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Las universidades como motores del crecimiento económico

      
Aunque cada vez esto es asumido con mayor generalidad no siempre se ve reflejado a la hora de la verdad en las cuentas públicas de cada ejercicio presupuestario.<br/><br/> Hace poco accedí a un discurso de Richard C. Levin, Presidente de Yale desde 1993, con el título <span style=font-style: italic;>The University As an Engine of Economic Growth</span>, que venía a recordar con énfasis que las universidades pueden ser una fuente esencial de la competitividad económica nacional y de crecimiento y prosperidad mundial. Es una reflexión interesante que aunque referida a Estados Unidos era transmitida en China, país al que Levín ha dedicado una atención muy especial.<br/><br/> En opinión de Levin la clave del éxito económico de los Estados Unidos durante el último cuarto de siglo ha sido su gran ventaja competitiva basada en la aplicación innovadora de nuevos conocimientos científicos. Los sectores más dinámicos de la economía americana - aquellos donde se crea empleo y la productividad tiene su cuota más alta de crecimiento - siguen siendo aquellos que crean productos innovadores basados en la aplicación de nuevos conocimientos científicos.<br/><br/> Aunque Estados Unidos es líder en aquellos sectores donde las tecnologías científicas están en vías de cambio constantemente - software, comunicaciones y biotecnología, conforme maduran estas tecnologías, factores tales como los costes laborales, el control de calidad, etc. cobran importancia, y Estados Unidos tiende a perder su ventaja comparativa con respecto a otros países. Es el caso en materia de software de países como Corea, la India.<br/><br/> La forma de mantener el liderazgo es propiciar el desarrollo de nuevas olas tecnológicas a través de una fuerte apuesta en investigación básica y aplicada en aquellos campos de conocimiento estratégicamente más prometedores. Es el caso de la nanotecnología en estos momentos, campo en el que Estados Unidos se prepara para liderar una ola tecnológica de entidad en términos de crecimiento económico y transformación social.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>La investigación competitiva de las universidades, clave para el crecimiento económico</span><br/><br/> Las universidades tienen un papel fundamental en este marco de competitividad y crecimiento económico. Aunque la investigación básica pueda no tener un objetivo puramente comercial, es la fuente de donde fluye toda el desarrollo de una investigación aplicada comercialmente rentable. Como dice Levin, a veces se tarda décadas en descubrir las ventajas comerciales de un importante hallazgo científico (1).<br/><br/> Casi un 70% del presupuesto de investigación en los Estados Unidos se gasta en la investigación básica. El sistema norteamericano tiene tres características básicas. Primero, el gobierno federal asume la responsabilidad por el apoyo financiero de la investigación científica básica. Segundo, es en las universidades (y no laboratorios estatales o industria privada) donde se realiza la investigación subvencionada por el Estado. Por último, la mayoría de fondos son otorgados no según criterios comerciales o políticos, sino según un proceso de selección extremadamente competitivo, dirigido por expertos científicos que evalúan las propuestas y solicitudes según su mérito científico.<br/><br/> Este sistema ha aportado ventajas a las sucesivas generaciones de científicos en los Estados Unidos. Gracias a la decisión tomada por el Gobierno norteamericano hace 50 años y todavía respetada, de ubicar la gran mayoría de fondos para la investigación en las universidades, la siguiente generación de investigadores han recibido formación de los mejores científicos de los Estados Unidos a quien se les exige un mínimo de horas docentes a cambio de financiar sus investigaciones.<br/><br/> Es un sistema que ha tenido un extraordinario éxito. Durante las últimas tres décadas, los EEUU ha realizado el 35% de todas las publicaciones científicas en todo el mundo. Más del 60% de los Premios Nobel han sido norteamericanos, o extranjeros trabajando en universidades norteamericanas.<br/><br/> Las empresas cada vez más se integran en la cultura de la explotación de ese potencial de investigación y conocimiento. Una muy relevante inversión en capital riesgo, apoyos a muy diferentes forma de emprendedurismo, conforman un tejido de muy rico de nuevas empresas en sectores que aplican intensivamente nuevos conocimientos científicos, haciendo realidad una sociedad del conocimiento cada vez más avanzada.<br/><br/> Los avances logrados a través de investigaciones científicas no son las únicas aportaciones de las universidades al crecimiento económico. Cada vez es más relevante el crecimiento económico aportado a través de la formación universitaria. De hecho en la asimilación de tecnologías más maduras basadas en el conocimiento, la existencia de un capital humano competitivo en un campo específico puede ser una ventaja decisiva. Ha sido el caso de un país como la India en la producción de software.<br/><br/> En nuestro mundo en el que las cosas cambian de un día a otro, aquellos estudiantes que aspiren a tener liderazgo un día deberían tener la capacidad de pensar de forma crítica y creativa y de adaptarse a nuevas ideas a nuevos entornos. Planes de estudios imaginativos con mayor hincapié en el debate y la capacidad analítica lograrán que nuestras universidades formen generaciones capaces de afrontar las exigencias de capital humano de las empresas integradas en la sociedad del conocimiento. Investigación y formación son dos factores fundamentales para el crecimiento económico de cualquier economía que aspire a luchar por su competitividad internacional en un contexto de globalización y conocimiento. Esto se repite en muchos discursos, pero se olvida frecuentemente a la hora de elaborar los presupuestos.<br/><br/><font size=1> (1) Levin pone el ejemplo del Láser. En los años 50 el Profesor William Bennett empezó a trabajar sobre el fenómeno de luz coherente. Después de llegar a Yale in 1961, siguió su investigación sobre láseres con la ayuda de subvenciones del Ministerio de Defensa. Durante muchos años Profesor Bennett llamó al láser una solución que busca un problema. Sin embargo, hoy en día hay tantos usospara el láser que sería imposible listarlos todos aquí. Se utiliza los lásers para cortar tejidos, construir casas, hacer microchips, localizar y tratar tumores cerebrales sin cirugía.....De hecho, cuando Profesor Bennett sufrió de una retina desplazada en 1995, recibió tratamiento gracias al Laser Argon Ion que había desarrollado él en 1964 sin saber qué uso tendría en el futuro.<br/><br/><br/><br/><br/></font>
Aunque cada vez esto es asumido con mayor generalidad no siempre se ve reflejado a la hora de la verdad en las cuentas públicas de cada ejercicio presupuestario.

