text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

La planificación: Una competencia fundamental del profesor

      
A continuación presento algunas reflexiones sobre este último tipo de planificación. Tomo las matemáticas como ejemplo, pero aspiro a que estas ideas puedan ser de utilidad en otras áreas del conocimiento.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Análisis didáctico: un procedimiento sistemático para la planificación </span><br/>Cada vez que pensamos en cómo abordar un nuevo concepto o reflexionamos en cómo organizar las actividades de una clase concreta, realizamos un proceso de planificación.<br/><br/> Lo hagamos consciente o inconscientemente, planificamos al menos tantas veces como clases tenemos que dar. Muchos profesores se basan en la experiencia. Esta hora de clase la desarrollaré como lo hice el año pasado-, se dicen. Algunos, se basan en los libros de texto y siguen su estructura. Otros, toman las directrices del diseño curricular y las adaptan al tema.<br/><br/> Pero, si esperamos que nuestros estudiantes alcancen una comprensión que vaya más allá de la capacidad para resolver ejercicios repetitivos; si pretendemos sacar partido de sus actuaciones cuando abordan las tareas que les proponemos; si buscamos diseñar tareas que los induzcan a crear sus propias construcciones y que fomenten un ambiente de negociación en el aula; en otras palabras, si queremos contribuir a su formación, ¿cómo debemos enfrentar el problema de la planificación de tal manera que podamos tener algún grado de certidumbre sobre el logro de los objetivos de aprendizaje?<br/><br/> En lo que sigue, describo un procedimiento sistemático que he denominado análisis didáctico y que pretende proporcionar herramientas a los profesores para llevar a cabo una planificación de calidad.<br/><br/> Supongo, en primer lugar, que nuestro interés se centra en un concepto concreto; por ejemplo, los números decimales, las fracciones, las magnitudes y las medidas, la función cuadrática, la esfera o el teorema de Pitágoras, en el caso de las matemáticas.<br/><br/> En segundo lugar, supongo que el diseño curricular del curso define unos objetivos respecto a ese concepto, formulados con referencia a unas competencias que se espera que los escolares desarrollen. <br/><br/> Finalmente, supongo que asumimos una posición con relación a las matemáticas, su enseñanza y su aprendizaje tal, que vemos la planificación como un proceso de diseño de tareas y actividades de enseñanza y aprendizaje cuyo propósito es generar experiencias en las cuales los escolares construyan su conocimiento gracias a una permanente negociación de significados.<br/><br/> Muy bien podríamos escoger algunos problemas del libro de texto o utilizar actividades que hayamos usado en años anteriores. Pero, si usamos esta estrategia, ¿cómo podemos estar seguros de que lograremos los objetivos de aprendizaje que nos hemos propuesto? Para ello, debemos asegurarnos que las tareas que proponemos ponen en juego aquellas capacidades de los escolares que contribuyen a desarrollar las competencias deseadas y abordan las dificultades que tienen con respecto al concepto en cuestión.<br/><br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Análisis de contenido</span><br/> Describir esquemáticamente las relaciones entre los objetivos de aprendizaje, el diseño de las tareas, las capacidades que desarrollan los escolares y las competencias a las que estas contribuyen. Pero, ¿cuáles son las capacidades que un escolar puede desplegar con respecto a un concepto concreto?<br/><br/> Para identificarlas, debemos analizar detalladamente el concepto desde la perspectiva de sus múltiples significados que, en el contexto escolar, pueden ser abordados desde tres dimensiones:<br/> 1. Las diferentes maneras en las que se puede representar el concepto y sus relaciones con otros conceptos.<br/> 2. Las relaciones del concepto con otros conceptos, atendiendo a la estructura que configura.<br/> 3. Los fenómenos (contextos, situaciones o problemas) que pueden dar sentido al concepto.<br/><br/> Cuando profundizamos más en el análisis, podemos determinar y caracterizar la relación entre los conceptos y procedimientos que lo configuran.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Análisis cognitivo</span><br/> Al recabar y organizar los múltiples significados de un concepto, reconocemos su complejidad y podemos identificar las dificultades que los escolares pueden poner en evidencia y las capacidades que, en el contexto específico de dicho concepto, pueden contribuir al desarrollo de competencias generales.<br/><br/> Poner en juego estas capacidades puede contribuir al desarrollo de competencias como pensar y razonar, argumentar, comunicar, modelar, plantear y resolver problemas, representar y utilizar el lenguaje simbólico, formal y técnico y las operaciones.<br/><br/> La complejidad que se pone de manifiesto al analizar un concepto, resalta el hecho de que hay diferentes posibles caminos de aprendizaje: diferentes combinaciones de capacidades que se pueden poner en juego para lograr los objetivos de aprendizaje.