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Perder un empleado no significa perder conocimientos

      
Pero ahora un nuevo estudio sugiere que perder un empleado, al menos en el ámbito de la alta tecnología, no es necesariamente tan malo como parece. Cuando los empleados abandonan la empresa, ésta puede acabar aprendiendo, lo cual no deja de ser contrario a la opinión ortodoxa, eso es, que el conocimiento de las empresas aumenta cuando se contratan a empleados de fuera, dice la profesora de Gestión de Wharton Lori Rosenkopf.<br/><br/> Los resultados de sus investigaciones aparecen publicados en el artículo Learning from Those Who Left: The Reverse Transfer of Knowledge through Mobility Ties (Aprendiendo de los que nos dejaron: la transferencia inversa de conocimientos a través de vínculos de movilidad), del cual también es coautor el estudiante de doctorado de Wharton, Rafael A. Corredoira.<br/><br/> Los investigadores llegaron a semejante resquicio de esperanza estudiando los efectos de la movilidad laboral saliente en empresas semiconductoras en Estados Unidos y otras partes del mundo. <br/><br/> Analizando las patentes registradas, han sido capaces de mostrar que las empresas se pueden beneficiar de una transferencia inversa de conocimientos, que se produce cuando, por ejemplo, un ingeniero u otro experto técnico deja la empresa.<br/><br/> ¿Por qué? Porque en opinión de Rosenkopf, existen redes sociales que son más trascendentes que las propias empresas y que permiten que los empleados que se quedan tengan acceso a los conocimientos generados en el nuevo lugar de trabajo de sus antiguos colegas. <br/><br/> Rosenkopf no está hablando del espionaje industrial, sino de un flujo de ideas e información entre profesionales que trabajan en el mismo ámbito. Estos resultados ponen en entredicho la creencia popular de que perder a un empleado implica perder conocimientos.<br/><br/> Otras investigaciones se han interesado por el fenómeno contrario, esto es, la movilidad laboral entrante, documentando la transferencia de conocimientos que se genera con las nuevas contrataciones.<br/><br/> Cuando se considera que los individuos son estrictamente capital humano, la marcha de un empleado supone para la empresa repudiada la pérdida del intelecto y el talento de esa persona, y consiguientemente una ganancia de esos mismos valiosos atributos para la empresa receptora. Siempre se ha creído que, si pierdes un empleado, es algo malo para tu empresa, dice Rosenkopf.<br/><br/> Pero Rosenkopf afirma que las conclusiones son diferentes si se considera a los empleados en términos de capital social. Los trabajadores no son meros silos de conocimiento y habilidades, sino que forman parte de redes sociales de trabajadores de varias empresas que conversan sobre las cosas que ocurren en su ámbito. Esas redes pueden implicar la existencia de acuerdos formales -como alianzas estratégicas-, pero también pueden ser informales, como por ejemplo a través de conferencias profesionales, intercambio de correos electrónicos, blogs o incluso actividades sociales después del trabajo.<br/><br/> El enfoque del capital social predice que cuando una empresa pierde a un empleado, gana acceso a los conocimientos del nuevo empleador, una conclusión diametralmente opuesta al enfoque del capital humano, sugieren los investigadores en su artículo.<br/><br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Seis grados de separación</span><br/> El concepto de redes sociales no es nuevo, pero en estos momentos está recibiendo mucha atención, tanto en el mundo empresarial como en la vida cotidiana. El nuevo drama de la cadena ABC, Six Degrees (Seis grados), está basado en la popular idea de que cualquier persona de cualquier parte del mundo puede contactar con otra persona a través de una cadena formada por seis personas. No es un hecho probado, pero la mera idea es fascinante.