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Educación con oportunidades

      
Andrés Felipe ha terminado de armar su paracaídas. El de él está hecho con media bolsa negra de plástico, hilo, un poco de cinta pegante y un peso que le ayuda a tensionar el hilo. Él y sus otros compañeros de curso están en el Club de Diseño, uno de los tres espacios en los que los estudiantes de los colegios Argelia y Santiago de las Atalayas en Bosa; Jaime Garzón, en Kennedy; Miravalle, en Usme, y La Giralda, en Las Cruces, asisten voluntariamente luego de terminar sus jornadas de clases para ocupar su tiempo libre en aprender ciencias, artes o arquitectura y diseño. <br/><br/> Estos cinco centros educativos son administrados por la Asociación Alianza Educativa (AAE), grupo integrado por los colegios Los Nogales, Nueva Granada, San Carlos y la Universidad de los Andes, que en diciembre de 2000 recibieron la concesión para administrar estos colegios distritales. La AAE maneja estos cinco planteles, pero en total el Distrito tiene 25 colegios que son administrados por 10 concesionarios en los que son atendidos 23.117 niños y jóvenes, según la Secretaría de Educación de Bogotá.<br/><br/> La AAE, en particular, atiende a 6.080 estudiantes, entre 7:00 a.m. y 2:30 p.m., y adicionalmente ofrece actividades lúdicas y de refuerzo escolar en la tarde, espacio en el que se desarrollan los clubes temáticos de Arquitectura y Diseño, de Arte y de Ciencias, coordinados por estudiantes uniandinos. <br/><br/> En las jornadas de la tarde, según Julián Ballesteros, coordinador del programa de prácticas sociales en Los Andes, actualmente hay 104 estudiantes de diferentes programas de pregrado que realizan sus prácticas, coordinadas por el Centro de Trayectoria Profesional (CTP) y la Decanatura de Estudiantes y Bienestar Universitario. En este espacio, los estudiantes pueden adquirir experiencia relacionada con su área de formación, propiciar su crecimiento personal y reafirmar su vocación específica. Los practicantes se convierten en tutores e interactúan en un espacio en el que confrontan sus realidades y aprenden mutuamente. <br/><br/><b><br/>¿Por qué nace la AAE?</b><br/><br/> Miles de niños en Bogotá reciben educación de diferentes niveles de calidad, lo cual imposibilita que todos tengan oportunidades equitativas de acceso a la educación superior. Por esta razón, la Secretaría de Educación entregó en concesión 23 colegios a instituciones de comprobada trayectoria académica para que aplicaran allí sus modelos educativos. <br/><br/> Para Margarita Botero de Meza -directora de una empresa docente, centro de investigación que depende del Departamento de Matemáticas y que representa a la Universidad de los Andes en la AAE- el sueño de la Alianza Educativa es brindar educación escolar de óptimo nivel que garantice igualdad de oportunidades. <br/><br/> Para Leopoldo González, gerente de la Alianza, hoy la AAE puede garantizar esas oportunidades gracias a un modelo que tiene una elasticidad para innovar, lo cual en los colegios oficiales es muy difícil. Para ello, la Alianza cuenta con 245 profesores que reciben 120 horas de capacitación al año en los campos disciplinar y pedagógico y en las áreas transversales. Eso sin contar que en junio de 2005, 68 maestros de la Alianza finalizaron la Especialización en Educación de la Universidad de los Andes y, actualmente, 15 más están a punto de terminar los estudios de la segunda promoción de la Especialización. <br/><br/> En ese sentido, la Alianza promueve de manera permanente una educación de alta calidad en Colombia, como instrumento para alcanzar la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, con miras a su realización integral. Y esa, precisamente, ha sido una de las mayores preocupaciones de los integrantes de la Alianza luego de descubrir que la educación es una dimensión humana y cultural que se realiza 'pese' al entorno.<br/><br/> Entre las principales dificultades que se han encontrado es que los estudiantes enfrentan problemas de desnutrición, violencia intrafamiliar, abuso sexual, embarazo en adolescentes, drogadicción, robo, desnivel académico y baja motivación por el estudio. A veces nos enteramos de este tipo de problemas y les damos el mejor trámite para ayudar, comenta Mónica Gómez, psicóloga social que trabaja como Asistente del programa de prácticas sociales de Los Andes. <br/><br/> Como respuesta, la AAE trabaja para graduar bachilleres competentes, formar maestros idóneos, ser un centro de influencia decisiva de la comunidad e, incluso, investigar en el campo educativo al construir un modelo educativo y administrativo. De esta forma, los estudiantes heredan una cultura de excelencia educativa que les permite participar en espacios de deliberación académica con argumentos sólidos. Sin poder poner este logro como estadístico, sino como anecdótico, podemos contar con orgullo que nuestros estudiantes participan en los espacios deliberativos del modelo de la ONU que organiza el colegio Nueva Granada y allí los nuestros participan de igual a igual, comenta el gerente de la AAE. <br/><br/><b><br/>Impacto en la comunidad</b><br/><br/> Otro de los alcances de la intervención de la Alianza Educativa es que los colegios se convierten en espacios de socialización para toda la comunidad, en un núcleo de desarrollo y por ello se interviene en lo que ellos denominan factores asociados al aprendizaje, es decir, los problemas señalados anteriormente que podrían influir en el desempeño de los menores. Adicionalmente, la Alianza busca involucrar a la comunidad educativa en los procesos comunitarios, institucionales y de la localidad. Esto se cristaliza en que la comunidad, por ejemplo, colabora voluntariamente en el cuidado del aseo y seguridad del colegio. <br/><br/> De igual manera, a través del programa de capacitación de Cafam, la AAE ha permitido a los padres de familia terminar estudios de primaria y un grupo de estos padres y de estudiantes está participando en un diplomado en formación de líderes comunitarios, lo cual se espera redunde en un mayor impacto en los ámbitos comunitario y local, a mediano y largo plazo. Así mismo, la AAE tiene un convenio con el Programa Pequeños Científicos en el cual los estudiantes de los colegios tienen una interacción con el conocimiento de la ciencia y la tecnología de manera experiencial, y con apoyo a la formación de los docentes. Este convenio se realiza en un primer momento con estudiantes uniandinos que apoyan las clases de ciencias en los colegios La Giralda y Santiago de las Atalayas. <br/><br/> Hoy en día, nueve egresados de la Alianza están realizando estudios superiores en Los Andes con un programa de apoyo financiero y se espera que muchos más puedan acceder a Los Andes y a otras universidades del país para continuar sus estudios. El proyecto de vida se inicia desde muy temprano y el muchacho se va orientando hacia lo que él realmente quiere hacer: Seguir su actividad universitaria, señala González.<br/><br/> Aunque la concepción inicial de los cuatro gestores de la Alianza era que el bachillerato fuera académico para que los estudiantes tuvieran la oportunidad de ingresar a las universidades, con el transcurso del tiempo han descubierto que resulta oportuno brindar herramientas para su vinculación laboral y por ello hoy en día se está trabajando una articulación con el Sena, para construir una especialización técnica de tal manera que los jóvenes egresados de los colegios tengan más insumos de conocimiento para afrontar la realidad.<br/><br/><br/><br/>
Andrés Felipe ha terminado de armar su paracaídas. El de él está hecho con media bolsa negra de plástico, hilo, un poco de cinta pegante y un peso que le ayuda a tensionar el hilo. Él y sus otros compañeros de curso están en el Club de Diseño, uno de los tres espacios en los que los estudiantes de los colegios Argelia y Santiago de las Atalayas en Bosa; Jaime Garzón, en Kennedy; Miravalle, en Usme, y La Giralda, en Las Cruces, asisten voluntariamente luego de terminar sus jornadas de clases para ocupar su tiempo libre en aprender ciencias, artes o arquitectura y diseño.

