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Una profesión que mueve pasiones

      
"Aquí encontrará el lector una historia política y sociocultural del periodismo escrito en Colombia -desde 1880 hasta 1980- contada a manera de crónica, es decir, con desarrollo cronológico, anécdotas de color y el cruce de voces de los mismos periodistas, testigos de su época. Historia reconstruida desde la mirada subjetiva de la autora, que cobra valor por cuanto las fuentes se alojan en archivos de prensa que amenazan pérdida y olvido".<br/><br/> Así comienza este viaje de 430 páginas escrito por Maryluz Vallejo Mejía, profesora de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Universidad Javeriana, por la historia del periodismo colombiano.<br/><br/> Se trata de su libro <em>A plomo herido</em>, publicado por el sello editorial Planeta, el cual con seguridad se convertirá en un texto indispensable no sólo para estudiantes de periodismo, sino para que también los profesionales de la comunicación cuenten con un panorama claro de la tradición de su oficio en el país. Se trata de la primera obra que abarca este tema de manera analítica, superando a obras anteriores de otros autores que se limitaban a hacer un inventario de periódicos y revistas sin entrar a examinar el contexto en el cual surgían, ni la carrera y pensamiento de quienes escribían en ellos.<br/><br/> "Escribí <em>A plomo herido</em> para que fuera un libro que cualquier persona con un mínimo interés en el periodismo y en la historia de Colombia lo pudiera leer. Claro que también lo pensé para mis clases, porque el libro surge de un gran volumen de información que venía recopilando y usando para la materia que dicto de historia del periodismo; la lectura previa del libro por parte de los estudiantes permite que las clases sean espacios de debate sobre los temas del periodismo que se presentan en el libro pero traídos al presente", explica Vallejo.<br/><br/> Como el periodismo en Colombia tradicionalmente ha estado ligado de manera profunda a la política, este libro se convierte también en una aproximación a la historia política del país. Por eso considera que A plomo herido se convierte en una herramienta para conocer quiénes fueron los intelectuales, los políticos y los grandes escritores que manejaron el país en esos 100 años de los que se ocupa el texto.<br/><br/> Maryluz Vallejo eligió 1880 como año de partida para su investigación porque considera que en esa década comienza la modernidad en el periodismo colombiano y se inician sus desarrollos más importantes, como por ejemplo el surgimiento de diarios informativos y el reconocimiento social de la profesión del periodista. Además, a partir de esa época con la Regeneración las pugnas políticas se acentuaron y casi todos los políticos eran periodistas a su vez. <br/><br/> Igualmente, la decisión de cerrar la historia en 1980 tiene una motivación también clara: <br/><br/> "A partir de 1980 empiezan otros problemas y otros fenómenos como el narcotráfico y el paramilitarismo a afectar al periodismo, pero también porque en mi opinión no hay grandes cambios ni propuestas interesantes y se empiezan a estandarizar los medios impresos, se vuelven homogéneos y reflejan la tendencia del país a seguir un pensamiento único".<br/><br/> Otro motivo que le hizo cerrar la historia en esa década fue que ella misma ya estaba involucrada con la historia contemporánea del periodismo, por su vinculación a varios medios de comunicación. "Es saludable mantener en ese punto una distancia porque yo viví esa época vinculada a los medios".<br/><br/> En efecto, el libro mantiene un tono crítico y equilibrado para analizar las circunstancias en medio de las cuales se desarrolla el periodismo. El ánimo es ofrecer una visión que desmitifique y libere de prejuicios la historia de los medios impresos en Colombia. "La prensa liberal y la conservadora cometían excesos y que a veces las peleas internas de los partidos eran más fuertes, por eso hay que ver el claroscuro de la historia, ver las contrapartes y las circunstancias sin ánimo de satanizar, estigmatizar o condenar la acción de los medios, también con el ánimo de abrir caminos para más investigaciones posteriores sobre los temas y autores que manciono".<br/><br/> Para la autora, la historia que queda por escribirse es la del periodismo digital, ya que en su concepto, son los "bloggers" quienes están llamados a ser los protagonistas de la información y de la opinión. "Lo que está pasando en el ciberespacio es más apasionante que lo que proponen ahora los medios impresos", concluye.<br/><br/> No es exagerado afirmar, como lo señaló Alberto Donadío en una reseña de <em>A plomo herido</em> que se trata de un libro extraordinario que no sólo demuestra el dominio del tema por parte de la autora, sino que el tema la domina porque la apasiona.<br/><br/><br/>
"Aquí encontrará el lector una historia política y sociocultural del periodismo escrito en Colombia -desde 1880 hasta 1980- contada a manera de crónica, es decir, con desarrollo cronológico, anécdotas de color y el cruce de voces de los mismos periodistas, testigos de su época. Historia reconstruida desde la mirada subjetiva de la autora, que cobra valor por cuanto las fuentes se alojan en archivos de prensa que amenazan pérdida y olvido".