<br/><br/> En los negocios, las redes siempre han sido importantes a la hora de elegir a los miembros del consejo de administración, dice Rosenkopf. Los miembros del consejo no son necesariamente seleccionados por sus conocimientos sobre un sector u organización particular, sino porque se consideran influyentes y bien conectados. En otras palabras, es importante a quién conoces. A menor nivel, las redes que se establecen dentro de las oficinas juegan un papel importante en cómo fluye la información por la empresa. El esquema de organización corporativa es limitado. Quién habla con quién en la oficina y quién es la persona a la que los demás acuden a pedir consejo también importa.<br/><br/> El valor de las redes también está bien reconocido en las ciencias y en medicina, donde los investigadores informan regularmente de los resultados de sus investigaciones y experimentos clínicos en conferencias y revistas. Compartir abiertamente el conocimiento es considerado parte del proceso científico.<br/><br/> Posiblemente el mundo tecnológico sea diferente. Según el artículo de Rosenkopf, otras investigaciones previas han distinguido entre la transferencia de conocimientos que se produce en las ciencias y el flujo de conocimientos propio de los sectores de alta tecnología. Algunos investigadores creen que no hay mucho intercambio de ideas e información entre las empresas tecnológicas porque compiten entre ellas y quieren ganar dinero. Sin embargo, Rosenkopf estudió el sector de los móviles y uno de sus descubrimientos fue que las redes informales, por ejemplo cuando los ingenieros participan en asociaciones profesionales y comerciales, promueven la creación alianzas estratégicas.<br/><br/> En su artículo, Rosenkopf se centró en 154 empresas de semiconductores localizadas en 23 regiones de Estados Unidos, incluyendo Silicon Valley, y en 11 países extranjeros, incluyendo Japón y la India. Es interesante el estudio del sector de los semiconductores porque, en opinión de Rosenkopf, es un sector donde la propiedad intelectual es realmente importante. El uso generalizado de patentes en el sector constituye un modo adecuado para cuantificar el flujo de conocimientos entre empresas consecuencia de la movilidad de los trabajadores.<br/><br/> Rosenkopf y Corredoira examinaron las patentes registradas desde 1980 a 1995 para ver qué empresas y qué empleados se mencionaban. Por sus manos pasaron aproximadamente 42.000 patentes. Las patentes citadas constituyen una base de datos que nos permite reconocer cuando una empresa se aprovecha del stock de conocimientos de otras empresas; o de acuerdo con nuestra definición, cuando se produce una transferencia de conocimiento, escriben.<br/><br/> Aunque no podían saber a ciencia cierta cuando un trabajador se iba de una empresa a otras, podían calcular la movilidad del empleado en base a las fechas de las patentes. También estudiaron factores como las alianzas estratégicas y la movilidad de los trabajadores por región geográfica.<br/><br/> Contradictoriamente a lo que se cree, según las investigaciones las empresas ganan cuando un trabajador se va. De hecho, la probabilidad de que las empresas que perdían un empleado citasen a la empresa a la que se había ido era un 8% superior a la probabilidad de citar empresas similares, explica Rosenkopf. El flujo inverso de conocimientos era particularmente acentuado cuando el empleado se trasladaba a otra región. En este caso la probabilidad de que la antigua empresa citase a la nueva empresa aumentaba en un 22%.