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Nueva Rectora en la Universidad Mariana

      
Universia Colombia se une al saludo de agradecimiento que la Universidad Mariana extiende al padre Marco Tulio González por la labor realizada en estos tres últimos años de gestión. <br/><br/> A la Hermana Martha Estela se le augura muchos éxitos en la nueva misión que le confía la comunidad franciscana en el Alma Máter nariñense. <br/><br/><b>Discurso pronunciado por la Hermana Martha Estela Santa Castrillón en el acto de posesión</b><br/><br/> San Juan de Pasto, 21 de junio de 2006<br/><br/> En el devenir de cualquier institución y en nuestro caso, la Universidad Mariana, acontecen hechos que determinan su historia y marcan nuevos rumbos que le ayudarán a consolidarse como un auténtico proyecto cultural e histórico en la sociedad. <br/><br/> Hace exactamente hoy tres años asumía esta Rectoría el Rvdo. Padre Marco Tulio González Arbeláez, S.J., quien lideró los destinos de la Universidad con altura académica, capacidad administrativa matizada de valores humano cristianos, con sentido de proyección social y gran pertenencia a la Iglesia, con visión de futuro y excelentes relaciones institucionales a nivel nacional e internacional. <br/><br/> Renuevo en nombre de mi Congregación, de mi Provincia y del mío propio, los sentimientos de gratitud y admiración, hacia la benemérita Compañía de Jesús, obra grande de Dios en el mundo y orgullo de la Iglesia, quien como siempre lo ha hecho a través de la historia y del mundo manifestó su sentido de eclesialidad y de comunión permitiendo que uno de sus mejores miembros se hiciera cargo de la Universidad por tres años. Que Dios bendiga con creces la Compañía de Jesús por tan noble gesto de generosidad y de entrega. <br/><br/> Hoy me corresponde a mí continuar la labor emprendida hace 38 años por Hermanas de mi Congregación que han dado lo mejor de sí mismas, junto con un grupo de laicos que no han escatimado esfuerzos para que la Universidad cumpla su responsabilidad social en la región y el país. Recibo este nombramiento con humildad, profundamente confiada en la fuerza del Señor, conciente de la grave responsabilidad que implica la dirección de un Centro universitario y con el ánimo de entregar con generosidad todo cuanto más pueda. <br/><br/> En el concierto académico a nivel mundial, nacional y regional la Universidad, en general, es un fenómeno cultural llamado a ser conciencia crítica, memoria histórica, constructora del conocimiento y respuesta pertinente y creativa en la solución de los problemas de las comunidades. <br/><br/> Resulta difícil reconocer los retos que hoy se nos plantea en la Universidad Mariana para esta nueva administración sin hacer referencia al entorno social que nos rodea. <br/><br/> Cada día son más fuertes los desafíos que plantea la sociedad globalizada en la que las fronteras entre las naciones parecen desdibujarse, vivimos la era del conocimiento informatizado y digitalizado y esto ha cambiado las relaciones de producción y de poder entre los pueblos sometidos a la lógica del capital, del mercado y de la competencia, con el deterioro progresivo de los vínculos entre los seres humanos y de éstos con el medio ambiente. Hoy el conocimiento es riqueza y encierra un gran valor económico, con los cuales se podrían resolver los problemas sociales y económicos de la humanidad. Pero la realidad que vemos es muy diferente. La pobreza, la inequidad, la miseria y la exclusión se dan en la mayoría de los habitantes del mundo. Nuestra región no es ajena a esa realidad. Los habitantes de Nariño son cada vez más pobres, hay poca posibilidad de empleo, el narcotráfico ha penetrado en bastas regiones antes ricas en productos agrícolas y los grupos armados irregulares se pasean por pueblos y veredas con la consiguiente desintegración del tejido social, la agudización de la pobreza, la ignorancia, la violencia y la pérdida de identidad cultural y espiritual que tanto ha afectado a nuestra juventud. Frente a esta situación la Universidad está llamada a ejercer un papel de liderazgo en la recomposición de la urdimbre social en la búsqueda de caminos de verdad, de justicia y de paz según el designio amoroso de Dios sobre el mundo. <br/><br/> Por eso para este período propongo a toda la Comunidad Universitaria la búsqueda conjunta de las siguientes metas: <br/><br/> Soñar pequeñas y grandes utopías que son las que generan esperanza y resistencia en medio de tanta incertidumbre. <br/><br/> Continuar fortaleciendo la dimensión humanista cristiana en toda la Universidad y en la formación integral de los jóvenes que deben crecer como personas, como ciudadanos y como hijos de Dios. La Universidad debe plantearse con profundidad cómo formar mejores seres humanos. Se dice que la Universidad clásica forma, con algunas excepciones, hombres egoístas e inmaduros. Muy raramente alguien sale de la Universidad diciendo: Yo aprendí a ser sabio, a amar la vida, a superar conflictos, a ser recto y sincero, a ser solidario. Tanto el currículum explícito como el currículum implícito en todo el quehacer universitario debe contribuir a mejorar la condición humana. El problema de violencia en Colombia es un problema de humanidad.