text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

El mundo del olvido

      
<span style=font-style: italic;>Por: Alejandra Gómez Mendoza</span><br style=font-style: italic;/><span style=font-style: italic;> NOTICyT</span><br/><br/> ¿Qué día es hoy?, ¿entro o salgo?, ¿ya me tomé la píldora?, ¿me abres la puerta por favor?, ¿cómo funciona este aparato? Éstas son algunas de las preguntas más frecuentes entre los adultos mayores que presentan algún tipo de demencia senil. <br/><br/> Ellos además de luchar contra su falta de memoria ven afectadas sus actividades diarias por el deterioro que sufren a medida que la enfermedad evoluciona. El deterioro funcional está relacionado con la demencia, porque a medida que ésta va progresando, la funcionalidad se va alternado de una manera importante. Una persona con esta enfermedad puede llegar a etapas donde queda totalmente dependiente para realizar actividades básicas cotidianas como bañarse, vestirse, alimentarse y movilizarse, comentó Jorge Hernán López, médico y director del posgrado de Geriatría de la Universidad Nacional de Colombia. <br/><br/> Atendiendo esta problemática, investigadores pertenecientes a la Clínica de la Memoria de la Pontificia Universidad Javeriana estudian la manera como se vincula la funcionalidad en pacientes que sufren de demencia. Esto con el objetivo de conocer cómo se compromete la funcionalidad y en qué medida y orden se alteran las actividades en personas que apenas están comenzando a sufrir la enfermedad. <br/><br/> En la investigación participaron 900 pacientes con diferentes demencias, entre ellas alzheimer, demencia frontotemporal, demencia vascular, deterioro cognoscitivo leve, además de controles realizados a sujetos sanos. En estas personas se observó qué ocurría cuando comenzaban a tener deterioro en sus actividades diarias según el tipo de enfermedad que sufren y cuáles de esas actividades se comprometen dependiendo del tipo de demencia. <br/><br/> Cuando una persona necesita desarrollar una actividad física necesita de memoria, por ejemplo realizar una compra en el mercado, hablar por teléfono o hacer una comida; ese tipo de actividades que son llamadas actividades instrumentarias de la vida diaria, se comprometen en los pacientes que tienen demencia. Lo que se busca con este estudio es mirar, en una persona que apenas le está empezando la enfermedad, cómo se está comprometiendo esa funcionalidad y, en esa medida, en qué orden se afectan esas actividades, comentó Carlos Cano, investigador principal del proyecto. <br/><br/> El estudio reveló que el deterioro en las actividades es un poco más severo en mujeres que en hombres. Según los investigadores, aunque las mujeres realizan trabajos que los hombres culturalmente no están acostumbrados y tienen mejor funcionalidad antes de empezar la demencia, una vez se presenta la enfermedad pierden más rápido esa capacidad funcional que los hombres no realizaban. <br/><br/> En el caso de la enfermedad de alzheimer leve se encontró que al principio todos los pacientes realizaban diferentes actividades; sin embargo, a medida que avanzaba la enfermedad el manejo del dinero y el suministro de medicamentos se encontraron comprometidos. <br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Se puede prevenir? </span><br/><br/> De acuerdo con el grupo de investigación, hasta el momento no se puede afirmar la existencia de una sustancia o una actividad que pueda alterar la enfermedad y su relación con el deterioro de las actividades; no obstante, se tiene el conocimiento de situaciones que pueden modificar el curso de la enfermedad, pero sin impedirla de ninguna manera. <br/><br/> Se ha encontrado que en las personas con un nivel educativo alto, la enfermedad tarda más tiempo en manifestarse. Por otra parte, una de las aplicaciones clínicas de este estudio es que a medida que se trate un paciente con demencia, podemos intentar que las actividades que se están desmejorando no se pierdan y de alguna manera modificar el curso de la enfermedad, agregó Cano. <br/><br/> Por su parte, López resaltó que el estar física e intelectualmente activo puede tener un efecto interesante en cuanto a calidad de vida, a funcionalidad y a menor riesgo de desarrollar demencia; sin que esto quiera decir que es una vacuna completa, sino que se ha demostrado que las personas con un mayor nivel intelectual tienen menor oportunidad de desarrollar demencia y por lo tanto el deterioro funcional que esta enfermedad conlleva. Se podría creer que el permanente ejercicio y actividad mental ayuda a que el cuerpo olvide por un tiempo la enfermedad. <br/><br/><span style=font-weight: bold;> Actividades comprometidas con la demencia</span><br/> - Salir de la casa<br/> - Caminar por las habitaciones<br/> - Usar el teléfono<br/> - Ir de compras<br/> - Tomar su propia medicación<br/> - Abrir y cerrar ventanas<br/> - Manejo del dinero<br/> - Encender y apagar radio, televisión e interruptores de luz<br/> - Manipular llaves<br/> - Cortarse las uñas<br/> - Hacer trabajos livianos de la casa<br/> - Hacer trabajos pesados de la casa
Por: Alejandra Gómez Mendoza
NOTICyT

¿Qué día es hoy?, ¿entro o salgo?, ¿ya me tomé la píldora?, ¿me abres la puerta por favor?, ¿cómo funciona este aparato? Éstas son algunas de las preguntas más frecuentes entre los adultos mayores que presentan algún tipo de demencia senil.

