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Consultorio Jurídico, termómetro social de Bogotá

      
Hoy, a los 35 años de fundación de esta unidad, son miles los profesionales que se pronuncian en el mismo sentido y declaran que su paso por ella los marcó para toda la vida.<br/><br/> El Consultorio comenzó a funcionar con cumplimiento de la exigencia del Estatuto del Ejercicio de la Abogacía. Decreto Ley 196 de 1971. Acogiendo lo dispuesto en dicha norma, el reglamento interno señala que su objetivo es prestar un servicio de asistencia social gratuita para todas las personas de escasos recursos económicos que así lo soliciten y familiarizar al estudiante con la técnica del ejercicio profesional de la abogacía ante las autoridades judiciales y administrativas de la nación, según los preceptos legales. <br/><br/> Actualmente se prestan dos clases de servicios: el del Consultorio propiamente dicho y el del Centro de Conciliación, reconocido como tal por el Ministerio de Justicia en 1991.<br/><br/> Según Julieta Villamizar De La Torre, actual directora del Consultorio, la actividad que allí se desarrolla tiene un alto impacto social, porque contribuye a mejorar el acceso a la justicia de los habitantes de Bogotá. Y las cifras lo corroboran: durante los años 2005 y 2006, se atendieron más de diez mil consultas.<br/><br/> Pero, más allá de los números está la filosofía que sustenta el servicio: trabajamos para romper el prejuicio según el cual los servicios dirigidos a los pobres son de baja calidad. Al contrario: en el Consultorio se ha logrado una cultura del buen trato.<br/><br/> La vulnerabilidad social y la precariedad económica son razones adicionales para iintensificar la consideración y el respeto. Además, el cliente tiene la garantía de un servicio ético, diligente y oportuno, indica la directora.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Un equipo efectivo </span><br/><br/>La atención a los clientes está a cargo de estudiantes de quinto año de Derecho, permanentemente asesorados y apoyados por monitores (egresados) y abogados. Y, como lo asegura la directora, el flujo diario de casos y sus características, de alguna manera son un termómetro que arroja información sobre los puntos más dramáticos de la problemática social de Bogotá.<br/><br/> Uno de los aspectos más importantes de mi experiencia es haber comprobado que la tutela no se queda en el salón de clase, es una realidad. Y eso invita a los alumnos a luchar cada día para que su proceso sea el mejor, dice Fabián Parra Cabrera, ex monitor en la sala de Derecho Público. Por otra parte, asegura: a punta de trabajo y compromiso se alcanzan logros que rebasan el éxito individual de los procesos. <br/><br/> Recientemente, la presión ejercida por las tutelas tramitadas por este y otros consultorios jurídicos, indujo al Gobierno a incluir en el Plan Obligatorio de Salud el examen de carga viral, muy costoso, pero indispensable para controlar el tratamiento del VIH.<br/><br/><br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> Aterrizaje sobre la realidad </span><br/><br/>El paso de un estudiante de la relativa tranquilidad del aula al mundo real, representado por el Consultorio Jurídico, es un aterrizaje no necesariamente suave; casi siempre hay cimbronazo. Así lo explica el profesor Alejandro Ramelli, actual magistrado auxiliar de la Corte Constitucional: los estudiantes llevan toda su carrera examinando el deber ser que es el Derecho y se dan cuenta que la práctica es otra cosa, que la administración de justicia no es un servicio eficiente, es elitista, la mayoría de los funcionarios no están bien preparados, no tienen ninguna motivación. Y entonces, de manera inevitable uno se cuestiona lo que estudió.<br/><br/> Finalmente, uno se da cuenta de que su misión es tratar de ajustar la realidad a esos principios y valores que deben orientar la administración de justicia.<br/><br/> Por su parte, el magistrado Sierra Porto sostiene: Se aprenden cosas prácticas: primero, a escuchar a los clientes; eso parece sencillo pero no lo es. Uno sabe cuáles son los problemas jurídicos, pero identificarlos entre todos los problemas que tiene una persona en la cabeza, es toda una labor. Al final se descubre que la tarea del abogado no es sólo de carácter técnico sino de relaciones personales. El cliente contrata al abogado independientemente de que gane o pierda el proceso, lo que le interesa es que le genere confianza y que lo acompañe en su problema.