<br/><br/> El efecto de la movilidad laboral saliente seguía manifestándose incluso cuando los investigadores controlaban por otros factores que podían influir en las patentes citadas, como por ejemplo la contratación, las alianzas o las similitudes tecnológicas entre empresas. El efecto de la movilidad laboral saliente es de hecho más fuerte cuando hay movilidad entre regiones, concluyen los investigadores.<br/><br/> Los resultados sugieren que dentro de una región, en especial en sitios como Silicon Valley, donde se ubican tantas empresas de semiconductores, tal vez ya existan mecanismos para compartir conocimientos. Esto implicará que el efecto de un trabajador marchándose a otra empresa no sería tan acentuado.<br/><br/> El artículo señala varios motivos por los cuales el conocimiento hace un camino de vuelta cuando el trabajador deja la empresa. En primer lugar, se establecen nuevos canales de comunicación entre la vieja empresa y la nueva; en otras palabras, el trabajador sigue en contacto con sus antiguos compañeros y amigos. La marcha de un trabajador también puede causar que una empresa empiece a mirar con mayor detenimiento qué está ocurriendo en otras partes.<br/><br/> Cuando un empleado se va de una empresa y empieza a trabajar en otra, sus antiguos colegas pueden empezar a ser más conscientes del nuevo empleador y considerar que merece la pena saber qué conocimientos se están generando allí, escriben los autores.<br/><br/> Si uno de los nuestros se va a dicha empresa, el trabajo realizado por la empresa receptora gana en credibilidad y relevancia. La empresa que contrata a ese trabajador pasa de este modo a estar en el punto de mira cuando se buscan oportunidades de innovación.<br/><br/> Los investigadores utilizaron las citas de patentes para analizar los resultados de la movilidad laboral saliente en contraposición con la movilidad entrante o simplemente nuevas contrataciones. Un resultado interesante es que el efecto de la movilidad saliente parece ser más robusto y, a pesar de no ser significativamente diferente, en general es algo superior al de las nuevas contrataciones, explicaban.<br/><br/> Los investigadores estudiaron los efectos de la movilidad saliente tomando estrictamente como base las citas de patentes, no los efectos financieros, y además únicamente manejaron datos de empresas de alta tecnología. En otros negocios como la consultoría o la abogacía, los grandes clientes pueden salir por la puerta llevándose de la mano al trabajador. Sugerimos que la empresa que pierde un trabajador mejora en el uso de los conocimientos de la empresa que contrata a ese trabajador, pero nuestro estudio no está diseñado para evaluar las consecuencias económicas de dicha mejora, escriben los autores.<br/><br/> Asimismo no se debería interpretar que estos resultados fomentan la marcha de los trabajadores; lo que implican es que existen modos para que la empresa abandonada obtenga beneficios derivados de la marcha de su trabajador, explican los investigadores. Por último, cuando un trabajador se va las empresas necesitan seguir pensando en positivo, señala Rosenkopf. Las empresas deberían cuidar que la salida fuese lo más amistosa posible para cultivar al máximo dichos vínculos.<br/><br/> La fiesta de despedida -al menos en las empresas tecnológicas-, puede ser en el fondo algo más que un trozo de pastel.<br/><br/><br/>
Pero ahora un nuevo estudio sugiere que perder un empleado, al menos en el ámbito de la alta tecnología, no es necesariamente tan malo como parece. "Cuando los empleados abandonan la empresa, ésta puede acabar aprendiendo, lo cual no deja de ser contrario a la opinión ortodoxa, eso es, que el conocimiento de las empresas aumenta cuando se contratan a empleados de fuera", dice la profesora de Gestión de Wharton Lori Rosenkopf.