<br/><br/> De acuerdo con lo anterior, para abordar sistemáticamente la planificación, debemos analizar el concepto desde dos perspectivas. En el análisis de contenido identificamos y organizamos los múltiples significados de un concepto y seleccionamos aquellos que consideramos relevantes para la instrucción.<br/><br/> En el análisis cognitivo utilizamos la información que surge del análisis de contenido, para identificar las capacidades que queremos que los escolares pongan en juego (para efectos de contribuir al desarrollo de competencias) y determinar aquellas con respecto a las cuales manifiestan dificultades.<br/><br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> Análisis de instrucción</span><br/> Con la información que surge de los análisis anteriores, podemos abordar el proceso de diseñar y seleccionar las tareas que conformarán la instrucción.<br/><br/> Este ha de ser un proceso cíclico, que denomino análisis de instrucción, en el que, teniendo en cuenta las capacidades que ya han desarrollado los escolares, las capacidades que esperamos desarrollen, los posibles caminos de aprendizaje que pueden recorrer y las dificultades que pueden manifestar, analizamos cada tarea desde la perspectiva de las posibles actuaciones que ella puede generarles.<br/><br/> Hacemos este análisis de manera hipotética: formulamos conjeturas acerca de las capacidades que los estudiantes pueden poner en juego al abordar la tarea. Este análisis nos puede inducir a cambiar la formulación de la tarea, hasta obtener aquella que, en principio, puede contribuir al logro de los objetivos de aprendizaje que nos hemos.<br/><br/><span style=font-weight: bold;> Análisis didáctico en el día a día del profesor</span><br/> Se puede argumentar que el procedimiento que he propuesto requiere de mucho tiempo y esfuerzo y que, por consiguiente, no es posible llevarlo a cabo dentro de las presiones de la rutina diaria del profesor.<br/><br/> Esto es parcialmente válido. El análisis didáctico de un concepto es un procedimiento complejo y dispendioso.<br/><br/> Por lo tanto no podemos realizarlo en detalle cada vez que abordamos un nuevo concepto. En efecto, durante un curso académico podremos trabajar de esta manera en dos o tres conceptos máximo. <br/><br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> No obstante, mientras trabajamos en esos temas</span><br/> cuando nos enfrentamos en el día a día a la planificación de una clase, podemos siempre formularnos una serie de preguntas que es posible responder con el conocimiento y la experiencia que ya tenemos.<br/><br/> Desde la perspectiva del análisis de contenido de un concepto concreto, estas podrían ser:<br/> 1. ¿Cuáles son los conceptos y procedimientos que conforman el concepto en cuestión?<br/> 2. ¿De qué maneras se puede representar dicho concepto?<br/> 3. ¿Cuáles son las relaciones entre los diferentes conceptos y procedimientos involucrados y sus representaciones?<br/> 4. ¿Cómo se pueden organizar los fenómenos que dan sentido al concepto?<br/> Finalmente, en el análisis de instrucción, y partiendo de nuestras respuestas a los interrogantes anteriores, podemos preguntarnos:<br/> 1. ¿Qué significados (conceptuales, procedimentales, representacionales y fenomenológicos) se favorecen si utilizamos los materiales y recursos disponibles?<br/> 2. ¿Qué tareas son relevantes para las capacidades que queremos desarrollar en nuestros alumnos y para las dificultades que esperamos que superen?<br/> La enseñanza: reflexión y acción acerca de la complejidad de los conceptos.<br/><br/> Como profesores, nuestro propósito dentro del aula es contribuir a la formación de los estudiantes a través del diseño y puesta en juego de tareas y actividades de enseñanza y aprendizaje.<br/><br/> En este artículo he delineado los aspectos fundamentales de un procedimiento -el análisis didáctico- para abordar la planificación. Con este procedimiento, es posible explorar detalladamente los diferentes aspectos (conceptuales, cognitivos e instruccionales) de un concepto. Al hacerlo, podemos recabar y organizar la información necesaria para realizar una planificación fundamentada y sistemática que nos asegure el éxito en el logro de los objetivos de aprendizaje que nos hemos impuesto.<br/><br/> Los ejemplos que he presentado muestran que, en el caso de las matemáticas de secundaria, cuando profundizamos en el análisis de un concepto, descubrimos su complejidad.<br/><br/> Esta complejidad es la fuente de las dificultades evidentes en el aprendizaje y la enseñanza de las matemáticas. La complejidad y las dificultades también aparecen en las matemáticas de primaria y en las demás áreas del conocimiento.<br/><br/> Enfrentar estas dificultades implica reconocer dicha complejidad y abordarla de manera sistemática y reflexiva.<br/><br/><br/>
A continuación presento algunas reflexiones sobre este último tipo de planificación. Tomo las matemáticas como ejemplo, pero aspiro a que estas ideas puedan ser de utilidad en otras áreas del conocimiento.

