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Ana Lúcia Gazzola, ex directora ejecutiva de INHOTIM y ex directora ejecutiva de IESALC

      
¿Qué rol debería jugar la creación y la difusión del conocimiento en la sociedad?<br/><br/> Estamos en la sociedad del conocimiento, incluso ya se usa el término en el plural, sociedades del conocimiento y estamos sumergidos no en conocimiento, pero en información, porque conocimiento es la información filtrada, analizada, criticada, tratada. Entonces, estamos en un mundo de información y la educación superior tiene un papel muy importante para transformar información en conocimiento. Es verdad que la universidad ya no tiene el papel hegemónico de producir conocimiento, la información y el conocimiento están potencialmente por todas partes, en la Internet, en otros órganos sociales, en otros espacios, pero quizá el único espacio social en que se cotejan los conocimientos y que se hace un diálogo de conocimientos, en que se produce una crítica de conocimientos, en que se transforma claramente información en conocimiento es la universidad.<br/><br/> Ese papel social que tiene la universidad es extremamente importante y hay que trabajar con todos los actores sociales para acortar la distancia entre la producción de conocimiento y su apropiación pública. Creo que ése es un papel muy importante de las universidades y de las universidades públicas, en particular de las redes universitarias a crear instrumentos, crear puentes para que el conocimiento producido dentro y fuera de la universidad se venga accesible, pueda ser transferible para generar transformación social, para generar innovación en los productos, servicios, procesos sociales, tecnológicos, etcétera y, lógicamente, para generar para que pueda ser ese conocimiento un vector de transformación social, permita el desarrollo, generación de empleos, generación de riqueza y su justa distribución entre todos los ciudadanos y ciudadanas.<br/><br/> La universidad tiene un papel en la dimensión individual, en lo que atañe a la propia acción del conocimiento y la dimensión social o nacional, o sea, es el conocimiento el acceso a los bienes simbólicos, el acceso al conocimiento que produce una ciudadanía plena y el plan individual. Al mismo tiempo, hoy el conocimiento es la gran moneda del desarrollo, es a través del acceso al conocimiento que los países, las naciones pueden construir su futuro y pueden también participar de forma productivamente competitiva y el arreglo de los países y la contemporaneidad. Ese papel es un papel que la universidad tiene que tener entre otras instituciones, pero quizá sea su papel fundamental organizar, articular y atender el liderazgo en ese proceso.<br/><br/> ¿Cómo puede contribuir la educación superior a erradicar desigualdades económicas y sociales?<br/><br/> Cuando pensamos en nuestra región, América Latina y el Caribe o en las regiones como África, algunas partes de Asia y de Europa, o pensamos en las desigualdades internas a cada país, vemos que la historia de la humanidad es una historia en algún aspecto un poco melancólica.<br/><br/> Porque ya hemos todos construido una utopía del conocimiento como si los avances que hemos hecho en conocimiento en los últimos años fueran generar desarrollo social sostenible, igual, equitativo para todas las naciones de todos los ciudadanos. Lamentablemente no ha pasado así. Al contrario, hay una concentración de poder que es resultado también de una apropiación desigual del conocimiento. Eso es una cuestión muy terrible, tenemos que pensar que de la misma forma que podemos morirnos de inanición por falta de comida material, también podemos morirnos de inanición simbólica, o sea, es el ser humano que no tenga acceso al uso de su razón, a la producción de bienes simbólicos, a todo lo que puede hacer con que la vida humana sea más constructiva, más positiva, o sea, a todos los valores de la cultura que son nuestras intervenciones, aquello que adicionamos a la naturaleza. Pero es verdad que no todos tienen acceso a eso, entonces, realmente es una situación de desigualdad, no solamente en el plan material, pero también en el plan simbólico.<br/><br/> Ahí la universidad, la educación superior, las instituciones de educación superior tienen papeles muy importantes y uso el plural de manera muy consciente:<br/><br/> - Primero, es papel de la universidad hacer la difusión del conocimiento para su apropiación social equitativa.<br/><br/> - En segundo lugar, es papel de la universidad ser un factor de intervención local, nacional, regional para posibilitar también una intervención más mundial. Esa intervención tiene que ser en el sentido de rescatar las cuestiones más importantes de la contemporaneidad, como la cuestión de nuestra relación con el ambiente, el acceso a la cultura, los valores de la democracia y de la justicia social. Pero también el derecho al conocimiento y el derecho a buscar instrumentos que permitan superar esas insistentes desigualdades, sin contar que las desigualdades tampoco son solamente económicas y de acceso a la cultura, pero son las desigualdades que afligen a las minorías, a las personas desprovistas de libertad, a los pobres, a los migrantes, a los refugiados, a las personas con incapacidades de diferentes tipos.<br/><br/> Hay todo un conjunto de desigualdades que tenemos que trabajar para superar tales desigualdades y atingir una plenitud de los derechos humanos y sociales que son fundamentales para todos nosotros y las bases para la construcción de una nueva sociedad y una cultura de la paz y la solidaridad.