text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Frutos de la tierra con actividad antiinflamatoria

      
Normalmente una planta puede contener entre 300 y 500 compuestos. Durante tres años investigadores del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá lograron aislar 14 glicósidos de la salvia, el uchuvo, el chilco, el arrayán, la patinegra y el uvito de árbol, que están asociados a la actividad antiinflamatoria. <br/><br/> En este momento el grupo de investigadores prueba las sustancias tanto en procesos de inflamación aguda como crónica. En el primer caso, hasta el 70 por ciento de eficiencia mostraron los aislados, comparados con los medicamentos comerciales utilizados para este fin. Así lo demuestra la respuesta de ratones enfermos, en los que el proceso inflamatorio generado en orejas y en la almohadilla plantar desapareció al administrar los extractos obtenidos. <br/><br/> En ese caso hablamos de inflamación aguda, es decir, aquella producida por traumas o enfermedades transitorias y que desaparece tras un tratamiento puntual, aclara el profesor Luis Fernando Ospina, uno de los integrantes del grupo Búsqueda de Principios Bioactivos de Plantas Medicinales Colombianas. <br/><br/> La situación cambia cuando se abordan las inflamaciones crónicas, como la artritis, para las cuales se buscan compuestos inmunomoduladores que no afecten los tejidos por el consumo prolongado de desinflamatorios. En estos casos es necesario controlar la tarea del sistema inmune, con el fin de que el impulso con que emprende la defensa del organismo no termine por alterar tejidos sanos, explica Ospina. <br/><br/> Ese efecto lo han encontrado en la rapanona, separada de la planta Rapanea guiamensis, que ya agotó la fase preclínica y es uno de los sustancias patentables que promete avanzar hacia pruebas clínicas de uso terapéutico. <br/><br/> El mercado ofrece fármacos tipo Aines (Antiinflamatorios no esteroidales) que abordan inflamación y dolor al mismo tiempo, aunque no frenan el curso de la enfermedad y aunque los antiartríticos sí la modifican, son más restringidos por sus altos costos. <br/><br/> Así, los científicos del Departamento de Farmacia de la UN hallan materiales de ambos géneros a partir de la premisa de que muchas sustancias con actividad para inflamaciones agudas no tienen utilidad en las crónicas, dado que los mecanismos patológicos son diferentes. <br/><br/> El siguiente escalón será la preformulación, esto es convertir los extractos en una forma farmacéutica -granulado, jarabe, tópico-, para su industrialización, pronostica Luis Fernando Ospina. Un resultado que la industria nacional aguarda con afán, pues sabe que las plantas medicinales colombianas les darán alternativas competitivas, en una época en que la síntesis de moléculas se revalúa rápidamente. <br/><br/>
Normalmente una planta puede contener entre 300 y 500 compuestos. Durante tres años investigadores del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá lograron aislar 14 glicósidos de la salvia, el uchuvo, el chilco, el arrayán, la patinegra y el uvito de árbol, que están asociados a la actividad antiinflamatoria.

En este momento el grupo de investigadores prueba las sustancias tanto en procesos de inflamación aguda como crónica. En el primer caso, hasta el 70 por ciento de eficiencia mostraron los aislados, comparados con los medicamentos comerciales utilizados para este fin. Así lo demuestra la respuesta de ratones enfermos, en los que el proceso inflamatorio generado en orejas y en la almohadilla plantar desapareció al administrar los extractos obtenidos.

"En ese caso hablamos de inflamación aguda, es decir, aquella producida por traumas o enfermedades transitorias y que desaparece tras un tratamiento puntual", aclara el profesor Luis Fernando Ospina, uno de los integrantes del grupo Búsqueda de Principios Bioactivos de Plantas Medicinales Colombianas.

La situación cambia cuando se abordan las inflamaciones crónicas, como la artritis, para las cuales se buscan compuestos inmunomoduladores que no afecten los tejidos por el consumo prolongado de desinflamatorios. "En estos casos es necesario controlar la tarea del sistema inmune, con el fin de que el impulso con que emprende la defensa del organismo no termine por alterar tejidos sanos", explica Ospina.

Ese efecto lo han encontrado en la rapanona, separada de la planta Rapanea guiamensis, que ya agotó la fase preclínica y es uno de los sustancias patentables que promete avanzar hacia pruebas clínicas de uso terapéutico.

El mercado ofrece fármacos tipo Aines (Antiinflamatorios no esteroidales) que abordan inflamación y dolor al mismo tiempo, aunque no frenan el curso de la enfermedad y aunque los antiartríticos sí la modifican, son más restringidos por sus altos costos.

Así, los científicos del Departamento de Farmacia de la UN hallan materiales de ambos géneros a partir de la premisa de que muchas sustancias con actividad para inflamaciones agudas no tienen utilidad en las crónicas, dado que los mecanismos patológicos son diferentes.

El siguiente escalón "será la preformulación, esto es convertir los extractos en una forma farmacéutica -granulado, jarabe, tópico-, para su industrialización", pronostica Luis Fernando Ospina. Un resultado que la industria nacional aguarda con afán, pues sabe que las plantas medicinales colombianas les darán alternativas competitivas, en una época en que la síntesis de moléculas se revalúa rápidamente.

  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.