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Orígenes de las políticas de salud en Colombia

      
Este proceso se inició en el marco de las reformas sanitarias borbónicas que intentaron imponerse en la Nueva Granada entre 1760 y 1810: "En este territorio, las reformas comprendieron la organización y el saneamiento del espacio urbano, el desplazamiento de los cementerios fuera de las ciudades, la reestructuración de los hospitales, la renovación de los estudios médicos y la puesta en circulación más intensa de ciertos libros sobre salud", explicó Adriana Alzate, directora de la investigación.

En el siglo XVIII, los hospitales operaban como casas de asilo y cobijo para los pobres enfermos, no había cementerios tal como hoy los conocemos, porque los muertos eran enterrados en las iglesias, y había mucho desorden y caos en las ciudades (calles sin empedrar, aguas que corrían desordenadamente, chicherías que generaban problemas higiénicos y disturbios morales, múltiples animales que erraban por las calles, cultivos malsanos, etc). De acuerdo con la investigadora, a partir de esta época, en Colombia se empezaron a considerar en forma más firme los asuntos relacionados con la salud de los habitantes. "De cierta manera, estas reformas constituyeron un proyecto de civilización de las costumbres, con el cual se pretendía formar ciudadanos sanos, obedientes y productivos, con base en prácticas ligadas con el canon definido por los ideales ilustrados", agregó Alzate.

Para algunos miembros de la comunidad académica nacional, esta investigación reúne y sintetiza datos que antes estaban muy dispersos. Beatriz Patiño, investigadora de la Universidad de Antioquia, quien realiza estudios sobre historia del siglo XVIII desde hace 30 años, afirmó que sobre el tema de los hospitales, por ejemplo, "no había mucho escrito, salvo apuntes del historiador Soriano Lleras y algunos datos de referencia en obras generales. Con este trabajo, ahora es posible conocer cifras que permiten aclarar cómo estaban los recursos y gastos de hospitales como el San Juan de Dios de Santa fe en Bogotá y en el Hospital de Cartagena".

La investigación evidencia que a finales del siglo XVIII empieza un largo proceso, que terminará mucho tiempo después, que pretende sustituir la caridad y el cobijo a los pobres enfermos como principios rectores de sus acciones, por una aún tímida idea de medicalización. El Hospital San Juan de Dios de Bogotá es considerado actualmente patrimonio nacional, según el listado de monumentos nacionales y bienes de interés cultural de carácter nacional emitido por el Ministerio de Cultura en marzo de 2004.

"El estudio del hospital colonial me ha parecido de una gran riqueza porque él constituyó una especie de caleidoscopio donde pueden verse diferentes aspectos interesantes de la vida de la sociedad neogranadina. Estudiarlo fue una aventura donde la fascinación y la repulsión se encontraron, pues se confrontaban allí tres situaciones humanas fundamentales: la pobreza, la enfermedad y la muerte. Con la investigación pudo mostrarse que este espacio no fue sólo un lugar fúnebre y de muerte, sino que él que logró, en alguna medida, ser también un lugar hospitalario", dijo la investigadora de la Universidad del Rosario.
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