<br/><br/> La Universidad debe empeñarse también desde la transversalidad del currículum en formar excelentes ciudadanos que hagan buen uso de la libertad, que reivindiquen sus derechos pero que también reconozcan sus deberes y responsabilidades individuales. Seres libres y autónomos con un ideal de justicia, con virtudes cívicas que respeten y acaten las normas de convivencia pública que se sientan responsables del medio ambiente que es otra forma de vivir el civismo. Que sepan entender que en su proyecto de vida personal es importante la profesión para buscar la forma de vivir pero debe ir más allá en la búsqueda de la riqueza social y colectiva. Todo esto se logrará a través del cambio de mentalidad y de actitudes. Todo el personal de la Universidad debe sentirse implicado en el esfuerzo por la autoformación ciudadana para poder influir en las jóvenes generaciones. Quien tiene acceso a la educación superior está más obligado con respecto a la sociedad que el individuo que no tiene acceso. Excelentes seres humanos, ciudadanos íntegros son el terreno abonado para formar el hombre perfecto a imagen y semejanza de Dios. Como expresa la Constitución Apostólica de S.S. Juan Pablo II sobre las Universidades Católicas, la tarea privilegiada de la Universidad Católica es Unificar existencialmente en el trabajo intelectual dos órdenes de realidades, la búsqueda de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad. Tenemos la responsabilidad de sembrar semillas del Reino de Dios en el corazón de los jóvenes haciendo en toda la actividad universitaria referencia explícita al evangelio de Jesucristo y de su adorable persona. En esto juega un papel insustituible la Pastoral Universitaria para que nuestra institución se eduque evangelizando y se evangelice educando.<br/><br/> Desde la Pastoral y desde Bienestar le daremos gran importancia a la familia. En este momento la familia sufre una de las crisis más violentas atacada por la misma sociedad, de la cual es su pilar fundamental. Así la pastoral familiar contribuirá en la formación de las familias que serán a su vez ambiente propicio para la formación de otros grupos familiares a través de una formación integral para adolescentes y jóvenes en una educación para el amor y el servicio. <br/><br/> Continuaremos la lucha y el trabajo arduo por la excelencia y la calidad académica y la búsqueda de la acreditación de alta calidad manteniendo siempre el mejoramiento permanente. Ya la Universidad, a través de Vicerrectoría Académica y de las decanaturas, ha adelantado la construcción del modelo para la autoevaluación de programas académicos, se ha generado la cultura de la autoevaluación y autorregulación que generan proyectos de mejoramiento, bases fundamentales para los procesos de acreditación. La Universidad cumple con las condiciones iniciales que le abren el camino para lograr esta meta.<br/><br/> Nos espera el reto de entrar de lleno en el espíritu y la praxis de la investigación científica. Semilleros de investigación, formación investigativa e investigación científica peldaños que creciente y simultáneamente debe abordar la Universidad. En este proceso de apropiación, transformación y creación del conocimiento responde la Universidad de dos maneras: en la formación de los estudiantes conceptual y metodológicamente para resolver problemas e innovar en su desempeño profesional y como instrumento de transformación de nuestra realidad: investigación de frontera y relevante. <br/><br/> La Universidad requiere la innovación de la docencia desarrollada con criterio de excelencia. Esta tiene que constituir el centro de la actividad institucional. Ya es hora de proscribir del aula lo que Luis Orozco Silva llama La dictadura de la clase en la que se ha caído en muchos casos, por falta de formación pedagógica. No es suficiente para el profesor conocer el tema, saber leer un texto y tener habilidad para hablar ante un público. Empeñémonos todos, de manera especial en este caso los docentes, en formar y autoformarnos en otros modelos pedagógicos distinto a dictar clase, donde la apropiación del conocimiento sea dinámico, placentero, novedoso, eficiente, donde no hay mortalidad académica porque hay alta calidad en la docencia. Sólo así la relación estudiante docente en el proceso de enseñanza y de aprendizaje será un acto profundamente humano y constituirá el eslabón desde donde las jóvenes generaciones se lanzarán con gusto a la investigación. <br/><br/> La extensión nos pide cada vez más la convicción de proyectar la Universidad a la sociedad mediante proyectos, programas y acciones de compromiso con la solución de problemas locales, regionales y nacionales. La educación superior tiene una deuda social muy grande con el país y este momento de crisis generalizada requiere la acción dedicada, cuidadosa y pertinente de la Universidad. <br/><br/> Por último la Universidad Mariana debe aportar más en la minimización de la inequidad educativa a nivel superior, incluso desde su identidad de Universidad privada. El plan de desarrollo 2006 - 2019 para el país, plantea cómo Colombia tiene niveles de cobertura que apenas llegan al 24.6 por ciento, es decir sólo 1´212.000 estudiantes están matriculados en educación superior. Colombia está por debajo del promedio latinoamericano. Venezuela tiene el 40% de cobertura, Chile el 42%, Argentina está por encima del 50%. Paralelamente hay que entrar en la cultura de la virtualidad en la docencia tanto al interior como hacia afuera consolidando programas virtuales.<br/><br/> Al asumir la responsabilidad de la Rectoría de nuestra Universidad Mariana convoco fraternal y sinceramente a los estamentos universitarios como a las fuerzas sociales, culturales, educativas y empresariales de la región y del país para que forjemos una Universidad en que se forme la condición humana, investigativa, innovadora, con respuestas pertinentes al servicio de la sociedad. <br/><br/> Pido al Señor me ayude a dirigir esta institución como hermana Menor hija de San Francisco de Asís y de la Madre Caridad Brader, con humildad y sabiduría. La sabiduría que viene de Dios. <br/><br/> Por eso, quiero hoy orar con la oración del Padre San Francisco de Asís.
Universia Colombia se une al saludo de agradecimiento que la Universidad Mariana extiende al padre Marco Tulio González por la labor realizada en estos tres últimos años de gestión.

