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Docencia e Internet

      
<span style=font-weight: bold;> La renovación de los métodos docentes en España e Internet</span><br/>En un reciente artículo sobre Internet y los universitarios comentaba el dato de que sólo el 10% de los universitarios españoles se conectaban a Internet como mínimo una vez al día. En mi opinión un pobre resultado si partimos de la idea de que la red se convertirá en muy pocos años en la herramienta profesional más importante para nuestras empresas. Ya hoy es imprescindible en las más avanzadas e innovadoras. Afortunadamente, una reciente estadística de Eurostat muestra un esperanzador porcentaje de estudiantes de más de más de 16 años en España que se declaran usuarios de Internet: un 90%.<br/><br/> En todo caso, un tema central en la necesaria inflexión para la aceleración del desarrollo de la sociedad de la información y del conocimiento en nuestro país, será la renovación de nuestros métodos docentes. Además, dentro de un espacio de fronteras abiertas como el europeo, una formación competitiva es la política económica más sólida a la que puede aspirar un país que apuesta por la innovación, el crecimiento de la productividad y la competitividad. Calidad docente y competitividad productiva son dos conceptos estrechamente unidos.<br/><br/> En el citado artículo proporcionaba algunos datos más. El 62 % de los profesores norteamericanos utiliza Internet para preparar sus materiales docentes. Como consecuencia de estas tendencias aparecieron hace unos pocos años algunos proyectos mundiales vanguardistas y de excelencia como el OpenCourseWare (OCW) del MIT. Universia participó en el mismo desde el primer momento y hoy lo impulsa activamente como parte integrante de su oferta docente. Pasos parecidos han dado países como China, con la traducción de todos los cursos del OCW. Esta filosofía merece algunas reflexiones.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Una filosofía docente revolucionaria</span><br/>En los primeros balances del proyecto OpenCourseWare (OCW) el propio MIT señalaba algunos principios éticos que inspiraban su desarrollo, en síntesis su filosofía se asemejaba al creciente y exitoso movimiento del código abierto (*). Uno de los principales centros de excelencia del mundo planteaba compartir sus recursos docentes con la totalidad de países menos avanzados y universidades del planeta. Un ejemplo realmente encomiable.<br/><br/> Además, hay otra vertiente de interés en esta iniciativa que sintetizaba a la perfección el título de la noticia que daba por aquel entonces Universia: La Universidad con paredes de cristal-. Esto es, las universidades pueden y deben dar el salto que les permita internacionalizar sus curricula docentes, compartir, debatir, avanzar en los impresionantes retos de sociedad del conocimiento y de la formación competitiva en un ámbito global.<br/><br/> Jaume Pagés, presentando Universia OCW, se refería recientemente a estafilosofía como la transparenciación de la docencia-. Un paso clave para lograr la calidad de nuestra actividad docente en las universidades. En ese sentido -recordaba Pagés- que la investigación superó hace aproximadamente siglo y medio los límites de los sanedrines que ejercían una transmisión local limitada y cerrada.La difusión de la investigación a través de las publicaciones científicas -que hoy el propio Internet fortalece- llevó consigo la transparenciación- investigadora.<br/><br/> Sin embargo, la docencia no habría experimentado en su difusión una revolución histórica de tanta entidad. La transmisión de la docencia con métodos convencionales queda, todavía hoy en día, circunscrita al ámbito cerrado de un aula compartida entre un profesor y unos pocos alumnos.<br/><br/> En síntesis, en la investigación existen unos procesos de contrastes y validaciones públicas que todavía no se dan en la docencia. Como es sobradamente conocido, las diferencias entre los criterios de concesión de los tramos docentes e investigadores del profesorado vienen a poner de relieve este estado de cosas.<br/><br/> Iniciativas como las del OCW podrían ayudar a avanzar más rápidamente en el terreno de la difusión y contrastación de nuestra actividad docente.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Docencia e Internet: frenos a los cambios</span><br/>Sin duda, se ha avanzado mucho en la calidad de la docencia universitaria en España. Pero ¿lo hacemos al ritmo necesario? Son cada vez más las voces que sostienen que nuestros modelos de enseñanza convencionales deben cambiar. La docencia debería estar alentada por una innovación continua y por permanentes metas de excelencia.<br/><br/> Como apuntábamos al principio, cada vez se percibe con mayor claridad que la formación docente ha de ser competitiva a escala internacional. Un déficit en la formación universitaria de un país llegará a ser sinónimo de pérdida de competitividad de dicho país, especialmente dentro de un marco internacional en el que de forma creciente predomine la sociedad del conocimiento. Habría, pues, buenas razones para favorecer el cambio y ser activo en la eliminación de frenos.<br/><br/> Pero hay que reconocer que los deseados cambios se ven frecuentemente entorpecidos por una resistencia que asume muchas formas (legales, derechos de propiedad intelectual mal entendidos, trabas institucionales, etc.).