Los resultados de sus investigaciones aparecen publicados en el artículo "Learning from Those Who Left: The Reverse Transfer of Knowledge through Mobility Ties" (Aprendiendo de los que nos dejaron: la transferencia inversa de conocimientos a través de vínculos de movilidad), del cual también es coautor el estudiante de doctorado de Wharton, Rafael A. Corredoira.

Los investigadores llegaron a semejante "resquicio de esperanza" estudiando los efectos de la movilidad laboral "saliente" en empresas semiconductoras en Estados Unidos y otras partes del mundo.

Analizando las patentes registradas, han sido capaces de mostrar que las empresas se pueden beneficiar de una transferencia inversa de conocimientos, que se produce cuando, por ejemplo, un ingeniero u otro experto técnico deja la empresa.

¿Por qué? Porque en opinión de Rosenkopf, existen redes sociales que son más trascendentes que las propias empresas y que permiten que los empleados que se quedan tengan acceso a los conocimientos generados en el nuevo lugar de trabajo de sus antiguos colegas.

Rosenkopf no está hablando del espionaje industrial, sino de un flujo de ideas e información entre profesionales que trabajan en el mismo ámbito. Estos resultados "ponen en entredicho la creencia popular de que perder a un empleado implica perder conocimientos".

Otras investigaciones se han interesado por el fenómeno contrario, esto es, la movilidad laboral "entrante", documentando la transferencia de conocimientos que se genera con las nuevas contrataciones.

Cuando se considera que los individuos son estrictamente "capital humano", la marcha de un empleado supone para la empresa repudiada la pérdida del intelecto y el talento de esa persona, y consiguientemente una ganancia de esos mismos valiosos atributos para la empresa receptora. "Siempre se ha creído que, si pierdes un empleado, es algo malo para tu empresa", dice Rosenkopf.

Pero Rosenkopf afirma que las conclusiones son diferentes si se considera a los empleados en términos de "capital social". Los trabajadores no son meros silos de conocimiento y habilidades, sino que forman parte de redes sociales de trabajadores de varias empresas que conversan sobre las cosas que ocurren en su ámbito. Esas redes pueden implicar la existencia de acuerdos formales -como alianzas estratégicas-, pero también pueden ser informales, como por ejemplo a través de conferencias profesionales, intercambio de correos electrónicos, blogs o incluso actividades sociales después del trabajo.

"El enfoque del capital social predice que cuando una empresa pierde a un empleado, gana acceso a los conocimientos del nuevo empleador, una conclusión diametralmente opuesta al enfoque del capital humano", sugieren los investigadores en su artículo.



Seis grados de separación
El concepto de redes sociales no es nuevo, pero en estos momentos está recibiendo mucha atención, tanto en el mundo empresarial como en la vida cotidiana. El nuevo drama de la cadena ABC, "Six Degrees" (Seis grados), está basado en la popular idea de que cualquier persona de cualquier parte del mundo puede contactar con otra persona a través de una cadena formada por seis personas. No es un hecho probado, pero la mera idea es fascinante.

En los negocios, las redes siempre han sido importantes a la hora de elegir a los miembros del consejo de administración, dice Rosenkopf. Los miembros del consejo no son necesariamente seleccionados por sus conocimientos sobre un sector u organización particular, sino porque se consideran influyentes y bien conectados. En otras palabras, es importante a quién conoces. A menor nivel, las redes que se establecen dentro de las oficinas juegan un papel importante en cómo fluye la información por la empresa. El esquema de organización corporativa es limitado. Quién habla con quién en la oficina y quién es la persona a la que los demás acuden a pedir consejo también importa.

El valor de las redes también está bien reconocido en las ciencias y en medicina, donde los investigadores informan regularmente de los resultados de sus investigaciones y experimentos clínicos en conferencias y revistas. Compartir abiertamente el conocimiento es considerado parte del proceso científico.

Posiblemente el mundo tecnológico sea diferente. Según el artículo de Rosenkopf, otras investigaciones previas han distinguido entre la transferencia de conocimientos que se produce en las ciencias y el flujo de conocimientos propio de los sectores de alta tecnología. Algunos investigadores creen que no hay mucho intercambio de ideas e información entre las empresas tecnológicas porque compiten entre ellas y quieren ganar dinero. Sin embargo, Rosenkopf estudió el sector de los móviles y uno de sus descubrimientos fue que las redes informales, por ejemplo cuando los ingenieros participan en asociaciones profesionales y comerciales, promueven la creación alianzas estratégicas.

En su artículo, Rosenkopf se centró en 154 empresas de semiconductores localizadas en 23 regiones de Estados Unidos, incluyendo Silicon Valley, y en 11 países extranjeros, incluyendo Japón y la India. Es interesante el estudio del sector de los semiconductores porque, en opinión de Rosenkopf, "es un sector donde la propiedad intelectual es realmente importante". El uso generalizado de patentes en el sector constituye un modo adecuado para cuantificar el flujo de conocimientos entre empresas consecuencia de la movilidad de los trabajadores.

Rosenkopf y Corredoira examinaron las patentes registradas desde 1980 a 1995 para ver qué empresas y qué empleados se mencionaban. Por sus manos pasaron aproximadamente 42.000 patentes. "Las patentes citadas constituyen una base de datos que nos permite reconocer cuando una empresa se aprovecha del stock de conocimientos de otras empresas; o de acuerdo con nuestra definición, cuando se produce una transferencia de conocimiento", escriben.