<br/><br/> Ciertamente, uno de los encantos del ejercicio en el Consultorio es la posibilidad de que el estudiante, con su natural romanticismo, saque a flote su sensibilidad, ponga a prueba su capacidad de conmoverse, se sienta estimulado por su deseo de cambiar las cosas, como lo indica Jorge Sanmartín, al recordar su experiencia a comienzos de los 90: después de haber estado en el Consultorio Jurídico y de haber conocido la realidad social de Bogotá, uno no vuelve a ser el mismo.<br/><br/> Por su parte, Viviana Tobón, quien estuvo en el Consultorio entre 2003 y 2005, asegura que su mayor satisfacción es haber podido retribuir a la sociedad la oportunidad de acceder a la educación superior, a una bella carrera como el derecho, y haberla hecho en el Externado, una de las mejores universidades del país.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/></span><span style=font-weight: bold;><br/>Hablando se arreglan las cosas </span><br/><br/>La actividad de los centros de conciliación se basa en las leyes que dispusieron mecanismos para la solución de conflictos antes de que las partes se involucren en un proceso judicial. A más de la descongestión de los despachos judiciales, la política de conciliación es un esfuerzo para promover una cultura del diálogo y la negociación pacífica de las controversias. Si bien los conflictos de muy diversa índole se consideran naturales e inherentes a toda organización social, lo irregular es la resolución inadecuada, por ejemplo, por medio de la violencia.<br/><br/> Siempre será preferible un arreglo por las buenas a un pleito que, las más de las veces, resulta demorado, costoso y doloroso.<br/><br/> Según la opinión de Cielo Villarraga, actual abogada asesora del Centro de Conciliación, el monto económico en un conflicto no guarda proporción con su importancia: en este campo no existen los conflictos pequeños, porque la conciliación es la manera de recomponer el tejido social. De ahí su inmensa importancia. De acuerdo con la norma, en la Conciliación, dos o más personas solucionan sus diferencias con la ayuda de un tercero, neutral y calificado, conciliador, cuya función es facilitar el diálogo entre las partes y promover fórmulas de acuerdo satisfactorias para ambas. <br/><br/> La filosofía de la Conciliación busca que del proceso no resulten ni vencedores ni vencidos. No obstante, el conciliador no puede obligar a las partes a conciliar; las fórmulas de arreglo son de libre discusión y aceptación.<br/><br/> Y si no se llega a un acuerdo, la controversia pasará a conocimiento de un juez. En algunos casos los estudiantes actúan como conciliadores y, en otros, como auxiliares; los egresados que realizan su judicatura en el Centro de Conciliación, también son conciliadores.<br/><br/> Ã?lvaro del Valle, antiguo monitor, afirma cómo aún si no se llega a conciliar, el procedimiento sirve para aclarar puntos entre las partes que se van a un juicio. Subraya el valor del aprendizaje que se realiza en esta actividad pues nada más difícil que buscar acuerdos y consensos.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>El drama de los regalos </span><br/><br/>Un asunto complicado sucede cuando un proceso termina a favor del cliente y éste se empeña en agradecerlo, ya sea con el pago de dinero o la entrega de regalos, cuya recepción - como es obvio- prohibe el reglamento del Consultorio. <br/><br/> La solución no es siempre fácil, aunque a veces sí: un señor a quien le tramité una pensión me quiso pagar. Yo le dije: invíteme a un jugo de guanábana y a una empanada. Y el señor quedó satisfecho, pues aseguró que en la vida nada podría ser gratis, recuerda Sierra.<br/><br/><br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> Una tarde en el Consultorio</span><br/><br/>Alumnos y monitores en plena actividad del Consultorio. Delfina, con su nieto, esperan a ser atendidos.<br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 1:00 p.m. </span><br/> Se abren las puertas al público en el Consultorio Jurídico del Externado. Es una casa antigua y espaciosa del barrio de La Candelaria de Bogotá, remodelada. En la recepción, Yolima Parra y sus compañeras reciben a los clientes, toman sus datos, explican el procedimiento a seguir. Usuarios de todas las edades y géneros dialogan con los estudiantes, monitores y abogados, ya en salas, ya en pasillos o patios, mientras los niños -no hay más remedio que traerlos- corren o lloran en brazos de sus padres. Es un ambiente atípico en el medio universitario. <br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 2:00 p.m.