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Desglosando una lengua alternativa

      
No importa si fueron hippies, yupies o gomelos, los jóvenes siempre se han caracterizado a través del uso particular de la lengua.<br/><br/>Para Adriana Plazas, investigadora en lingüística de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, es interesante ver que los adultos de todas las épocas siempre se han quejado de la forma como hablan los jóvenes; cuando el joven entra al sistema formal laboral, va perdiendo esa forma particular del lenguaje.<br/><br/> Luego de un proceso de indagación y observación sobre el grupo de estudio, que duró varios años, las investigadoras Adriana Plazas y Sandra Pinzón, decidieron hacer un análisis más a fondo y realizar un estudio sobre el habla de los jóvenes de la Tadeo, así llamada por ellos mismos.<br/><br/> Las investigadoras iniciaron un estudio sociolingüístico, en el que observan la lengua desde lo morfológico (forma), lo léxico - semántico (significado) y lo pragmático (uso), pero que además pretende realizar indagaciones sobre sus implicaciones pedagógicas, sociales, culturales y simbólicas. Para una evaluación completa de todos estos componentes, fue necesario acudir a diversas disciplinas como la antropología, la etnografía del habla, la psicología, el análisis de discursos y aspectos de la semiología.<br/><br/> El estudio cuenta con la participación de 48 estudiantes de pregrado, como muestra representativa, y utilizó la grabación de entrevistas, encuestas y un instrumento de recolección de datos muy popular en el colegio: el chismógrafo, con el cual se busca obtener información muy particular sobre la utilización léxico - semántica del habla de los jóvenes. Este instrumento, consiste en la anotación, en forma de cuestionario, de ciertos datos personales en un cuaderno. Con esto, se logró delimitar un campo de trabajo donde se pudo observar cómo es la construcción de su discurso, qué elementos recurrentes hay en sus conversaciones, el uso de cierta terminología o el valor dado a las palabras para diferenciarse de los adultos, indicó Plazas.<br/><br/> Con este fin, como señaló Sandra Pinzón, se buscó hacer los ejercicios en los espacios libres de la universidad, como la cafetería, donde los estudiantes hacen un contacto muy natural e informal y donde ellos se expresan tal como son.<br/><br/> Para la organización de la investigación Adriana Plazas tuvo en cuenta tres de las variables específicas para un estudio sociolingüístico las cuales son: género, edad y clase social. El análisis de estos aspectos servirá en una segunda etapa, para identificar si los jóvenes manejan un discurso coherente donde manifiestan siempre los mismos elementos o si sus características están relacionadas con factores externos, como la moda.<br/><br/> Según Plazas, en un artículo titulado Apuntes sobre el habla de los jóvenes, publicado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano son los jóvenes los que activan constantemente el cambio introduciendo nuevas palabras, tomando préstamos de otras lenguas, tomando términos en desuso y dándoles nuevos matices de sentido. Desde la academia resulta de interés pedagógico conocer el tipo de interlocutor con el que se cuenta en un espacio como el universitario.<br/><br/><br/><br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> Experiencias en otras universidades</span><br style=font-weight: bold;/><br/> Por su parte, en el área de Lingüística de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, el investigador Vladimir Núñez, se encuentra próximo a realizar un proyecto con estudiantes del alma Mater, principalmente de la carrera de Comunicación Social.<br/><br/> Además de considerar el aspecto sociolingüístico, el estudio contempla un componente transdisciplinar con una metodología de estudios culturales. Una cosa es que los jóvenes hablen de manera particular y, otra, que esto sea parte constituyente de su identidad. Por eso, una sola disciplina no puede dar cuenta de todo el proceso, agregó.<br/><br/> El académico indicó que uno no puede decir que los jóvenes hablen de determinada forma, porque oyeron tal programa, sino que hay combinaciones de variables. Por eso, Núñez señaló nueve variables dialectales que intervienen en el uso particular hecho de la lengua: edad, género, nivel de estudios (propio o de los padres), procedencia, barrio o región, origen de los padres, estrato, entre otras.<br/><br/> Puede que el lenguaje sea una forma de resistencia juvenil frente a los mecanismos de exclusión que se utilizan en la sociedad. Con un estudio del habla se puede entrar a mirar si de verdad estas son formas de resistencia o si responden a otro tipo de manifestaciones, explicó Núñez. El uso de una jerga particular, puede partir del deseo de diferenciarse de los adultos o por lo que es transmitido en los medios. Por tal razón, el resultado no puede homogeneizar toda el habla de los jóvenes, ya que el estudiante universitario presenta condiciones particulares que lo caracterizan.<br/><br/> Por su parte, Sandra Pinzón concluye que los jóvenes se convierten en dinamizadores sociales, en la medida en que reinterpretan y construyen expresiones propias a partir de un contexto ya establecido. Las denominaciones hechas a través del habla pasan a ser, gracias a distintos factores, un medio de relación del joven con su entorno. Términos como ñero, cuchibarbie y hembro, hacen parte de una identidad juvenil que se transforma constantemente.<br/><br/><br/>
No importa si fueron "hippies", "yupies" o "gomelos", los jóvenes siempre se han caracterizado a través del uso particular de la lengua.

