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El Politécnico Grancolombiano comprometido con el medio ambiente

      
En el 2006 el Politécnico Grancolombiano inició la restauración de su Campus con el fin de recuperar el ecosistema de los cerros nororientales de Bogotá. Hasta el momento se han retirado más de 500 eucaliptos enfermos que se remplazaron por 700 árboles nativos de 61 especies y 43 familias botánicas distintas, tales como: chicalá, siete cueros, caballero de la noche, sándalo y jazmin del cabo. Con esta iniciativa el ‘Poli’ logró recuperar los suelos, la flora y la fauna de una zona que estaba azotada por la contaminación.<br/><br/> Luego de hacer un estudio que contenía un diagnóstico del estado de cada uno de los árboles del Campus y de los cerros orientales, en la localidad de Chapinero, la universidad encontró que la mayoría estaban enfermos (tenían pudrición y hongos) y presentaban alto riesgo de volcamiento.<br/><br/> Conscientes de esta situación y con el permiso de la Corporación Autónoma Regional (CAR), se inició un proceso de siembra en el que se tuvo en cuenta los cinco sentidos, es decir, se sembraron especies de agradables olores, que dan frutos, bonitas visualmente y que cumplen con las especificaciones de suelo, flora y fauna de la zona.<br/><br/> Cada árbol tiene una altura mínima de 1,5 y máxima 2,5 mts. Cuentan con flores de colores, entre los que se destaca el chicalá de color amarillo o y el siete cueros que es rosado y morado. Además, tienen diferentes aromas cómo el sándalo y el jazmín del cabo, producen frutales como feijoa y cerezos, y cumplen con las características de bosque propias de los cerros.<br/><br/> Gracias a esta iniciativa, han regresado especies nativas que habían desaparecido por las difíciles condiciones ambientales de la zona. Entre ellas colibrís, abejas, abejorros, lagartijas, batracios, pájaros de diferentes índoles y mariquitas.<br/><br/>
En el 2006 el Politécnico Grancolombiano inició la restauración de su Campus con el fin de recuperar el ecosistema de los cerros nororientales de Bogotá. Hasta el momento se han retirado más de 500 eucaliptos enfermos que se remplazaron por 700 árboles nativos de 61 especies y 43 familias botánicas distintas, tales como: chicalá, siete cueros, caballero de la noche, sándalo y jazmin del cabo. Con esta iniciativa el ‘Poli’ logró recuperar los suelos, la flora y la fauna de una zona que estaba azotada por la contaminación.

Luego de hacer un estudio que contenía un diagnóstico del estado de cada uno de los árboles del Campus y de los cerros orientales, en la localidad de Chapinero, la universidad encontró que la mayoría estaban enfermos (tenían pudrición y hongos) y presentaban alto riesgo de volcamiento.

Conscientes de esta situación y con el permiso de la Corporación Autónoma Regional (CAR), se inició un proceso de siembra en el que se tuvo en cuenta los cinco sentidos, es decir, se sembraron especies de agradables olores, que dan frutos, bonitas visualmente y que cumplen con las especificaciones de suelo, flora y fauna de la zona.

Cada árbol tiene una altura mínima de 1,5 y máxima 2,5 mts. Cuentan con flores de colores, entre los que se destaca el chicalá de color amarillo o y el siete cueros que es rosado y morado. Además, tienen diferentes aromas cómo el sándalo y el jazmín del cabo, producen frutales como feijoa y cerezos, y cumplen con las características de bosque propias de los cerros.

Gracias a esta iniciativa, han regresado especies nativas que habían desaparecido por las difíciles condiciones ambientales de la zona. Entre ellas colibrís, abejas, abejorros, lagartijas, batracios, pájaros de diferentes índoles y mariquitas.


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