</span><br/> Cecilia, quien trabajó durante 15 años, quiere saber si tiene derecho a pensión de jubilación como uno no sabe de leyes: ; Sandra Isabel desea presentar una demanda por alimentos para su hijo de 7 años; Marco Antonio, torero de pueblo retirado y sin pensión, busca salvar su única posesión: una casa - lote en el Barrio Juan Rey, que ha sido invadida.<br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 2:30 p.m.</span><br/> Delfina, ama de casa del barrio Rocío Bajo, cuya hija fue asesinada en una pelea callejera, espera que se haga justicia, y que sea una justicia justa; Carlos Eduardo busca asesoría porque está a punto de perder su vivienda a causa de una deuda.<br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 3:00 p.m.</span><br/> Los estudiantes atienden uno a uno los casos; escuchan los relatos, solicitan información y documentos, llenan formularios y ofrecen explicaciones, con cortesía y paciencia. La tarde transcurre a ritmo acelerado, con agitación y angustia producida por los dramas detrás de cada historia.<br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 3:30 p.m.</span><br/> Edilberto, a quien le vendieron una motocicleta defectuosa, que lo deja tirado todos los días, concurre a la audiencia de conciliación en busca de la devolución de su dinero. Lamentablemente el representante del concesionario no se presenta.<br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 4:00 p.m.</span><br/> María, ama de casa y Pedro Elías, técnico en electrodomésticos, tratan de llegar a un acuerdo. Ella reclama la plancha que entregó para reparación; él reconoce que el artículo se le ha perdido, pero que está dispuesto a pagar su valor; ella insiste en que quiere su plancha, la que le mandó su hija del exterior.<br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 4:30 p.m.</span><br/> Un grupo de estudiantes mira con curiosidad una tarjeta dirigida a todo el equipo. Por medio de ella, se enteran que una señora, agradecida, ha mandado decir varias misas en nombre de todos. Emperatriz, que así se llama, maestra de primaria durante toda su vida, había sido desvinculada de su cargo al cumplir cierto número de años de servicio. En consecuencia, ella dejó de presentarse a trabajar. Sin embargo, en la sección de nómina del la Secretaría alguien olvidó un detallito: sacarla de la lista de maestros activos. De manera que mientras la señora devolvía los salarios que le seguían cancelando, por considerar que no tenía derecho a ellos, por otro lado le abrían un proceso disciplinario por abandono del cargo, cuya sanción era la suspensión. El Consultorio Jurídico consiguió la revocatoria de tal suspensión, con gran dificultad, y Emperatriz obtuvo lo que deseaba: recuperar su honor.<br/><br/><span style=text-decoration: underline;> 5:00 p.m.</span><br/> José, un joven ya conocido en el Consultorio, casi a los gritos informa, lleno de júbilo, que le acaban de pagar su motocicleta. Meses atrás se la habían robado de un estacionamiento, mientras realizaba tareas de mensajero. No le valió presentar el recibo: la compañía no se hacía responsable y: punto. Tras haber acudido al Consultorio, José -que no sólo había perdido la moto, sino su trabajo, por falta de medio de locomoción- logró lo que consideraba más que justo: un cheque que enseña con alegría a los futuros abogados.<br/><br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> El Consultorio en cifras</span><br/><br/>· Inasistencia Alimentaria<br/> · Lesiones personales<br/> · Otros<br/> · Hurto Agravado<br/> · Hurto Calificado y agravado<br/> · Estafa<br/> · Hurto Simple<br/> · Ejecutivo<br/> · Otros<br/> · Divorcio<br/> · Investigación de paternidad<br/> · Ejecutivo de alimentos<br/> · Sucesión Notarial<br/> · Ordinario<br/> · No comparecencia<br/> · Desinterés<br/> · Acuerdos<br/> · Fracasada<br/> · Desistimiento<br/> · En trámite<br/> · Civil - Civil Familia<br/> · Laboral<br/> · Penal<br/> · Público<br/> · Económico<br/> · Consultas realizadas en 2005, por áreas del Derecho<br/><br/> Total: 5683<br/> Total: 562<br/><br/><br/>
Hoy, a los 35 años de fundación de esta unidad, son miles los profesionales que se pronuncian en el mismo sentido y declaran que su paso por ella los marcó para toda la vida.