Hace poco accedí a un discurso de Richard C. Levin, Presidente de Yale desde 1993, con el título The University As an Engine of Economic Growth, que venía a recordar con énfasis que las universidades pueden ser una fuente esencial de la competitividad económica nacional y de crecimiento y prosperidad mundial. Es una reflexión interesante que aunque referida a Estados Unidos era transmitida en China, país al que Levín ha dedicado una atención muy especial.

En opinión de Levin la clave del éxito económico de los Estados Unidos durante el último cuarto de siglo ha sido su gran ventaja competitiva basada en la aplicación innovadora de nuevos conocimientos científicos. Los sectores más dinámicos de la economía americana - aquellos donde se crea empleo y la productividad tiene su cuota más alta de crecimiento - siguen siendo aquellos que crean productos innovadores basados en la aplicación de nuevos conocimientos científicos.

Aunque Estados Unidos es líder en aquellos sectores donde las tecnologías científicas están en vías de cambio constantemente - software, comunicaciones y biotecnología, conforme maduran estas tecnologías, factores tales como los costes laborales, el control de calidad, etc. cobran importancia, y Estados Unidos tiende a perder su ventaja comparativa con respecto a otros países. Es el caso en materia de software de países como Corea, la India.

La forma de mantener el liderazgo es propiciar el desarrollo de nuevas olas tecnológicas a través de una fuerte apuesta en investigación básica y aplicada en aquellos campos de conocimiento estratégicamente más prometedores. Es el caso de la nanotecnología en estos momentos, campo en el que Estados Unidos se prepara para liderar una ola tecnológica de entidad en términos de crecimiento económico y transformación social.


