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Pico y placa: para los empleados

      
Los beneficios serían inmensos, según el profesor de la Universidad de Columbia, William Eimicke, quien lanzó la propuesta en su conferencia Managing public sector reforms: trends and lessons learned, como un ejemplo, entre muchos, de cómo los sectores público y privado pueden unirse para generar cambios que incidan en el bienestar general.<br/><br/> La medida traería consigo ganancias considerables en aspectos como el ahorro de espacio y combustible, el medio ambiente, la movilidad y la economía de hogares y organizaciones, con un beneficio adicional: al eliminarse el tiempo invertido en desplazamientos, los empleados trabajan más horas y rinden más, dada la satisfacción de permanecer en sus hogares. Así se ha comprobado en la Bolsa de Nueva York, donde ya se ha puesto en práctica una disposición de esta naturaleza, inicialmente concebida como una medida de seguridad ante la amenaza de atentados contra Wall-Street. El 20% de los empleados debería quedarse trabajando en casa un día a la semana.<br/><br/> Las políticas públicas no pueden perder de vista la importancia de las soluciones tecnológicas para generar cambios en la sociedad. La implementación de una iniciativa como la propuesta se basa en un asunto muy sencillo: hoy la mayoría de las personas tienen, tanto en la casa como en la oficina, dos herramientas con las que realizan casi la totalidad de sus tareas, a saber: computador con internet y teléfono. ¿Por qué, entonces, no poner manos a la obra ya?<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Equilibrio entre sectores<br/><br/></span> Luego de atravesar períodos sucesivos, en los que se creyó, primero, que el Estado era la solución de todos los problemas y, luego todo lo contrario, esto es que la clave estaba en el sector privado y en una reducción del Estado, al comenzar el siglo XXI el mundo se ha dado cuenta de que el sector privado es maravilloso, pero no puede existir sin el público.<br/><br/> La URSS se cayó, no por el poderío de Estados Unidos, sino por la inexistencia del sector privado y de ONGs. Entonces la pregunta clave es: ¿Cuáles innovaciones en el Estado permiten el complemento entre los sectores público y privado, para conseguir los cambios que requiere la sociedad? Este asunto fue el centro de la intervención del profesor Eimicke.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Cómo afrontar la resistencia al cambio<br/><br/></span> Los gobiernos tienen que ser vistos como organismos vivos adaptables a los cambios del entorno, si quieren responder a las demandas sociales. Las innovaciones en el gobierno son motivadas por distintas circunstancias: la conciencia de que no estamos suficientemente bien; los cambios en la agenda política, en materia tecnológica y en temas de medio ambiente; la irrupción de crisis; la competencia sector privado - sector público y, finalmente, el deseo de los funcionarios de dejar una huella a su paso por el gobierno.<br/><br/> Sin embargo, el gran problema es que la gente no recibe con gusto la idea de cambiar su forma de hacer las cosas. Así, uno de los principales retos de los gerentes públicos de hoy es la aceptación de las transformaciones como primera condición de su éxito. Y la clave está, en general, en la comunicación: es preciso promover conceptos simples, hacer que las personas comprendan un balance costo-beneficio del cambio; mostrar la insatisfacción actual; ilustrar cómo sería el futuro luego de la innovación y explicar cómo se hará el cambio. Compartir con toda la organización los resultados y, de otro lado, evitar que el proyecto adquiera un tinte político, son otros de los puntos que se deben considerar.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Colombia: exceso de leyes atenta contra los cambios<br/><br/></span> En Colombia se piensa que el principal problema de la nación, es el logro de la paz. Esa, sin duda, es una prioridad, pero el mayor obstáculo para avanzar en el desarrollo, es el fenómeno de la inflación legal. En este país se da el absurdo de que para conseguir un resultado, a veces no queda otra alternativa que saltarse la ley, cuando las leyes, precisamente, se hacen para solucionar los problemas. La rendición de cuentas de los empleados públicos, propia de una administración moderna, aquí, curiosamente, se hace sobre el proceso de cumplimiento de la ley, y no sobre resultados. Es indispensable reducir y/o simplificar las leyes y dar mayor autonomía a los gerentes públicos para que puedan obtener resultados.<br/><br/> Y en esa búsqueda, será indispensable un compromiso del sector privado, del gobierno y de los órganos legislativos para dirigir las acciones públicas hacia ganancias y resultados, que es lo que realmente interesa.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Siete pasos para realizar un cambio exitoso<br/><br/></span> 1. Establecer cuáles serían las consecuencias de no cambiar.<br/> 2. Construir apoyo y consenso en todos los niveles de la organización.<br/> 3. Comunicar con claridad el objetivo del cambio.<br/> 4. Conformar un equipo idóneo, que trabaje con reglas claras y que considere los trámites burocráticos como parte del proceso.<br/> 5. Celebrar los progresos, reconocer la labor de la gente, promover al personal y hacer remodelaciones en las oficinas que demuestren que el cambio está ocurriendo.<br/> 6. Consolidar los cambios logrados.<br/> 7. Comprobar que el cambio funciona, esto es que se produce más con menos esfuerzo. El cambio debe medirse y todos los miembros de la organización deben compartir el éxito del cambio.<br/><br/><br/>
Los beneficios serían inmensos, según el profesor de la Universidad de Columbia, William Eimicke, quien lanzó la propuesta en su conferencia "Managing public sector reforms: trends and lessons learned", como un ejemplo, entre muchos, de cómo los sectores público y privado pueden unirse para generar cambios que incidan en el bienestar general.

