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Sistema de distribución de alimentos para Bogotá

      
<em>Tomado del periódico UDiversidad de la Universidad Distrital<br/></em><br/>Un estudio diagnóstico, realizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, indica que actualmente 1.156.000 capitalinos no tienen recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, y pese a que la canasta ideal establece un consumo mínimo de 1.921 gramos de comida, el promedio de la ciudad no supera los 885. <br/><br/>Ante esta problemática, la Alcaldía Mayor planteó en el año 2003 el programa Bogotá sin hambre, del cual derivó un Plan Maestro de Abastecimiento de Alimentos, dirigido por la Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos, UESP. Según Francisco Ceballos, gerente del Plan, “éste constituye un instrumento de la política de seguridad alimentaría y nutricional para propiciar transformaciones culturales, operacionales y territoriales, en aras de la eficiencia del sistema de abastecimiento de alimentos de la ciudad y para asegurar la nutrición a precio justo”. <br/><br/>No obstante, superar deficiencias actuales como los altos precios de los alimentos por efectos de la intermediación, o la baja calidad de los productos por un tratamiento equivocado, implicaba el diseño de un nuevo sistema de abastecimiento, que fuera lo suficientemente complejo como para incluir variables de tipo económico, logístico y social. <br/><br/>Desde 1999, el Grupo de Investigación en Competitividad de la Industria Colombiana, GICIC, del programa de Ingeniería Industrial de la Universidad Distrital, había hecho escuela con sus aportes al conocimiento de las cadenas productivas del país, y la calidad de sus estudios sobre el tema era tal, que Colciencias lo clasificó entre los mejores de su tipo. Por esa razón en el año 2004, la Rectoría en respuesta a petición de la Alcaldía Mayor y la UESP lo escogió para participar en el diseño de un nuevo sistema integrado de abastecimiento de alimentos, inicialmente para un piloto en Ciudad Bolívar que se espera extender a otras localidades y a Bogotá región.<br/><br/><strong><br/> Análisis in situ<br/><br/></strong>El ambicioso proyecto implicó una fase inicial de caracterización del mercado en una zona piloto, para lo cual se evaluó la oferta y el consumo de alimentos en las Unidades de Planeación Zonal, UPZ, Lucero y Tesoro de Ciudad Bolívar. El diagnóstico se estableció a través de más de mil entrevistas realizadas directamente en los hogares de los lugareños, en tiendas y supermercados, panaderías, carnicerías, restaurantes y con vendedores ambulantes. Según el profesor Javier Orjuela, director del GICIC, la intención era definir herramientas y metodología aplicables a un estudio de mercados más macro. <br/><br/>A partir de los hallazgos en Lucero y Tesoro se establecieron elementos guía para una segunda fase de diseño e implementación de un sistema que integrara la actividad de oferta y de demanda de los distintos alimentos, para la Nutrired Lucero Tesoro, según se definió en el Plan Maestro de Abastecimiento de Bogotá. La carácterística fundamental de este componente del proyecto es la superación de la tradicional intermediación en las cadenas de abastecimientos, para lograr que los actores ubicados en los extremos de la cadena (ejemplo campesinos y tenderos) se sienten a negociar directamente, y se reduzcan ineficiencias de la cadena actual de abastecimientos de alimentos de tal forma que el consumidor se vea beneficiado por una reducción notable de los precios. <br/><br/>Sin embargo, la negociación directa implica contar con una infraestructura fìsica que apoye el Sistema de Abastecimiento de Alimentos de Bogotá. Así lo planeo la UESP y lo entendió el Fondo de Desarrollo Local de Ciudad Bolívar, entidades que financian un plan de modernización de la plaza de mercado Los luceros, para construir en ella una plataforma logística (crossdocking) . En dicho espacio se acopiarán los productos para ser despachados luego a los panaderos, carniceros, tenderos y demás pequeños comercializadores de alimentos de las Unidades de Planeación Local UPZ Lucero Tesoro. De igual forma, la plaza de mercado contará con el lugar tradicionalmente ocupado por los vivanderos (vendedores), pero con mejores condiciones sanitarias y de presentación de los productos. Se espera que la modernización de la plaza, también diseñada en el marco del convenio con la Universidad Distrital, termine en agosto de 2006.