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Acreditación y garantía de la calidad educativa en América Latina

      
La globalización exige procesos de acreditación que faciliten la comparabilidad y la compatibilidad de títulos y diplomas, la movilidad de profesores, estudiantes y profesionales y aseguren la calidad de los servicios educativos. De modo especial, hay que vigilar las ofertas transnacionales, sobre todo las virtuales.<br/><br/>El Profesor José Dias Sobrinho, entrevistado por GUNI, es experto en educación superior en América Latina, y autor del artículo Acreditación de la educación superior en América Latina y El Caribe, trabajo que fue publicado en el informe de la GUNI y que se presentó en noviembre, durante la III Conferencia Internacional de Barcelona sobre Educación Superior. <br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>¿Debe la acreditación regirse por normas generales establecidas por el estado y desarrollada por agencies públicas o privadas?</span><br/><br/> R/. Sí, la acreditación debe regirse por normas generales establecidas por el estado, tratando de permitir una cierta libertad para las agencias y sobre todo para los evaluadores y comunidades disciplinarias. A mi parecer, las agencias públicas tienen mejores condiciones de desarrollar procesos que atiendan más adecuadamente al sentido público de la educación y en general tienen menos compromisos con los intereses de mercado. <br/><br/> Al estado le toca asegurar que la acreditación cumpla con los objetivos de ofrecer a la sociedad información confiable sobre las instituciones educativas, en la perspectiva de que éstas estén involucradas en las estrategias de desarrollo y consolidación de la sociedad democrática. Por eso, las agencias gubernamentales me parecen más recomendables. Agencias privadas, cuando admitidas, deben ser acreditadas por el Estado de tiempo en tiempo y comprobar que sus actividades siguen las determinaciones y los intereses públicos. <br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>¿De que época datan los procesos de acreditación en América Latina y el Caribe? </span><br/><br/> R/. La mayoría de los procesos y de los organismos de acreditación en América Latina y el Caribe se pusieron en marcha a partir de 1990, por medio de leyes gubernamentales. <br/><br/> Por ejemplo: Consejo Superior de Educación, CSE, Chile, 1990; Consejo Nacional de Acreditación de Pregrado, CNAP, Chile, 1999; Consejo Nacional de Acreditación, CNA, Colombia, 1992 (Colombia tiene también la Comisión Nacional de Doctorados y Maestrías, 1994); Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay, desde 1995 en estas funciones; Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, CONEAU, Argentina, 1996; Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior, SINAES, Costa Rica, 1999; Consejo para Acreditación de la Educación Superior, COPAES, México, 2000. <br/><br/> En Brasil, no hay la palabra acreditación en el sentido de aseguramiento de la calidad. Los programas de postgrado son evaluados por la CAPES desde los años sesenta. Las instituciones y carreras de grado federales y privadas son reguladas por el Ministerio de Educación (MEC), y las estatales y municipales, por los Consejos de Educación de cada Estado. Desde 2004, el Sistema Nacional de Avaliao da Educao Superior (SINAES) hace la articulación entre evaluación y regulación, cumpliendo con las funciones de acreditación (aseguramiento/certificación de la calidad) y de la evaluación (mejoramiento). <br/><br/> La mayoría de los organismos de acreditación son gubernamentales, como en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y otros, pero los hay también no-gubernamentales, como en México y Venezuela.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>¿Qué países de América Latina y el Caribe están a la vanguardia en el desarrollo de los procesos de acreditación de instituciones y programas?</span><br/><br/>R/. Creo que Brasil tiene una importante experiencia en evaluación institucional y de programas, como son la evaluación de postgrado practicada desde los años 60, el Programa de Avaliao Institucional das Universidades Brasileiras (PAIUB) desarrollado en los años 90, el Examen Nacional aplicado a los estudiantes entre 1996 y 2003, el SINAES, que hace evaluación interna y externa de instituciones, de carreras y de estudiantes (los estudiantes responden al Exame Nacional de Desempenho de Estudantes, ENADE, en el primer y último años). <br/><br/> Argentina, Chile, Colombia, además de Brasil, presentan un creciente desarrollo en los aspectos teórico-metodológicos y en las prácticas de acreditación y evaluación. La Universidad de la República (Uruguay) realiza importantes avances en su evaluación institucional. México tiene una amplia experiencia, pero también muchas dificultades para desarrollar programas de ámbito nacional. <br/><br/> Costa Rica lidera experiencias importantes en Centroamérica. Además de desarrollo de procesos de acreditación y evaluación, en la región, hay que subrayar la creciente producción teórica en esta área.<br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>¿Considera usted que lo mejor para lograr la garantía de la calidad y procesos de acreditación de excelencia sería construir agencias internacionales de acreditación orientadas en sus procedimientos por los Ministerios de Educación nacionales y mediante la coordinación de UNESCO?</span><br/><br/> R/. Esta es una cuestión de difícil respuesta. De un lado, crecen las necesidades de acreditación internacional. La globalización exige procesos de acreditación que faciliten la comparabilidad y la compatibilidad de títulos y diplomas, la movilidad de profesores, estudiantes y profesionales y aseguren la calidad de los servicios educativos. <br/><br/> De modo especial, hay que vigilar las ofertas transnacionales, sobre todo las virtuales. Esto argumenta en pro de agencias internacionales. Pero, la educación superior debe tener un papel central en las estrategias nacionales. Los Ministerios de Educación nacionales deben ser instancias suficientemente fuertes para garantizar el carácter público de la educación superior, aunque en los casos de las ofertas privadas, y sus compromisos con la profundización de los valores democráticos y con el desarrollo de los proyectos de cada sociedad. <br/><br/> Las agencias sub-regionales tienen un papel importante en los intentos de fortalecimiento de acuerdos entre países, pero esto debe reforzar la autoridad de los Ministerios nacionales, no al contrario. <br/><br/> De la misma manera veo el rol de UNESCO. De todos los organismos internacionales, la UNESCO es el que más tiene autoridad moral e intelectual para ayudar a los países y a las agencias a cumplir con calidad y adecuación las tareas de acreditación. Su papel es de coordinación, articulación y de apoyo académico y político, pero ella no puede imponer modelos rígidos de acreditación, tampoco modelos de educación válidos para todos los países. <br/><br/> Las naciones tienen sus prioridades y sus necesidades con las cuales sus instituciones educativas deben estar comprometidas. La calidad, además de criterios internacionales, está vinculada a la historia de las personas que conforman una sociedad. Por eso, es social y dinámica y no puede reducirse a esquemas abstractos y genéricos sin ninguna relación con los proyectos políticos y las realidades objetivas de los individuos y de las sociedades concretas. Por lo tanto, las acreditaciones y agencias u organismos internacionales, inclusive UNESCO, deben llevar en cuenta las realidades locales y las estrategias y proyectos nacionales y sub-regionales. <br/><br/><br/><font size=1>* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, <a target=_blank href=https://www.guni-rmies.net>Global University Network for Innovation</a>. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este <a target=_blank href=https://www.guni-rmies.net/newsletter/edit.php>enlace</a>.<br/><br/><br/><br/></font>
"La globalización exige procesos de acreditación que faciliten la comparabilidad y la compatibilidad de títulos y diplomas, la movilidad de profesores, estudiantes y profesionales y aseguren la calidad de los servicios educativos. De modo especial, hay que vigilar las ofertas transnacionales, sobre todo las virtuales".

