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Educación superior católica y globalización en América Latina

      
Tal encuentro contó con una nutrida delegación de rectores de las universidades católicas de Colombia, entre las que se encuentra la USB.<br/><br/> El tema de análisis se enfocó en precisar el papel de las universidades católicas frente al reto que impone la globalización, caracterizada por el predominio de lo económico, lo técnico y las comunicaciones; esto con el fin de establecer perspectivas que garanticen la labor de la universidad en el contexto de la globalización en América Latina.<br/><br/> Como conclusión de las variadas y profundas reflexiones podemos destacar que la universidad debe abrir caminos para que el mundo no sólo sea más sabio sino también más justo.<br/><br/> El momento que estamos viviendo hace casi necesario reinventar la universidad para que sea una sociedad del conocimiento en medio de un clima de incertidumbre.<br/><br/> Se debe propender hacia una universidad que desarrolle proyectos nacionales como alternativa a la globalización neoliberal. Esta reinvención se hace perentoria ya que desde los años 90 las universidades viven una triple crisis: de hegemonía, pues ellas ya no poseen el monopolio de la investigación; de legitimidad, pues son acusadas de negar el acceso a los más desfavorecidos económicamente; y de institucionalidad, pues existe la tendencia de convertirlas en empresas, mercantilizando el servicio públi- co de la educación superior.<br/><br/> Ante este panorama, las universidades católicas, como la USB, no deben olvidar que la educación superior es también un valor espiritual y social que no puede ser sustituido por un modelo meramente empresarial, con ánimo de lucro. La universidad está en mora de cambiar sus paradigmas pedagógicos y dedicarse a formar integralmente a sus estudiantes para toda su vida.<br/><br/> También este encuentro trató sobre la importancia de establecer un verdadero diálogo entre ciencia y fe. La ciencia y la fe deben hablarse y escucharse mutuamente. La ciencia en la universidad católica debe también investigar la intervención de Dios en la vida de los hombres y reconocer la Creación como un hecho científico.<br/><br/> Las universidades católicas deben formar profesionales que respeten a las personas en su diferencia, que las vean como sujetos de principios y valores, capaces de enfrentar las dimensiones globales y, al mismo tiempo, comprometerse con la justicia y la solidaridad.<br/><br/> En síntesis, la universidad católica debe asumir su papel de "humanizar la globalización"; es decir, formar personas preparadas para enfrentar los problemas de pobreza, corrupción, desigualdades sociales, destrucción del medio ambiente, etc.<br/><br/> La universidad debe aprender a convertir los peligros de la globalización en oportunidades para el intercambio cultural, social y económico de nuestra América Latina.<br/><br/><br/>
Tal encuentro contó con una nutrida delegación de rectores de las universidades católicas de Colombia, entre las que se encuentra la USB.

El tema de análisis se enfocó en precisar el papel de las universidades católicas frente al reto que impone la globalización, caracterizada por el predominio de lo económico, lo técnico y las comunicaciones; esto con el fin de establecer perspectivas que garanticen la labor de la universidad en el contexto de la globalización en América Latina.

Como conclusión de las variadas y profundas reflexiones podemos destacar que la universidad debe abrir caminos para que el mundo no sólo sea más sabio sino también más justo.

El momento que estamos viviendo hace casi necesario reinventar la universidad para que sea una sociedad del conocimiento en medio de un clima de incertidumbre.

Se debe propender hacia una universidad que desarrolle proyectos nacionales como alternativa a la globalización neoliberal. Esta reinvención se hace perentoria ya que desde los años 90 las universidades viven una triple crisis: de hegemonía, pues ellas ya no poseen el monopolio de la investigación; de legitimidad, pues son acusadas de negar el acceso a los más desfavorecidos económicamente; y de institucionalidad, pues existe la tendencia de convertirlas en "empresas", mercantilizando el servicio públi- co de la educación superior.

Ante este panorama, las universidades católicas, como la USB, no deben olvidar que la educación superior es también un valor espiritual y social que no puede ser sustituido por un modelo meramente empresarial, con ánimo de lucro. La universidad está en mora de cambiar sus paradigmas pedagógicos y dedicarse a formar integralmente a sus estudiantes para toda su vida.

También este encuentro trató sobre la importancia de establecer un verdadero diálogo entre ciencia y fe. La ciencia y la fe deben hablarse y escucharse mutuamente. La ciencia en la universidad católica debe también investigar la intervención de Dios en la vida de los hombres y reconocer la Creación como un hecho científico.

Las universidades católicas deben formar profesionales que respeten a las personas en su diferencia, que las vean como sujetos de principios y valores, capaces de enfrentar las dimensiones globales y, al mismo tiempo, comprometerse con la justicia y la solidaridad.

En síntesis, la universidad católica debe asumir su papel de "humanizar la globalización"; es decir, formar personas preparadas para enfrentar los problemas de pobreza, corrupción, desigualdades sociales, destrucción del medio ambiente, etc.

La universidad debe aprender a convertir los peligros de la globalización en oportunidades para el intercambio cultural, social y económico de nuestra América Latina.


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