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Colección Pitahaya, un sabroso diseño

      
Cortar, comer o hurgar una pitahaya puede ser un acto cotidiano, casi inadvertido, pero no para dos jóvenes que deliberadamente acecharon la fruta con la intención de encontrar ideas, literalmente frescas, para diseñar una colección de muebles.<br/><br/> Así, del laboratorio de ideas que comenzó en la plaza de mercado, un puf, una lámpara, una mesa de centro, un sofá, un sofá-bar, una silla y un apoyador tomaron la esencia de la fruta tropical, que Melissa Vásquez y Asdrúbal Gutiérrez eligieron para conjugar ergonomía, eco-conciencia y estilo de vida.<br/><br/> Las siete piezas de la colección Pitahaya pusieron a prueba su propia filosofía de sensaciones hechas diseño, estética que ellos esculcan, no en los tratados de diseño o en lo que el mercado acepta como exitoso y vendedor, sino en la resignificación de las experiencias que les son más familiares, como saborear una fruta.<br/><br/> De hecho, en corto tiempo ese rudimento creativo ha sido el responsable de llamar la atención en donde quiera que han presentado su iniciativa empresarial. Lo hizo entre las 2.500 que llegaron el año pasado a la Unidad de Emprendimiento de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad; luego, entre las 300 propuestas convocadas por la Cámara de Comercio de Bogotá, y entre los 187 planes de negocio seleccionados por el Ministerio de Comercio Exterior. Ahora Melissa y Asdrúbal, gestores de la empresa Design Blue Style, preparan maletas para viajar a México a la Cumbre Mundial de Emprendedores y Pymes del 13 al 15 de noviembre, donde se apoyan los mejores planes de negocio del mundo.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Colección para los sentidos</span><br/> Colores, texturas, contrastes: en fin, conceptos inspirados en la exploración de la pitahaya dieron como resultado este conjunto de muebles, que busca representar esencias y ampliar la identidad del diseño colombiano. Estas son algunas de las piezas:<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Puf</span><br/> Cortada, la pitahaya permite ver y sentir el contraste entre el adentro y el afuera, entre la pulpa y la corteza. Por eso, el puf es afuera amarillo y adentro negro, salpicado de botones amarillos (las semillas). Su forma representa la tajada que se saca con una cuchara al saborearla: limpia y medio circular. Generalmente las sillas son cuadradas y tienen cortes muy demarcados; en este caso hay continuidad en las curvas, es una sola pieza porque la tajada da paso a la cavidad para sentarse.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Sofá</span><br/> Nace con la exploración de la fruta en rebanadas, que entrecruzadas da la sensación de la nube en los sencillos dibujos infantiles. Salió sin espaldar y la gente puede no solo sentarse, sino acaballarse y hasta jugar. De hecho, tiene un concepto lúdico y puede largarse o acortarse a pedido del usuario, ya que son piezas que se ensamblan sin restricción según el espacio que se tenga.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Lámpara</span><br/> Representa la explosión de una pepa de pitahaya, como mirada a través de una lupa. El tubo central que sostiene la lámpara abstrae el alargamiento de la pulpa; el aro de arriba, la cáscara; y la bombilla grande y cónica, una semilla, el elemento más imponente que toma color, según si la especie es criolla (amarilla) o asiática (roja).<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Mesa</span><br/> Aquí la pulpa cobra protagonismo en la transparencia del vidrio y las pepas flotando en la base. La mesa fue diseñada vista desde arriba: un espacio claro es rociado por puntos, como una tarde de lluvia tenue, dice el joven diseñador. En ese caso, visualmente los puntos están en el mismo nivel, pero de lado forman diferentes estratos, semejante a lo que sucede con la pulpa de la pitahaya.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Sofá-bar</span><br/> Puede estar en la sala, como mesa de teléfono, en un bar, en la habitación o como se quiera usar, pero en todo caso es íntimo. A pesar de ser mini, es cómodo y el contraste de los colores retoma la armónica oposición entre el afuera y el adentro de la exótica fruta. Es la pieza más casual y es la que resume la optimización productiva de la colección, pues los sobrantes de materia prima son utilizados para el espaldar y las bases del sofá-bar.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Lecciones creativas</span><br/> El primer encuentro con el mundo del mercado fue durante la feria de jóvenes empresarios organizada por la Cámara de Comercio, que les sirvió para redireccionar o diversificar los compradores objetivos iniciales.<br/><br/> Luego llegaría el primer lugar del premio Ceinfi, un certamen convocado por el Viceministerio de Desarrollo Empresarial del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo; como el mejor plan de negocios en la categoría de industrias creativas. La empresa de Asdrúbal Gutiérrez y Melissa Vásquez ganó entre 187 propuestas.<br/><br/> El corolario fue el grato convencimiento de seguir por el camino del diseño eco-consciente y la bioedificación, es decir, de la reutilización de materiales. En estricto sentido no se trata de reciclar, sino de retomar materiales sobrantes de las grandes industrias -con potencialidad de convertirse en basura- y utilizarlos como materia prima de los mobiliarios, dentro de lo que se ha llamado basura limpia. Así, cartón industrial, PVC, retal de acero, troquelados, tetrapack cuentan entre los desechos utilizados por este par de jóvenes, cuyos criterios les han proporcionado identidad como seguidores de la propuesta.<br/><br/> Además de la novedosa metodología para rastrear el concepto de diseño y la noción ecológica de producción, la ampliación de uso del producto de viviendas a áreas sociales en hoteles, bares, plazoletas e incluso sistemas de transporte masivo constituye otro plus ponderado por los evaluadores del trabajo de Design Blue Style.<br/><br/><br/>
Cortar, comer o hurgar una pitahaya puede ser un acto cotidiano, casi inadvertido, pero no para dos jóvenes que deliberadamente acecharon la fruta con la intención de encontrar ideas, literalmente frescas, para diseñar una colección de muebles.

