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Eduardo Macagno y el sistema colombiano de investigación

      
Esto fue lo que dijo el Profesor Eduardo Macagno en entrevista con el periódico Alma Mater de la Universidad de Antioquia, quién respondió a varios interrogantes que se plantean alrededor del tema: <br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;>Udea:</span><span style=font-weight: bold;>Bajo las condiciones que vive Latinoamérica, ¿es factible que sus universidades le sigan el paso al Sistema Universitario de California?</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM:</span> En realidad es muy difícil emular procesos que para formarse han llevado cientos de años. El Sistema Universitario de California se está consolidando desde hace siglo y medio cuando fue fundada la Universidad de Berkeley.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Udea: ¿Qué opinión le merece el caso colombiano?</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM: </span>El apoyo en Colombia a la ciencia y la tecnología no es suficiente como para disponer de la inversión necesaria que estimule un proceso sólido hacia el futuro. Lo que sí quiero destacar es que hay mucha excelencia en varias universidades que yo creo que están a punto de ser tan buenas como las del resto del mundo. Uno no puede pretender que todas las universidades sean como la Universidad de California.<br/> En la Universidad de Antioquia y en la Universidad Nacional, por ejemplo, ya existe el deseo y un poco de la estructura para llegar a ser universidades de investigación. Opino que no hay que emular pensando en lo más grande. Hay que crear excelencia a partir de lo que uno ya tiene. Colombia tiene gente de gran capacidad y los colombianos han demostrado que son capaces de alcanzar el éxito en cualquier parte del mundo. En la Universidad de California hay excelentes profesores de nacionalidad colombiana.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Udea: ¿Qué hacer, entonces, con recursos escasos y talentos excelentes?</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM:</span> La materia gris existe. Lo que hay que hacer es encontrar una forma de convencer al gobierno y a los industriales de que el sistema universitario es la clave para el futuro de una economía basada en conocimiento.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Udea: ¿Cuál debería ser en un país como Colombia el porcentaje de inversión en ciencia, tecnología e innovación?</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM:</span> El porcentaje de inversión en los países desarrollados es de alrededor el tres por ciento. En los países latinoamericanos está entre el 0.2 y 0.4 por ciento. Pero el problema no es el valor absoluto de ese porcentaje. El problema es cómo empezar a crecer el porcentaje, cómo motivar a la sociedad para que se dé cuenta que el futuro necesita más inversión. Del otro lado, es necesario analizar cómo son usadas las partidas asignadas. La tendencia cuando hay una inversión pequeña es a esparcirla demasiado. Aunque lo veo difícil, creo que hay que concentrar los medios que uno tiene en las mejores posibilidades. El 0.4 por ciento que destina Colombia no estaría mal, si el enfoque tiene una orientación correcta.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Udea: Las universidades en Colombia buscan prestigio y reconocimiento social a partir del número de centros de investigación de excelencia, en cambio ustedes destacan el número de invenciones y de patentes.</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM: </span>En realidad, aquí prima una métrica diferente, basada en el producto. Me parece que el objetivo debe ser crear centros de investigación alrededor de problemas. En vez de pensar que se es mejor porque se tienen más grupos de nivel A, creo que sería bueno pensar en qué universidades tienen centros bien definidos y en los cuales éstos grupos participan en una forma sinergística para avanzar el conocimiento, por ejemplo en un área clave para Colombia como es la industria de las flores, o la industria del banano o la industria del café. En el caso de la floricultura, diría que aquí hace falta un grupo de investigación dedicado a la genética de las flores. Esa sería una contribución muy importante de la universidad a la sociedad colombiana. Esa es una forma de trabajo en la que debe pensar la universidad colombiana.<br/><br/>Continua...<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Udea: Para proyectos de esa naturaleza, ¿cómo atraer hacia el sistema universitario capital de inversión?</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM:</span> Lo primero que la universidad tiene que hacer es seguir sus propios preceptos. Si la universidad no valora la innovación, si no la involucra en todo lo que ella hace, no sólo en el aspecto científico sino también el humanístico, y si no enfoca la educación a capacitar a los estudiantes para que creen nuevos conocimientos, carecerá de todo éxito interno y externo. Asimilar la innovación es el primer paso. El segundo paso es aprender a comunicarse mejor con la sociedad. Las universidades latinoamericanas e hispánicas, no digo todas y tampoco digo que no estén cambiando, tienen una tradición de aislarse en torres de marfil porque se consideran la vanguardia del conocimiento. Y consideran que no es necesario que la sociedad toda disponga de ese conocimiento. No obstante que es una idea de un pasado no sostenible, aún hay universidades y profesores con esa clase de comportamientos.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> Udea: ¿Por qué cada vez es tan bajo en Latinoamérica el número de estudiantes que aspiran a ser matemáticos, físicos, químicos o biólogos?</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM:</span> Esa situación no es exclusiva de los países latinoamericanos. El mismo problema lo tenemos en California. Siento decir lo que voy a decir, pero ese problema está muy basado en la etnicidad. En California tenemos grupos americanos de origen asiático. En esa comunidad, el número de personas que quiere estudiar ciencias y tecnología es del treinta o cuarenta por ciento. Entre los hispánicos, el número de estudiantes que quiere entrar al mundo de la ciencia y la tecnología no es mucho mayor del que tienen ustedes en Colombia. Creo que las universidades hispanoamericanas le han prestado un mal servicio a la sociedad en lo que respecta a la valoración de las ciencias por parte de la juventud. Muchos bachilleres quieren ser médicos, abogados, negociantes, pero muy pocos científicos. En busca de una solución a eso tenemos que ser muy activos. En California yo soy el director de un par de fondos cuyos recursos se utilizan para atraer más gente al mundo de la ciencia. Me parece que una cosa que están haciendo muy bien en Colombia es Maloka, porque a través de ella están infundiendo la ciencia en los niños. Y si a las actividades de Maloka se vinculan cada vez más muchachos y muchachas, es cosa de unos años invertir la situación actual. No será de un día para otro, pero por lo menos ya empezaron.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Udea: Finalmente, ¿cómo concibe la Universidad de California la actividad de extensión?</span><br/><span style=font-weight: bold;> EM:</span> Está muy de moda, y creo que por buenas razones, la idea de que uno aprende toda la vida. El interés de la Universidad de California es entrar en la tecnología y desarrollar tecnología para poder acceder a información con destino a la población en general. Para nosotros, extensión es la creación de una universidad abierta en forma continua, a la cual pueda entrar en forma electrónica o en forma física todo tipo de persona o sectores de la sociedad. Por ejemplo, tenemos un curso intensivo de ciencias para el área de negocios. En un curso intensivo de una semana no le vamos a enseñar por ejemplo la ciencia de la biología a un grupo de hombres de negocios, pero sí les enseñamos a apreciar qué es lo que hace el biólogo en sus compañías y como aporte a la generación de riqueza.<br/><br/><br/>
Esto fue lo que dijo el Profesor Eduardo Macagno en entrevista con el periódico Alma Mater de la Universidad de Antioquia, quién respondió a varios interrogantes que se plantean alrededor del tema:

Udea:Bajo las condiciones que vive Latinoamérica, ¿es factible que sus universidades le sigan el paso al Sistema Universitario de California?
EM: En realidad es muy difícil emular procesos que para formarse han llevado cientos de años. El Sistema Universitario de California se está consolidando desde hace siglo y medio cuando fue fundada la Universidad de Berkeley.

Udea: ¿Qué opinión le merece el caso colombiano?
EM: El apoyo en Colombia a la ciencia y la tecnología no es suficiente como para disponer de la inversión necesaria que estimule un proceso sólido hacia el futuro. Lo que sí quiero destacar es que hay mucha excelencia en varias universidades que yo creo que están a punto de ser tan buenas como las del resto del mundo. Uno no puede pretender que todas las universidades sean como la Universidad de California.
En la Universidad de Antioquia y en la Universidad Nacional, por ejemplo, ya existe el deseo y un poco de la estructura para llegar a ser universidades de investigación. Opino que no hay que emular pensando en lo más grande. Hay que crear excelencia a partir de lo que uno ya tiene. Colombia tiene gente de gran capacidad y los colombianos han demostrado que son capaces de alcanzar el éxito en cualquier parte del mundo. En la Universidad de California hay excelentes profesores de nacionalidad colombiana.

Udea: ¿Qué hacer, entonces, con recursos escasos y talentos excelentes?
EM: La materia gris existe. Lo que hay que hacer es encontrar una forma de convencer al gobierno y a los industriales de que el sistema universitario es la clave para el futuro de una economía basada en conocimiento.