<br/><br/>Los distintos componentes del proyecto sobre la distribución de alimentos en la ciudad implicaron la vinculación de otros grupos de investigación de la Universidad Distrital, fue así como Proprobos, de la Facultad de Medio Ambiente, se ocupó de la caracterización de la oferta de los productos en zonas rurales, mientras el grupo Arquisoft, de Ingeniería de Sistemas, se encargó del diseño de un sistema de información. <br/><br/>A comienzos del 2005, el trabajo de la Universidad Distrital  a través del Grupo GICIC despertó en la Administración Distrital el interés por aplicar las nuevas metodologías de caracterización del mercado de alimentos en las localidades de San Cristóbal, Usme, Bosa, Ciudad Bolívar y Sumapaz. Actualmente se espera realizar la caracterización de otras localidades tales como Suba, Kennedy y Uribe Uribe, así como municipios aledaños tales como Tenjo.<br/><br/><strong><br/> Hallazgos de gran alcance </strong><br/><br/>Recientemente la Universidad Distrital hizo entrega a la Alcaldía de los resultados de la caracterización de mercados en las cinco localidades (elaborada a partir de 11.503 encuestas), de los estudios de demanda de las localidades de San Cristóbal, Usme, Bosa y Ciudad Bolívar y de oferta de productos de las zonas rurales de Sumapaz y Ciudad Bolívar, y del diseño del Sistema de Abastecimiento de Alimentos de Bogotá para el piloto. Según el profesor Javier Orjuela, éste funcionará a partir de cuatro ejes fundamentales: un subsistema de gestión de calidad de los productos, un subsistema de gestión logística (para saber cómo se comportan los materiales a lo largo de la cadena de distribución), un subsistema de información y un subsistema de intervención social (que permita facilitar la inclusión de los diferentes actores tales como los campesinos y comercializadores).<br/><br/>En los últimos dos meses, en el marco del convenio, GICIC y ARQUISOFT pasaron a la fase de validación de los modelos para el piloto, en la que observan la viabilidad de los modelos diseñados a partir de la negociación de campesinos y tenderos. La acción más visible de esa validación es la negociación que han logrado establecer entre 14 agricultores (productores de papa) de la vereda Santa Bárbara de Ciudad Bolívar con 44 tenderos del barrio Vista Hermosa, de la misma localidad. <br/><br/> La gestión de el programa Bogotá sin hambre en cabeza de Eduardo Diaz y la negociación entre productores y comercializadores, han conducido a que otras instituciones Distritales como el Departamento Administrativo de Acción Comunal DAAC quieran vincularse a la iniciativa. Su idea es construir tejido social a través de la empresarialidad, de tal forma que la negociación de los productos se haga tal como lo plantea el Plan Maestro entre redes de productores y redes de comercializadores.<br/><br/>Para el profesor Javier Orjuela, este proyecto de grandes dimensiones, al cual se vincularon cerca de 100 estudiantes formados en los tres grupos de investigación, algunos egresados, docentes y profesionales externos, ha sido clave para la Universidad Distrital, pues “valida en la práctica algunas metodologías anteriormente desarrolladas por los grupos y permite que la academia participe en la ofrezca una prospectiva de ciudad que no se habíha pensado hasta ahora”. <br/><br/>Adicionalmente, el impacto de este proyecto se ha evidenciado también en el aula, pues algunas asignaturas de las carreras de Ingeniería Industrial, se han enfocado al análisis de componentes como la cadena de alimentos y ya son varios los tesistas que han articulado sus trabajos al desarrollo de aplicaciones para el sistema.<br/><br/>El trabajo de la Universidad Distrital en este tema parece tener un futuro muy prometedor. Cada día se señala la necesidad de aplicar la caracterización de mercados en nuevas localidades y actualmente cursan en Colciencias un proyecto, con recursos de la Gobernación de Cundinamarca y la UESP, para hacer un diseño de abastecimiento de alimentos pero ahora en la región Bogotá-Cundinamarca. El proyecto también se traducirá muy pronto en siete publicaciones de guía para las localidades que deseen implementar el sistema y de reporte de los resultados de caracterización y dimensionamiento del mercado de alimentos.<br/><br/>Según el director del proyecto, los comentarios de la UESP y de los funcionarios de Bogotá sin hambre son muy favorecedores, “porque al parecer la Universidad ha respondido a sus exigencias con las más altas calidades”. Ello sin duda obedece al respaldo de años de investigación con las cadenas productivas y a la experiencia académica de tres colectivos que están convencidos de que el conocimiento no tiene sentido si no se revierte a la ciudad. Los efectos de esa apuesta seguramente darán mucho de qué hablar en los próximos meses.
Tomado del periódico UDiversidad de la Universidad Distrital

Un estudio diagnóstico, realizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, indica que actualmente 1.156.000 capitalinos no tienen recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, y pese a que la canasta ideal establece un consumo mínimo de 1.921 gramos de comida, el promedio de la ciudad no supera los 885.

