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Panorama y futuro de la educación nacional en el nuevo periodo presidencial

      
La educación fue un tema clave en las pasadas campañas presidenciales
La educación fue un tema clave en las pasadas campañas presidenciales  |  Fuente: Universia Colombia

Aunque los anuncios de campaña no son obligatoriamente vinculantes al plan de Gobierno (vale recordar que en su primera campaña, en 2010, el candidato Santos poco o nada habló de educación superior, y nunca mencionó una propuesta de reforma), los actuales consensos de los principales actores del sistema educativo le permitirán en su nuevo Gobierno, jalonar reformas sin los desgastes políticos del primer gobierno.

 

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El primer cuatrenio de Santos finaliza con un giro en la frustrada propuesta de reforma a la Ley 30 de 1992, que causó una profunda impopularidad del Gobierno y de la ministra María Fernanda Campo, y pasó a ser una propuesta de política pública en educación superior para los próximos 20 años, cuyo texto definitivo conocerá el país en julio próximo cuando el Consejo Nacional de Educación Superior CESU presente al presidente Santos el documento.


Aunque el trabajo del CESU no es un texto de articulado o de proyecto de nueva Ley, sí representa los consensos de rectores, comunidad académica, voceros del Estado, del sector productivo y voceros de estudiantes y profesores, en torno de las orientaciones de hacia dónde debieran dirigirse las reformas que el sistema espera y necesita: El nuevo concepto de una educación superior más comprometida con las regiones, que favorezca más cobertura, en la que haya una mayor integración y unidad en el sistema de aseguramiento de la calidad, en la que se mejoren los mecanismos de inspección y vigilancia, se generen mayores recursos pero también más mecanismos de equidad financiera entre las IES públicas que son universidades y las que no lo son, se integre la educación para el trabajo y el desarrollo humano al proceso de la educación terciaria, se reconozca la necesidad de la virtualidad y las nuevas tecnologías y los compromisos de las IES con la internacionalización son, entre otros, temas cuyo análisis y convicción sobre su necesidad si bien podrían verse crudos en 2011 con la propuesta de reforma de entonces, después de tres años de análisis y participación de todos los que han querido, se antojan necesarios y urgentes para el sistema.


Eso sí, los cambios en la normatividad tendrían que hacerse en la primera legislatura del nuevo Congreso de la República, antes de que -como se dice popularmente- pase el cuarto de hora y el respaldo popular  de la re-elección.

 
La campaña que llevó nuevamente a Santos a la Presidencia contó con el respaldo de muchos de quienes fueron sus grandes críticos de la reforma propuesta y hundida en 2011, tales como dirigentes de la izquierda y del Partido Verde. Angela María Robledo y los seguidores de Antanas Mockus, buena parte de los miembros del Polo Democrático que se fueron con Clara López, así como algunos de Marcha Patriótica (con Piedad Córdoba a la cabeza), y jóvenes seguidores de Progresistas, de Gustavo Petro, que en su momento se han opuesto a las políticas educativas. E incluso el presidente Santos ahora cuenta con el apoyo de la nueva senadora Claudia López, quien reiteradamente ha hablado de la necesidad de hacer reformas educativas.


Por el momento, algunos pocos dirigentes estudiantiles de la actualmente y casi inexistente MANE, siguen oponiéndose a todo lo que, en materia de educación superior, venga "del establecimiento" (léase, por ejemplo, Sergio Fernández -del Polo de Jorge Enrique Robledo- y Jairo Rivera -de Marcha Patriótica-). Si hábilmente el presidente impulsa una propuesta de reforma con la coalición que acaba de lograr, bajo el argumento de la paz, es posible que, incluso con las protestas estudiantiles que, por convicción o moda surjan a un nuevo proyecto, éste se convierta en nueva ley por falta de un ambiente de rechazo real como el dado en 2011.

 
Aunque algunos analistas coinciden en que la gran alianza que lleva a Santos a su segunda presidencia, tiene más un carácter clientelista y sólo está unida por el anhelo de paz, la propuesta de reforma a la educación superior podría -incluso- tener más respaldo si logra llegar como uno de los puntos de la agenda de las conversaciones de La Habana.

 

El líder de la reforma

Durante los momentos más críticos de la frustrada reforma, se daba por hecho que esto significaría la salida de la ministra de Educación, María Fernanda Campo, lo cual nunca sucedió. Ahora, la mayoría supone que terminará acompañando a Santos en el primer Gobierno y saldrá en un nivel de aceptación mejor al que tuvo al comienzo, pero tampoco está claro si se va. Su fidelidad al presidente y compromiso con la cartera (especialmente por la educación básica y media), podrían hacer que continúe, pese a las críticas que lleguen al nuevo Gobierno. A lo mejor quiere mantener la tradición de su antecesora, Cecilia María Vélez, de durar los dos periodos de su presidente.

 
Tampoco es claro que si hay nuevo ministro éste será mejor o no para el proceso de reforma. Algunos temen que, en virtud de todos los compromisos y alianzas que tuvo que hacer Santos para re-elegirse, la cartera de Educación caiga en manos de un partido o cuota política que no necesariamente vaya en la misma dirección o, en el peor de los casos, deshaga lo andado. Gina Parody, Guido Echeverry, o alguien del equipo de Mockus, son algunos de los nombres que se especulan en el nuevo escenario. Otros han pensado en la actual viceministra de Educación Superior, Patricia Martínez, quien logró calmar la protesta estudiantil y liderar el trabajo del CESU, pero además tiene - para efectos del ajedrez político- buena aceptación en el sector, es mujer (para efectos de la cuota de gabinete), representa a la Costa Atlántica, y conoce el sistema de la básica y la media, entre otros aspectos.

 

¿Y la ciencia?

El panorama del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e lnnovación es muy diferente al de la educación superior, y claramente enfrenta el reto de repensarse para dar respuesta a lo que el país demanda del mismo, a que la educación superior sepa exactamente los roles del sistema de investigaciones y Colombia sienta que crece efectivamente con la gestión de Colciencias.

 
Claramente carece de liderazgo y presupuesto, y la entrega del mismo al Partido Verde con los dos úlitmos directores (Fonseca y Arias), ha generado prevención y descontextualización, y no se aprecia un real trabajo en equipo entre Colciencias, el Ministerio de Educación Superior y las IES.


Un cambio en la dirección de Colciencias, con un personaje más reconocido y respetado en el medio como científico y gerente, ajeno a un movimiento político, y capaz de replantear el modelo de las regalías y el papel de Colciencias en los OCADs ayudaría a generar las esperadas sinergias al respecto.

 

Otros temas

Son muchos más los temas relacionados con educación superior que demandan una reingeniería en el sistema, tales como los de inspección y vigilancia, nuevas IES, rendición de cuentas y mayores sinergías entre los actores del sector, pero estos superan la agenda presidencial y serán de directo resorte de la orientación que se le dé a la nueva visión del Ministerio de Educación, entre otros.


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