Así, del laboratorio de ideas que comenzó en la plaza de mercado, un puf, una lámpara, una mesa de centro, un sofá, un sofá-bar, una silla y un apoyador tomaron la esencia de la fruta tropical, que Melissa Vásquez y Asdrúbal Gutiérrez eligieron para conjugar ergonomía, eco-conciencia y estilo de vida.

Las siete piezas de la colección Pitahaya pusieron a prueba su propia filosofía de "sensaciones hechas diseño", estética que ellos esculcan, no en los tratados de diseño o en lo que el mercado acepta como exitoso y vendedor, sino en la resignificación de las experiencias que les son más familiares, como saborear una fruta.

De hecho, en corto tiempo ese rudimento creativo ha sido el responsable de llamar la atención en donde quiera que han presentado su iniciativa empresarial. Lo hizo entre las 2.500 que llegaron el año pasado a la Unidad de Emprendimiento de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad; luego, entre las 300 propuestas convocadas por la Cámara de Comercio de Bogotá, y entre los 187 planes de negocio seleccionados por el Ministerio de Comercio Exterior. Ahora Melissa y Asdrúbal, gestores de la empresa Design Blue Style, preparan maletas para viajar a México a la Cumbre Mundial de Emprendedores y Pymes del 13 al 15 de noviembre, donde se apoyan los mejores planes de negocio del mundo.

Colección para los sentidos
Colores, texturas, contrastes: en fin, conceptos inspirados en la exploración de la pitahaya dieron como resultado este conjunto de muebles, que busca representar esencias y ampliar la identidad del diseño colombiano. Estas son algunas de las piezas:

Puf
Cortada, la pitahaya permite ver y sentir el contraste entre el adentro y el afuera, entre la pulpa y la corteza. Por eso, el puf es afuera amarillo y adentro negro, salpicado de botones amarillos (las semillas). Su forma representa la tajada que se saca con una cuchara al saborearla: limpia y medio circular. Generalmente las sillas son cuadradas y tienen cortes muy demarcados; en este caso hay continuidad en las curvas, es una sola pieza porque la tajada da paso a la cavidad para sentarse.

Sofá
Nace con la exploración de la fruta en rebanadas, que entrecruzadas da la sensación de la nube en los sencillos dibujos infantiles. Salió sin espaldar y la gente puede no solo sentarse, sino acaballarse y hasta jugar. De hecho, tiene un concepto lúdico y puede largarse o acortarse a pedido del usuario, ya que son piezas que se ensamblan sin restricción según el espacio que se tenga.

Lámpara
Representa la explosión de una pepa de pitahaya, como mirada a través de una lupa. El tubo central que sostiene la lámpara abstrae el alargamiento de la pulpa; el aro de arriba, la cáscara; y la bombilla grande y cónica, una semilla, el elemento más imponente que toma color, según si la especie es criolla (amarilla) o asiática (roja).

Mesa
Aquí la pulpa cobra protagonismo en la transparencia del vidrio y las pepas flotando en la base. La mesa fue diseñada vista desde arriba: un espacio claro es rociado por puntos, "como una tarde de lluvia tenue", dice el joven diseñador. En ese caso, visualmente los puntos están en el mismo nivel, pero de lado forman diferentes estratos, semejante a lo que sucede con la pulpa de la pitahaya.

Sofá-bar
Puede estar en la sala, como mesa de teléfono, en un bar, en la habitación o como se quiera usar, pero en todo caso es íntimo. A pesar de ser mini, es cómodo y el contraste de los colores retoma la armónica oposición entre el afuera y el adentro de la exótica fruta. Es la pieza más casual y es la que resume la optimización productiva de la colección, pues los sobrantes de materia prima son utilizados para el espaldar y las bases del sofá-bar.

Lecciones creativas
El primer encuentro con el mundo del mercado fue durante la feria de jóvenes empresarios organizada por la Cámara de Comercio, que les sirvió para redireccionar o diversificar los compradores objetivos iniciales.

Luego llegaría el primer lugar del premio Ceinfi, un certamen convocado por el Viceministerio de Desarrollo Empresarial del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo; como el mejor plan de negocios en la categoría de industrias creativas. La empresa de Asdrúbal Gutiérrez y Melissa Vásquez ganó entre 187 propuestas.

El corolario fue el grato convencimiento de seguir por el camino del diseño eco-consciente y la bioedificación, es decir, de la reutilización de materiales. En estricto sentido no se trata de reciclar, sino de retomar materiales sobrantes de las grandes industrias -con potencialidad de convertirse en basura- y utilizarlos como materia prima de los mobiliarios, dentro de lo que se ha llamado basura limpia. Así, cartón industrial, PVC, retal de acero, troquelados, tetrapack cuentan entre los "desechos" utilizados por este par de jóvenes, cuyos criterios les han proporcionado identidad como seguidores de la propuesta.

Además de la novedosa metodología para rastrear el concepto de diseño y la noción ecológica de producción, la ampliación de uso del producto de viviendas a áreas sociales en hoteles, bares, plazoletas e incluso sistemas de transporte masivo constituye otro plus ponderado por los evaluadores del trabajo de Design Blue Style.


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