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Déficit de "verde" en Bogotá

      
Con estos antecedentes, el <b>Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social, CIDS</b>, de la Universidad Externado de Colombia publica el libro <b><i>Bosques urbanos en América Latina: usos, funciones y representacione</i></b>s. <br/><br/>Sin embargo, las ciudades de América Latina han registrado avances importantes en la apropiación de la cultura del verde, esto es la valorización de los árboles y los bosques como elementos significativos para el desarrollo no sólo ambiental, sino cultural, social, político, económico, religioso y afectivo.<br/><br/>La información fue suministrada por el sociólogo Jair Preciado, cuyo ensayo <i>Los árboles en la ciudad y la expansión de Bogotá: reflexiones para construir una calidad ambiental urbana</i>, está contenido en el libro: <i>Bosques urbanos en América Latina: usos, funciones, representaciones</i>, editado por Sylvie Nail y publicado por la editorial del Externado, que reúne varios estudios realizados por expertos de distintas ciudades latinoamericanas. <br/><br/><b>Bosques urbanos en América Latina: nuevos significados</b><br/><br/> La publicación destaca cómo han surgido nuevos significados de los bosques en estas metrópolis, y menciona algunos casos: el de Cerro Blanco, en Santiago de Chile, donde la acción de los ciudadanos permitió, no sólo recuperar este espacio de culto sagrado indígena, sino la expedición de una ley que reconoce a los nativos y los legitima. <br/><br/> En Iquitos, Perú, la selva que circunda la ciudad se está convirtiendo en una nueva fuente económica gracias a su biodiversidad. En Mendoza, Argentina, se le ha dado al árbol valor patrimonial y turístico; en Caracas, Venezuela, el Parque Nacional El Ávila, crea lazos afectivos en los habitantes y logra desdibujar los límites socio-económicos establecidos por el concreto. <br/><br/> Pero la realidad no siempre es positiva. En Salvador de Bahía, Brasil, el crecimiento constante de la urbe y la especulación de la tierra le han arrebatado espacio a la vegetación y, de paso, a la práctica del Candomblé, ritual afrobrasileño que se sustenta en el uso de las plantas nativas. En Bogotá, años de abandono causaron un deterioro considerable en los humedales y las especies vegetales nativas de la ciudad, aunque recientemente autoridades y ciudadanía han hecho esfuerzos por revertir la tendencia con resultados significativos. <br/><br/><b>Participación ciudadana</b><br/><br/><div style=text-align: justify;> En su artículo Chucuas bogotensis y sus vecinos urbanos: emergencia de una conciencia ecológica participante, incluido en la misma publicación, la investigadora del <b>Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social, CIDS</b> (Externado) Dolly Palacios, da cuenta, precisamente, de la rica experiencia de participación ciudadana, protagonizada por la Red de Humedales de la Sabana de Bogotá, cuyo primer paso fue el conocimiento experto sobre geografía, geología, biología y ecología de la Sabana para poder lograr objetivos de conservación y restauración de ecosistemas en vías de extinción por el avance de la ciudad sobre la zona rural circundante. <br/><br/> Después vinieron las acciones jurídicas y luego la estrategia política que les permitió a los ciudadanos participar en la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas relacionadas con el tema ecológico de la ciudad. <br/><br/> El trabajo hecho en Bogotá, afirma la autora, puso en primer plano actores como los vecinos de los humedales, las organizaciones ciudadanas, las organizaciones internacionales no gubernamentales y la academia, en diálogo conjunto con las autoridades locales. Al final sostiene que este modelo de democracia participativa abre espacios de aprendizaje social y de habilidades de diálogo que en los modelos representativos son imposibles de aprehender. <br/><br/><a href=https://www.uexternado.edu.co/noticias/verde_bog.html target=_blank> Vea más información en el sitio web del Externado.</a><span style=font-weight: bold;><br/><br/></span><span style=font-weight: bold;><br/></span></div>
Con estos antecedentes, el Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social, CIDS, de la Universidad Externado de Colombia publica el libro Bosques urbanos en América Latina: usos, funciones y representaciones.

Sin embargo, las ciudades de América Latina han registrado avances importantes en la apropiación de la "cultura del verde", esto es la valorización de los árboles y los bosques como elementos significativos para el desarrollo no sólo ambiental, sino cultural, social, político, económico, religioso y afectivo.

La información fue suministrada por el sociólogo Jair Preciado, cuyo ensayo Los árboles en la ciudad y la expansión de Bogotá: reflexiones para construir una calidad ambiental urbana, está contenido en el libro: Bosques urbanos en América Latina: usos, funciones, representaciones, editado por Sylvie Nail y publicado por la editorial del Externado, que reúne varios estudios realizados por expertos de distintas ciudades latinoamericanas.

Bosques urbanos en América Latina: nuevos significados

La publicación destaca cómo han surgido nuevos significados de los bosques en estas metrópolis, y menciona algunos casos: el de Cerro Blanco, en Santiago de Chile, donde la acción de los ciudadanos permitió, no sólo recuperar este espacio de culto sagrado indígena, sino la expedición de una ley que reconoce a los nativos y los legitima.

En Iquitos, Perú, la selva que circunda la ciudad se está convirtiendo en una nueva fuente económica gracias a su biodiversidad. En Mendoza, Argentina, se le ha dado al árbol valor patrimonial y turístico; en Caracas, Venezuela, el Parque Nacional El Ávila, crea lazos afectivos en los habitantes y logra desdibujar los límites socio-económicos establecidos por el concreto.

Pero la realidad no siempre es positiva. En Salvador de Bahía, Brasil, el crecimiento constante de la urbe y la especulación de la tierra le han arrebatado espacio a la vegetación y, de paso, a la práctica del Candomblé, ritual afrobrasileño que se sustenta en el uso de las plantas nativas. En Bogotá, años de abandono causaron un deterioro considerable en los humedales y las especies vegetales nativas de la ciudad, aunque recientemente autoridades y ciudadanía han hecho esfuerzos por revertir la tendencia con resultados significativos.

Participación ciudadana

En su artículo "Chucuas bogotensis y sus vecinos urbanos: emergencia de una conciencia ecológica participante", incluido en la misma publicación, la investigadora del Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social, CIDS (Externado) Dolly Palacios, da cuenta, precisamente, de la rica experiencia de participación ciudadana, protagonizada por la Red de Humedales de la Sabana de Bogotá, cuyo primer paso fue el "conocimiento experto sobre geografía, geología, biología y ecología de la Sabana para poder lograr objetivos de conservación y restauración de ecosistemas en vías de extinción por el avance de la ciudad sobre la zona rural circundante".

Después vinieron las acciones jurídicas y luego la estrategia política que les permitió a los ciudadanos participar en la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas relacionadas con el tema ecológico de la ciudad.

El trabajo hecho en Bogotá, afirma la autora, "puso en primer plano actores como los vecinos de los humedales, las organizaciones ciudadanas, las organizaciones internacionales no gubernamentales y la academia, en diálogo conjunto con las autoridades locales". Al final sostiene que "este modelo de democracia participativa abre espacios de aprendizaje social y de habilidades de diálogo que en los modelos representativos son imposibles de aprehender".

Vea más información en el sitio web del Externado.


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