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Los protectores de la rana Arlequín

      
Los ejemplares encontrados hacen parte de una especie relictual, es decir son un grupo muy reducido que antes ocupó una área más grande y ahora está restringido. Los hallazgos se hicieron al abarcar toda la zona donde antes se establecía la rana, que comprende el Páramo de Vijagual y el alto río Cusiana, desde la región de El Crucero en los alrededores de la Laguna de Tota, hasta Vadohondo en la cresta de la cordillera Oriental.<br/><br/> El Grupo de Estudios en Sistemas Andinos, GESA, con apoyo de Conservación Internacional Colombia, CI, la Iniciativa Darwin, el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez y la Dirección de Investigaciones de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC, de Tunja, comenzaron hace mas de un año un estudio para determinar el estado de esa población y establecer si en realidad estaba extinta, ya que sólo existían supuestos.<br/><br/> Se cree que la rana arlequín o pintada, como la llaman gracias a sus manchas blanco amarillentas o blanco verdosas sobre su fondo negro, se vio afectada por la Guitridiomicosis, una enfermedad de hongos patógenos que afecta a los anfibios e incluso al hombre. La alarmante reducción de las poblaciones de anfibios también es asociada con los cambios climáticos y ambiéntales producidos por el hombre en sus ecosistemas. Como señaló el biólogo Carlos Rocha, investigador del GESA, los perjuicios no afectan sólo esta rana, sino otras especies de rigor andino, como los anfibios género atelopus y lagartos, entre otros. Además, el daño es irreparable porque se afecta la totalidad del ecosistema.<br/><br/><br/><br/><br/> El biólogo José Vicente Rueda, coordinador del Programa de Biodiversidad y especies amenazadas de Conservación Internacional - Colombia, indicó dos factores de disturbio que contribuyen al daño ambiental: la liberación de especies exóticas en el país, como la trucha arcoiris, que antes no existía y que es un predador natural de larvas; y la destrucción del hábitat natural por parte del hombre.<br/><br/> La utilización de los terrenos de páramo para cultivo de papa o potreros ha hecho que las características de estos sitios se vayan perdiendo por los cambios ambientales generados. Los químicos usados para rociar los cultivos afectan seriamente la supervivencia de la rana y de otros seres vivos, ya que este ecosistema presenta condiciones particulares que no son fáciles de encontrar en la naturaleza. Por tal razón, como señaló Rocha, al realizar el estudio, la idea no es sustraer material de campo, sino poder determinar el estado de la población y establecer también las características más críticas de la población, en términos de hábitat. <br/><br/> Hasta el momento los investigadores han hecho fotoidentificación de los individuos, han preservado algunas muestras de piel y encontraron un ejemplar muerto, con el que se planea hacer estudios para determinar la presencia o no del hongo. Rocha explicó que no se sabe con certeza por qué sobreviven, pero puede ser que estas especies sean resistentes al hongo, lo cual es una esperanza en ese sentido. Pero también puede ser porque la especie quedó aislada de la zona de influencia de la enfermedad.<br/><br/> Con el objetivo de realizar un estudio más amplio, el grupo de investigación proyecta hacer una caracterización del ecosistema. Las valoraciones fisicoquímicas y biológicas de los cuerpos de agua cercanos, junto con la cobertura vegetal, pueden dar más contundencia sobre los efectos ambientales de la intervención del hombre.<br/><br/> Este proyecto se une al interés por aumentar la población de la rana pintada en laboratorio y preservar los ejemplares que aún se encuentran en campo, para que la extinción ya no sea una amenaza sino una referencia lejana. José Vicente Rueda señaló como se abren espacios de preservación en dos vías: por un lado, utilizando tejidos congelados que servirán teóricamente para extraer la información del ADN y realizar una futura propagación de la especie. Por el otro, desarrollando la crianza de ranas en laboratorio, lo cual requiere de un gran esfuerzo.<br/><br/> Para lograr la repoblación a través de este método es necesaria la descontaminación con antimicóticos (para prevención del hongo) de la rana, luego se debe recrear el ambiente en un terreno, con las condiciones adecuadas de suelo y humedad que faciliten la vida, para luego inducir la reproducción y, finalmente, llevar la especie a su ecosistema nativo. En esta tarea Conservación Internacional - Colombia trabaja con la Universidad Javeriana de Bogotá y otras entidades nacionales e internacionales.<br/><br/> Aunque esta especie endémica del páramo boyacense no desapareció, como suponían los científicos, Carlos Rocha enfatizó sobre la necesidad de conservar especies únicas como esta: Estamos perdiendo especies que son resultado de miles y miles de años de evolución. Ellas juegan un papel determinante en estos ecosistemas, quizás como controladores o quizás como dispersores.<br/><br/><br/>
Los ejemplares encontrados hacen parte de una especie relictual, es decir son un grupo muy reducido que antes ocupó una área más grande y ahora está restringido. Los hallazgos se hicieron al abarcar toda la zona donde antes se establecía la rana, que comprende el Páramo de Vijagual y el alto río Cusiana, desde la región de El Crucero en los alrededores de la Laguna de Tota, hasta Vadohondo en la cresta de la cordillera Oriental.

