text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

La Universidad, espacio para la vida, la libertad y el conocimiento

      
El pasado 16 de junio, sin lugar a dudas, quedó demostrado, una vez más, que la historia de la Universidad de Antioquia, que la historia de la Universidad colombiana, se construye en el día a día por todas las personas que asumen como propio el ideal de un país donde pensar diferente convoque la esperanza y la vida y no el miedo, el terror, el destierro y la muerte.<br/><br/> El periódico Alma Mater de la Universidad de Antioquia ofrece el siguiente especial periodístico sobre la jornada¡Abracemos la Universidad como espacio para la Vida, la Libertad y el Conocimiento! <br/><br/> Es, en la historia de la universidad colombiana, otra demostración nítida y contundente del ejercicio de los derechos a la expresión, a la libertad de pensamiento, a la movilización y a la protesta pacífica pero enérgica. <br/> Es, en la historia de la universidad colombiana, la reafirmación de los principios de autonomía, convivencia, participación, asociación y universalidad. <br/><br/> Es, en la historia de la universidad colombiana, una retribución sincera de la sociedad a la Universidad por la responsabilidad prioritaria que ésta asumió desde su fundación, hace 203 años: servir a los sectores más vulnerables de la sociedad con los instrumentos del conocimiento. <br/><br/> Es, en síntesis, la proclama de las esperanzas que hoy y siempre han alentado a la comunidad universitaria: la democracia, la justicia y las formas de convivencia civilizada. <br/><br/><br/><br/><br/> Y si se alude, con determinación, a la expresión comunidad universitaria, es porque el 16 de junio, día de la jornada¡Abracemos la Universidad como espacio para la Vida, la Libertad y el Conocimiento!, quedaron, por lo menos delineados, los contornos de una utopía que alienta la naturaleza, el objeto, los principios y la estructura orgánica de toda institución educativa y formativa, sobre todo si esa institución es alma máter de una población anhelante de progreso y de justicia: actuar en comunidad, así estén de por medio o profundas discrepancias o encendidas discordias, naturales en los escenarios de la palabra hablada, de la palabra escrita, de la palabra pensada, de la palabra expresada en gestos y movimientos. <br/><br/> Y, si también se alude con determinación a las formas de convivencia civilizada, es porque en el actual periodo de crisis, los estudiantes, los profesores y las directivas han actuado e interactuado con juicio, sensatez, honestidad y transparencia. <br/><br/>No de otra forma se hubiese suscrito de manera conjunta por el Consejo Académico y la Asamblea General de Estudiantes el Manifiesto para que la Universidad viva, el cual fue divulgado de manera profusa el día de la memorable jornada. <br/><br/> No de otra forma se hubiesen realizado, entre el pleno de las directivas (Comité Rectoral y Consejo Académico) y el estudiantado y el profesorado, los diálogos amplios en el Teatro Universitario Camilo Torres Restrepo, lo mismo que las conversaciones entre comisionados en el Salón de los Consejos, en la Rectoría, en la Vicerrectoría General y en la Secretaría General, diálogos que llevaron a las directivas académicas a declarar: Los encuentros sostenidos son un vivo ejemplo de lo gratificante que resulta abrirse a las posiciones de los otros, para persuadir o ser persuadido. Los universitarios no podemos renunciar al camino de la razón, camino hecho de mediaciones, el cual garantiza la convivencia civilizada en el juego fecundo de las diferencias (Declaración del 1 de junio de 2006). <br/><br/> No de otra forma se hubiesen tramitado, en el momento en que las circunstancias lo exigieron, las incertidumbres, desacuerdos e inconformidades: La Universidad se reconoce -dijo el Consejo Superior Universitario- como espacio de controversia racional, dentro de los criterios éticos y de bien común. El principio de convivencia establece que el respeto mutuo y la civilidad rigen el comportamiento universitario. <br/><br/> No de otra forma, en fin, se hubiese logrado que aquel inolvidable viernes 16 de junio, más de siete mil universitarios conformaran, en derredor de la Ciudad Universitaria, una sólida cadena humana como demostración pública de repudio y de rechazo total a las amenazas de muerte proferidas contra un grupo de profesores, estudiantes, empleados y jubilados, por parte de sectores violentos que se escudan en el anonimato. Amenazas que, en definitiva, son contra toda la universidad y contra la sociedad colombiana. <br/><br/><br/><br/><br/> La marcha -convocada por todos los estamentos de la Universidad de Antioquia (estudiantes, profesores, empleados, trabajadores, jubilados, egresados y órganos directivos), y alentada por la solidaridad de la comunidad académica y científica nacional e internacional que dirigió expresivos mensajes a la Rectoría-, fue encabezada por el gobernador encargado Eugenio Prieto Soto (el titular, Aníbal Gaviria Correa, estaba fuera del país), el alcalde de Medellín Sergio Fajardo Valderrama, la Primera Mujer del Municipio Lucrecia Ramírez Restrepo, el rector de la Universidad de Antioquia Alberto Uribe Correa, el vicerrector general Martiniano Jaime Contreras, la secretaria general Ana Lucía Herrera Gómez, el presidente del Concejo Municipal Fabio Humberto Rivera Rivera y el vicerrector de la Universidad Nacional sede Medellín Óscar Almario García, quienes con su presencia respaldaron los propósitos medulares de la jornada:¡Defender la Vida, la Libertad y el Conocimiento!¡Reivindicar la solidaridad como elemento imprescindible de cohesión social!¡Reivindicar el espíritu universitario!