A la Hermana Martha Estela se le augura muchos éxitos en la nueva misión que le confía la comunidad franciscana en el Alma Máter nariñense.

Discurso pronunciado por la Hermana Martha Estela Santa Castrillón en el acto de posesión

San Juan de Pasto, 21 de junio de 2006

 "En el devenir de cualquier institución y en nuestro caso, la Universidad Mariana, acontecen hechos que determinan su historia y marcan nuevos rumbos que le ayudarán a consolidarse como un auténtico proyecto cultural e histórico en la sociedad.

Hace exactamente hoy tres años asumía esta Rectoría el Rvdo. Padre Marco Tulio González Arbeláez, S.J., quien lideró los destinos de la Universidad con altura académica, capacidad administrativa matizada de valores humano cristianos, con sentido de proyección social y gran pertenencia a la Iglesia, con visión de futuro y excelentes relaciones institucionales a nivel nacional e internacional.

Renuevo en nombre de mi Congregación, de mi Provincia y del mío propio, los sentimientos de gratitud y admiración, hacia la benemérita Compañía de Jesús, obra grande de Dios en el mundo y orgullo de la Iglesia, quien como siempre lo ha hecho a través de la historia y del mundo manifestó su sentido de eclesialidad y de comunión permitiendo que uno de sus mejores miembros se hiciera cargo de la Universidad por tres años. Que Dios bendiga con creces la Compañía de Jesús por tan noble gesto de generosidad y de entrega.

Hoy me corresponde a mí continuar la labor emprendida hace 38 años por Hermanas de mi Congregación que han dado lo mejor de sí mismas, junto con un grupo de laicos que no han escatimado esfuerzos para que la Universidad cumpla su responsabilidad social en la región y el país. Recibo este nombramiento con humildad, profundamente confiada en la fuerza del Señor, conciente de la grave responsabilidad que implica la dirección de un Centro universitario y con el ánimo de entregar con generosidad todo cuanto más pueda.