El Consultorio comenzó a funcionar con cumplimiento de la exigencia del Estatuto del Ejercicio de la Abogacía. Decreto Ley 196 de 1971. Acogiendo lo dispuesto en dicha norma, el reglamento interno señala que su objetivo es "prestar un servicio de asistencia social gratuita para todas las personas de escasos recursos económicos que así lo soliciten y familiarizar al estudiante con la técnica del ejercicio profesional de la abogacía ante las autoridades judiciales y administrativas de la nación, según los preceptos legales".

Actualmente se prestan dos clases de servicios: el del Consultorio propiamente dicho y el del Centro de Conciliación, reconocido como tal por el Ministerio de Justicia en 1991.

Según Julieta Villamizar De La Torre, actual directora del Consultorio, la actividad que allí se desarrolla tiene un alto impacto social, porque contribuye a mejorar el acceso a la justicia de los habitantes de Bogotá. Y las cifras lo corroboran: durante los años 2005 y 2006, se atendieron más de diez mil consultas.

Pero, más allá de los números está la filosofía que sustenta el servicio: "trabajamos para romper el prejuicio según el cual los servicios dirigidos a los pobres son de baja calidad. Al contrario: en el Consultorio se ha logrado una cultura del buen trato.

La vulnerabilidad social y la precariedad económica son razones adicionales para iintensificar la consideración y el respeto. Además, el cliente tiene la garantía de un servicio ético, diligente y oportuno", indica la directora.


Un equipo efectivo


La atención a los clientes está a cargo de estudiantes de quinto año de Derecho, permanentemente asesorados y apoyados por monitores (egresados) y abogados. Y, como lo asegura la directora, el flujo diario de casos y sus características, de alguna manera son un termómetro que arroja información sobre los puntos más dramáticos de la problemática social de Bogotá.

"Uno de los aspectos más importantes de mi experiencia es haber comprobado que la tutela no se queda en el salón de clase, es una realidad. Y eso invita a los alumnos a luchar cada día para que su proceso sea el mejor", dice Fabián Parra Cabrera, ex monitor en la sala de Derecho Público. Por otra parte, asegura: "a punta de trabajo y compromiso se alcanzan logros que rebasan el éxito individual de los procesos.

Recientemente, la presión ejercida por las tutelas tramitadas por este y otros consultorios jurídicos, indujo al Gobierno a incluir en el Plan Obligatorio de Salud el examen de carga viral, muy costoso, pero indispensable para controlar el tratamiento del VIH".



Aterrizaje sobre la realidad

El paso de un estudiante de la relativa tranquilidad del aula al mundo real, representado por el Consultorio Jurídico, es un aterrizaje no necesariamente suave; casi siempre hay cimbronazo. Así lo explica el profesor Alejandro Ramelli, actual magistrado auxiliar de la Corte Constitucional: "los estudiantes llevan toda su carrera examinando el deber ser que es el Derecho y se dan cuenta que la práctica es otra cosa, que la administración de justicia no es un servicio eficiente, es elitista, la mayoría de los funcionarios no están bien preparados, no tienen ninguna motivación. Y entonces, de manera inevitable uno se cuestiona lo que estudió.

Finalmente, uno se da cuenta de que su misión es tratar de ajustar la realidad a esos principios y valores que deben orientar la administración de justicia".