<br/><br/> Además, la universidad tiene un papel importante porque forma valores. Es una cuestión que la GUNI se está preocupando mucho. Cuál es verdaderamente la responsabilidad social de la universidad. Claro que es transferir conocimiento, claro que es buscar pasar la posibilidad de innovación a las empresas, al sector llamado productivo. Pero la universidad tiene que formar valores, tiene que formar no solamente profesionales, pero profesionales ciudadanos, ciudadanos de su tierra, de su pequeña villa, ciudadanos de su país, pero también ciudadanos de una comunidad mundial que tiene que compartir ciertos principios éticos que sean las bases para la relación mundial, productiva, solidaria y satisfactoria para todos. La universidad tiene papeles importantes en el campo económico hasta papeles importantísimos para la sostenibilidad de la vida en el planeta, hasta papeles extremamente importantes en el campo de la ética y de la ciudadanía y de los valores.<br/><br/> ¿Cómo lograr que lo científico y tecnológico en la educación superior repercuta en el desarrollo?<br/><br/> Hay toda una cuestión de posicionamiento político, de una agenda que hay que construir en los países hasta medidas operativas que se están tomando y que hay que hacer de manera más articulada. No es sola la universidad que va a propiciar el desarrollo científico y tecnológico. La universidad es un actor importante, pero ese actor exige dos otros actores, los gobiernos, o sea, las políticas públicas que tienen que facilitar el tránsito de la universidad a los sectores productivos y el propio sector productivo, o sea, los empresarios también tienen que tener una agenda que incorpore el conocimiento como un valor añadido a los procesos de producción de productos, servicios, etcétera. Son tres actores principales y todo eso en el gran campo social. Hay que construir esa agenda, que exige posiciones políticas de los diferentes actores, exigen leyes y marcos regulatorios que tienen que posibilitar ese tránsito entre esos tres actores. Hay papeles para el gobierno, para la universidad, para la sociedad civil. Ese conjunto tiene que articularse en planes nacionales de ciencia y tecnología como una gran agenda nacional que tenga también impactos en las articulaciones regionales.<br/><br/> Creo que hoy el desarrollo científico y tecnológico no se puede dar de manera aislada. La producción intelectual y científica y sus implicaciones y desarrollos tecnológicos tienen que ser agendas más colectivas. Por eso creo mucho en la integración regional y de manera que se haga una agenda regional para poder competir, en el sentido más sano del término, en el escenario mundial con ventaja, como hace la Unión Europea y el Mercosur y como se intenta hacer con otros espacios regionales.<br/><br/> Pero también hay toda una cuestión de instrumentos que hay que crear en la universidad. En nuestra conferencia regional de Cartagena de Indias en 2008 incluimos una muestra de procesos institucionales, de transferencia para la innovación. Hicimos una llamada pública en los treinta y seis países miembros de UNESCO en nuestra región de América Latina y el Caribe Las universidades u órganos de investigación, gobiernos, concurrieron con proyectos que indicaban la consolidación de formas innovadoras de hacer la transferencia de conocimiento. El puente entre la institución productora de conocimiento, que es la universidad, el centro de investigación, hasta la institución que hará la innovación, que es el sector productivo. Tuvimos más de sesenta proyectos aprobados de dieciséis países y entonces observamos una serie de cosas, que estamos mucho más adelantados de lo que creíamos, pero que los procesos todavía son muy puntuales en pocos países y pocas instituciones.<br/><br/> Fue una agenda muy interesante, porque los procesos bien sucedidos, las buenas prácticas pueden ser entonces socializados y difundidos, que era nuestro objetivo. Creo yo que hoy no se puede hablar de una agenda transformadora de educación superior sin incorporar esa dimensión fundamental de la educación superior como el marco institucional para la producción de conocimiento, para la investigación, para la transferencia de los resultados de la investigación, por tanto, para generar innovación en toda la sociedad, y cuando hablo de innovación, hablo desde tecnologías duras hasta las tecnologías sociales, como tecnologías de evaluación, sistemas de gobernanza pública, etcétera.<br/><br/> Creo que la gran cuestión, hoy cuestión, hoy día para los espacios universitarios de educación superior, de investigación, y para las redes, es verificar si vamos a ser capaces de salir de nuestras agendas individuales o institucionales individuales para configurar una agenda colectiva en que podamos organizar las capacidades humanas de infraestructura que tenemos, porque el recurso es finito tanto de gente como de, de dinero o de infraestructura, de inversión, que es necesaria para propiciar investigación desarrollada. Hay que estar siempre en el campo más avanzado de las tecnologías llamadas portadoras de futuro, pero también hay que estar en el campo de las tecnologías sociales, porque de nada nos resulta avanzar en el campo científico si no avanzamos también en el campo social y buenas tecnologías sociales son muy importantes para una mejor organización de la sociedad y mejores sistemas de producción en general.<br/><br/> La unión hace la fuerza y si nos juntamos uno y dos podemos producir la tercera cosa que uno y dos aislados seguramente no vamos a producir o vamos a tardar tanto tiempo que, cuando lleguemos allá, la agenda ya será otra y ya hubiéramos perdido el momento de la historia.<br/><br/> Ana Lucia Gazzola fue Directora Ejecutiva de UNESCO-IESALC hasta y responsable de la conferencia regional sobre educación superior. Recientemente fue Directora Ejecutiva del Instituto INHOTIM. Ha sido Rectora de la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil. Ha sido presidenta de la Asociación de Rectores de Universidades e Instituciones Federales de Brasil, y Miembro Adjunto del Consejo para el Desarrollo Económico y Social de la Presidencia del Brasil.<br/><br/> Este artículo está basado en una conversación mantenida con el Secretariado de la GUNI. <br/>
¿Qué rol debería jugar la creación y la difusión del conocimiento en la sociedad?