Estos cinco centros educativos son administrados por la Asociación Alianza Educativa (AAE), grupo integrado por los colegios Los Nogales, Nueva Granada, San Carlos y la Universidad de los Andes, que en diciembre de 2000 recibieron la concesión para administrar estos colegios distritales. La AAE maneja estos cinco planteles, pero en total el Distrito tiene 25 colegios que son administrados por 10 concesionarios en los que son atendidos 23.117 niños y jóvenes, según la Secretaría de Educación de Bogotá.

La AAE, en particular, atiende a 6.080 estudiantes, entre 7:00 a.m. y 2:30 p.m., y adicionalmente ofrece actividades lúdicas y de refuerzo escolar en la tarde, espacio en el que se desarrollan los clubes temáticos de Arquitectura y Diseño, de Arte y de Ciencias, coordinados por estudiantes uniandinos.

En las jornadas de la tarde, según Julián Ballesteros, coordinador del programa de prácticas sociales en Los Andes, actualmente hay 104 estudiantes de diferentes programas de pregrado que realizan sus prácticas, coordinadas por el Centro de Trayectoria Profesional (CTP) y la Decanatura de Estudiantes y Bienestar Universitario. En este espacio, los estudiantes pueden adquirir experiencia relacionada con su área de formación, propiciar su crecimiento personal y reafirmar su vocación específica. Los practicantes se convierten en tutores e interactúan en un espacio en el que confrontan sus realidades y aprenden mutuamente.


¿Por qué nace la AAE?