El Profesor José Dias Sobrinho, entrevistado por GUNI, es experto en educación superior en América Latina, y autor del artículo Acreditación de la educación superior en América Latina y El Caribe, trabajo que fue publicado en el informe de la GUNI y que se presentó en noviembre, durante la III Conferencia Internacional de Barcelona sobre Educación Superior.

¿Debe la acreditación regirse por normas generales establecidas por el estado y desarrollada por agencies públicas o privadas?


R/. Sí, la acreditación debe regirse por normas generales establecidas por el estado, tratando de permitir una cierta libertad para las agencias y sobre todo para los evaluadores y comunidades disciplinarias. A mi parecer, las agencias públicas tienen mejores condiciones de desarrollar procesos que atiendan más adecuadamente al sentido público de la educación y en general tienen menos compromisos con los intereses de mercado.

Al estado le toca asegurar que la acreditación cumpla con los objetivos de ofrecer a la sociedad información confiable sobre las instituciones educativas, en la perspectiva de que éstas estén involucradas en las estrategias de desarrollo y consolidación de la sociedad democrática. Por eso, las agencias gubernamentales me parecen más recomendables. Agencias privadas, cuando admitidas, deben ser acreditadas por el Estado de tiempo en tiempo y comprobar que sus actividades siguen las determinaciones y los intereses públicos.


¿De que época datan los procesos de acreditación en América Latina y el Caribe?


R/. La mayoría de los procesos y de los organismos de acreditación en América Latina y el Caribe se pusieron en marcha a partir de 1990, por medio de leyes gubernamentales.

