, conocer la alteración de la roca en la superficie nos permite identificar zonas en las que el terreno presenta mayor susceptibilidad a desarrollar avenidas torrenciales en una eventual erupción volcánica”.
 

Próximo paso: obtener energía

“En este trabajo se presenta una caracterización de las alteraciones hidrotermales para restringir el modelo del sistema hidrotermal y dar un aporte a la exploración geotérmica que actualmente se desarrolla”, cuenta Forero, especialista en Gerencia de Recursos Energéticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB).

El estudio hace parte del proyecto de la UN con Ingeominas, Isagen y Colciencias, un programa estratégico para la investigación y el modelamiento del sistema hidrotermal-magmático en áreas con potencial geotérmico en el costado noroccidental del Volcán. Los investigadores esperan tener resultados este junio.




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