<br/><br/> En algunos casos la propia incorporación de las nuevas tecnologías también contribuye a limitar los avances potenciales. Por ejemplo, los campus virtuales cerrados (auténticas Intranets) reproducen a veces la intimidad y el secretismo de las aulas: Incluso con el más sofisticado software: ¿Cómo sabemos que los programas y métodos docentes que llegan a nuestros alumnos envueltos en modernos programas de software son internacionalmente competitivos?<br/><br/> No obstante, los Campus Virtuales pueden constituir un paso intermedio necesario para el cambio, tal como me señala acertadamente uno de sus gestores, Juanfran Pérez. Una fórmula apropiada para incorporar a un segmento del profesorado (quizás el más reacio generacionalmente) al uso de medios electrónicos. Algunos de estos profesores que dieron sus primeros pasos con los campus virtuales existentes en nuestras universidades ya vuelcan en páginas web su actividad docente (materiales, recursos, pequeñas aplicaciones...)<br/><br/><span style=font-weight: bold;>Una lengua común para 400 millones de personas</span><br/>Un factor más a favor de la libre difusión de nuestra docencia está ligado a la existencia de una gran comunidad lingüística dispersa en una vasta extensión del planeta. Hay dos razones. Compartir con dicha comunidad para debatir y avanzar. Y, no menos importante: cooperar con generosidad a la que estamos obligados como ciudadanos para contribuir al máximo con el derecho a la educación de las personas.<br/><br/> Efectivamente, hacer copartícipes de nuestras actividades docentes a otros muchos ciudadanos de países menos avanzados debe ser una prioridad urgente. El proyecto del MIT impulsado por Negroponte para suministrar ordenadores a 100 dólares a países menos desarrollados es una realidad ya muy próxima que podría resolver una parte de las carencias. Hace unos días el propio Negroponte presentó este programa al secretario general de la Kofi Annan.<br/><br/> Podría darse el caso que a corto plazo los habitantes de las aldeas de la selva amazónica dispusieran de ordenadores portátiles con software open source, sin alimentación eléctrica y libre acceso a Internet. Sería una excelente oportunidad para proporcionar, compartir y difundir nuestros recursos docentes. No la dejemos escapar.<br/><br/> La enseñanza en español abarca un universo de más de 400 millones de habitantes. Universia reúne en estos momentos una red de 853 universidades socias de once países. En algunos casos estas universidades están ubicadas en sitios muy desfavorecidos, con significativos índices de pobreza. La iniciativa del OCW precisamente permite extender gratuitamente el acceso de los recursos docentes de los centros con mayores medios a los rincones más desfavorecidos del planeta.<br/><br/><span style=font-weight: bold;>Una tendencia imparable</span><br/>La libre disponibilidad de los recursos docentes en Internet es una realidad imparable. Hace poco hablamos de las bibliotecas digitales que con el apoyo de las principales empresas de Internet (Google, Yahoo, Microsoft:) avanzan en la digitalización de textos.<br/><br/> Otros movimientos espontáneos sin coordinación -como en el caso del open source-, llevan a miles de profesores a publicar blogs, páginas personales, subir monografías, participar en wikipedias, vídeos, archivos pdf: demostrando la vitalidad de la red y de la voluntad ya comentada de compartir el conocimiento. Un dato al respecto: la Biblioteca universitaria de recursos de aprendizaje de Universia ya contiene casi un millón de recursos docentes catalogados en estos momentos.<br/><br/> Ubicados en las estanterías virtuales- de los discos duros de millones de ordenadores distribuidos por todo el mundo estos objetos de aprendizaje- son servidos al usuario en segundos a través de algoritmos de búsqueda cada vez más potentes y eficaces.<br/><br/> Al respecto el proyecto del OCW es una llamada para que la excelencia en la docenciase sume, anticipe y lidere de forma entusiasta este movimiento.Un ensalzable paso que contribuirá a evitar que disminuya la brecha educacional entre las personas.<br/><br/> ras 500 años de historia entre España y el Nuevo Mundo, se abren tiempos de reencuentros. Gentes de allí que buscan trabajo aquí y que aspiran a compartir nuestros mismos derechos y oportunidades. Empresas de aquí que comparten los intereses de desarrollo y de incremento de la riqueza en los países de allí, donde hoy invierten y crean nuevos empleos. La educación, los recursos docentes, deben ser los primeros en suprimir sus fronteras. Internet lo hace posible aquí y allí. <br/><br/><br/>
La renovación de los métodos docentes en España e Internet
En un reciente artículo sobre Internet y los universitarios comentaba el dato de que sólo el 10% de los universitarios españoles se conectaban a Internet como mínimo una vez al día. En mi opinión un pobre resultado si partimos de la idea de que la red se convertirá en muy pocos años en la herramienta profesional más importante para nuestras empresas. Ya hoy es imprescindible en las más avanzadas e innovadoras. Afortunadamente, una reciente estadística de Eurostat muestra un esperanzador porcentaje de estudiantes de más de más de 16 años en España que se declaran usuarios de Internet: un 90%.