Para Adriana Plazas, investigadora en lingüística de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, "es interesante ver que los adultos de todas las épocas siempre se han quejado de la forma como hablan los jóvenes; cuando el joven entra al sistema formal laboral, va perdiendo esa forma particular del lenguaje".

Luego de un proceso de indagación y observación sobre el grupo de estudio, que duró varios años, las investigadoras Adriana Plazas y Sandra Pinzón, decidieron hacer un análisis más a fondo y realizar un estudio sobre el habla de los jóvenes de "la Tadeo", así llamada por ellos mismos.

Las investigadoras iniciaron un estudio sociolingüístico, en el que observan la lengua desde lo morfológico (forma), lo léxico - semántico (significado) y lo pragmático (uso), pero que además pretende realizar indagaciones sobre sus implicaciones pedagógicas, sociales, culturales y simbólicas. Para una evaluación completa de todos estos componentes, fue necesario acudir a diversas disciplinas como la antropología, la etnografía del habla, la psicología, el análisis de discursos y aspectos de la semiología.

El estudio cuenta con la participación de 48 estudiantes de pregrado, como muestra representativa, y utilizó la grabación de entrevistas, encuestas y un instrumento de recolección de datos muy popular en el colegio: el chismógrafo, con el cual se busca obtener información muy particular sobre la utilización léxico - semántica del habla de los jóvenes. Este instrumento, consiste en la anotación, en forma de cuestionario, de ciertos datos personales en un cuaderno. Con esto, se logró delimitar un campo de trabajo donde se pudo observar cómo es la construcción de su discurso, qué elementos recurrentes hay en sus conversaciones, el uso de cierta terminología o el valor dado a las palabras para diferenciarse de los adultos", indicó Plazas.

Con este fin, como señaló Sandra Pinzón, "se buscó hacer los ejercicios en los espacios libres de la universidad, como la cafetería, donde los estudiantes hacen un contacto muy natural e informal y donde ellos se expresan tal como son".

Para la organización de la investigación Adriana Plazas tuvo en cuenta tres de las variables específicas para un estudio sociolingüístico las cuales son: género, edad y clase social. El análisis de estos aspectos servirá en una segunda etapa, para identificar si los jóvenes manejan un discurso coherente donde manifiestan siempre los mismos elementos o si sus características están relacionadas con factores externos, como la moda.

Según Plazas, en un artículo titulado "Apuntes sobre el habla de los jóvenes", publicado por la Universidad Jorge Tadeo Lozano "son los jóvenes los que activan constantemente el cambio introduciendo nuevas palabras, tomando préstamos de otras lenguas, tomando términos en desuso y dándoles nuevos matices de sentido". Desde la academia resulta de interés pedagógico conocer el tipo de interlocutor con el que se cuenta en un espacio como el universitario.




Experiencias en otras universidades

Por su parte, en el área de Lingüística de la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, el investigador Vladimir Núñez, se encuentra próximo a realizar un proyecto con estudiantes del alma Mater, principalmente de la carrera de Comunicación Social.

Además de considerar el aspecto sociolingüístico, el estudio contempla un componente transdisciplinar con una metodología de estudios culturales. "Una cosa es que los jóvenes hablen de manera particular y, otra, que esto sea parte constituyente de su identidad. Por eso, una sola disciplina no puede dar cuenta de todo el proceso", agregó.

El académico indicó que "uno no puede decir que los jóvenes hablen de determinada forma, porque oyeron tal programa, sino que hay combinaciones de variables". Por eso, Núñez señaló nueve variables dialectales que intervienen en el uso particular hecho de la lengua: edad, género, nivel de estudios (propio o de los padres), procedencia, barrio o región, origen de los padres, estrato, entre otras.

"Puede que el lenguaje sea una forma de resistencia juvenil frente a los mecanismos de exclusión que se utilizan en la sociedad. Con un estudio del habla se puede entrar a mirar si de verdad estas son formas de resistencia o si responden a otro tipo de manifestaciones", explicó Núñez. El uso de una jerga particular, puede partir del deseo de diferenciarse de los adultos o por lo que es transmitido en los medios. Por tal razón, el resultado no puede homogeneizar toda el habla de los jóvenes, ya que el estudiante universitario presenta condiciones particulares que lo caracterizan.

Por su parte, Sandra Pinzón concluye que los jóvenes se convierten en "dinamizadores sociales", en la medida en que reinterpretan y construyen expresiones propias a partir de un contexto ya establecido. Las denominaciones hechas a través del habla pasan a ser, gracias a distintos factores, un medio de relación del joven con su entorno. Términos como "ñero", "cuchibarbie" y "hembro", hacen parte de una identidad juvenil que se transforma constantemente.


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