La medida traería consigo ganancias considerables en aspectos como el ahorro de espacio y combustible, el medio ambiente, la movilidad y la economía de hogares y organizaciones, con un beneficio adicional: al eliminarse el tiempo invertido en desplazamientos, los empleados trabajan más horas y rinden más, dada la satisfacción de permanecer en sus hogares. Así se ha comprobado en la Bolsa de Nueva York, donde ya se ha puesto en práctica una disposición de esta naturaleza, inicialmente concebida como una medida de seguridad ante la amenaza de atentados contra Wall-Street. El 20% de los empleados debería quedarse trabajando en casa un día a la semana.

Las políticas públicas no pueden perder de vista la importancia de las soluciones tecnológicas para generar cambios en la sociedad. La implementación de una iniciativa como la propuesta se basa en un asunto muy sencillo: hoy la mayoría de las personas tienen, tanto en la casa como en la oficina, dos herramientas con las que realizan casi la totalidad de sus tareas, a saber: computador con internet y teléfono. ¿Por qué, entonces, no poner manos a la obra ya?


Equilibrio entre sectores

Luego de atravesar períodos sucesivos, en los que se creyó, primero, que el Estado era la solución de todos los problemas y, luego todo lo contrario, esto es que la clave estaba en el sector privado y en una reducción del Estado, al comenzar el siglo XXI el mundo se ha dado cuenta de que el sector privado es maravilloso, pero no puede existir sin el público.

La URSS se cayó, no por el poderío de Estados Unidos, sino por la inexistencia del sector privado y de ONGs. Entonces la pregunta clave es: ¿Cuáles innovaciones en el Estado permiten el complemento entre los sectores público y privado, para conseguir los cambios que requiere la sociedad? Este asunto fue el centro de la intervención del profesor Eimicke.



Cómo afrontar la resistencia al cambio

Los gobiernos tienen que ser vistos como organismos vivos adaptables a los cambios del entorno, si quieren responder a las demandas sociales. Las innovaciones en el gobierno son motivadas por distintas circunstancias: la conciencia de que no estamos suficientemente bien; los cambios en la agenda política, en materia tecnológica y en temas de medio ambiente; la irrupción de crisis; la competencia sector privado - sector público y, finalmente, el deseo de los funcionarios de dejar una huella a su paso por el gobierno.

Sin embargo, el gran problema es que la gente no recibe con gusto la idea de cambiar su forma de hacer las cosas. Así, uno de los principales retos de los gerentes públicos de hoy es la aceptación de las transformaciones como primera condición de su éxito. Y la clave está, en general, en la comunicación: es preciso promover conceptos simples, hacer que las personas comprendan un balance costo-beneficio del cambio; mostrar la insatisfacción actual; ilustrar cómo sería el futuro luego de la innovación y explicar cómo se hará el cambio. Compartir con toda la organización los resultados y, de otro lado, evitar que el proyecto adquiera un tinte político, son otros de los puntos que se deben considerar.


Colombia: exceso de leyes atenta contra los cambios

En Colombia se piensa que el principal problema de la nación, es el logro de la paz. Esa, sin duda, es una prioridad, pero el mayor obstáculo para avanzar en el desarrollo, es el fenómeno de la "inflación legal". En este país se da el absurdo de que para conseguir un resultado, a veces no queda otra alternativa que saltarse la ley, cuando las leyes, precisamente, se hacen para solucionar los problemas. La rendición de cuentas de los empleados públicos, propia de una administración moderna, aquí, curiosamente, se hace sobre el proceso de cumplimiento de la ley, y no sobre resultados. Es indispensable reducir y/o simplificar las leyes y dar mayor autonomía a los gerentes públicos para que puedan obtener resultados.

Y en esa búsqueda, será indispensable un compromiso del sector privado, del gobierno y de los órganos legislativos para dirigir las acciones públicas hacia ganancias y resultados, que es lo que realmente interesa.

Siete pasos para realizar un cambio exitoso

1. Establecer cuáles serían las consecuencias de no cambiar.
2. Construir apoyo y consenso en todos los niveles de la organización.
3. Comunicar con claridad el objetivo del cambio.
4. Conformar un equipo idóneo, que trabaje con reglas claras y que considere los trámites burocráticos como parte del proceso.
5. Celebrar los progresos, reconocer la labor de la gente, promover al personal y hacer remodelaciones en las oficinas que demuestren que el cambio está ocurriendo.
6. Consolidar los cambios logrados.
7. Comprobar que el cambio funciona, esto es que se produce más con menos esfuerzo. El cambio debe medirse y todos los miembros de la organización deben compartir el éxito del cambio.


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