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Efectos causados por embarazos estresados pueden ser reversibles

      
En la actualidad, el estrés es una enfermedad que va más allá del mundo de los ejecutivos y se diagnostica en todas las personas, incluidos los niños. En Colombia, los trastornos más frecuentes que se presentan en algún momento en la vida de los individuos son de ansiedad (19,3%) y afectivos (15%), ambos relacionados con la exposición al estrés, de acuerdo con el informe preliminar sobre salud y enfermedad mental presentado en el 2003 por el Ministerio de la Protección Social.<br/><br/> En términos médicos el estrés es una respuesta general que tiene el organismo para afrontar retos adaptativos que se le presentan, es decir, aspectos que le pueden causar daño o que, en efecto, lo dañan porque pueden alterar su integridad física o, eventualmente, su identidad sicológica. La respuesta que tiene el organismo para organizar su defensa es el estrés. Ésta puede ser muy leve o catastrófica, explicó Alejandro Múnera, profesor asociado del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad Nacional de Colombia.<br/><br/> Las mujeres en gestación no están exentas de sufrir de estrés y sus hijos pueden presentar problemas durante el crecimiento, tal y como se vio en la identificación de niños que asistían a fisioterapia con la especialista Margarita Gallardo, líder de la investigación. Los pacientes presentaban trastornos en su desarrollo, entre ellos problemas para controlar los movimientos, adquirir habilidades de lectura o estabilizar la atención. Estos niños, en su mayoría, eran hijos de madres que habían sido altamente estresadas durante el embarazo. Gallardo notaba que la recuperación satisfactoria de los niños dependía del método terapéutico que se llevara a cabo.<br/><br/><br/><br/> A partir de esa observación el grupo de investigación realizó un experimento con ratas. La idea era modelar el estrés de las mujeres en estado de embarazo en los animales. Los investigadores dividieron a las ratas embarazadas en dos grupos. El primero no fue sometido a ninguna situación particular, mientras que el segundo se sometió, en la tercera semana de gestación, a un encierro en un tubo con luz directa.<br/><br/> Entre los resultados que se obtuvieron, efectivamente, había una alteración en el comportamiento de los ratones machos hijos de madres estresadas en comparación con los machos hijos de madres no estresadas. En las hembras los efectos fueron distintos. Mientras los machos se ponían más nerviosos ellas se mostraban más susceptibles a algunos estímulos. Había una diferencia de género. También se observó que si las crías se exponían a un ambiente enriquecido durante su período juvenil, los efectos del estrés se revertían completamente, afirmó Múnera.<br/><br/> El nivel de estrés de las madres embarazadas al ser muy alto resultaba negativo, pero hay niveles necesarios para el organismo, pues la capacidad de afrontamiento se optimiza, se ha demostrado que los animales responden de forma positiva a un estrés leve, pero cuando el nivel de estrés es muy alto se pierde la capacidad de defensa y se puede causar más daño, explicó Múnera.<br/><br/> Lo mismo sucede con las mujeres en gestación. El nivel de estrés es indispensable para el organismo, pero en exceso resulta perjudicial. Los resultados obtenidos por el grupo de investigación indican que el tratamiento para revertir los efectos negativos de un embarazo altamente estresado radica en una terapia adecuada.
En la actualidad, el estrés es una enfermedad que va más allá del mundo de los ejecutivos y se diagnostica en todas las personas, incluidos los niños. En Colombia, los trastornos más frecuentes que se presentan en algún momento en la vida de los individuos son de ansiedad (19,3%) y afectivos (15%), ambos relacionados con la exposición al estrés, de acuerdo con el informe preliminar sobre salud y enfermedad mental presentado en el 2003 por el Ministerio de la Protección Social.

En términos médicos el estrés "es una respuesta general que tiene el organismo para afrontar retos adaptativos que se le presentan, es decir, aspectos que le pueden causar daño o que, en efecto, lo dañan porque pueden alterar su integridad física o, eventualmente, su identidad sicológica. La respuesta que tiene el organismo para organizar su defensa es el estrés. Ésta puede ser muy leve o catastrófica", explicó Alejandro Múnera, profesor asociado del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad Nacional de Colombia.

Las mujeres en gestación no están exentas de sufrir de estrés y sus hijos pueden presentar problemas durante el crecimiento, tal y como se vio en la identificación de niños que asistían a fisioterapia con la especialista Margarita Gallardo, líder de la investigación. Los pacientes presentaban trastornos en su desarrollo, entre ellos problemas para controlar los movimientos, adquirir habilidades de lectura o estabilizar la atención. Estos niños, en su mayoría, eran hijos de madres que habían sido altamente estresadas durante el embarazo. Gallardo notaba que la recuperación satisfactoria de los niños dependía del método terapéutico que se llevara a cabo.



A partir de esa observación el grupo de investigación realizó un experimento con ratas. La idea era modelar el estrés de las mujeres en estado de embarazo en los animales. Los investigadores dividieron a las ratas embarazadas en dos grupos. El primero no fue sometido a ninguna situación particular, mientras que el segundo se sometió, en la tercera semana de gestación, a un encierro en un tubo con luz directa.

"Entre los resultados que se obtuvieron, efectivamente, había una alteración en el comportamiento de los ratones machos hijos de madres estresadas en comparación con los machos hijos de madres no estresadas. En las hembras los efectos fueron distintos. Mientras los machos se ponían más nerviosos ellas se mostraban más susceptibles a algunos estímulos. Había una diferencia de género. También se observó que si las crías se exponían a un ambiente enriquecido durante su período juvenil, los efectos del estrés se revertían completamente", afirmó Múnera.

El nivel de estrés de las madres embarazadas al ser muy alto resultaba negativo, pero hay niveles necesarios para el organismo, "pues la capacidad de afrontamiento se optimiza, se ha demostrado que los animales responden de forma positiva a un estrés leve, pero cuando el nivel de estrés es muy alto se pierde la capacidad de defensa y se puede causar más daño", explicó Múnera.

Lo mismo sucede con las mujeres en gestación. El nivel de estrés es indispensable para el organismo, pero en exceso resulta perjudicial. Los resultados obtenidos por el grupo de investigación indican que el tratamiento para revertir los efectos negativos de un embarazo altamente estresado radica en una terapia adecuada.
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