Ellos además de luchar contra su falta de memoria ven afectadas sus actividades diarias por el deterioro que sufren a medida que la enfermedad evoluciona. "El deterioro funcional está relacionado con la demencia, porque a medida que ésta va progresando, la funcionalidad se va alternado de una manera importante. Una persona con esta enfermedad puede llegar a etapas donde queda totalmente dependiente para realizar actividades básicas cotidianas como bañarse, vestirse, alimentarse y movilizarse", comentó Jorge Hernán López, médico y director del posgrado de Geriatría de la Universidad Nacional de Colombia.

Atendiendo esta problemática, investigadores pertenecientes a la Clínica de la Memoria de la Pontificia Universidad Javeriana estudian la manera como se vincula la funcionalidad en pacientes que sufren de demencia. Esto con el objetivo de conocer cómo se compromete la funcionalidad y en qué medida y orden se alteran las actividades en personas que apenas están comenzando a sufrir la enfermedad.

En la investigación participaron 900 pacientes con diferentes demencias, entre ellas alzheimer, demencia frontotemporal, demencia vascular, deterioro cognoscitivo leve, además de controles realizados a sujetos sanos. En estas personas se observó qué ocurría cuando comenzaban a tener deterioro en sus actividades diarias según el tipo de enfermedad que sufren y cuáles de esas actividades se comprometen dependiendo del tipo de demencia.

"Cuando una persona necesita desarrollar una actividad física necesita de memoria, por ejemplo realizar una compra en el mercado, hablar por teléfono o hacer una comida; ese tipo de actividades que son llamadas actividades instrumentarias de la vida diaria, se comprometen en los pacientes que tienen demencia. Lo que se busca con este estudio es mirar, en una persona que apenas le está empezando la enfermedad, cómo se está comprometiendo esa funcionalidad y, en esa medida, en qué orden se afectan esas actividades", comentó Carlos Cano, investigador principal del proyecto.

El estudio reveló que el deterioro en las actividades es un poco más severo en mujeres que en hombres. Según los investigadores, aunque las mujeres realizan trabajos que los hombres culturalmente no están acostumbrados y tienen mejor funcionalidad antes de empezar la demencia, una vez se presenta la enfermedad pierden más rápido esa capacidad funcional que los hombres no realizaban.

En el caso de la enfermedad de alzheimer leve se encontró que al principio todos los pacientes realizaban diferentes actividades; sin embargo, a medida que avanzaba la enfermedad el manejo del dinero y el suministro de medicamentos se encontraron comprometidos.

¿Se puede prevenir?

De acuerdo con el grupo de investigación, hasta el momento no se puede afirmar la existencia de una sustancia o una actividad que pueda alterar la enfermedad y su relación con el deterioro de las actividades; no obstante, se tiene el conocimiento de situaciones que pueden modificar el curso de la enfermedad, pero sin impedirla de ninguna manera.

"Se ha encontrado que en las personas con un nivel educativo alto, la enfermedad tarda más tiempo en manifestarse. Por otra parte, una de las aplicaciones clínicas de este estudio es que a medida que se trate un paciente con demencia, podemos intentar que las actividades que se están desmejorando no se pierdan y de alguna manera modificar el curso de la enfermedad", agregó Cano.

Por su parte, López resaltó que "el estar física e intelectualmente activo puede tener un efecto interesante en cuanto a calidad de vida, a funcionalidad y a menor riesgo de desarrollar demencia; sin que esto quiera decir que es una vacuna completa, sino que se ha demostrado que las personas con un mayor nivel intelectual tienen menor oportunidad de desarrollar demencia y por lo tanto el deterioro funcional que esta enfermedad conlleva". Se podría creer que el permanente ejercicio y actividad mental ayuda a que el cuerpo olvide por un tiempo la enfermedad.

Actividades comprometidas con la demencia
- Salir de la casa
- Caminar por las habitaciones
- Usar el teléfono
- Ir de compras
- Tomar su propia medicación
- Abrir y cerrar ventanas
- Manejo del dinero
- Encender y apagar radio, televisión e interruptores de luz
- Manipular llaves
- Cortarse las uñas
- Hacer trabajos livianos de la casa
- Hacer trabajos pesados de la casa
  • Fuente:

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.