¡Reafirmar la identidad de la universidad pública, que sólo puede basarse en valores como la tolerancia, el respeto por los demás y sus ideas, el respeto por los mecanismos civilizados para la resolución de sus conflictos y diferencias, sin tener que acudir, por graves que aquéllos y éstas sean, al expediente fácil, antidemocrático, éticamente reprobable, y antilibertario de la violencia!, tal como lo señaló el Claustro de Profesores de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. <br/><br/>Asimismo, se hicieron presentes en la primera línea de la marcha diputados de la Asamblea de Antioquia, concejales de Medellín, los miembros del Consejo Superior Universitario, del Consejo Académico, del Comité Rectoral y de los Consejos de las Facultades, las Escuelas y los Institutos. <br/><br/> A la hora de la cita, 3:30 de la tarde, una muralla humana rodeó la Ciudad Universitaria, provista de pancartas, atuendos especiales para la ocasión y calcomanías adheridas a las vestimentas, en las que se leían las palabras vida, libertad, respeto, solidaridad y fraternidad, así como exigencias de garantías al debido proceso para los estudiantes detenidos a raíz de los cruentos hechos de febrero del año pasado, durante los cuales murieron dos estudiantes de la Universidad Nacional sede Medellín, y uno de los laboratorios de la Universidad de Antioquia sufrió graves daños como consecuencia de una violenta explosión ocurrida en las afueras de la edificación. Ellos nos encierran en nombre de la ley: Nosotros los acusamos en nombre de la libertad, rezaba un inmenso pendón con motivos alusivos al Guernica de Picasso. <br/><br/> Pero, si bien se fijó una hora y un lugar para el encuentro y para la realización posterior de las actividades culturales en la Plazoleta Central del campus, durante los momentos y los días previos a la cita la Universidad vivió un frenesí como nunca antes en su historia reciente. <br/><br/> En la Biblioteca Central, en el Bloque Administrativo, en el Teatro Universitario, en la cafeterías de Guayaquilito y Tronquitos fueron ubicados los Puntos de Derechos y Valores, con el fin de que nadie se quedara sin las pancartas, sin los pendones y sin los adhesivos que exaltaban la vida, el respeto, la solidaridad, la fraternidad y la libertad. <br/><br/><br/><br/><br/> En todas las dependencias funcionó un comité integrado por los coordinadores de Bienestar y comunicadores, quienes se encargaron de dar las indicaciones para la salida ordenada del personal por la portería más cercana y para fijar las proclamas en la malla exterior. <br/><br/> Tan pronto hubo consenso sobre la realización de la jornada,¡Abracemos la Universidad! Fue el mensaje que comenzó a circular por todas las páginas web de las dependencias académicas y administrativas, lo mismo que en carteleras, avisos de pared, noticias de prensa y conversaciones de cafetería y de pasillo, convocando a todas las personas convencidas de la necesidad de lanzar un mensaje de civilidad frente al agravio a que está siendo sometida la universidad y la sociedad colombiana. <br/><br/> Espacios como la Asamblea General de Estudiantes, la Asamblea de Profesores, las reuniones por Claustros, los comités de Currículo, de Extensión y de Investigación, los Consejos, el Comité Rectoral, los Grupos de Investigación, la Mesa Argumentadora y las agrupaciones artísticas, deportivas y culturales -que, en concepto del Consejo Académico, encarnan las formas de democracia que los universitarios hemos desarrollado a lo largo de este tiempo-, asumieron la parte de responsabilidad que les correspondía para darle a la marcha la trascendencia que la delicada situación amerita. <br/><br/>Este es un abrazo simbólico de la comunidad universitaria y de la sociedad en general, para demostrarle a los grupos armados que la Universidad está por encima de la violencia, dijo el rector Alberto Uribe Correa durante una improvisada rueda de prensa al inicio de la marcha que partió del Bloque Administrativo hacia la portería de la calle Barranquilla, y a la que en su recorrido se fueron sumando las marchas procedentes de la Facultad de Artes, el Teatro Universitario Camilo Torres Restrepo, el Museo Universitario, la Biblioteca Central, la División de Extensión Cultural, la Imprenta, la Editorial, el Área de Deportes, el Departamento de Vigilancia, el Departamento de Sostenimiento y las de las Facultades, Escuelas, Institutos y Corporaciones que funcionan en la Ciudad Universitaria. <br/><br/> El simbolismo del abrazo cobró una mayor calidez cuando a la zona perimetral de la Ciudad Universitaria fueron acudiendo con gran entusiasmo las marchas externas procedentes de Enfermería, Medicina, Odontología, Salud Pública, IPS Universitaria y Sede de Investigación Universitaria (SIU), así como la marcha de la Ciudadela de Robledo donde desarrollan sus actividades la Facultad de Ciencias Agrarias, la Escuela de Nutrición y Dietética y el Instituto Universitario de Educación Física. <br/><br/><br/><br/><br/> Hacia las 4:00 de la tarde, grupos de trompetistas situados en cada esquina de la Ciudad Universitaria, fueron los encargados de guiar la interpretación del Himno de la Universidad de Antioquia, cuya última nota marcó el fin de la cadena humana y el retorno de los presentes a la Plazoleta Central, donde, en un escenario multitudinario y multicolor de rostros alegres, flores, mariposas liberadas de un encierro transitorio, comparsas, chirimías, bandas, confetis y globos verdes y blancos surcando un cielo azul y de nubes de algodón, fue encendida la Llama por la Vida, la Libertad y el Conocimiento, simbolismo de un NO rotundo a la violencia y a la intimidación, y de un compromiso que jamás ha de extinguirse en la universidad colombiana: la defensa de la vida, la defensa del derecho a pensar con libertad y la defensa de los derechos fundamentales. <br/><br/> Este 16 de junio, sin lugar a dudas, quedó demostrado, una vez más, que la historia de la Universidad de Antioquia, que la historia de la Universidad colombiana, se construye en el día a día por todas las personas que asumen como propio el ideal de un país donde pensar diferente convoque la esperanza y la vida y no el miedo, el terror, el destierro y la muerte. (AGM) <br/><br/> Manifiesto para que la Universidad viva en: <span style=font-weight: bold;>https://almamater.udea.edu.co/periodico/sc-camp-03.htm<br/></span><span style=font-weight: bold;><br/></span>
El pasado 16 de junio, sin lugar a dudas, quedó demostrado, una vez más, que la historia de la Universidad de Antioquia, que la historia de la Universidad colombiana, se construye en el día a día por todas las personas que asumen como propio el ideal de un país donde pensar diferente convoque la esperanza y la vida y no el miedo, el terror, el destierro y la muerte.