Aunque no podían saber a ciencia cierta cuando un trabajador se iba de una empresa a otras, podían calcular la movilidad del empleado en base a las fechas de las patentes. También estudiaron factores como las alianzas estratégicas y la movilidad de los trabajadores por región geográfica.

Contradictoriamente a lo que se cree, según las investigaciones las empresas ganan cuando un trabajador se va. De hecho, la probabilidad de que las empresas que perdían un empleado citasen a la empresa a la que se había ido era un 8% superior a la probabilidad de citar empresas similares, explica Rosenkopf. El flujo inverso de conocimientos era particularmente acentuado cuando el empleado se trasladaba a otra región. En este caso la probabilidad de que la antigua empresa citase a la nueva empresa aumentaba en un 22%.

El efecto de la movilidad laboral saliente seguía manifestándose incluso cuando los investigadores controlaban por otros factores que podían influir en las patentes citadas, como por ejemplo la contratación, las alianzas o las similitudes tecnológicas entre empresas. "El efecto de la movilidad laboral saliente es de hecho más fuerte cuando hay movilidad entre regiones", concluyen los investigadores.

Los resultados sugieren que dentro de una región, en especial en sitios como Silicon Valley, donde se ubican tantas empresas de semiconductores, tal vez ya existan mecanismos para compartir conocimientos. Esto implicará que el efecto de un trabajador marchándose a otra empresa no sería tan acentuado.

El artículo señala varios motivos por los cuales el conocimiento hace un camino de vuelta cuando el trabajador deja la empresa. En primer lugar, se establecen nuevos canales de comunicación entre la vieja empresa y la nueva; en otras palabras, el trabajador sigue en contacto con sus antiguos compañeros y amigos. La marcha de un trabajador también puede causar que una empresa empiece a mirar con mayor detenimiento qué está ocurriendo en otras partes.

"Cuando un empleado se va de una empresa y empieza a trabajar en otra, sus antiguos colegas pueden empezar a ser más conscientes del nuevo empleador y considerar que merece la pena saber qué conocimientos se están generando allí", escriben los autores.

"Si uno de los nuestros se va a dicha empresa, el trabajo realizado por la empresa receptora gana en credibilidad y relevancia. La empresa que contrata a ese trabajador pasa de este modo a estar en el punto de mira cuando se buscan oportunidades de innovación".

Los investigadores utilizaron las citas de patentes para analizar los resultados de la movilidad laboral saliente en contraposición con la movilidad entrante o simplemente nuevas contrataciones. "Un resultado interesante es que el efecto de la movilidad saliente parece ser más robusto y, a pesar de no ser significativamente diferente, en general es algo superior al de las nuevas contrataciones", explicaban.

Los investigadores estudiaron los efectos de la movilidad saliente tomando estrictamente como base las citas de patentes, no los efectos financieros, y además únicamente manejaron datos de empresas de alta tecnología. En otros negocios como la consultoría o la abogacía, los grandes clientes pueden salir por la puerta llevándose de la mano al trabajador. "Sugerimos que la empresa que pierde un trabajador mejora en el uso de los conocimientos de la empresa que contrata a ese trabajador, pero nuestro estudio no está diseñado para evaluar las consecuencias económicas de dicha mejora", escriben los autores.

Asimismo no se debería interpretar que estos resultados fomentan la marcha de los trabajadores; lo que implican es "que existen modos para que la empresa abandonada obtenga beneficios derivados de la marcha de su trabajador", explican los investigadores. Por último, cuando un trabajador se va las empresas necesitan seguir pensando en positivo, señala Rosenkopf. "Las empresas deberían cuidar que la salida fuese lo más amistosa posible para cultivar al máximo dichos vínculos".

La fiesta de despedida -al menos en las empresas tecnológicas-, puede ser en el fondo algo más que un trozo de pastel.


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