Por ejemplo: Consejo Superior de Educación, CSE, Chile, 1990; Consejo Nacional de Acreditación de Pregrado, CNAP, Chile, 1999; Consejo Nacional de Acreditación, CNA, Colombia, 1992 (Colombia tiene también la Comisión Nacional de Doctorados y Maestrías, 1994); Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay, desde 1995 en estas funciones; Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, CONEAU, Argentina, 1996; Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior, SINAES, Costa Rica, 1999; Consejo para Acreditación de la Educación Superior, COPAES, México, 2000.

En Brasil, no hay la palabra "acreditación" en el sentido de aseguramiento de la calidad. Los programas de postgrado son evaluados por la CAPES desde los años sesenta. Las instituciones y carreras de grado federales y privadas son reguladas por el Ministerio de Educación (MEC), y las estatales y municipales, por los Consejos de Educación de cada Estado. Desde 2004, el Sistema Nacional de Avaliao da Educao Superior (SINAES) hace la articulación entre evaluación y regulación, cumpliendo con las funciones de acreditación (aseguramiento/certificación de la calidad) y de la evaluación (mejoramiento).

La mayoría de los organismos de acreditación son gubernamentales, como en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y otros, pero los hay también no-gubernamentales, como en México y Venezuela.


¿Qué países de América Latina y el Caribe están a la vanguardia en el desarrollo de los procesos de acreditación de instituciones y programas?


R/. Creo que Brasil tiene una importante experiencia en evaluación institucional y de programas, como son la evaluación de postgrado practicada desde los años 60, el "Programa de Avaliao Institucional das Universidades Brasileiras" (PAIUB) desarrollado en los años 90, el Examen Nacional aplicado a los estudiantes entre 1996 y 2003, el SINAES, que hace evaluación interna y externa de instituciones, de carreras y de estudiantes (los estudiantes responden al "Exame Nacional de Desempenho de Estudantes", ENADE, en el primer y último años).

Argentina, Chile, Colombia, además de Brasil, presentan un creciente desarrollo en los aspectos teórico-metodológicos y en las prácticas de acreditación y evaluación. La Universidad de la República (Uruguay) realiza importantes avances en su evaluación institucional. México tiene una amplia experiencia, pero también muchas dificultades para desarrollar programas de ámbito nacional.

Costa Rica lidera experiencias importantes en Centroamérica. Además de desarrollo de procesos de acreditación y evaluación, en la región, hay que subrayar la creciente producción teórica en esta área.


¿Considera usted que lo mejor para lograr la garantía de la calidad y procesos de acreditación de excelencia sería construir agencias internacionales de acreditación orientadas en sus procedimientos por los Ministerios de Educación nacionales y mediante la coordinación de UNESCO?


R/. Esta es una cuestión de difícil respuesta. De un lado, crecen las necesidades de acreditación internacional. La globalización exige procesos de acreditación que faciliten la comparabilidad y la compatibilidad de títulos y diplomas, la movilidad de profesores, estudiantes y profesionales y aseguren la calidad de los servicios educativos.

De modo especial, hay que vigilar las ofertas transnacionales, sobre todo las virtuales. Esto argumenta en pro de agencias internacionales. Pero, la educación superior debe tener un papel central en las estrategias nacionales. Los Ministerios de Educación nacionales deben ser instancias suficientemente fuertes para garantizar el carácter público de la educación superior, aunque en los casos de las ofertas privadas, y sus compromisos con la profundización de los valores democráticos y con el desarrollo de los proyectos de cada sociedad.

Las agencias sub-regionales tienen un papel importante en los intentos de fortalecimiento de acuerdos entre países, pero esto debe reforzar la autoridad de los Ministerios nacionales, no al contrario.

De la misma manera veo el rol de UNESCO. De todos los organismos internacionales, la UNESCO es el que más tiene autoridad moral e intelectual para ayudar a los países y a las agencias a cumplir con calidad y adecuación las tareas de acreditación. Su papel es de coordinación, articulación y de apoyo académico y político, pero ella no puede imponer modelos rígidos de acreditación, tampoco modelos de educación válidos para todos los países.

Las naciones tienen sus prioridades y sus necesidades con las cuales sus instituciones educativas deben estar comprometidas. La calidad, además de criterios internacionales, está vinculada a la historia de las personas que conforman una sociedad. Por eso, es social y dinámica y no puede reducirse a esquemas abstractos y genéricos sin ninguna relación con los proyectos políticos y las realidades objetivas de los individuos y de las sociedades concretas. Por lo tanto, las acreditaciones y agencias u organismos internacionales, inclusive UNESCO, deben llevar en cuenta las realidades locales y las estrategias y proyectos nacionales y sub-regionales.


* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, Global University Network for Innovation. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este enlace.



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