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Universidades de Europa se abren al resto del mundo

      
En desarrollo de la Cátedra Europa, el doctor en Sociología Michel Molitor analizó los alcances de las instituciones de educación superior en el contexto internacional y profundizó en la experiencia de las universidades del continente europeo a manera de ejemplo para América Latina. <br/><br/> Molitor aludió a la creciente masificación del conocimiento, reflejada en los intercambios de expertos que deciden viajar entre universidades desarrollando estudios que no sólo los benefician particularmente, sino que fortalecen los programas que se desarrollan al interior de las instituciones que los acogen. <br/><br/> Gracias a estos movimientos se han incrementado los programas de cooperación interuniversitaria, que a su vez gestan redes y acciones integradas. Esta movilidad científica crece a la par del mercado laboral. <br/><br/> El caso particular de Bolonia, que expuso particularmente el experto, es una muestra de los pasos que pueden tener en cuenta este tipo de instituciones para desarrollar un adecuado proceso de internacionalización. Concretamente en este país los principales indicadores se expresan en la gran afluencia de extranjeros en los campus. Y todo, porque las universidades están exponiendo interesantes estrategias de movilidad, que resultan atractivas para interesados de otras latitudes.<br/><br/> El saber científico forma parte esencial de estos intercambios, pues del mismo modo se propicia el movimiento de conocimientos con proyectos de investigación o estadías posdoctorales, que realizan expertos de diferentes países. <br/><br/> Molitor insistió, sin embargo, en que la internacionalización requiere la salida de los marcos de la educación superior, los modos de gobernabilidad, calidad y financiamiento, de tal manera que se convierta en una extensión de los mecanismos de mercado. <br/><br/> Para ello pidió entender que la educación puede hacer parte del sistema económico del país, sin desvirtuar la esencia humanística de la enseñanza. <br/><br/> La invitación general fue a asumir este desafío, que permita la integración de la academia sin distingo de nacionalidades, integrando los actores que deben propiciar el conocimiento, de esta manera, se facilitará la generación de transferencia de programas de enseñanza.<br/><br/><br/>
En desarrollo de la Cátedra Europa, el doctor en Sociología Michel Molitor analizó los alcances de las instituciones de educación superior en el contexto internacional y profundizó en la experiencia de las universidades del continente europeo a manera de ejemplo para América Latina.

Molitor aludió a la creciente masificación del conocimiento, reflejada en los intercambios de expertos que deciden viajar entre universidades desarrollando estudios que no sólo los benefician particularmente, sino que fortalecen los programas que se desarrollan al interior de las instituciones que los acogen.

Gracias a estos movimientos se han incrementado los programas de cooperación interuniversitaria, que a su vez gestan redes y acciones integradas. Esta movilidad científica crece a la par del mercado laboral.

El caso particular de Bolonia, que expuso particularmente el experto, es una muestra de los pasos que pueden tener en cuenta este tipo de instituciones para desarrollar un adecuado proceso de internacionalización. Concretamente en este país los principales indicadores se expresan en la gran afluencia de extranjeros en los campus. Y todo, porque las universidades están exponiendo interesantes estrategias de movilidad, que resultan atractivas para interesados de otras latitudes.

El saber científico forma parte esencial de estos intercambios, pues del mismo modo se propicia el movimiento de conocimientos con proyectos de investigación o estadías posdoctorales, que realizan expertos de diferentes países.

Molitor insistió, sin embargo, en que la internacionalización requiere la salida de los marcos de la educación superior, los modos de gobernabilidad, calidad y financiamiento, de tal manera que se convierta en una extensión de los mecanismos de mercado.

Para ello pidió entender que la educación puede hacer parte del sistema económico del país, sin desvirtuar la esencia humanística de la enseñanza.

La invitación general fue a asumir este desafío, que permita la integración de la academia sin distingo de nacionalidades, integrando los actores que deben propiciar el conocimiento, de esta manera, se facilitará la generación de transferencia de programas de enseñanza.


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