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Analizan relación entre espiritualidad y consumo de alcohol

      
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El no consumo de alcohol en la población adulta joven se relaciona con la religión cristiana, o con que están en los primeros semestres de la carrera o tienen una baja aceptación social.Foto: Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia.
Luz Patricia Díaz Heredia, enfermera y profesora asociada a la UN, indica que, en términos cualitativos, el estudio concluye que el no consumo de alcohol en la población adulta joven se relaciona con tres aspectos fundamentales: los encuestados, o profesan la religión cristiana, o están en los primeros semestres de la carrera o tienen una baja aceptación social.

El hallazgo muestra que, en el último año, el 28,7% de los encuestados no había consumido; el 39,5% lo había hecho una vez al mes o menos; el 30,1%, de dos a cuatro veces al mes; y el 1,8%, de 2 a 3 veces por semana. Adicionalmente, evidenció que el 64,5% consumió hasta dos tragos cuando lo hizo y que el 67,1% nunca tomó más de seis tragos en una sola oportunidad. El 91,6% no ha sentido que debería beber menos y el 93,2% no se ha sentido culpable por su forma de beber.

Es de anotar que lo novedoso de esta muestra es que proviene de una población no consumidora (27,8%) y de consumidores moderados (72,2%). Específicamente, 499 estudiantes de las 11 Facultades de la UN en Bogotá.

Las variables

Según Díaz Heredia, la espiritualidad es un componente del ser humano que le permite reconocer cuál es su propósito en la vida e interactuar consigo mismo. Además, implica una serie de creencias. Pero estas, según insiste, no son necesariamente religiosas. Esa potencialidad les permite tomar decisiones y actuar de manera coherente con sus creencias, principios y valores de tipo espiritual.

La profesora explica que la autotrascendencia es una capacidad del desarrollo que evoluciona en la medida en que se vive. Esta permite reconocer elementos para decidir en la vida cotidiana, a saber: las experiencias que se han tenido, las interacciones con las personas (familia, contexto, amigos, conmigo mismo) y, finalmente, el bienestar de tipo sicológico y social.

Con respecto a la investigación, la docente destaca que esta tuvo como objetivo establecer las relaciones entre las variables sociodemográficas, de propensión al consumo, autotrascendencia, espiritualidad y bienestar psicológico y social en este segmento de universitarios (adultos emergentes).

De este modo, señala que las relaciones entre estas variables están comprobadas empíricamente en el grupo poblacional de la muestra. Y agrega que están fundamentadas en la teoría de Pamela G. Reed, que consideró que las enfermeras deben darle importancia a la autotrascendencia de sus pacientes para que estos puedan conseguir su bienestar.

“En cuanto profesora de la UN, he interactuado con los estudiantes durante los últimos dieciséis años. Así que la motivación para hacer este trabajo surgió por el hecho de ver un contexto que promueve el consumo. Pese a este entorno, hay algunos que no lo hacen o lo hacen  moderadamente. Mi interés, en cuanto enfermera, es tratar de promover las condiciones favorables de salud de los jóvenes universitarios”, expresa.


Más de la muestra

Las variables sociodemográficas indican que el 59,9% de la muestra eran hombres con una edad promedio de 21 años. El mayor porcentaje obedeció al grupo de 19 años, con un 20,2%. El estrato socioeconómico medio (estratos tres y cuatro) fue el de mayor presencia, con un 65%. Y el 71% de ellos no estaban trabajando; el 51% eran mestizos; solteros eran el 93,5%; católicos, el 50,1%; y nacidos en la región andina, el 88,5%.


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