Estamos en la sociedad del conocimiento, incluso ya se usa el término en el plural, sociedades del conocimiento y estamos sumergidos no en conocimiento, pero en información, porque conocimiento es la información filtrada, analizada, criticada, tratada. Entonces, estamos en un mundo de información y la educación superior tiene un papel muy importante para transformar información en conocimiento. Es verdad que la universidad ya no tiene el papel hegemónico de producir conocimiento, la información y el conocimiento están potencialmente por todas partes, en la Internet, en otros órganos sociales, en otros espacios, pero quizá el único espacio social en que se cotejan los conocimientos y que se hace un diálogo de conocimientos, en que se produce una crítica de conocimientos, en que se transforma claramente información en conocimiento es la universidad.

Ese papel social que tiene la universidad es extremamente importante y hay que trabajar con todos los actores sociales para acortar la distancia entre la producción de conocimiento y su apropiación pública. Creo que ése es un papel muy importante de las universidades y de las universidades públicas, en particular de las redes universitarias a crear instrumentos, crear puentes para que el conocimiento producido dentro y fuera de la universidad se venga accesible, pueda ser transferible para generar transformación social, para generar innovación en los productos, servicios, procesos sociales, tecnológicos, etcétera y, lógicamente, para generar para que pueda ser ese conocimiento un vector de transformación social, permita el desarrollo, generación de empleos, generación de riqueza y su justa distribución entre todos los ciudadanos y ciudadanas.

La universidad tiene un papel en la dimensión individual, en lo que atañe a la propia acción del conocimiento y la dimensión social o nacional, o sea, es el conocimiento el acceso a los bienes simbólicos, el acceso al conocimiento que produce una ciudadanía plena y el plan individual. Al mismo tiempo, hoy el conocimiento es la gran moneda del desarrollo, es a través del acceso al conocimiento que los países, las naciones pueden construir su futuro y pueden también participar de forma productivamente competitiva y el arreglo de los países y la contemporaneidad. Ese papel es un papel que la universidad tiene que tener entre otras instituciones, pero quizá sea su papel fundamental organizar, articular y atender el liderazgo en ese proceso.