Ante esta problemática, la Alcaldía Mayor planteó en el año 2003 el programa Bogotá sin hambre, del cual derivó un Plan Maestro de Abastecimiento de Alimentos, dirigido por la Unidad Ejecutiva de Servicios Públicos, UESP. Según Francisco Ceballos, gerente del Plan, “éste constituye un instrumento de la política de seguridad alimentaría y nutricional para propiciar transformaciones culturales, operacionales y territoriales, en aras de la eficiencia del sistema de abastecimiento de alimentos de la ciudad y para asegurar la nutrición a precio justo”.

No obstante, superar deficiencias actuales como los altos precios de los alimentos por efectos de la intermediación, o la baja calidad de los productos por un tratamiento equivocado, implicaba el diseño de un nuevo sistema de abastecimiento, que fuera lo suficientemente complejo como para incluir variables de tipo económico, logístico y social.

Desde 1999, el Grupo de Investigación en Competitividad de la Industria Colombiana, GICIC, del programa de Ingeniería Industrial de la Universidad Distrital, había hecho escuela con sus aportes al conocimiento de las cadenas productivas del país, y la calidad de sus estudios sobre el tema era tal, que Colciencias lo clasificó entre los mejores de su tipo. Por esa razón en el año 2004, la Rectoría en respuesta a petición de la Alcaldía Mayor y la UESP lo escogió para participar en el diseño de un nuevo sistema integrado de abastecimiento de alimentos, inicialmente para un piloto en Ciudad Bolívar que se espera extender a otras localidades y a Bogotá región.


Análisis in situ

El ambicioso proyecto implicó una fase inicial de caracterización del mercado en una zona piloto, para lo cual se evaluó la oferta y el consumo de alimentos en las Unidades de Planeación Zonal, UPZ, Lucero y Tesoro de Ciudad Bolívar. El diagnóstico se estableció a través de más de mil entrevistas realizadas directamente en los hogares de los lugareños, en tiendas y supermercados, panaderías, carnicerías, restaurantes y con vendedores ambulantes. Según el profesor Javier Orjuela, director del GICIC, la intención era definir herramientas y metodología aplicables a un estudio de mercados más macro.

A partir de los hallazgos en Lucero y Tesoro se establecieron elementos guía para una segunda fase de diseño e implementación de un sistema que integrara la actividad de oferta y de demanda de los distintos alimentos, para la Nutrired Lucero Tesoro, según se definió en el Plan Maestro de Abastecimiento de Bogotá. La carácterística fundamental de este componente del proyecto es la superación de la tradicional intermediación en las cadenas de abastecimientos, para lograr que los actores ubicados en los extremos de la cadena (ejemplo campesinos y tenderos) se sienten a negociar directamente, y se reduzcan ineficiencias de la cadena actual de abastecimientos de alimentos de tal forma que el consumidor se vea beneficiado por una reducción notable de los precios.

Sin embargo, la negociación directa implica contar con una infraestructura fìsica que apoye el Sistema de Abastecimiento de Alimentos de Bogotá. Así lo planeo la UESP y lo entendió el Fondo de Desarrollo Local de Ciudad Bolívar, entidades que financian un plan de modernización de la plaza de mercado Los luceros, para construir en ella una plataforma logística (crossdocking) . En dicho espacio se acopiarán los productos para ser despachados luego a los panaderos, carniceros, tenderos y demás pequeños comercializadores de alimentos de las Unidades de Planeación Local UPZ Lucero Tesoro. De igual forma, la plaza de mercado contará con el lugar tradicionalmente ocupado por los vivanderos (vendedores), pero con mejores condiciones sanitarias y de presentación de los productos. Se espera que la modernización de la plaza, también diseñada en el marco del convenio con la Universidad Distrital, termine en agosto de 2006.

