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Cifras de 500 mil empleos que generaría TLC no son tan claras

      
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Cifras de 500 mil empleos que generaría TLC no son tan claras.
El profesor y subdirector del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) Germán Nova Caldas sostiene que los anuncios hechos por el Gobierno en el sentido de que la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidosgeneraría inmediatamente 500 mil empleos directos no son tan claros y que responderían a ganarse el favor popular. Nova es doctor en Economía de la Universidad de Kyoto y magíster de la UN.
 
“No necesariamente por tener tratados de libre comercio, la economía va a entrar en dinámicas importantes. Yo no sé de dónde salen esas cifras, pero lo que se busca es ilusionar a muchos de los ciudadanos, en el sentido de que ahora sí entramos en una senda de crecimiento y de generación masiva de empleo, cuando las experiencias internacionales demuestran lo contrario”, afirma. Y puso como ejemplo el caso de México, con el NAFTA, el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, que nunca generó masivo empleo y con calidad para los mexicanos, tan solo maquila y quiebra de sus empresas nacionales.

Es más, con la entrada en vigencia del TLC, Colombia se verá de nuevo inundado por productos a muy bajo costo y cuya calidad despierta muchas dudas, como los famosos cuartos traseros de pollo, vetados en Estados Unidos por la alta concentración de hormonas del crecimiento con que se altera el ciclo biológico de las aves y así favorecer su rápida comercialización. Esta fue una de las discusiones que favorecieron a Estados Unidos y no a Colombia.

“En Colombia, dadas nuestras costumbre, cultura y hasta pobreza, los cuartos traseros de pollo cuentan con una gran demanda. Allí, la ventaja para el comercio será para Estados Unidos”, dice.

Incluso hay otras asimetrías que no benefician para nada al país, según el profesor Nova: “Aquí se habló mucho en sus negociaciones de que el TLC, el "tratado de libre comercio", iba a contar con igualdad de condiciones en el mercado. Pero desde el punto de partida, cuando Estados Unidos excluyó de la misma discusión los subsidios que le otorga a su sector agrícola, hay una abierta desventaja para Colombia. Y así se ratificó. Hoy, el sector más preocupado en Colombia por la entrada en vigencia del TLC es el agropecuario”.

Además, agrega, el TLC permitirá la importación de muchísimos bienes, favorecidos incluso por la revaluación que vive el peso frente al dólar, desde 2003: “Puede darse una importación masiva, que indudablemente mejorará la capacidad de ingreso de nuestra población (traeremos muchos bienes más baratos). Pero nadie piensa a mediano y largo plazo. En especial, ¿qué va a suceder con la actividad industrial  y con la economía colombiana? Si hay quiebra de empresas por esta competencia abiertamente desigual, llegará el desempleo”.  Y afirma que este riesgo podría presentarse y que no ve claridad en el discurso del Gobierno para evitarlo.
 

Proponer

El profesor, antes que criticar la actitud o postura del presente Gobierno, prefiere referirse a los casos exitosos y positivos del cambio de modelo y de la mentalidad de largo plazo de países como Japón, Corea del Sur o los llamados, en su momento, “tigres asiáticos”, y compararlos con la realidad colombiana, con el fin de que la conclusión quede explícita.

“Aquí yo quiero resaltar lo que pasó en Japón, Corea del Sur y China. Ellos, en primer lugar, tuvieron una clara concepción de un modelo de desarrollo. Los de ellos, esos modelos, resaltan que antes de afianzar un comercio internacional, hay que posicionar sectores que se consideran estratégicos. El Estado japonés, antes de involucrarse en la apertura de su economía, jugó un papel crucial en el fortalecimiento de su industria. Países que, en 1975, eran únicamente productores de bienes primarios hoy son naciones totalmente industrializadas con investigación y ciencia de punta, con la mejor electrónica mundial”, afirma.

“Nosotros no podemos condenarnos a seguir siendo países productores y exportadores de petróleo y carbón. El 70% de las exportaciones colombianas son de estos dos productos. Debemos diversificar las exportaciones e incentivar los productos no tradicionales y donde el sector industrial deba jugar un papel muy importante. Si no lo hacemos, vamos a repetir ciclos, en el sentido de que países que tan solo exportan bienes primarios se quedarán atrasados y sin posibilidades de salir del subdesarrollo. El caso cercano es Venezuela, que vive del petróleo y descuida el resto de la economía: el día que los precios internacionales se desplomen y se acabe su actividad exportadora de crudo, se verá en graves problemas. Nosotros tenemos que evitar repetir esta situación”, añade.

Al hablar de ciencia y tecnología también hay que resaltar los ejemplos positivos y compararlos con la realidad colombiana. El profesor Nova señala que Japón destina cuatro puntos del PIB a investigación y tecnología; Corea del Sur, cerca de tres; y Colombia, escasamente, medio punto, y la tendencia ha venido siendo decreciente. En Japón y Corea del Sur, esos aportes no solo son de los Estados, sino que tienen un gran apoyo del sector industrial y privado.  

Ahora, en cuanto a las regalías y al manejo que se le darán a las famosas locomotoras, como las de ciencia y tecnología, el profesor Nova Caldas resalta que la intención de crear un fondo con el 10% de aquellas fue bello en el papel, pero que será perverso en la práctica. “Desafortunadamente, los criterios con los cuales se van a distribuir serán el resultado de intereses políticos y regionales, y no de algo que permita crear dinámicas propias para Colombia. Destinarán recursos en regiones donde no existen universidades, ni siquiera institutos de investigación para que se ejecuten dichos recursos de la mejor forma. Ahí vamos a perder otra oportunidad”, declara.

Sobre qué tan preparado está el país en infraestructura para enfrentarse al TLC, señala que se perdió mucho tiempo y que no se definió ni desarrolló la que llamó “agenda interna”.

“La agenda interna consiste en mejorar la infraestructura del país, en formar un capital humano adecuado y al día con las tecnologías y necesidades de las sociedades y del mercado.
En ninguno de estos aspectos hemos avanzado. Cada año se convierte en un tema crucial el mejoramiento de la infraestructura. Todo Gobierno nuevo llega con esa intención, pero no se ve avance alguno. Ahora que estamos sufriendo la tragedia invernal, que se deterioran muchas carreteras, se incomunican muchas regiones, volvemos a hablar de la importancia del tema. Pero no se sienten decisiones concretas y reales. Estamos como hace siete u ocho años, cuando se comenzaba a hablar de los TLC, pero seguimos diciendo que no estamos preparados para involucrarnos en esta actividad comercial, que es mundial”, concluye.


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