Por su parte, el magistrado Sierra Porto sostiene: "Se aprenden cosas prácticas: primero, a escuchar a los clientes; eso parece sencillo pero no lo es. Uno sabe cuáles son los problemas jurídicos, pero identificarlos entre todos los problemas que tiene una persona en la cabeza, es toda una labor. Al final se descubre que la tarea del abogado no es sólo de carácter técnico sino de relaciones personales. El cliente contrata al abogado independientemente de que gane o pierda el proceso, lo que le interesa es que le genere confianza y que lo acompañe en su problema".

Ciertamente, uno de los encantos del ejercicio en el Consultorio es la posibilidad de que el estudiante, con su natural romanticismo, saque a flote su sensibilidad, ponga a prueba su capacidad de conmoverse, se sienta estimulado por su deseo de cambiar las cosas, como lo indica Jorge Sanmartín, al recordar su experiencia a comienzos de los 90: "después de haber estado en el Consultorio Jurídico y de haber conocido la realidad social de Bogotá, uno no vuelve a ser el mismo".

Por su parte, Viviana Tobón, quien estuvo en el Consultorio entre 2003 y 2005, asegura que su mayor satisfacción es "haber podido retribuir a la sociedad la oportunidad de acceder a la educación superior, a una bella carrera como el derecho, y haberla hecho en el Externado, una de las mejores universidades del país".



Hablando se arreglan las cosas


La actividad de los centros de conciliación se basa en las leyes que dispusieron mecanismos para la solución de conflictos antes de que las partes se involucren en un proceso judicial. A más de la descongestión de los despachos judiciales, la política de conciliación es un esfuerzo para promover una cultura del diálogo y la negociación pacífica de las controversias. Si bien los conflictos de muy diversa índole se consideran naturales e inherentes a toda organización social, lo irregular es la resolución inadecuada, por ejemplo, por medio de la violencia.

Siempre será preferible un arreglo por las buenas a un pleito que, las más de las veces, resulta demorado, costoso y doloroso.

Según la opinión de Cielo Villarraga, actual abogada asesora del Centro de Conciliación, el monto económico en un conflicto no guarda proporción con su importancia: "en este campo no existen los conflictos pequeños, porque la conciliación es la manera de recomponer el tejido social. De ahí su inmensa importancia". De acuerdo con la norma, en la Conciliación, dos o más personas solucionan sus diferencias con la ayuda de un tercero, neutral y calificado, conciliador, cuya función es facilitar el diálogo entre las partes y promover fórmulas de acuerdo satisfactorias para ambas.

La filosofía de la Conciliación busca que del proceso no resulten ni vencedores ni vencidos. No obstante, el conciliador no puede obligar a las partes a conciliar; las fórmulas de arreglo son de libre discusión y aceptación.

Y si no se llega a un acuerdo, la controversia pasará a conocimiento de un juez. En algunos casos los estudiantes actúan como conciliadores y, en otros, como auxiliares; los egresados que realizan su judicatura en el Centro de Conciliación, también son conciliadores.

Ã?lvaro del Valle, antiguo monitor, afirma cómo aún si no se llega a conciliar, el procedimiento sirve para aclarar puntos entre las partes que se van a un juicio. Subraya el valor del aprendizaje que se realiza en esta actividad pues "nada más difícil que buscar acuerdos y consensos".


El drama de los "regalos"


Un asunto complicado sucede cuando un proceso termina a favor del cliente y éste se empeña en agradecerlo, ya sea con el pago de dinero o la entrega de regalos, cuya recepción - como es obvio- prohibe el reglamento del Consultorio.

La solución no es siempre fácil, aunque a veces sí: "un señor a quien le tramité una pensión me quiso pagar. Yo le dije: invíteme a un jugo de guanábana y a una empanada. Y el señor quedó satisfecho, pues aseguró que en la vida nada podría ser gratis", recuerda Sierra.



Una tarde en el Consultorio

Alumnos y monitores en plena actividad del Consultorio. Delfina, con su nieto, esperan a ser atendidos.