¿Cómo puede contribuir la educación superior a erradicar desigualdades económicas y sociales?

Cuando pensamos en nuestra región, América Latina y el Caribe o en las regiones como África, algunas partes de Asia y de Europa, o pensamos en las desigualdades internas a cada país, vemos que la historia de la humanidad es una historia en algún aspecto un poco melancólica.

Porque ya hemos todos construido una utopía del conocimiento como si los avances que hemos hecho en conocimiento en los últimos años fueran generar desarrollo social sostenible, igual, equitativo para todas las naciones de todos los ciudadanos. Lamentablemente no ha pasado así. Al contrario, hay una concentración de poder que es resultado también de una apropiación desigual del conocimiento. Eso es una cuestión muy terrible, tenemos que pensar que de la misma forma que podemos morirnos de inanición por falta de comida material, también podemos morirnos de inanición simbólica, o sea, es el ser humano que no tenga acceso al uso de su razón, a la producción de bienes simbólicos, a todo lo que puede hacer con que la vida humana sea más constructiva, más positiva, o sea, a todos los valores de la cultura que son nuestras intervenciones, aquello que adicionamos a la naturaleza. Pero es verdad que no todos tienen acceso a eso, entonces, realmente es una situación de desigualdad, no solamente en el plan material, pero también en el plan simbólico.

Ahí la universidad, la educación superior, las instituciones de educación superior tienen papeles muy importantes y uso el plural de manera muy consciente:

- Primero, es papel de la universidad hacer la difusión del conocimiento para su apropiación social equitativa.

- En segundo lugar, es papel de la universidad ser un factor de intervención local, nacional, regional para posibilitar también una intervención más mundial. Esa intervención tiene que ser en el sentido de rescatar las cuestiones más importantes de la contemporaneidad, como la cuestión de nuestra relación con el ambiente, el acceso a la cultura, los valores de la democracia y de la justicia social. Pero también el derecho al conocimiento y el derecho a buscar instrumentos que permitan superar esas insistentes desigualdades, sin contar que las desigualdades tampoco son solamente económicas y de acceso a la cultura, pero son las desigualdades que afligen a las minorías, a las personas desprovistas de libertad, a los pobres, a los migrantes, a los refugiados, a las personas con incapacidades de diferentes tipos.

Hay todo un conjunto de desigualdades que tenemos que trabajar para superar tales desigualdades y atingir una plenitud de los derechos humanos y sociales que son fundamentales para todos nosotros y las bases para la construcción de una nueva sociedad y una cultura de la paz y la solidaridad.

Además, la universidad tiene un papel importante porque forma valores. Es una cuestión que la GUNI se está preocupando mucho. Cuál es verdaderamente la responsabilidad social de la universidad. Claro que es transferir conocimiento, claro que es buscar pasar la posibilidad de innovación a las empresas, al sector llamado productivo. Pero la universidad tiene que formar valores, tiene que formar no solamente profesionales, pero profesionales ciudadanos, ciudadanos de su tierra, de su pequeña villa, ciudadanos de su país, pero también ciudadanos de una comunidad mundial que tiene que compartir ciertos principios éticos que sean las bases para la relación mundial, productiva, solidaria y satisfactoria para todos. La universidad tiene papeles importantes en el campo económico hasta papeles importantísimos para la sostenibilidad de la vida en el planeta, hasta papeles extremamente importantes en el campo de la ética y de la ciudadanía y de los valores.

¿Cómo lograr que lo científico y tecnológico en la educación superior repercuta en el desarrollo?

