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En la provincia también se pueden hacer las cosas muy bien

      
Foto: Universidad de Manizales
Rector Guillermo Orlando Sierra

En 1990, Guillermo Orlando Sierra se vinculó como docente a la Universidad de Manizales que le brindó la primera formación profesional. Además de ejercer la docencia en este claustro, se ha desempeñado como secretario académico de la Facultad de Psicología, decano de la misma dependencia, vicerrector académico y rector encargado.

NOTICENTRAL habló con él sobre diversos aspectos relacionados con la proyección y desarrollo de Universidad de Manizales en el ámbito universitario y que son de interés para la academia en general.


¿Cuál es el objetivo esencial de la Universidad de Manizales en el proceso de formación de sus estudiantes?

Siempre hemos señalado que el problema de la ilustración debe estar acompañado de una imagen moral del mundo. Aquí lo denominamos razonabilidad. Y eso lo tiene como horizonte cualquiera de nuestros egresados, para que, cuando se ubique en lo público, tenga absolutamente claro que la toma de decisiones no solamente viene de un acto de racionalidad; también debe estar acompasado de una actuación razonable, pensando todo el tiempo en decisiones justas, que es, quizá, la mayor carencia que observamos en este país.


Hace poco, la Universidad de Manizales tuvo una reestructuración interna, ¿cuál es fin de esta transformación?
La manera como nosotros veníamos operando era muy territorial, de pequeños nichos, ausentes de la posibilidad de interactuar con los otros. En ese sentido dimos un paso para organizar un concepto de facultad, mediante el discurso del campo, entendido éste como un nuevo archipiélago donde, más allá de hacer sumatoria de islas, se configura un gran territorio donde cabe la construcción de objetos interdisciplinares y la configuración de problemas de carácter transdisciplinar para afrontar las necesidades del entorno. Ese tránsito hizo que nosotros pasáramos de nueve facultades a cinco.


¿Este cambio qué dimensión le daría a la academia?

En esa dinámica procuramos generar las condiciones de posibilidad para incrementar la participación de los profesores en los grupos de investigación, de manera que el trabajo de la asignación académica no esté fundamentalmente centrado en la labor docente, sino que el académico pueda transitar entre la profesión, la investigación y la docencia.


Universidad, región e investigación


¿Cuál es el compromiso que tiene la Universidad de Manizales con su región, con el Eje Cafetero?

Hasta 1994, más o menos, el 70% de los estudiantes que tenía la Universidad era del suroccidente colombiano, desde Pasto hasta el Tolima y el suroeste antioqueño, incluido el Eje Cafetero. Con base en la modificación de la Ley 30, cuando comenzaron a generarse programas en diferentes partes, decayó un poco la demanda, especialmente del sur (Nariño y Cauca), pero se mantuvo en ciertos sectores del Valle. La Universidad comenzó a trabajar de manera regulada y metódica en el Eje Cafetero como consecuencia de los desarrollos de investigación iniciados hacia 1993.


¿Qué se ha hecho a partir de entonces?

Comenzó a tener mucha fuerza el trabajo de investigación y la movilidad de los profesores. Esto ha facilitado un crecimiento alto en cuanto a las especializaciones, las maestrías y la fijación del programa de doctorado que sigue siendo el gran nicho, donde todo el Eje Cafetero viene a formarse aquí en la Universidad.


¿Cómo han llevado a cabo ese proceso de creación de especializaciones, maestrías y también del doctorado?

Nuestra aspiración fue reinterpretar el sentido de la investigación en la Universidad y cambiar la política de ésta. Hasta 1990, teníamos una investigación que estaba muy centrada en intereses individuales de algunos profesores. Sólo cuando empezamos a hacer una reconversión en este aspecto, pudimos apalancar una política, que fue privilegiar la investigación docente. Ahí se dio una transformación en los programas y en las facultades, y todo el operar de la docencia es la consecuencia del desarrollo de la investigación.


De esos trabajos de investigación, ¿cuáles destacaría?

Por ejemplo, los que se generaron en el programa de Psicología, que lideraba el profesor Héctor Londoño Sánchez, quien terminó formulando una teoría de la sinergia motivacional y su dinámica vectorial en la productividad. Esta teoría fue la base para la primera especialización, que abrimos en 1985, y después contribuyó al fortalecimiento de una de las primeras maestrías que tuvimos a finales de 1990.


Investigación y pensamiento


¿Cuál es la filosofía que maneja la Universidad de Manizales en lo relacionado con el trabajo de investigación?

Siempre hemos sido muy fieles a esa dinámica de entrar en la investigación con gran corazón al desarrollo. ¿Y por qué lo hacemos? Porque en esta universidad también tenemos un prejuicio y es que nuestra más grande carencia, como país, es el pensamiento. Estamos convencidos de que la investigación es la base para la generación de pensamiento. Nosotros no creemos que Colombia sea un país pobre; consideramos que nuestro país tiene personas que no piensan sobre la riqueza que tienen y entonces no son capaces de hacer adecuados ejercicios de distribución y redistribución.

 


Entrevista completa

 


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