text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Educación en Colombia: una deuda de más de un siglo

      
Foto: Programa RED
La escuela se ha reducido a unos mínimos que son los más aburridos, las competencias. No hay espacios para la vida y esto solo es posible con una doble jornada.
Universia: Ocho años de Revolución educativa. ¿Qué implicaciones tuvo el hecho de dos periodos consecutivos con la misma ministra?

Carlos Miñana: Las dos anteriores administraciones han sido un fenómeno inédito en la historia de Colombia respecto a la educación porque en los últimos 20 años, antes de la llegada de la ministra Cecilia María Vélez, el promedio era de ocho meses por ministro, y el hecho de que no se haya movido nadie en los dos periodos ha permitido consolidar unas políticas muy precisas que se concentraron en tres puntos muy específicos: cobertura, calidad y gestión.

U: ¿Se logró más cobertura, más calidad y mejor gestión?

C.M.: Se logró la primera y la tercera, es decir, se aumentó la cobertura a costa de la calidad, porque no ha habido mayor inversión. Una revisión de las cifras mostraría que la inversión en la educación no aumentó (gasto por estudiante), se ha mantenido estable, incluso en algunos años ha bajado, pero la cobertura aumentó impresionantemente. ¿Cómo se ha logrado esta ampliación de cobertura con la misma plata? Pues básicamente con eficiencia, es decir, con gestión. Lo que se traduce en meter más niños en los mismos colegios, en las mismas aulas, es decir, hacinar a los niños.

Hace un par de años se atendían muchos más niños con 20.000 maestros menos de los que se tenían en los años noventa. Hacer más con menos ha tenido un impacto muy grande en la calidad.

U: ¿Cómo afecta la política de competencias a la calidad educativa?

C.M.: Aunque la calidad son muchas cosas (infraestructura, ambiente escolar, atención a la diversidad, oferta diversificada para responder a los intereses de los estudiantes, etc.), la administración se concentró en las competencias; es decir se redujo la política de calidad a aumentar los resultados de los niños en unas pruebas estandarizadas que obviamente no miden ni lo que los estudiantes hacen, ni lo que aprenden.

Por ejemplo en una pregunta de respuesta múltiple sobre competencias ciudadanas, los niños tenderán a responder lo que el profesor espera, es decir, lo políticamente correcto, y una respuesta correcta no necesariamente significa que el niño o la niña se comportará como ciudadano en una situación similar a la del cuestionario en la vida cotidiana.

Las pruebas no miden por ejemplo la capacidad de trabajo en equipo, la capacidad de resolver un problema cooperativamente, eso es imposible de evaluar en una prueba individual de papel y lápiz. Las cifras muestran que en los últimos años no ha habido un aumento en la calidad, ni siquiera midiendo la calidad en las pruebas, lo que representa un fracaso total si se supone que toda la política de calidad se concentró en esas pruebas, las mismas cifras que muestra el Ministerio no reflejan ninguna mejora en ese sentido.

U: En cuanto a la gestión ¿qué se puede decir?

C.M.: Que se ha avanzado muchísimo. Una página web que muestra al ciudadano muy al día, muy bien presentada, la información de rendición de cuentas, unas estadísticas cada vez más confiables pero centradas en aspectos básicos; cuántos niños hay en un curso, cuántos profesores, etc.

Se ha ganado mucho en información, pero sobre un modelo que se ha orientado a facilitar el gobierno de la educación y no a mejorar la calidad de la educación ni a facilitar la prestación del servicio en las escuelas y en los colegios; la información actualmente está ocultando la complejidad y diversidad de la escuela. Permite al gobernante de turno decir que la educación va muy bien mientras la escuela en la realidad se desbarata.

Pero cuando se va a los colegios, como vamos nosotros permanentemente, lo que se encuentra es el deterioro del ambiente escolar y del mismo sentido de la escuela: cómo con el nuevo estatuto docente los profesores ganan menos, cómo la violencia escolar va en aumento lo mismo que el desinterés de los niños por el estudio, cómo la cotidianidad de la escuela se ha deteriorado radicalmente.

Esta apreciación la comparten los rectores: en el 2000 y en el 2004 se realizaron dos encuestas con las mismas preguntas, y todos los indicadores de deterioro de las condiciones de los colegios y del clima escolar se dispararon. Sin embargo según las cifras de gestión del Ministerio, todos los indicadores han mejorado.

U: ¿Cómo ha sido la construcción del sistema educativo históricamente en Colombia?

C.M.: La educación poco ha interesado a los políticos más allá de la utilidad para fortalecer sus clientelas. La educación en Colombia se ha hecho básicamente por la presión de dos grupos sociales; por un lado las maestras y maestros -y sus sindicatos- que han querido fortalecer la educación pública, por ejemplo buscando que los maestros se nombraran, no en función de los políticos sino por su carrera docente mediante concurso o que la educación pública fuera fuerte, estatal, etc. Y el otro grupo de presión han sido las clases populares que han hecho lo imposible por tener su educación.

Nosotros tenemos un estudio donde analizamos cómo se fundaron más de 50 escuelas en este país. Todas excepto una, fueron fundadas por los mismos padres de familia; con marchas de ladrillo, invadiendo terreno, haciendo bazares, etc. En una ciudad como Barranquilla, por ejemplo, en el siglo XX se construyeron solamente dos colegios sobre planos; uno en 1908 y otro en 1932. Esto muestra la deuda del Estado de más de un siglo de inversión en educación a diferencia de otros países como México, Brasil, Argentina, que tienen sistemas educativos fuertes desde hace muchos años. Este hecho lo reconocen las mismas élites: “hemos dejado la educación en manos de los sindicatos y de la izquierda”, escribió recientemente el banquero Santiago Montenegro.

U: ¿Cómo podría mejorarse la calidad de la educación?

C.M.: Lo primero que debe haber para que haya calidad en la educación es jornada completa; en ningún país desarrollado los niños tienen media jornada.

La escuela se ha comprimido tanto que se han eliminado una cantidad de aspectos que son los más interesantes, los que permiten construir una sociabilidad entre los niños, que permiten desarrollar sus talentos, atender a la diversidad; en un colegio privado o público en cualquier parte del mundo desarrollado el niño, además de sus clases de matemáticas, tiene sus clubes de astronomía, de ajedrez, deportes, teatro, música, es decir una posibilidad de crear un tejido social y desarrollar sus talentos y aficiones. Aquí no hay tiempo para que los niños desarrollen un gusto por la escuela porque una jornada debe desalojar rápido para que entre otra.

La escuela se ha reducido a unos mínimos que son los más aburridos, las competencias. No hay espacios para la vida y esto solo es posible con una doble jornada.

En segundo lugar se necesitaría una verdadera autonomía institucional para responder a una Colombia diversa, la posibilidad de que cada colegio se plantee sus proyectos con libertad pero con rendición de cuentas, sabiendo que los proyectos en educación son a mediano plazo (5 años mínimo).

Sobre el Programa RED


El Programa de Fortalecimiento de la Capacidad Científica en Educación de la Universidad Nacional de Colombia nace en 1992 y se consolida como un grupo de investigación –reconocido y clasificado en COLCIENCIAS-, de carácter interdisciplinario, interestamental, intergeneracional e interinstitucional que estudia la escuela en contexto y promueve alternativas innovadoras de la práctica pedagógica a través del trabajo cooperativo escuela-universidad, en tres líneas: mundo escolar, gestión y política educativa, y comunicación/educación. Ha realizado más de 50 proyectos.

Publicaciones e informes de investigación del Programa RED

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.