El periódico Alma Mater de la Universidad de Antioquia ofrece el siguiente especial periodístico sobre la jornada¡Abracemos la Universidad como espacio para la Vida, la Libertad y el Conocimiento!

Es, en la historia de la universidad colombiana, otra demostración nítida y contundente del ejercicio de los derechos a la expresión, a la libertad de pensamiento, a la movilización y a la protesta pacífica pero enérgica.
Es, en la historia de la universidad colombiana, la reafirmación de los principios de autonomía, convivencia, participación, asociación y universalidad.

Es, en la historia de la universidad colombiana, una retribución sincera de la sociedad a la Universidad por la responsabilidad prioritaria que ésta asumió desde su fundación, hace 203 años: servir a los sectores más vulnerables de la sociedad con los instrumentos del conocimiento.

Es, en síntesis, la proclama de las esperanzas que hoy y siempre han alentado a la comunidad universitaria: la democracia, la justicia y las formas de convivencia civilizada.




Y si se alude, con determinación, a la expresión "comunidad universitaria", es porque el 16 de junio, día de la jornada¡Abracemos la Universidad como espacio para la Vida, la Libertad y el Conocimiento!, quedaron, por lo menos delineados, los contornos de una utopía que alienta la naturaleza, el objeto, los principios y la estructura orgánica de toda institución educativa y formativa, sobre todo si esa institución es alma máter de una población anhelante de progreso y de justicia: actuar en comunidad, así estén de por medio o profundas discrepancias o encendidas discordias, naturales en los escenarios de la palabra hablada, de la palabra escrita, de la palabra pensada, de la palabra expresada en gestos y movimientos.

