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El día de mañana

      
<p>La Comunicación Política, combustible de la democracia contemporánea, es una concepción del marketing concebida bajo sistemáticos esfuerzos por comprender la naturaleza del electorado, dedicando los recursos de manera eficiente y eficaz para convencer al votante. Sin embargo, no es una necesidad que la imagen, el discurso y las promesas estén ligados a la realidad.<br/><br/>Pero el elector no siempre lo sabe. La Comunicación Organizacional, eje de la estrategia mediante la cual una compañía ofrece a sus clientes productos y servicios, es la encargada de respaldar cualquier aspiración empresarial, segmentar los públicos y ofrecer el mayor beneficio al más bajo costo. Sin embargo, los favores de la organización no siempre repercuten en los clientes o en la sociedad. Pero el cliente no siempre lo sabe. <br/><br/>El Periodismo es el cristal panorámico del vehículo que desplaza a la sociedad en el camino de la historia. A través de éste el hombre lee cada curva del camino, los sobresaltos y los abismos, y va trazando un mapa detallado de cada brecha por la que se abre paso la sociedad. Sin embargo, de la responsabilidad del periodista al interpretar los hechos que se presentan depende que la sociedad no caiga en el precipicio de una curva peligrosa. Pero el público no siempre lo sabe. Aunque muchos no lo sepan, es deber del comunicador procurar el bien común. <br/><br/>Su labor queda vacía de sentido cuando los principios se descartan para satisfacer intereses de unos pocos. Pero los comunicadores y periodistas sí que lo saben. No puede ser que, el día de mañana, un político quiera ofrecer un discurso coherente con sus promesas, se presente ante el elector como una opción sensata y resulte derrotado por un caudillo que se sirva de la Comunicación Política y de los comunicadores para engañar al votante y a la sociedad. <br/><br/>No puede ser que, el día de mañana, una organización busque ser competitiva en el mercado, con responsabilidad social empresarial en su producción, en sus empleados y en su entorno local y global, y resulte eliminada por un conglomerado del dinero que se sirva de la Comunicación Organizacional y de los comunicadores para engañar a los clientes, a la sociedad. No puede ser que, el día de mañana, un medio publique los hechos en contexto, priorice la veracidad y el interés general, optimice sus contenidos en búsqueda de la mayor calidad y resulte opacado y absorbido por un grupo mediático, brazo de un grupo económico, que se sirva de los medios y de los Periodistas para engañar al público y a la sociedad. </p><p></p>

La Comunicación Política, combustible de la democracia contemporánea, es una concepción del marketing concebida bajo sistemáticos esfuerzos por comprender la naturaleza del electorado, dedicando los recursos de manera eficiente y eficaz para convencer al votante. Sin embargo, no es una necesidad que la imagen, el discurso y las promesas estén ligados a la realidad.

Pero el elector no siempre lo sabe. La Comunicación Organizacional, eje de la estrategia mediante la cual una compañía ofrece a sus clientes productos y servicios, es la encargada de respaldar cualquier aspiración empresarial, segmentar los públicos y ofrecer el mayor beneficio al más bajo costo. Sin embargo, los favores de la organización no siempre repercuten en los clientes o en la sociedad. Pero el cliente no siempre lo sabe.

El Periodismo es el cristal panorámico del vehículo que desplaza a la sociedad en el camino de la historia. A través de éste el hombre lee cada curva del camino, los sobresaltos y los abismos, y va trazando un mapa detallado de cada brecha por la que se abre paso la sociedad. Sin embargo, de la responsabilidad del periodista al interpretar los hechos que se presentan depende que la sociedad no caiga en el precipicio de una curva peligrosa. Pero el público no siempre lo sabe. Aunque muchos no lo sepan, es deber del comunicador procurar el bien común.

Su labor queda vacía de sentido cuando los principios se descartan para satisfacer intereses de unos pocos. Pero los comunicadores y periodistas sí que lo saben. No puede ser que, el día de mañana, un político quiera ofrecer un discurso coherente con sus promesas, se presente ante el elector como una opción sensata y resulte derrotado por un caudillo que se sirva de la Comunicación Política y de los comunicadores para engañar al votante y a la sociedad.

No puede ser que, el día de mañana, una organización busque ser competitiva en el mercado, con responsabilidad social empresarial en su producción, en sus empleados y en su entorno local y global, y resulte eliminada por un conglomerado del dinero que se sirva de la Comunicación Organizacional y de los comunicadores para engañar a los clientes, a la sociedad. No puede ser que, el día de mañana, un medio publique los hechos en contexto, priorice la veracidad y el interés general, optimice sus contenidos en búsqueda de la mayor calidad y resulte opacado y absorbido por un grupo mediático, brazo de un grupo económico, que se sirva de los medios y de los Periodistas para engañar al público y a la sociedad.

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