El Grupo de Estudios en Sistemas Andinos, GESA, con apoyo de Conservación Internacional Colombia, CI, la Iniciativa Darwin, el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez y la Dirección de Investigaciones de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC, de Tunja, comenzaron hace mas de un año un estudio para determinar el estado de esa población y establecer si en realidad estaba extinta, ya que sólo existían supuestos.

Se cree que la rana arlequín o "pintada", como la llaman gracias a sus manchas blanco amarillentas o blanco verdosas sobre su fondo negro, se vio afectada por la Guitridiomicosis, una enfermedad de hongos patógenos que afecta a los anfibios e incluso al hombre. La alarmante reducción de las poblaciones de anfibios también es asociada con los cambios climáticos y ambiéntales producidos por el hombre en sus ecosistemas. Como señaló el biólogo Carlos Rocha, investigador del GESA, "los perjuicios no afectan sólo esta rana, sino otras especies de rigor andino, como los anfibios género atelopus y lagartos, entre otros. Además, el daño es irreparable porque se afecta la totalidad del ecosistema".




El biólogo José Vicente Rueda, coordinador del Programa de Biodiversidad y especies amenazadas de Conservación Internacional - Colombia, indicó dos factores de disturbio que contribuyen al daño ambiental: "la liberación de especies exóticas en el país, como la trucha arcoiris, que antes no existía y que es un predador natural de larvas; y la destrucción del hábitat natural por parte del hombre".

La utilización de los terrenos de páramo para cultivo de papa o potreros ha hecho que las características de estos sitios se vayan perdiendo por los cambios ambientales generados. Los químicos usados para rociar los cultivos afectan seriamente la supervivencia de la rana y de otros seres vivos, ya que este ecosistema presenta condiciones particulares que no son fáciles de encontrar en la naturaleza. Por tal razón, como señaló Rocha, "al realizar el estudio, la idea no es sustraer material de campo, sino poder determinar el estado de la población y establecer también las características más críticas de la población, en términos de hábitat."

Hasta el momento los investigadores han hecho fotoidentificación de los individuos, han preservado algunas muestras de piel y encontraron un ejemplar muerto, con el que se planea hacer estudios para determinar la presencia o no del hongo. Rocha explicó que "no se sabe con certeza por qué sobreviven, pero puede ser que estas especies sean resistentes al hongo, lo cual es una esperanza en ese sentido. Pero también puede ser porque la especie quedó aislada de la zona de influencia de la enfermedad".

Con el objetivo de realizar un estudio más amplio, el grupo de investigación proyecta hacer una caracterización del ecosistema. Las valoraciones fisicoquímicas y biológicas de los cuerpos de agua cercanos, junto con la cobertura vegetal, pueden dar más contundencia sobre los efectos ambientales de la intervención del hombre.

Este proyecto se une al interés por aumentar la población de la rana "pintada" en laboratorio y preservar los ejemplares que aún se encuentran en campo, para que la extinción ya no sea una amenaza sino una referencia lejana. José Vicente Rueda señaló como se abren espacios de preservación en dos vías: "por un lado, utilizando tejidos congelados que servirán teóricamente para extraer la información del ADN y realizar una futura propagación de la especie. Por el otro, desarrollando la crianza de ranas en laboratorio, lo cual requiere de un gran esfuerzo".

Para lograr la repoblación a través de este método es necesaria la descontaminación con antimicóticos (para prevención del hongo) de la rana, luego se debe recrear el ambiente en un terreno, con las condiciones adecuadas de suelo y humedad que faciliten la vida, para luego inducir la reproducción y, finalmente, llevar la especie a su ecosistema nativo. En esta tarea Conservación Internacional - Colombia trabaja con la Universidad Javeriana de Bogotá y otras entidades nacionales e internacionales.

Aunque esta especie endémica del páramo boyacense no desapareció, como suponían los científicos, Carlos Rocha enfatizó sobre la necesidad de conservar especies únicas como esta: "Estamos perdiendo especies que son resultado de miles y miles de años de evolución. Ellas juegan un papel determinante en estos ecosistemas, quizás como controladores o quizás como dispersores".


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