Y, si también se alude con determinación a "las formas de convivencia civilizada", es porque en el actual periodo de crisis, los estudiantes, los profesores y las directivas han actuado e interactuado con juicio, sensatez, honestidad y transparencia.

No de otra forma se hubiese suscrito de manera conjunta por el Consejo Académico y la Asamblea General de Estudiantes el "Manifiesto para que la Universidad viva", el cual fue divulgado de manera profusa el día de la memorable jornada.

No de otra forma se hubiesen realizado, entre el pleno de las directivas (Comité Rectoral y Consejo Académico) y el estudiantado y el profesorado, los diálogos amplios en el Teatro Universitario Camilo Torres Restrepo, lo mismo que las conversaciones entre comisionados en el Salón de los Consejos, en la Rectoría, en la Vicerrectoría General y en la Secretaría General, diálogos que llevaron a las directivas académicas a declarar: "Los encuentros sostenidos son un vivo ejemplo de lo gratificante que resulta abrirse a las posiciones de los otros, para persuadir o ser persuadido. Los universitarios no podemos renunciar al camino de la razón, camino hecho de mediaciones, el cual garantiza la convivencia civilizada en el juego fecundo de las diferencias" (Declaración del 1 de junio de 2006).

No de otra forma se hubiesen tramitado, en el momento en que las circunstancias lo exigieron, las incertidumbres, desacuerdos e inconformidades: "La Universidad se reconoce -dijo el Consejo Superior Universitario- como espacio de controversia racional, dentro de los criterios éticos y de bien común. El principio de convivencia establece que el respeto mutuo y la civilidad rigen el comportamiento universitario".

No de otra forma, en fin, se hubiese logrado que aquel inolvidable viernes 16 de junio, más de siete mil universitarios conformaran, en derredor de la Ciudad Universitaria, una sólida cadena humana como demostración pública de repudio y de rechazo total a las amenazas de muerte proferidas contra un grupo de profesores, estudiantes, empleados y jubilados, por parte de sectores violentos que se escudan en el anonimato. Amenazas que, en definitiva, son contra toda la universidad y contra la sociedad colombiana.




La marcha -convocada por todos los estamentos de la Universidad de Antioquia (estudiantes, profesores, empleados, trabajadores, jubilados, egresados y órganos directivos), y alentada por la solidaridad de la comunidad académica y científica nacional e internacional que dirigió expresivos mensajes a la Rectoría-, fue encabezada por el gobernador encargado Eugenio Prieto Soto (el titular, Aníbal Gaviria Correa, estaba fuera del país), el alcalde de Medellín Sergio Fajardo Valderrama, la Primera Mujer del Municipio Lucrecia Ramírez Restrepo, el rector de la Universidad de Antioquia Alberto Uribe Correa, el vicerrector general Martiniano Jaime Contreras, la secretaria general Ana Lucía Herrera Gómez, el presidente del Concejo Municipal Fabio Humberto Rivera Rivera y el vicerrector de la Universidad Nacional sede Medellín Óscar Almario García, quienes con su presencia respaldaron los propósitos medulares de la jornada:¡Defender la Vida, la Libertad y el Conocimiento!¡Reivindicar la solidaridad como elemento imprescindible de cohesión social!¡Reivindicar el espíritu universitario!¡Reafirmar la identidad de la universidad pública, que sólo puede basarse en valores como la tolerancia, el respeto por los demás y sus ideas, el respeto por los mecanismos civilizados para la resolución de sus conflictos y diferencias, sin tener que acudir, por graves que aquéllos y éstas sean, al expediente fácil, antidemocrático, éticamente reprobable, y antilibertario de la violencia!, tal como lo señaló el Claustro de Profesores de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.

Asimismo, se hicieron presentes en la primera línea de la marcha diputados de la Asamblea de Antioquia, concejales de Medellín, los miembros del Consejo Superior Universitario, del Consejo Académico, del Comité Rectoral y de los Consejos de las Facultades, las Escuelas y los Institutos.

A la hora de la cita, 3:30 de la tarde, una muralla humana rodeó la Ciudad Universitaria, provista de pancartas, atuendos especiales para la ocasión y calcomanías adheridas a las vestimentas, en las que se leían las palabras vida, libertad, respeto, solidaridad y fraternidad, así como exigencias de garantías al debido proceso para los estudiantes detenidos a raíz de los cruentos hechos de febrero del año pasado, durante los cuales murieron dos estudiantes de la Universidad Nacional sede Medellín, y uno de los laboratorios de la Universidad de Antioquia sufrió graves daños como consecuencia de una violenta explosión ocurrida en las afueras de la edificación. "Ellos nos encierran en nombre de la ley: Nosotros los acusamos en nombre de la libertad", rezaba un inmenso pendón con motivos alusivos al Guernica de Picasso.