En el concierto académico a nivel mundial, nacional y regional la Universidad, en general, es un fenómeno cultural llamado a ser conciencia crítica, memoria histórica, constructora del conocimiento y respuesta pertinente y creativa en la solución de los problemas de las comunidades.

Resulta difícil reconocer los retos que hoy se nos plantea en la Universidad Mariana para esta nueva administración sin hacer referencia al entorno social que nos rodea.

Cada día son más fuertes los desafíos que plantea la sociedad globalizada en la que las fronteras entre las naciones parecen desdibujarse, vivimos la era del conocimiento informatizado y digitalizado y esto ha cambiado las relaciones de producción y de poder entre los pueblos sometidos a la lógica del capital, del mercado y de la competencia, con el deterioro progresivo de los vínculos entre los seres humanos y de éstos con el medio ambiente. Hoy el conocimiento es riqueza y encierra un gran valor económico, con los cuales se podrían resolver los problemas sociales y económicos de la humanidad. Pero la realidad que vemos es muy diferente. La pobreza, la inequidad, la miseria y la exclusión se dan en la mayoría de los habitantes del mundo. Nuestra región no es ajena a esa realidad. Los habitantes de Nariño son cada vez más pobres, hay poca posibilidad de empleo, el narcotráfico ha penetrado en bastas regiones antes ricas en productos agrícolas y los grupos armados irregulares se pasean por pueblos y veredas con la consiguiente desintegración del tejido social, la agudización de la pobreza, la ignorancia, la violencia y la pérdida de identidad cultural y espiritual que tanto ha afectado a nuestra juventud. Frente a esta situación la Universidad está llamada a ejercer un papel de liderazgo en la recomposición de la urdimbre social en la búsqueda de caminos de verdad, de justicia y de paz según el designio amoroso de Dios sobre el mundo.

Por eso para este período propongo a toda la Comunidad Universitaria la búsqueda conjunta de las siguientes metas:

Soñar pequeñas y grandes utopías que son las que generan esperanza y resistencia en medio de tanta incertidumbre.

Continuar fortaleciendo la dimensión humanista cristiana en toda la Universidad y en la formación integral de los jóvenes que deben crecer como personas, como ciudadanos y como hijos de Dios. La Universidad debe plantearse con profundidad cómo formar mejores seres humanos. Se dice que la Universidad clásica forma, con algunas excepciones, hombres egoístas e inmaduros. Muy raramente alguien sale de la Universidad diciendo: Yo aprendí a ser sabio, a amar la vida, a superar conflictos, a ser recto y sincero, a ser solidario. Tanto el currículum explícito como el currículum implícito en todo el quehacer universitario debe contribuir a mejorar la condición humana. El problema de violencia en Colombia es un problema de humanidad.

La Universidad debe empeñarse también desde la transversalidad del currículum en formar excelentes ciudadanos que hagan buen uso de la libertad, que reivindiquen sus derechos pero que también reconozcan sus deberes y responsabilidades individuales. Seres libres y autónomos con un ideal de justicia, con virtudes cívicas que respeten y acaten las normas de convivencia pública que se sientan responsables del medio ambiente que es otra forma de vivir el civismo. Que sepan entender que en su proyecto de vida personal es importante la profesión para buscar la forma de vivir pero debe ir más allá en la búsqueda de la riqueza social y colectiva. Todo esto se logrará a través del cambio de mentalidad y de actitudes. Todo el personal de la Universidad debe sentirse implicado en el esfuerzo por la autoformación ciudadana para poder influir en las jóvenes generaciones. Quien tiene acceso a la educación superior está más obligado con respecto a la sociedad que el individuo que no tiene acceso. Excelentes seres humanos, ciudadanos íntegros son el terreno abonado para formar el hombre perfecto a imagen y semejanza de Dios. Como expresa la Constitución Apostólica de S.S. Juan Pablo II sobre las Universidades Católicas, la tarea privilegiada de la Universidad Católica es "Unificar existencialmente en el trabajo intelectual dos órdenes de realidades, la búsqueda de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad". Tenemos la responsabilidad de sembrar semillas del Reino de Dios en el corazón de los jóvenes haciendo en toda la actividad universitaria referencia explícita al evangelio de Jesucristo y de su adorable persona. En esto juega un papel insustituible la Pastoral Universitaria para que nuestra institución se eduque evangelizando y se evangelice educando.