La investigación competitiva de las universidades, clave para el crecimiento económico


Las universidades tienen un papel fundamental en este marco de competitividad y crecimiento económico. Aunque la investigación básica pueda no tener un objetivo puramente comercial, es la fuente de donde fluye toda el desarrollo de una investigación aplicada comercialmente rentable. Como dice Levin, a veces se tarda décadas en descubrir las ventajas comerciales de un importante hallazgo científico (1).

Casi un 70% del presupuesto de investigación en los Estados Unidos se gasta en la investigación básica. El sistema norteamericano tiene tres características básicas. Primero, el gobierno federal asume la responsabilidad por el apoyo financiero de la investigación científica básica. Segundo, es en las universidades (y no laboratorios estatales o industria privada) donde se realiza la investigación subvencionada por el Estado. Por último, la mayoría de fondos son otorgados no según criterios comerciales o políticos, sino según un proceso de selección extremadamente competitivo, dirigido por expertos científicos que evalúan las propuestas y solicitudes según su mérito científico.

Este sistema ha aportado ventajas a las sucesivas generaciones de científicos en los Estados Unidos. Gracias a la decisión tomada por el Gobierno norteamericano hace 50 años y todavía respetada, de ubicar la gran mayoría de fondos para la investigación en las universidades, la siguiente generación de investigadores han recibido formación de los mejores científicos de los Estados Unidos a quien se les exige un mínimo de horas docentes a cambio de financiar sus investigaciones.

Es un sistema que ha tenido un extraordinario éxito. Durante las últimas tres décadas, los EEUU ha realizado el 35% de todas las publicaciones científicas en todo el mundo. Más del 60% de los Premios Nobel han sido norteamericanos, o extranjeros trabajando en universidades norteamericanas.

Las empresas cada vez más se integran en la cultura de la explotación de ese potencial de investigación y conocimiento. Una muy relevante inversión en capital riesgo, apoyos a muy diferentes forma de emprendedurismo, conforman un tejido de muy rico de nuevas empresas en sectores que aplican intensivamente nuevos conocimientos científicos, haciendo realidad una sociedad del conocimiento cada vez más avanzada.

Los avances logrados a través de investigaciones científicas no son las únicas aportaciones de las universidades al crecimiento económico. Cada vez es más relevante el crecimiento económico aportado a través de la formación universitaria. De hecho en la asimilación de tecnologías más maduras basadas en el conocimiento, la existencia de un capital humano competitivo en un campo específico puede ser una ventaja decisiva. Ha sido el caso de un país como la India en la producción de software.

En nuestro mundo en el que las cosas cambian de un día a otro, aquellos estudiantes que aspiren a tener liderazgo un día deberían tener la capacidad de pensar de forma crítica y creativa y de adaptarse a nuevas ideas a nuevos entornos. Planes de estudios imaginativos con mayor hincapié en el debate y la capacidad analítica lograrán que nuestras universidades formen generaciones capaces de afrontar las exigencias de capital humano de las empresas integradas en la sociedad del conocimiento. Investigación y formación son dos factores fundamentales para el crecimiento económico de cualquier economía que aspire a luchar por su competitividad internacional en un contexto de globalización y conocimiento. Esto se repite en muchos discursos, pero se olvida frecuentemente a la hora de elaborar los presupuestos.

(1) Levin pone el ejemplo del Láser. "En los años 50 el Profesor William Bennett empezó a trabajar sobre el fenómeno de luz coherente. Después de llegar a Yale in 1961, siguió su investigación sobre láseres con la ayuda de subvenciones del Ministerio de Defensa. Durante muchos años Profesor Bennett llamó al láser "una solución que busca un problema". Sin embargo, hoy en día hay tantos usospara el láser que sería imposible listarlos todos aquí. Se utiliza los lásers para cortar tejidos, construir casas, hacer microchips, localizar y tratar tumores cerebrales sin cirugía.....De hecho, cuando Profesor Bennett sufrió de una retina desplazada en 1995, recibió tratamiento gracias al Laser Argon Ion que había desarrollado él en 1964 sin saber qué uso tendría en el futuro".




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