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La carrera para mejorar los buscadores

      
Según los participantes en la Technology Conference de Wharton de 2006, esta diversidad implica que el poder de mercado estará en manos de aquellas empresas que puedan ayudar a los consumidores a encontrar y organizar los contenidos de su aparato preferido, esto es, en los buscadores.

"Dentro de poco las búsquedas se incluirán en la programación de televisión", predecía Bradley Horowitz, director de desarrollos tecnológicos en la unidad de búsquedas y mercado de Yahoo. "Los canales de hoy en día son artefactos de la era analógica. En el futuro, tendremos miles de millones de canales de televisión. Habrá un canal Quentin Tarantino, de forma que podrás ver lo que él esté viendo. También tendrás un canal de amigos-y-vecinos". Además, "podrás preguntar cosas a tu teléfono y éste te contestará vía voz".

Desde luego, toda esa búsqueda de contenidos tendrá un precio; posiblemente se pague del mismo modo en que hoy en día se financian los programas, esto es, a través de la publicidad. "Tiene sentido que los anuncios aparezcan al lado de las búsquedas porque precisamente realizas una búsqueda antes de tomar una decisión", decía Matthew Glotzbach, director de gestión de proyectos para la unidad empresarial de Google. "Estás a tan sólo uno o dos clicks de ratón de una transacción".

Las oportunidades de publicidad deberían aumentar a medida que mejoren los buscadores; al disponer de una tecnología mejor para las búsquedas se deberían obtener resultados ?y anuncios- más relevantes. Si por ejemplo alguien busca el término "setas" porque quiere hacer un plato con trufas, posiblemente acabará comprándolas si una de las primeras cosas que le aparece en pantalla es una tienda gourmet en lugar de un programa universitario de micología. Y las empresas incluirán publicidad si creen que las búsquedas conducirán a los clientes hacia esas páginas.

Los participantes en la conferencia no se ponían de acuerdo sobre cómo se producirán exactamente estas mejoras. Saleel Sathé, director de productos del buscador MSN de Microsoft, sostenía que el reto es animar a los consumidores a proporcionar más información en sus búsquedas. De este modo, un buscador podrá ofrecer resultados más precisos y acordes con las necesidades del consumidor. "En la actualidad, por término medio, cada búsqueda incluye 2,5 palabras", señalaba. "En una biblioteca, si pides ayuda a un asistente no le dirías únicamente 2,5 palabras".

Pero Perry Solomon, director senior de la división estadounidense de Fast Search & Transfer, una empresa especializada en tecnologías de búsqueda con sede en Noruega, sostenía que los buscadores evolucionarán de un modo tal que no será necesario que los usuarios sean más explícitos. "Los buscadores empezarán a distinguir entre necesidades expresadas y necesidades implícitas. Las necesidades implícitas son cosas como recomendaciones dadas basándose en su historial de compras".

Esto ya está ocurriendo en páginas de comercio electrónico como Amazon e iTunes, donde se hacen sugerencias basadas en las adquisiciones previas de los clientes. A medida que los buscadores avancen, se integrará la información extraída a partir de las páginas de comercio electrónico con la que se solicita a través del buscador. Combinando ambas, el buscador debería saber que la gente que compra muchos libros de cocina posiblemente quiera información culinaria -no sobre viajes-, cuando introduce el término "Francia".

Siguiendo la pista de la cafeína

Gracias al desarrollo las búsquedas locales, como por ejemplo que las búsquedas estén confinadas a una ciudad o incluso barrio, se conseguirán muchas otras mejoras en los resultados obtenidos por los usuarios y también por las empresas. "Va a ser la bomba", predecía Michael Brady de Fast Search & Transfer. "En Estados Unidos las Páginas Amarillas mueven 14.000 millones de dólares al año. Todo el correo directo que reciben las personas será en breve gestionado por las búsquedas locales".

La utilidad de las búsquedas locales aumentará cuando se combine con tecnologías como los teléfonos móviles que puedan determinar la ubicación de una persona. En teoría, una búsqueda local en un teléfono móvil podría ayudar a alguien a encontrar, por ejemplo, un restaurante en una ciudad que no conoce, como "cuando esta mañana necesitaba saber dónde estaba el Starbucks más cercano a mi hotel", recordaba Glotzbach de Google. De hecho, los usuarios de las Blackberry pueden descargar mapas gracias a los servicios que proporciona Google, señalaba.

Para obtener el ranking de páginas, es muy probable que los buscadores locales no empleen los algoritmos del resto de buscadores, decía Horowitz. Google fue el precursor de los ranking de páginas, que consisten en generar resultados basados en el número de páginas web en las que existe un enlace a dicha página. El poder pasa así a manos de los técnicos, llamados webmasters, que crean y mantienen las páginas web y los enlaces. Pero si alguien quiere encontrar un "reputado fontanero en Filadelfia", estará más interesado en las opiniones de sus vecinos que en las de esos webmasters, sostenía Horowitz.

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