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Escuela: ¿escenario de paz?

      
Durante los últimos meses, diferentes casos de violencia en colegios del país llamaron la atención de los medios de comunicación. En Cali, un estudiante disparó a su profesora con un arma de fuego; en Bogotá, se desarrolló una protesta de estudiantes de décimo y once grado del colegio INEM Francisco de Paula Santander, donde retuvieron en un aula de clase a cuatro profesores. En la misma ciudad, un niño fue herido por un compañero que disparó accidentalmente un arma que había encontrado en su casa y decidió llevarla al Centro Educativo Don Bosco.

Mientras esto ocurre en las instituciones, más allá de la coyuntura, los investigadores estudian diferentes propuestas que contribuyan a reconocer el conflicto y las distintas visiones del mundo que coexisten en tensión en la escuela. En esta dirección se desarrolló, entre 2004 y 2006, el proyecto "Agrupaciones Juveniles y Escuela en Bogotá", solicitado por la Secretaría de Educación Distrital al Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos IESCO de la Universidad Central.

El proyecto se realizó en 16 colegios de las localidades de Kennedy, Engativá, Chapinero - Teusaquillo y San Cristóbal Sur. Uno de los objetivos fue proponer la creación de alternativas pedagógicas que permitan incluir y afrontar el conflicto como parte de la vida cotidiana, ya que el proyecto se sustenta fuertemente en la mirada de la interculturalidad como escenario de lucha y disputa.

Para el politólogo Alejandro Sánchez, miembro del grupo que desarrolló este trabajo, la incomprensión de esta clase de episodios radica en la relación escuela-conflicto pues "de acuerdo con lo que vimos, los discursos de los actores involucrados en las instituciones intervenidas, aún la muestran como un espacio de paz, donde no cabe el conflicto, ni la violencia. Éste se sigue remitiendo a la pandilla, al "parche" que rodea la escuela, que está en la calle. Por lo tanto, el problema radica en cómo la escuela disimula que el conflicto existe y no hay neutralidad. Se convierte más bien en un agente que juzga quién es buen ciudadano y quién no."

De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Educación de Bogotá, entre 1998 y 2004 el número de matrículas en el sector oficial aumentó en un 43.4%. En la localidad de San Cristóbal Sur, el número de cupos pasó de 58.125 en 1998 a 75.632 en 2004 (17.507 nuevos cupos). Según el Sistema Unificado de Información de Violencia y Delincuencia de Bogotá, entre 2004 y 2005 las conductas violentas aumentaron; es decir que, mientras en la localidad la cobertura escolar creció en un 33.1% en seis años, las conductas violentas aumentaron en un 30.1% en sólo un año. "La relación entre el aumento de la cobertura escolar y la disminución de la violencia no es evidente. Si la cobertura aumenta, la violencia debería disminuir, de acuerdo con el discurso predominante", explicó Sánchez.

Estas conclusiones fueron socializadas en el Foro Distrital "Jóvenes y escuela en Bogotá. Una mirada desde la interculturalidad", en el cual se estableció un diálogo con los docentes con el propósito de complementar el esbozo de alternativas pedagógicas ante los nuevos retos que enfrenta la escuela. "La idea es crear pedagogías que permitan escenarios de comunicación con el otro y fomentar, así, relaciones entre las diferencias culturales, generacionales y sociohistóricas. Es evidenciar que es necesario repensar el sentido de la docencia para consolidar formas de encuentro, discusión y organización, y procurar que los docentes se conviertan en investigadores de su contexto", explicó Manuel Roberto Escobar, coordinador del proyecto, durante su exposición en el foro.

La metodología consistió en talleres, grupos focales y ferias, con los jóvenes-estudiantes, docentes y padres de familia, dónde se planteaban inquietudes en torno a los ejes temáticos de la investigación: las relaciones entre agrupaciones, culturas juveniles, jóvenes como tal, docentes, padres y madres de familia, normatividad, territorio, cuerpo y sexualidad, temporalidad y género. Se propusieron formas de expresión (plástica, audiovisual) para que los actores, que asistían voluntariamente, pudieran expresar sus opiniones.

De acuerdo con el plan sectorial de educación 2004-2008 de la Secretaría de Educación, se reconoce que Bogotá es escenario de múltiples formas de discriminación socioeconómica, de género, etnia, opción sexual y de carácter generacional. Existen problemas estructurales que exigen la adecuación de políticas, la elaboración de nuevas estrategias y programas para cualificar pedagógicamente la enseñanza, y la atención de los factores asociados que inciden sobre la permanencia y la deserción escolar.

El grupo de investigadores aún está diseñando el documento que propone las alternativas pedagógicas; sin embargo, el trabajo de campo permitió generar espacios de diálogo dónde los participantes evidenciaron diversas problemáticas de cada institución. "la idea fue dejar la inquietud en todos los miembros de la comunidad educativa. No se trata de dar soluciones, ni dar recetas, sino de confrontar, activar el diálogo, interrogar y generar debate en torno a los conflictos que pueden existir entre los estudiantes mismos, con docentes, padres y madres de familia", concluyó Alejandro Sánchez.
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