En todo caso, un tema central en la necesaria inflexión para la aceleración del desarrollo de la sociedad de la información y del conocimiento en nuestro país, será la renovación de nuestros métodos docentes. Además, dentro de un espacio de fronteras abiertas como el europeo, una formación competitiva es la política económica más sólida a la que puede aspirar un país que apuesta por la innovación, el crecimiento de la productividad y la competitividad. Calidad docente y competitividad productiva son dos conceptos estrechamente unidos.

En el citado artículo proporcionaba algunos datos más. El 62 % de los profesores norteamericanos utiliza Internet para preparar sus materiales docentes. Como consecuencia de estas tendencias aparecieron hace unos pocos años algunos proyectos mundiales vanguardistas y de excelencia como el OpenCourseWare (OCW) del MIT. Universia participó en el mismo desde el primer momento y hoy lo impulsa activamente como parte integrante de su oferta docente. Pasos parecidos han dado países como China, con la traducción de todos los cursos del OCW. Esta filosofía merece algunas reflexiones.


Una filosofía docente revolucionaria
En los primeros balances del proyecto OpenCourseWare (OCW) el propio MIT señalaba algunos principios éticos que inspiraban su desarrollo, en síntesis su filosofía se asemejaba al creciente y exitoso movimiento del código abierto (*). Uno de los principales centros de excelencia del mundo planteaba compartir sus recursos docentes con la totalidad de países menos avanzados y universidades del planeta. Un ejemplo realmente encomiable.

Además, hay otra vertiente de interés en esta iniciativa que sintetizaba a la perfección el título de la noticia que daba por aquel entonces Universia: "La Universidad con paredes de cristal-. Esto es, las universidades pueden y deben dar el salto que les permita internacionalizar sus curricula docentes, compartir, debatir, avanzar en los impresionantes retos de sociedad del conocimiento y de la formación competitiva en un ámbito global.

Jaume Pagés, presentando Universia OCW, se refería recientemente a estafilosofía como la "transparenciación de la docencia-. Un paso clave para lograr la calidad de nuestra actividad docente en las universidades. En ese sentido -recordaba Pagés- que la investigación superó hace aproximadamente siglo y medio los límites de los sanedrines que ejercían una transmisión local limitada y cerrada.La difusión de la investigación a través de las publicaciones científicas -que hoy el propio Internet fortalece- llevó consigo la "transparenciación- investigadora.

Sin embargo, la docencia no habría experimentado en su difusión una revolución histórica de tanta entidad. La transmisión de la docencia con métodos convencionales queda, todavía hoy en día, circunscrita al ámbito cerrado de un aula compartida entre un profesor y unos pocos alumnos.

En síntesis, en la investigación existen unos procesos de contrastes y validaciones públicas que todavía no se dan en la docencia. Como es sobradamente conocido, las diferencias entre los criterios de concesión de los tramos docentes e investigadores del profesorado vienen a poner de relieve este estado de cosas.

Iniciativas como las del OCW podrían ayudar a avanzar más rápidamente en el terreno de la difusión y contrastación de nuestra actividad docente.


Docencia e Internet: frenos a los cambios
Sin duda, se ha avanzado mucho en la calidad de la docencia universitaria en España. Pero ¿lo hacemos al ritmo necesario? Son cada vez más las voces que sostienen que nuestros modelos de enseñanza convencionales deben cambiar. La docencia debería estar alentada por una innovación continua y por permanentes metas de excelencia.

Como apuntábamos al principio, cada vez se percibe con mayor claridad que la formación docente ha de ser competitiva a escala internacional. Un déficit en la formación universitaria de un país llegará a ser sinónimo de pérdida de competitividad de dicho país, especialmente dentro de un marco internacional en el que de forma creciente predomine la sociedad del conocimiento. Habría, pues, buenas razones para favorecer el cambio y ser activo en la eliminación de frenos.

