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Expedición por instrumentos típicos de Colombia

      
Aunque se encuentra en reestructuración, su colección cuenta con exponentes de las cuatro familias de instrumentos -cordófonos, aerófonos, idiófonos y membranófonos- caracterizados por una condición: han sido construidos e interpretados por comunidades indígenas, campesinas o urbanas extranjeras y de Colombia.

Dentro de los 26 cordófonos llama la atención el arco de boca, que no es más que un arco de flecha utilizado en varias partes del mundo como solista. En Colombia lo usan los Wayúu y los mestizos de Sucre y Bolívar. Algunos de ellos fueron construidos por Rafael Norato, el primer constructor de cuerda acreditado en Colombia, oriundo de Chiquinquirá.

Otras de las curiosidades del Museo son los instrumentos originales donados por la Ópera China a la Universidad Nacional en su visita en 1963. El conjunto de joyas musicales está compuesto por el Ju chin y el Er gu, dos cordófonos elaborados con cuerdas de seda, piel de culebra, crin de caballo y bambú y que en el país asiático son clasificados como instrumentos de seda.

Allí también están dos flautas, una tipo quena y otra traversa, que tienen pirograbadas el ave fénix y un poema en lenguaje chino antiguo. El tambor en forma de barril, el gong y los platillos no faltan en esta rara serie.

Un lugar especial ocupa los caparazones de tortuga, los güiros o guacharacas, las maracas, los mates o guaches, el quiribillo o tubos de caña únicos en el mundo y los sonajeros. Son en total 55 artefactos sonoros de la familia de los idiófonos.

Entre ellos la carraca de burro ocupa un lugar central. Según la investigación que durante dos años realizó la directora del Museo y su equipo de sociólogos, musicólogos y antropólogos, la quijada habita dos contextos musicales: los calipsos, polcas, danzas y mentos en San Andrés y las guabinas y los torbellinos en Santander.

En esa importancia la acompañan el manguaré, una especie de telégrafo de los indios huitotos, que a su vez sirve para congregar a la comunidad en torno a los rituales de la abundancia, el respeto y la tolerancia.

Por su volumen, 103, los aerófonos tiene la mayor relevancia en la colección del MOM. Se destacan las flautas traversas, de pico, tipo trompa, estilo trompeta que tienen una historia digna de ser recorrida.

Los jootoroyoi, propias de la cultura nasa, guambiana y coreguage; están compuestas por una embocadura de caña que envuelve una lengüeta, lo que les da un sonido nasal ronco, protagonista de las fiestas patronales. Embocaduras, al parecer con la misma descendencia asiática, tiene la masi o las cañas de millo, estas últimas construidas del maíz millo con el que se producen las palomitas.



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