Hay toda una cuestión de posicionamiento político, de una agenda que hay que construir en los países hasta medidas operativas que se están tomando y que hay que hacer de manera más articulada. No es sola la universidad que va a propiciar el desarrollo científico y tecnológico. La universidad es un actor importante, pero ese actor exige dos otros actores, los gobiernos, o sea, las políticas públicas que tienen que facilitar el tránsito de la universidad a los sectores productivos y el propio sector productivo, o sea, los empresarios también tienen que tener una agenda que incorpore el conocimiento como un valor añadido a los procesos de producción de productos, servicios, etcétera. Son tres actores principales y todo eso en el gran campo social. Hay que construir esa agenda, que exige posiciones políticas de los diferentes actores, exigen leyes y marcos regulatorios que tienen que posibilitar ese tránsito entre esos tres actores. Hay papeles para el gobierno, para la universidad, para la sociedad civil. Ese conjunto tiene que articularse en planes nacionales de ciencia y tecnología como una gran agenda nacional que tenga también impactos en las articulaciones regionales.

Creo que hoy el desarrollo científico y tecnológico no se puede dar de manera aislada. La producción intelectual y científica y sus implicaciones y desarrollos tecnológicos tienen que ser agendas más colectivas. Por eso creo mucho en la integración regional y de manera que se haga una agenda regional para poder competir, en el sentido más sano del término, en el escenario mundial con ventaja, como hace la Unión Europea y el Mercosur y como se intenta hacer con otros espacios regionales.

Pero también hay toda una cuestión de instrumentos que hay que crear en la universidad. En nuestra conferencia regional de Cartagena de Indias en 2008 incluimos una muestra de procesos institucionales, de transferencia para la innovación. Hicimos una llamada pública en los treinta y seis países miembros de UNESCO en nuestra región de América Latina y el Caribe Las universidades u órganos de investigación, gobiernos, concurrieron con proyectos que indicaban la consolidación de formas innovadoras de hacer la transferencia de conocimiento. El puente entre la institución productora de conocimiento, que es la universidad, el centro de investigación, hasta la institución que hará la innovación, que es el sector productivo. Tuvimos más de sesenta proyectos aprobados de dieciséis países y entonces observamos una serie de cosas, que estamos mucho más adelantados de lo que creíamos, pero que los procesos todavía son muy puntuales en pocos países y pocas instituciones.

Fue una agenda muy interesante, porque los procesos bien sucedidos, las buenas prácticas pueden ser entonces socializados y difundidos, que era nuestro objetivo. Creo yo que hoy no se puede hablar de una agenda transformadora de educación superior sin incorporar esa dimensión fundamental de la educación superior como el marco institucional para la producción de conocimiento, para la investigación, para la transferencia de los resultados de la investigación, por tanto, para generar innovación en toda la sociedad, y cuando hablo de innovación, hablo desde tecnologías duras hasta las tecnologías sociales, como tecnologías de evaluación, sistemas de gobernanza pública, etcétera.

Creo que la gran cuestión, hoy cuestión, hoy día para los espacios universitarios de educación superior, de investigación, y para las redes, es verificar si vamos a ser capaces de salir de nuestras agendas individuales o institucionales individuales para configurar una agenda colectiva en que podamos organizar las capacidades humanas de infraestructura que tenemos, porque el recurso es finito tanto de gente como de, de dinero o de infraestructura, de inversión, que es necesaria para propiciar investigación desarrollada. Hay que estar siempre en el campo más avanzado de las tecnologías llamadas portadoras de futuro, pero también hay que estar en el campo de las tecnologías sociales, porque de nada nos resulta avanzar en el campo científico si no avanzamos también en el campo social y buenas tecnologías sociales son muy importantes para una mejor organización de la sociedad y mejores sistemas de producción en general.

La unión hace la fuerza y si nos juntamos uno y dos podemos producir la tercera cosa que uno y dos aislados seguramente no vamos a producir o vamos a tardar tanto tiempo que, cuando lleguemos allá, la agenda ya será otra y ya hubiéramos perdido el momento de la historia.

Ana Lucia Gazzola fue Directora Ejecutiva de UNESCO-IESALC hasta y responsable de la conferencia regional sobre educación superior. Recientemente fue Directora Ejecutiva del Instituto INHOTIM. Ha sido Rectora de la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil. Ha sido presidenta de la Asociación de Rectores de Universidades e Instituciones Federales de Brasil, y Miembro Adjunto del Consejo para el Desarrollo Económico y Social de la Presidencia del Brasil.

Este artículo está basado en una conversación mantenida con el Secretariado de la GUNI.

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