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3 grandes mitos del aprendizaje basado en competencias

      
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El Aprendizaje Basado en Competencias supone la incorporación de aptitudes profesionales valoradas y requeridas por las empresas. Esto implica una retroalimentación entre universidades y empresas para poder insertar eficientemente a estos nuevos profesionales en el mercado laboral. Sin embargo, este nuevo método educativo ha generado varias ideas equivocadas.

 

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1. ¿Qué es una competencia?

Este concepto suele generar malentendidos. El término “competencia” tiene muchos significados, por ello es lógica la confusión a la hora de discernir las verdaderas aptitudes. Una de las posiciones más adoptadas opta por definir la competencia como la afluencia de conceptos, procedimientos, actitudes y valores. Sin embargo, hay quienes aún parten de la noción de competencia como término económico y empresarial para incorporarse a un ámbito diferente, la educación.

Catalina M. Alonso García y Domingo J. Gallego de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, explican que “para que una empresa sea realmente competitiva, debe estar formada por personas competentes; esto es, por personas que dispongan de un saber (los conocimientos exigidos por el trabajo), de un saber hacer (aplicar los conocimientos a la resolución de los problemas planteados por el trabajo), de un saber estar (integrarse en la cultura, normas y costumbres de la organización), y que, además, estén dispuestas a aplicar dichos “saberes” (querer hacer).

 

2. ¿Cómo adaptar la metodología a este tipo de aprendizaje?

Es habitual creer que una vez que hemos definido el término, la metodología cambiará con ello. Sin embargo esto no es tan sencillo. Para lograr un cambio sustancial es necesario renovar la educación, no solamente el lenguaje. Debemos atender a los cambios en los programas de formación, los procesos de formación y selección docente, introducir la evaluación como parte de la cultura profesional, entre otros.

 

3. ¿Es posible medir las competencias?

Las competencias no pueden medirse, como suele pensarse. Quienes lo han intentado, han fracasado. Los modelos que se presentan fallan en su operatividad, en las variables de control, o simplemente en no saber exactamente qué es lo que se está midiendo.

Uno de los problemas fundamentales que presenta la incorporación de este tipo de aprendizaje es la adecuación docente. Muchos docentes que han asistido a talleres y cursos innovadores aún no comprenden cómo trasladar la teoría al aula, aplicar la metodología y la evaluación para obtener resultados favorables a lo largo del curso.

 


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