1:00 p.m.
Se abren las puertas al público en el Consultorio Jurídico del Externado. Es una casa antigua y espaciosa del barrio de La Candelaria de Bogotá, remodelada. En la recepción, Yolima Parra y sus compañeras reciben a los clientes, toman sus datos, explican el procedimiento a seguir. Usuarios de todas las edades y géneros dialogan con los estudiantes, monitores y abogados, ya en salas, ya en pasillos o patios, mientras los niños -no hay más remedio que traerlos- corren o lloran en brazos de sus padres. Es un ambiente atípico en el medio universitario.

2:00 p.m.
Cecilia, quien trabajó durante 15 años, quiere saber si tiene derecho a pensión de jubilación "como uno no sabe de leyes: "; Sandra Isabel desea presentar una demanda por alimentos para su hijo de 7 años; Marco Antonio, torero de pueblo retirado y sin pensión, busca salvar su única posesión: una casa - lote en el Barrio Juan Rey, que ha sido invadida.

2:30 p.m.
Delfina, ama de casa del barrio Rocío Bajo, cuya hija fue asesinada en una pelea callejera, espera que "se haga justicia, y que sea una justicia justa"; Carlos Eduardo busca asesoría porque está a punto de perder su vivienda a causa de una deuda.

3:00 p.m.
Los estudiantes atienden uno a uno los casos; escuchan los relatos, solicitan información y documentos, llenan formularios y ofrecen explicaciones, con cortesía y paciencia. La tarde transcurre a ritmo acelerado, con agitación y angustia producida por los dramas detrás de cada historia.

3:30 p.m.
Edilberto, a quien le vendieron una motocicleta defectuosa, que lo "deja tirado todos los días", concurre a la audiencia de conciliación en busca de la devolución de su dinero. Lamentablemente el representante del concesionario no se presenta.

4:00 p.m.
María, ama de casa y Pedro Elías, técnico en electrodomésticos, tratan de llegar a un acuerdo. Ella reclama la plancha que entregó para reparación; él reconoce que el artículo se le ha perdido, pero que está dispuesto a pagar su valor; ella insiste en que quiere su plancha, la que le mandó su hija del exterior.

4:30 p.m.
Un grupo de estudiantes mira con curiosidad una tarjeta dirigida a todo el equipo. Por medio de ella, se enteran que una señora, agradecida, ha mandado decir varias misas en nombre de todos. Emperatriz, que así se llama, maestra de primaria durante toda su vida, había sido desvinculada de su cargo al cumplir cierto número de años de servicio. En consecuencia, ella dejó de presentarse a trabajar. Sin embargo, en la sección de nómina del la Secretaría alguien olvidó un detallito: sacarla de la lista de maestros activos. De manera que mientras la señora devolvía los salarios que le seguían cancelando, por considerar que no tenía derecho a ellos, por otro lado le abrían un proceso disciplinario por abandono del cargo, cuya sanción era la suspensión. El Consultorio Jurídico consiguió la revocatoria de tal suspensión, con gran dificultad, y Emperatriz obtuvo lo que deseaba: recuperar su honor.

5:00 p.m.
José, un joven ya conocido en el Consultorio, casi a los gritos informa, lleno de júbilo, que le acaban de pagar su motocicleta. Meses atrás se la habían robado de un estacionamiento, mientras realizaba tareas de mensajero. No le valió presentar el recibo: la compañía no se hacía responsable y: punto. Tras haber acudido al Consultorio, José -que no sólo había perdido la moto, sino su trabajo, por falta de medio de locomoción- logró lo que consideraba más que justo: un cheque que enseña con alegría a los futuros abogados.



El Consultorio en cifras

· Inasistencia Alimentaria
· Lesiones personales
· Otros
· Hurto Agravado
· Hurto Calificado y agravado
· Estafa
· Hurto Simple
· Ejecutivo
· Otros
· Divorcio
· Investigación de paternidad
· Ejecutivo de alimentos
· Sucesión Notarial
· Ordinario
· No comparecencia
· Desinterés
· Acuerdos
· Fracasada
· Desistimiento
· En trámite
· Civil - Civil Familia
· Laboral
· Penal
· Público
· Económico
· Consultas realizadas en 2005, por áreas del Derecho

Total: 5683
Total: 562


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