Miles de niños en Bogotá reciben educación de diferentes niveles de calidad, lo cual imposibilita que todos tengan oportunidades equitativas de acceso a la educación superior. Por esta razón, la Secretaría de Educación entregó en concesión 23 colegios a instituciones de comprobada trayectoria académica para que aplicaran allí sus modelos educativos.

Para Margarita Botero de Meza -directora de una empresa docente, centro de investigación que depende del Departamento de Matemáticas y que representa a la Universidad de los Andes en la AAE- "el sueño de la Alianza Educativa es brindar educación escolar de óptimo nivel que garantice igualdad de oportunidades".

Para Leopoldo González, gerente de la Alianza, hoy la AAE puede garantizar esas oportunidades gracias a un modelo "que tiene una elasticidad para innovar, lo cual en los colegios oficiales es muy difícil". Para ello, la Alianza cuenta con 245 profesores que reciben 120 horas de capacitación al año en los campos disciplinar y pedagógico y en las áreas transversales. Eso sin contar que en junio de 2005, 68 maestros de la Alianza finalizaron la Especialización en Educación de la Universidad de los Andes y, actualmente, 15 más están a punto de terminar los estudios de la segunda promoción de la Especialización.

En ese sentido, la Alianza promueve de manera permanente una educación de alta calidad en Colombia, como instrumento para alcanzar la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, con miras a su realización integral. Y esa, precisamente, ha sido una de las mayores preocupaciones de los integrantes de la Alianza luego de descubrir que la educación es una dimensión humana y cultural que se realiza 'pese' al entorno.

Entre las principales dificultades que se han encontrado es que los estudiantes enfrentan problemas de desnutrición, violencia intrafamiliar, abuso sexual, embarazo en adolescentes, drogadicción, robo, desnivel académico y baja motivación por el estudio. "A veces nos enteramos de este tipo de problemas y les damos el mejor trámite para ayudar", comenta Mónica Gómez, psicóloga social que trabaja como Asistente del programa de prácticas sociales de Los Andes.

Como respuesta, la AAE trabaja para graduar bachilleres competentes, formar maestros idóneos, ser un centro de influencia decisiva de la comunidad e, incluso, investigar en el campo educativo al construir un modelo educativo y administrativo. De esta forma, los estudiantes heredan una cultura de excelencia educativa que les permite participar en espacios de deliberación académica con argumentos sólidos. "Sin poder poner este logro como estadístico, sino como anecdótico, podemos contar con orgullo que nuestros estudiantes participan en los espacios deliberativos del modelo de la ONU que organiza el colegio Nueva Granada y allí los nuestros participan de igual a igual", comenta el gerente de la AAE.


Impacto en la comunidad


Otro de los alcances de la intervención de la Alianza Educativa es que los colegios se convierten en espacios de socialización para toda la comunidad, en un núcleo de desarrollo y por ello se interviene en lo que ellos denominan "factores asociados al aprendizaje", es decir, los problemas señalados anteriormente que podrían influir en el desempeño de los menores. Adicionalmente, la Alianza busca involucrar a la comunidad educativa en los procesos comunitarios, institucionales y de la localidad. Esto se cristaliza en que la comunidad, por ejemplo, colabora voluntariamente en el cuidado del aseo y seguridad del colegio.

De igual manera, a través del programa de capacitación de Cafam, la AAE ha permitido a los padres de familia terminar estudios de primaria y un grupo de estos padres y de estudiantes está participando en un diplomado en formación de líderes comunitarios, lo cual se espera redunde en un mayor impacto en los ámbitos comunitario y local, a mediano y largo plazo. Así mismo, la AAE tiene un convenio con el Programa Pequeños Científicos en el cual los estudiantes de los colegios tienen una interacción con el conocimiento de la ciencia y la tecnología de manera experiencial, y con apoyo a la formación de los docentes. Este convenio se realiza en un primer momento con estudiantes uniandinos que apoyan las clases de ciencias en los colegios La Giralda y Santiago de las Atalayas.

Hoy en día, nueve egresados de la Alianza están realizando estudios superiores en Los Andes con un programa de apoyo financiero y se espera que muchos más puedan acceder a Los Andes y a otras universidades del país para continuar sus estudios. "El proyecto de vida se inicia desde muy temprano y el muchacho se va orientando hacia lo que él realmente quiere hacer: Seguir su actividad universitaria", señala González.

Aunque la concepción inicial de los cuatro gestores de la Alianza era que el bachillerato fuera académico para que los estudiantes tuvieran la oportunidad de ingresar a las universidades, con el transcurso del tiempo han descubierto que resulta oportuno brindar herramientas para su vinculación laboral y por ello hoy en día se está trabajando una articulación con el Sena, para construir una especialización técnica de tal manera que los jóvenes egresados de los colegios tengan más insumos de conocimiento para afrontar la realidad.



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