Análisis didáctico: un procedimiento sistemático para la planificación
Cada vez que pensamos en cómo abordar un nuevo concepto o reflexionamos en cómo organizar las actividades de una clase concreta, realizamos un proceso de planificación.

Lo hagamos consciente o inconscientemente, planificamos al menos tantas veces como clases tenemos que dar. Muchos profesores se basan en la experiencia. "Esta hora de clase la desarrollaré como lo hice el año pasado-, se dicen. Algunos, se basan en los libros de texto y siguen su estructura. Otros, toman las directrices del diseño curricular y las adaptan al tema.

Pero, si esperamos que nuestros estudiantes alcancen una comprensión que vaya más allá de la capacidad para resolver ejercicios repetitivos; si pretendemos sacar partido de sus actuaciones cuando abordan las tareas que les proponemos; si buscamos diseñar tareas que los induzcan a crear sus propias construcciones y que fomenten un ambiente de negociación en el aula; en otras palabras, si queremos contribuir a su formación, ¿cómo debemos enfrentar el problema de la planificación de tal manera que podamos tener algún grado de certidumbre sobre el logro de los objetivos de aprendizaje?

En lo que sigue, describo un procedimiento sistemático que he denominado análisis didáctico y que pretende proporcionar herramientas a los profesores para llevar a cabo una planificación de calidad.

Supongo, en primer lugar, que nuestro interés se centra en un concepto concreto; por ejemplo, los números decimales, las fracciones, las magnitudes y las medidas, la función cuadrática, la esfera o el teorema de Pitágoras, en el caso de las matemáticas.

En segundo lugar, supongo que el diseño curricular del curso define unos objetivos respecto a ese concepto, formulados con referencia a unas competencias que se espera que los escolares desarrollen.

Finalmente, supongo que asumimos una posición con relación a las matemáticas, su enseñanza y su aprendizaje tal, que vemos la planificación como un proceso de diseño de tareas y actividades de enseñanza y aprendizaje cuyo propósito es generar experiencias en las cuales los escolares construyan su conocimiento gracias a una permanente negociación de significados.

Muy bien podríamos escoger algunos problemas del libro de texto o utilizar actividades que hayamos usado en años anteriores. Pero, si usamos esta estrategia, ¿cómo podemos estar seguros de que lograremos los objetivos de aprendizaje que nos hemos propuesto? Para ello, debemos asegurarnos que las tareas que proponemos ponen en juego aquellas capacidades de los escolares que contribuyen a desarrollar las competencias deseadas y abordan las dificultades que tienen con respecto al concepto en cuestión.



Análisis de contenido
Describir esquemáticamente las relaciones entre los objetivos de aprendizaje, el diseño de las tareas, las capacidades que desarrollan los escolares y las competencias a las que estas contribuyen. Pero, ¿cuáles son las capacidades que un escolar puede desplegar con respecto a un concepto concreto?

Para identificarlas, debemos analizar detalladamente el concepto desde la perspectiva de sus múltiples significados que, en el contexto escolar, pueden ser abordados desde tres dimensiones:
1. Las diferentes maneras en las que se puede representar el concepto y sus relaciones con otros conceptos.
2. Las relaciones del concepto con otros conceptos, atendiendo a la estructura que configura.
3. Los fenómenos (contextos, situaciones o problemas) que pueden dar sentido al concepto.

Cuando profundizamos más en el análisis, podemos determinar y caracterizar la relación entre los conceptos y procedimientos que lo configuran.

Análisis cognitivo
Al recabar y organizar los múltiples significados de un concepto, reconocemos su complejidad y podemos identificar las dificultades que los escolares pueden poner en evidencia y las capacidades que, en el contexto específico de dicho concepto, pueden contribuir al desarrollo de competencias generales.

Poner en juego estas capacidades puede contribuir al desarrollo de competencias como pensar y razonar, argumentar, comunicar, modelar, plantear y resolver problemas, representar y utilizar el lenguaje simbólico, formal y técnico y las operaciones.