Desde la Pastoral y desde Bienestar le daremos gran importancia a la familia. En este momento la familia sufre una de las crisis más violentas atacada por la misma sociedad, de la cual es su pilar fundamental. Así la pastoral familiar contribuirá en la formación de las familias que serán a su vez ambiente propicio para la formación de otros grupos familiares a través de una formación integral para adolescentes y jóvenes en una educación para el amor y el servicio.

Continuaremos la lucha y el trabajo arduo por la excelencia y la calidad académica y la búsqueda de la acreditación de alta calidad manteniendo siempre el mejoramiento permanente. Ya la Universidad, a través de Vicerrectoría Académica y de las decanaturas, ha adelantado la construcción del modelo para la autoevaluación de programas académicos, se ha generado la cultura de la autoevaluación y autorregulación que generan proyectos de mejoramiento, bases fundamentales para los procesos de acreditación. La Universidad cumple con las condiciones iniciales que le abren el camino para lograr esta meta.

Nos espera el reto de entrar de lleno en el espíritu y la praxis de la investigación científica. Semilleros de investigación, formación investigativa e investigación científica peldaños que creciente y simultáneamente debe abordar la Universidad. En este proceso de apropiación, transformación y creación del conocimiento responde la Universidad de dos maneras: en la formación de los estudiantes conceptual y metodológicamente para resolver problemas e innovar en su desempeño profesional y como instrumento de transformación de nuestra realidad: investigación de frontera y relevante.

La Universidad requiere la innovación de la docencia desarrollada con criterio de excelencia. Esta tiene que constituir el centro de la actividad institucional. Ya es hora de proscribir del aula lo que Luis Orozco Silva llama "La dictadura de la clase" en la que se ha caído en muchos casos, por falta de formación pedagógica. No es suficiente para el profesor conocer el tema, saber leer un texto y tener habilidad para hablar ante un público. Empeñémonos todos, de manera especial en este caso los docentes, en formar y autoformarnos en otros modelos pedagógicos distinto a dictar clase, donde la apropiación del conocimiento sea dinámico, placentero, novedoso, eficiente, donde no hay mortalidad académica porque hay alta calidad en la docencia. Sólo así la relación estudiante docente en el proceso de enseñanza y de aprendizaje será un acto profundamente humano y constituirá el eslabón desde donde las jóvenes generaciones se lanzarán con gusto a la investigación.

La extensión nos pide cada vez más la convicción de proyectar la Universidad a la sociedad mediante proyectos, programas y acciones de compromiso con la solución de problemas locales, regionales y nacionales. La educación superior tiene una deuda social muy grande con el país y este momento de crisis generalizada requiere la acción dedicada, cuidadosa y pertinente de la Universidad.

Por último la Universidad Mariana debe aportar más en la minimización de la inequidad educativa a nivel superior, incluso desde su identidad de Universidad privada. El plan de desarrollo 2006 - 2019 para el país, plantea cómo Colombia tiene niveles de cobertura que apenas llegan al 24.6 por ciento, es decir sólo 1´212.000 estudiantes están matriculados en educación superior. Colombia está por debajo del promedio latinoamericano. Venezuela tiene el 40% de cobertura, Chile el 42%, Argentina está por encima del 50%. Paralelamente hay que entrar en la cultura de la virtualidad en la docencia tanto al interior como hacia afuera consolidando programas virtuales.

Al asumir la responsabilidad de la Rectoría de nuestra Universidad Mariana convoco fraternal y sinceramente a los estamentos universitarios como a las fuerzas sociales, culturales, educativas y empresariales de la región y del país para que forjemos una Universidad en que se forme la condición humana, investigativa, innovadora, con respuestas pertinentes al servicio de la sociedad.

Pido al Señor me ayude a dirigir esta institución como hermana Menor hija de San Francisco de Asís y de la Madre Caridad Brader, con humildad y sabiduría. La sabiduría que viene de Dios.

Por eso, quiero hoy orar con la oración del Padre San Francisco de Asís".
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