Udea: ¿Cuál debería ser en un país como Colombia el porcentaje de inversión en ciencia, tecnología e innovación?
EM: El porcentaje de inversión en los países desarrollados es de alrededor el tres por ciento. En los países latinoamericanos está entre el 0.2 y 0.4 por ciento. Pero el problema no es el valor absoluto de ese porcentaje. El problema es cómo empezar a crecer el porcentaje, cómo motivar a la sociedad para que se dé cuenta que el futuro necesita más inversión. Del otro lado, es necesario analizar cómo son usadas las partidas asignadas. La tendencia cuando hay una inversión pequeña es a esparcirla demasiado. Aunque lo veo difícil, creo que hay que concentrar los medios que uno tiene en las mejores posibilidades. El 0.4 por ciento que destina Colombia no estaría mal, si el enfoque tiene una orientación correcta.

Udea: Las universidades en Colombia buscan prestigio y reconocimiento social a partir del número de centros de investigación de excelencia, en cambio ustedes destacan el número de invenciones y de patentes.
EM: En realidad, aquí prima una métrica diferente, basada en el producto. Me parece que el objetivo debe ser crear centros de investigación alrededor de problemas. En vez de pensar que se es mejor porque se tienen más grupos de nivel A, creo que sería bueno pensar en qué universidades tienen centros bien definidos y en los cuales éstos grupos participan en una forma sinergística para avanzar el conocimiento, por ejemplo en un área clave para Colombia como es la industria de las flores, o la industria del banano o la industria del café. En el caso de la floricultura, diría que aquí hace falta un grupo de investigación dedicado a la genética de las flores. Esa sería una contribución muy importante de la universidad a la sociedad colombiana. Esa es una forma de trabajo en la que debe pensar la universidad colombiana.

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Udea: Para proyectos de esa naturaleza, ¿cómo atraer hacia el sistema universitario capital de inversión?
EM: Lo primero que la universidad tiene que hacer es seguir sus propios preceptos. Si la universidad no valora la innovación, si no la involucra en todo lo que ella hace, no sólo en el aspecto científico sino también el humanístico, y si no enfoca la educación a capacitar a los estudiantes para que creen nuevos conocimientos, carecerá de todo éxito interno y externo. Asimilar la innovación es el primer paso. El segundo paso es aprender a comunicarse mejor con la sociedad. Las universidades latinoamericanas e hispánicas, no digo todas y tampoco digo que no estén cambiando, tienen una tradición de aislarse en torres de marfil porque se consideran la vanguardia del conocimiento. Y consideran que no es necesario que la sociedad toda disponga de ese conocimiento. No obstante que es una idea de un pasado no sostenible, aún hay universidades y profesores con esa clase de comportamientos.

Udea: ¿Por qué cada vez es tan bajo en Latinoamérica el número de estudiantes que aspiran a ser matemáticos, físicos, químicos o biólogos?
EM: Esa situación no es exclusiva de los países latinoamericanos. El mismo problema lo tenemos en California. Siento decir lo que voy a decir, pero ese problema está muy basado en la etnicidad. En California tenemos grupos americanos de origen asiático. En esa comunidad, el número de personas que quiere estudiar ciencias y tecnología es del treinta o cuarenta por ciento. Entre los hispánicos, el número de estudiantes que quiere entrar al mundo de la ciencia y la tecnología no es mucho mayor del que tienen ustedes en Colombia. Creo que las universidades hispanoamericanas le han prestado un mal servicio a la sociedad en lo que respecta a la valoración de las ciencias por parte de la juventud. Muchos bachilleres quieren ser médicos, abogados, negociantes, pero muy pocos científicos. En busca de una solución a eso tenemos que ser muy activos. En California yo soy el director de un par de fondos cuyos recursos se utilizan para atraer más gente al mundo de la ciencia. Me parece que una cosa que están haciendo muy bien en Colombia es Maloka, porque a través de ella están infundiendo la ciencia en los niños. Y si a las actividades de Maloka se vinculan cada vez más muchachos y muchachas, es cosa de unos años invertir la situación actual. No será de un día para otro, pero por lo menos ya empezaron.

Udea: Finalmente, ¿cómo concibe la Universidad de California la actividad de extensión?
EM: Está muy de moda, y creo que por buenas razones, la idea de que uno aprende toda la vida. El interés de la Universidad de California es entrar en la tecnología y desarrollar tecnología para poder acceder a información con destino a la población en general. Para nosotros, extensión es la creación de una universidad abierta en forma continua, a la cual pueda entrar en forma electrónica o en forma física todo tipo de persona o sectores de la sociedad. Por ejemplo, tenemos un curso intensivo de ciencias para el área de negocios. En un curso intensivo de una semana no le vamos a enseñar por ejemplo la ciencia de la biología a un grupo de hombres de negocios, pero sí les enseñamos a apreciar qué es lo que hace el biólogo en sus compañías y como aporte a la generación de riqueza.


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