Los distintos componentes del proyecto sobre la distribución de alimentos en la ciudad implicaron la vinculación de otros grupos de investigación de la Universidad Distrital, fue así como Proprobos, de la Facultad de Medio Ambiente, se ocupó de la caracterización de la oferta de los productos en zonas rurales, mientras el grupo Arquisoft, de Ingeniería de Sistemas, se encargó del diseño de un sistema de información.

A comienzos del 2005, el trabajo de la Universidad Distrital  a través del Grupo GICIC despertó en la Administración Distrital el interés por aplicar las nuevas metodologías de caracterización del mercado de alimentos en las localidades de San Cristóbal, Usme, Bosa, Ciudad Bolívar y Sumapaz. Actualmente se espera realizar la caracterización de otras localidades tales como Suba, Kennedy y Uribe Uribe, así como municipios aledaños tales como Tenjo.


Hallazgos de gran alcance


Recientemente la Universidad Distrital hizo entrega a la Alcaldía de los resultados de la caracterización de mercados en las cinco localidades (elaborada a partir de 11.503 encuestas), de los estudios de demanda de las localidades de San Cristóbal, Usme, Bosa y Ciudad Bolívar y de oferta de productos de las zonas rurales de Sumapaz y Ciudad Bolívar, y del diseño del Sistema de Abastecimiento de Alimentos de Bogotá para el piloto. Según el profesor Javier Orjuela, éste funcionará a partir de cuatro ejes fundamentales: un subsistema de gestión de calidad de los productos, un subsistema de gestión logística (para saber cómo se comportan los materiales a lo largo de la cadena de distribución), un subsistema de información y un subsistema de intervención social (que permita facilitar la inclusión de los diferentes actores tales como los campesinos y comercializadores).

En los últimos dos meses, en el marco del convenio, GICIC y ARQUISOFT pasaron a la fase de validación de los modelos para el piloto, en la que observan la viabilidad de los modelos diseñados a partir de la negociación de campesinos y tenderos. La acción más visible de esa validación es la negociación que han logrado establecer entre 14 agricultores (productores de papa) de la vereda Santa Bárbara de Ciudad Bolívar con 44 tenderos del barrio Vista Hermosa, de la misma localidad.

La gestión de el programa Bogotá sin hambre en cabeza de Eduardo Diaz y la negociación entre productores y comercializadores, han conducido a que otras instituciones Distritales como el Departamento Administrativo de Acción Comunal DAAC quieran vincularse a la iniciativa. Su idea es construir tejido social a través de la empresarialidad, de tal forma que la negociación de los productos se haga tal como lo plantea el Plan Maestro entre redes de productores y redes de comercializadores.

Para el profesor Javier Orjuela, este proyecto de grandes dimensiones, al cual se vincularon cerca de 100 estudiantes formados en los tres grupos de investigación, algunos egresados, docentes y profesionales externos, ha sido clave para la Universidad Distrital, pues “valida en la práctica algunas metodologías anteriormente desarrolladas por los grupos y permite que la academia participe en la ofrezca una prospectiva de ciudad que no se habíha pensado hasta ahora”.

Adicionalmente, el impacto de este proyecto se ha evidenciado también en el aula, pues algunas asignaturas de las carreras de Ingeniería Industrial, se han enfocado al análisis de componentes como la cadena de alimentos y ya son varios los tesistas que han articulado sus trabajos al desarrollo de aplicaciones para el sistema.

El trabajo de la Universidad Distrital en este tema parece tener un futuro muy prometedor. Cada día se señala la necesidad de aplicar la caracterización de mercados en nuevas localidades y actualmente cursan en Colciencias un proyecto, con recursos de la Gobernación de Cundinamarca y la UESP, para hacer un diseño de abastecimiento de alimentos pero ahora en la región Bogotá-Cundinamarca. El proyecto también se traducirá muy pronto en siete publicaciones de guía para las localidades que deseen implementar el sistema y de reporte de los resultados de caracterización y dimensionamiento del mercado de alimentos.

Según el director del proyecto, los comentarios de la UESP y de los funcionarios de Bogotá sin hambre son muy favorecedores, “porque al parecer la Universidad ha respondido a sus exigencias con las más altas calidades”. Ello sin duda obedece al respaldo de años de investigación con las cadenas productivas y a la experiencia académica de tres colectivos que están convencidos de que el conocimiento no tiene sentido si no se revierte a la ciudad. Los efectos de esa apuesta seguramente darán mucho de qué hablar en los próximos meses.
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