Pero hay que reconocer que los deseados cambios se ven frecuentemente entorpecidos por una resistencia que asume muchas formas (legales, derechos de propiedad intelectual mal entendidos, trabas institucionales, etc.).

En algunos casos la propia incorporación de las nuevas tecnologías también contribuye a limitar los avances potenciales. Por ejemplo, los campus virtuales cerrados (auténticas Intranets) reproducen a veces la intimidad y el secretismo de las aulas: Incluso con el más sofisticado software: ¿Cómo sabemos que los programas y métodos docentes que llegan a nuestros alumnos envueltos en modernos programas de software son internacionalmente competitivos?

No obstante, los Campus Virtuales pueden constituir un paso intermedio necesario para el cambio, tal como me señala acertadamente uno de sus gestores, Juanfran Pérez. Una fórmula apropiada para incorporar a un segmento del profesorado (quizás el más reacio generacionalmente) al uso de medios electrónicos. Algunos de estos profesores que dieron sus primeros pasos con los campus virtuales existentes en nuestras universidades ya vuelcan en páginas web su actividad docente (materiales, recursos, pequeñas aplicaciones...)

Una lengua común para 400 millones de personas
Un factor más a favor de la libre difusión de nuestra docencia está ligado a la existencia de una gran comunidad lingüística dispersa en una vasta extensión del planeta. Hay dos razones. Compartir con dicha comunidad para debatir y avanzar. Y, no menos importante: cooperar con generosidad a la que estamos obligados como ciudadanos para contribuir al máximo con el derecho a la educación de las personas.

Efectivamente, hacer copartícipes de nuestras actividades docentes a otros muchos ciudadanos de países menos avanzados debe ser una prioridad urgente. El proyecto del MIT impulsado por Negroponte para suministrar ordenadores a 100 dólares a países menos desarrollados es una realidad ya muy próxima que podría resolver una parte de las carencias. Hace unos días el propio Negroponte presentó este programa al secretario general de la Kofi Annan.

Podría darse el caso que a corto plazo los habitantes de las aldeas de la selva amazónica dispusieran de ordenadores portátiles con software open source, sin alimentación eléctrica y libre acceso a Internet. Sería una excelente oportunidad para proporcionar, compartir y difundir nuestros recursos docentes. No la dejemos escapar.

La enseñanza en español abarca un universo de más de 400 millones de habitantes. Universia reúne en estos momentos una red de 853 universidades socias de once países. En algunos casos estas universidades están ubicadas en sitios muy desfavorecidos, con significativos índices de pobreza. La iniciativa del OCW precisamente permite extender gratuitamente el acceso de los recursos docentes de los centros con mayores medios a los rincones más desfavorecidos del planeta.

Una tendencia imparable
La libre disponibilidad de los recursos docentes en Internet es una realidad imparable. Hace poco hablamos de las bibliotecas digitales que con el apoyo de las principales empresas de Internet (Google, Yahoo, Microsoft:) avanzan en la digitalización de textos.

Otros movimientos espontáneos sin coordinación -como en el caso del open source-, llevan a miles de profesores a publicar blogs, páginas personales, subir monografías, participar en wikipedias, vídeos, archivos pdf: demostrando la vitalidad de la red y de la voluntad ya comentada de compartir el conocimiento. Un dato al respecto: la Biblioteca universitaria de recursos de aprendizaje de Universia ya contiene casi un millón de recursos docentes catalogados en estos momentos.

Ubicados en las "estanterías virtuales- de los discos duros de millones de ordenadores distribuidos por todo el mundo estos "objetos de aprendizaje- son servidos al usuario en segundos a través de algoritmos de búsqueda cada vez más potentes y eficaces.

Al respecto el proyecto del OCW es una llamada para que la excelencia en la docenciase sume, anticipe y lidere de forma entusiasta este movimiento.Un ensalzable paso que contribuirá a evitar que disminuya la brecha educacional entre las personas.

ras 500 años de historia entre España y el Nuevo Mundo, se abren tiempos de reencuentros. Gentes de allí que buscan trabajo aquí y que aspiran a compartir nuestros mismos derechos y oportunidades. Empresas de aquí que comparten los intereses de desarrollo y de incremento de la riqueza en los países de allí, donde hoy invierten y crean nuevos empleos. La educación, los recursos docentes, deben ser los primeros en suprimir sus fronteras. Internet lo hace posible aquí y allí.


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