text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

En la Universidad Nacional una verdadera colección de frutos curiosos

      
Los ejemplares colectados son cerca de 4.200 y representan entre 1.500 y 1.700 especies. De la mayoría se sabe a qué familia pertenece, su género, especie, nombre popular y científico, la localidad en donde fue colectado, la altitud, el colector, el número de colección asignado y la fecha. <br/><br/> Se estima que en el país hay más de 30 mil especies como estas. Encontrarlas, describirlas y revelar sus usos es la misión de los investigadores del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, que han agrupado en la Carpoteca del Herbario Nacional Colombiano una colección de frutos y semillas sorprendente a los ojos de aquel que por primera vez observa sus formas, se deleita con sus colores y se extasía con sus olores. <br/><br/> Sobre los usos, bondades o precauciones que deben tenerse con cada uno de los frutos y semillas aún falta mucho por decir. Sin embargo, la Carpoteca guarda en sus gabinetes metálicos un conocimiento científico apoyado en la tradición cultural descifrada por campesinos e indígenas. Este diálogo intercultural ha permitido definir las especies que pueden ser comestibles, las que sirven para obtener fibras o aceites, las que son medicinales o tóxicas y las que contribuyen a recuperar ambientes degradados y cuencas hidrográficas. <br/><br/> La mayoría de estos frutos son nativos de selvas ubicadas en las zonas marginales del país, como el Chocó biogeográfico, la Amazonia, el Magdalena Medio, la Sierra Nevada de Santa Marta y la Orinoquia. <br/><br/><b>¿Qué se ha identificado?</b><br/><br/> En la Carpoteca se encuentra la familia meleácea, conocida como caoba, una madera fina que se origina en clima cálido y que está representada por semillas saladas de un tamaño considerable. De la familia magnoliace, en particular el género talauma, se cuenta con el molinillo, una variedad que está cerca de la desaparición y es usada por los campesinos del Quindío a la hora de batir un buen chocolate, ya que su forma de colmena permite poner un madero en su centro. <br/><br/> En el amplio abanico de frutos silvestres colombianos, los investigadores de la Carpoteca han podido identificar especies no aptas para el consumo humano. Por ejemplo, la Cobalonga tehevetia perubiana, una semilla que se ha vuelto popular entre personas que desean adelgazar. En investigaciones médico-legales los especialistas de la Universidad Nacional han determinado su componente tóxico letal.
Los ejemplares colectados son cerca de 4.200 y representan entre 1.500 y 1.700 especies. De la mayoría se sabe a qué familia pertenece, su género, especie, nombre popular y científico, la localidad en donde fue colectado, la altitud, el colector, el número de colección asignado y la fecha.

Se estima que en el país hay más de 30 mil especies como estas. Encontrarlas, describirlas y revelar sus usos es la misión de los investigadores del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, que han agrupado en la Carpoteca del Herbario Nacional Colombiano una colección de frutos y semillas sorprendente a los ojos de aquel que por primera vez observa sus formas, se deleita con sus colores y se extasía con sus olores.

Sobre los usos, bondades o precauciones que deben tenerse con cada uno de los frutos y semillas aún falta mucho por decir. Sin embargo, la Carpoteca guarda en sus gabinetes metálicos un conocimiento científico apoyado en la tradición cultural descifrada por campesinos e indígenas. Este diálogo intercultural ha permitido definir las especies que pueden ser comestibles, las que sirven para obtener fibras o aceites, las que son medicinales o tóxicas y las que contribuyen a recuperar ambientes degradados y cuencas hidrográficas.

La mayoría de estos frutos son nativos de selvas ubicadas en las zonas marginales del país, como el Chocó biogeográfico, la Amazonia, el Magdalena Medio, la Sierra Nevada de Santa Marta y la Orinoquia.

¿Qué se ha identificado?

En la Carpoteca se encuentra la familia meleácea, conocida como caoba, una madera fina que se origina en clima cálido y que está representada por semillas saladas de un tamaño considerable. De la familia magnoliace, en particular el género talauma, se cuenta con el molinillo, una variedad que está cerca de la desaparición y es usada por los campesinos del Quindío a la hora de batir un buen chocolate, ya que su forma de colmena permite poner un madero en su centro.

En el amplio abanico de frutos silvestres colombianos, los investigadores de la Carpoteca han podido identificar especies no aptas para el consumo humano. Por ejemplo, la Cobalonga tehevetia perubiana, una semilla que se ha vuelto popular entre personas que desean adelgazar. En investigaciones médico-legales los especialistas de la Universidad Nacional han determinado su componente tóxico letal.
  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.