La complejidad que se pone de manifiesto al analizar un concepto, resalta el hecho de que hay diferentes posibles caminos de aprendizaje: diferentes combinaciones de capacidades que se pueden poner en juego para lograr los objetivos de aprendizaje.

De acuerdo con lo anterior, para abordar sistemáticamente la planificación, debemos analizar el concepto desde dos perspectivas. En el análisis de contenido identificamos y organizamos los múltiples significados de un concepto y seleccionamos aquellos que consideramos relevantes para la instrucción.

En el análisis cognitivo utilizamos la información que surge del análisis de contenido, para identificar las capacidades que queremos que los escolares pongan en juego (para efectos de contribuir al desarrollo de competencias) y determinar aquellas con respecto a las cuales manifiestan dificultades.



Análisis de instrucción
Con la información que surge de los análisis anteriores, podemos abordar el proceso de diseñar y seleccionar las tareas que conformarán la instrucción.

Este ha de ser un proceso cíclico, que denomino análisis de instrucción, en el que, teniendo en cuenta las capacidades que ya han desarrollado los escolares, las capacidades que esperamos desarrollen, los posibles caminos de aprendizaje que pueden recorrer y las dificultades que pueden manifestar, analizamos cada tarea desde la perspectiva de las posibles actuaciones que ella puede generarles.

Hacemos este análisis de manera hipotética: formulamos conjeturas acerca de las capacidades que los estudiantes pueden poner en juego al abordar la tarea. Este análisis nos puede inducir a cambiar la formulación de la tarea, hasta obtener aquella que, en principio, puede contribuir al logro de los objetivos de aprendizaje que nos hemos.

Análisis didáctico en el día a día del profesor
Se puede argumentar que el procedimiento que he propuesto requiere de mucho tiempo y esfuerzo y que, por consiguiente, no es posible llevarlo a cabo dentro de las presiones de la rutina diaria del profesor.

Esto es parcialmente válido. El análisis didáctico de un concepto es un procedimiento complejo y dispendioso.

Por lo tanto no podemos realizarlo en detalle cada vez que abordamos un nuevo concepto. En efecto, durante un curso académico podremos trabajar de esta manera en dos o tres conceptos máximo.



No obstante, mientras trabajamos en esos temas
cuando nos enfrentamos en el día a día a la planificación de una clase, podemos siempre formularnos una serie de preguntas que es posible responder con el conocimiento y la experiencia que ya tenemos.

Desde la perspectiva del análisis de contenido de un concepto concreto, estas podrían ser:
1. ¿Cuáles son los conceptos y procedimientos que conforman el concepto en cuestión?
2. ¿De qué maneras se puede representar dicho concepto?
3. ¿Cuáles son las relaciones entre los diferentes conceptos y procedimientos involucrados y sus representaciones?
4. ¿Cómo se pueden organizar los fenómenos que dan sentido al concepto?
Finalmente, en el análisis de instrucción, y partiendo de nuestras respuestas a los interrogantes anteriores, podemos preguntarnos:
1. ¿Qué significados (conceptuales, procedimentales, representacionales y fenomenológicos) se favorecen si utilizamos los materiales y recursos disponibles?
2. ¿Qué tareas son relevantes para las capacidades que queremos desarrollar en nuestros alumnos y para las dificultades que esperamos que superen?
La enseñanza: reflexión y acción acerca de la complejidad de los conceptos.

Como profesores, nuestro propósito dentro del aula es contribuir a la formación de los estudiantes a través del diseño y puesta en juego de tareas y actividades de enseñanza y aprendizaje.

En este artículo he delineado los aspectos fundamentales de un procedimiento -el análisis didáctico- para abordar la planificación. Con este procedimiento, es posible explorar detalladamente los diferentes aspectos (conceptuales, cognitivos e instruccionales) de un concepto. Al hacerlo, podemos recabar y organizar la información necesaria para realizar una planificación fundamentada y sistemática que nos asegure el éxito en el logro de los objetivos de aprendizaje que nos hemos impuesto.

Los ejemplos que he presentado muestran que, en el caso de las matemáticas de secundaria, cuando profundizamos en el análisis de un concepto, descubrimos su complejidad.

Esta complejidad es la fuente de las dificultades evidentes en el aprendizaje y la enseñanza de las matemáticas. La complejidad y las dificultades también aparecen en las matemáticas de primaria y en las demás áreas del conocimiento.

Enfrentar estas dificultades implica reconocer dicha complejidad y abordarla de manera sistemática y reflexiva.


  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.