Así comienza este viaje de 430 páginas escrito por Maryluz Vallejo Mejía, profesora de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Universidad Javeriana, por la historia del periodismo colombiano.

Se trata de su libro A plomo herido, publicado por el sello editorial Planeta, el cual con seguridad se convertirá en un texto indispensable no sólo para estudiantes de periodismo, sino para que también los profesionales de la comunicación cuenten con un panorama claro de la tradición de su oficio en el país. Se trata de la primera obra que abarca este tema de manera analítica, superando a obras anteriores de otros autores que se limitaban a hacer un inventario de periódicos y revistas sin entrar a examinar el contexto en el cual surgían, ni la carrera y pensamiento de quienes escribían en ellos.

"Escribí A plomo herido para que fuera un libro que cualquier persona con un mínimo interés en el periodismo y en la historia de Colombia lo pudiera leer. Claro que también lo pensé para mis clases, porque el libro surge de un gran volumen de información que venía recopilando y usando para la materia que dicto de historia del periodismo; la lectura previa del libro por parte de los estudiantes permite que las clases sean espacios de debate sobre los temas del periodismo que se presentan en el libro pero traídos al presente", explica Vallejo.

Como el periodismo en Colombia tradicionalmente ha estado ligado de manera profunda a la política, este libro se convierte también en una aproximación a la historia política del país. Por eso considera que A plomo herido se convierte en una herramienta para conocer quiénes fueron los intelectuales, los políticos y los grandes escritores que manejaron el país en esos 100 años de los que se ocupa el texto.

Maryluz Vallejo eligió 1880 como año de partida para su investigación porque considera que en esa década comienza la modernidad en el periodismo colombiano y se inician sus desarrollos más importantes, como por ejemplo el surgimiento de diarios informativos y el reconocimiento social de la profesión del periodista. Además, a partir de esa época con la Regeneración las pugnas políticas se acentuaron y casi todos los políticos eran periodistas a su vez.

Igualmente, la decisión de cerrar la historia en 1980 tiene una motivación también clara:

"A partir de 1980 empiezan otros problemas y otros fenómenos como el narcotráfico y el paramilitarismo a afectar al periodismo, pero también porque en mi opinión no hay grandes cambios ni propuestas interesantes y se empiezan a estandarizar los medios impresos, se vuelven homogéneos y reflejan la tendencia del país a seguir un pensamiento único".

Otro motivo que le hizo cerrar la historia en esa década fue que ella misma ya estaba involucrada con la historia contemporánea del periodismo, por su vinculación a varios medios de comunicación. "Es saludable mantener en ese punto una distancia porque yo viví esa época vinculada a los medios".

En efecto, el libro mantiene un tono crítico y equilibrado para analizar las circunstancias en medio de las cuales se desarrolla el periodismo. El ánimo es ofrecer una visión que desmitifique y libere de prejuicios la historia de los medios impresos en Colombia. "La prensa liberal y la conservadora cometían excesos y que a veces las peleas internas de los partidos eran más fuertes, por eso hay que ver el claroscuro de la historia, ver las contrapartes y las circunstancias sin ánimo de satanizar, estigmatizar o condenar la acción de los medios, también con el ánimo de abrir caminos para más investigaciones posteriores sobre los temas y autores que manciono".

Para la autora, la historia que queda por escribirse es la del periodismo digital, ya que en su concepto, son los "bloggers" quienes están llamados a ser los protagonistas de la información y de la opinión. "Lo que está pasando en el ciberespacio es más apasionante que lo que proponen ahora los medios impresos", concluye.

No es exagerado afirmar, como lo señaló Alberto Donadío en una reseña de A plomo herido que se trata de un libro extraordinario que no sólo demuestra el dominio del tema por parte de la autora, sino que el tema la domina porque la apasiona.


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