Pero, si bien se fijó una hora y un lugar para el encuentro y para la realización posterior de las actividades culturales en la Plazoleta Central del campus, durante los momentos y los días previos a la cita la Universidad vivió un frenesí como nunca antes en su historia reciente.

En la Biblioteca Central, en el Bloque Administrativo, en el Teatro Universitario, en la cafeterías de Guayaquilito y Tronquitos fueron ubicados los "Puntos de Derechos y Valores", con el fin de que nadie se quedara sin las pancartas, sin los pendones y sin los adhesivos que exaltaban la vida, el respeto, la solidaridad, la fraternidad y la libertad.




En todas las dependencias funcionó un comité integrado por los coordinadores de Bienestar y comunicadores, quienes se encargaron de dar las indicaciones para la salida ordenada del personal por la portería más cercana y para fijar las proclamas en la malla exterior.

Tan pronto hubo consenso sobre la realización de la jornada,¡Abracemos la Universidad! Fue el mensaje que comenzó a circular por todas las páginas web de las dependencias académicas y administrativas, lo mismo que en carteleras, avisos de pared, noticias de prensa y conversaciones de cafetería y de pasillo, convocando a todas las personas convencidas de la necesidad de lanzar un mensaje de civilidad frente al agravio a que está siendo sometida la universidad y la sociedad colombiana.

Espacios como la Asamblea General de Estudiantes, la Asamblea de Profesores, las reuniones por Claustros, los comités de Currículo, de Extensión y de Investigación, los Consejos, el Comité Rectoral, los Grupos de Investigación, la Mesa Argumentadora y las agrupaciones artísticas, deportivas y culturales -que, en concepto del Consejo Académico, "encarnan las formas de democracia que los universitarios hemos desarrollado a lo largo de este tiempo"-, asumieron la parte de responsabilidad que les correspondía para darle a la marcha la trascendencia que la delicada situación amerita.

"Este es un abrazo simbólico de la comunidad universitaria y de la sociedad en general, para demostrarle a los grupos armados que la Universidad está por encima de la violencia", dijo el rector Alberto Uribe Correa durante una improvisada rueda de prensa al inicio de la marcha que partió del Bloque Administrativo hacia la portería de la calle Barranquilla, y a la que en su recorrido se fueron sumando las marchas procedentes de la Facultad de Artes, el Teatro Universitario Camilo Torres Restrepo, el Museo Universitario, la Biblioteca Central, la División de Extensión Cultural, la Imprenta, la Editorial, el Área de Deportes, el Departamento de Vigilancia, el Departamento de Sostenimiento y las de las Facultades, Escuelas, Institutos y Corporaciones que funcionan en la Ciudad Universitaria.

El simbolismo del abrazo cobró una mayor calidez cuando a la zona perimetral de la Ciudad Universitaria fueron acudiendo con gran entusiasmo las marchas externas procedentes de Enfermería, Medicina, Odontología, Salud Pública, IPS Universitaria y Sede de Investigación Universitaria (SIU), así como la marcha de la Ciudadela de Robledo donde desarrollan sus actividades la Facultad de Ciencias Agrarias, la Escuela de Nutrición y Dietética y el Instituto Universitario de Educación Física.




Hacia las 4:00 de la tarde, grupos de trompetistas situados en cada esquina de la Ciudad Universitaria, fueron los encargados de guiar la interpretación del Himno de la Universidad de Antioquia, cuya última nota marcó el fin de la cadena humana y el retorno de los presentes a la Plazoleta Central, donde, en un escenario multitudinario y multicolor de rostros alegres, flores, mariposas liberadas de un encierro transitorio, comparsas, chirimías, bandas, confetis y globos verdes y blancos surcando un cielo azul y de nubes de algodón, fue encendida la "Llama por la Vida, la Libertad y el Conocimiento", simbolismo de un NO rotundo a la violencia y a la intimidación, y de un compromiso que jamás ha de extinguirse en la universidad colombiana: la defensa de la vida, la defensa del derecho a pensar con libertad y la defensa de los derechos fundamentales.

Este 16 de junio, sin lugar a dudas, quedó demostrado, una vez más, que la historia de la Universidad de Antioquia, que la historia de la Universidad colombiana, se construye en el día a día por todas las personas que asumen como propio el ideal de un país donde pensar diferente convoque la esperanza y la vida y no el miedo, el terror, el destierro y la muerte. (AGM)

Manifiesto para que la Universidad viva en: https://almamater.udea.edu.co/periodico/sc-camp-03.htm

  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.