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Caicedonia conquistó el Rey de España

      
El jueves 25 enero a las 7:45 a.m. iba rumbo a mi trabajo, montado en una buseta, sonó mi celular, contesté y un hombre que se identificó como delegado de la Agencia EFE en Bogotá, me preguntó si estaba de pie o sentado. La curiosidad se adueñó de mí, pregunté porqué y la respuesta fue que nos habíamos ganado el Premio. Se imagina, yo, que vengo de un pueblito del Valle, me había ganado ese Premio. Así cuenta Carlos Alberto Arango Ortiz el momento justo en el que fue notificado por la Agencia EFE del 'Premio Rey de España' al mejor trabajo en la categoría de Periodismo Digital. <br/><br/> Arango Ortiz nació el 22 de diciembre de 1974. La infancia la vivió en su pueblo natal del norte del Valle del Cauca, Caicedonia. De esos años recuerda que familiares y amigos cultivaron en él los valores y cualidades de una persona honesta, humilde y trabajadora. <br/><br/> Las aspiraciones profesionales y laborales de Carlos rápidamente lo hicieron dar el primer paso. De su pueblo se fue a buscar, a la capital más cercana, una ventana que le abriera un nuevo horizonte. Así llegó a Cali y como él mismo lo cuenta, era un provinciano en una 'mole de cemento'. Pero su propósito estaba lo suficientemente firme como para no dejarse intimidar por el brusco cambio que sufriría en su vida. <br/><br/> De inmediato buscó dónde estudiar e ingresó a la Escuela de Dibujo Profesional. Aprendió a afrontar los embates de la vida, lejos de la calidez de la familia y de los amigos y con la convicción única del que sabe lo quiere, realizó con éxito todo su proceso formativo, alcanzando en 1997 el título como publicista. <br/><br/> Sin embargo, en su interior sentía que aún le faltaba aprender mucho más de la vida y buscó otra carrera afín con la publicidad. Para su gusto la Comunicación Social era una excelente opción. Por eso, con la ayuda de su familia y de algunos trabajos de publicidad, logró reunir recursos e iniciar estudios en el programa de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente. <br/><br/> Asimiló la mayor cantidad de información posible y aportó el máximo esfuerzo en sus clases, trabajos escritos, talleres audiovisuales, documentales y argumentales dando siempre el paso de más, ese que hace diferente a las personas, generando entre compañeros y profesores excelentes referencias, tanto en lo personal como en lo académico. <br/><br/> Cuenta Carlos que siente enorme gratitud por su proceso en la Universidad: de cada profesor aprendí mucho, pero recuerdo de manera especial los aportes de tres de mis maestros en la Autónoma de Occidente, Maria Mercedes Chacón en primer semestre, Sonia Cadena en segundo y muy especialmente a mi gran mentor y amigo, Germán Ayala, asesor de mi práctica profesional, a quien le agradezco por su rigor académico, responsabilidad y exigencia, que fueron fundamentales en la parte final de la carrera. <br/><br/> En el año 2006, cuando precisamente Carlos debía buscar un lugar en donde desarrollar la última etapa de su carrera, la práctica profesional, encontró un espacio en la versión 'on line' de la Revista Semana en Bogotá. <br/><br/> Otra vez a cambiar. Fue el momento de su segundo gran salto. Esta vez debería adaptarse a otro ambiente, otra gente, otra cultura y otras costumbres, contextos que ya no lo intimidaban, porque luego de dejar Caicedonia vivió situaciones que lo fortalecieron aún mas, como sus vacaciones de verano en octavo semestre, agarré un maletín, metí como seis camisetas, una chaqueta, cuatro pantalones y una carpa y me fui con dos compañeros de la 'U', en bus a conocer Suramérica, reunimos casi dos mil dólares. Con eso nos 'bandeamos' para viajar por Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Paraguay y Bolivia, durante dos meses. Casi no nos podemos regresar, dormimos a la intemperie, en hospitales, nos tocó muy duro pero logramos lo que queríamos. <br/><br/> Aunque todavía 'imberbe' para los medios de comunicación, su talento fue abriéndole paso dentro de sus funciones en Semana.com. En uno de los habituales consejos de redacción, Carlos Alberto y un compañero suyo, Élber Gutiérrez, hicieron la propuesta sobre un tema que intentaría hacer una crónica sobre la diferencias existentes entre la rumba en el norte y en el sur de Bogotá. <br/><br/> Para su propósito habían delimitado un sector deprimido al sur de la capital, llamado Caracolí, en límites entre Bogotá y Soacha. Zona que Carlos describe como cuatro veces en extensión a Siloé, en Cali y al que no ingresa ni la fuerza pública. Para poder llegar a su objetivo, Arango y Gutiérrez contactaron a un sacerdote italiano, llamado Gianfranco Testa, quien hace labor social en este lugar. <br/><br/> Cuando ambos periodistas llegaron a 'Caracolí', se quedaron perplejos ante la realidad de la que estaban siendo testigos, era como otro mundo, otro país, 22 mil personas con un solo aspecto en común, desplazadas por violencia. Gente en un altísimo porcentaje del Chocó, el resto era gente de todo de Colombia, comentó Carlos Alberto. <br/><br/> En ese momento el criterio periodístico de Carlos y de Élber, los llevó a concluir que debían replantear el tema y su objetivo inicial. Redireccionaron la idea y así nació 'Caracolí: Reportaje al desplazamiento al sur de Bogotá'. <br/><br/> Los recursos del trabajo en el diseño de la multimedia fueron textos, fotografía, audio, video, recursos documentales y la explotación plena de la interactividad, trabajo que fue publicado el 24 de agosto de 2006 en la página Web de la revista Semana. Para ello, lo único que utilizaron fue una cámara fotográfica digital con acceso a video, el resto fue labor periodística. <br/><br/> Este trabajo fue enviado a concursar en el 'Premio Rey de España', que realiza la Agencia EFE de España, uno de los más distinguidos e importantes reconocimientos para el periodismo en el mundo y el de mayor connotación a nivel Iberoamericano y que para la entrega de este año por primera vez abría la convocatoria para periodismo digital. <br/><br/> Del momento en que se le informó la noticia del premio cuenta que aunque lo ha tomado con serenidad, no ha podido salir del asombro, porque era una competencia dura, toda vez que hubo trabajos de Brasil, Venezuela, España, México, Costa Rica, que a su parecer eran también muy buenos. <br/><br/> Ahora este vallecaucano está a la espera de otra llamada, la que le confirme la fecha en la que deberá viajar a Europa para recibir de manos del propio Rey Juan Carlos de España este galardón y seis mil euros como remuneración por la destacada labor periodística que enorgullece a un pueblo, a un departamento, a la familia Autónoma y a Colombia entera. <br/><br/> Departamento de Comunicaciones<br/> Universidad Autónoma de Occidente<br/> PBX. 3188000 Ext. 11181<br/><br/><br/>
"El jueves 25 enero a las 7:45 a.m. iba rumbo a mi trabajo, montado en una buseta, sonó mi celular, contesté y un hombre que se identificó como delegado de la Agencia EFE en Bogotá, me preguntó si estaba de pie o sentado. La curiosidad se adueñó de mí, pregunté porqué y la respuesta fue que nos habíamos ganado el Premio. Se imagina, yo, que vengo de un pueblito del Valle, me había ganado ese Premio". Así cuenta Carlos Alberto Arango Ortiz el momento justo en el que fue notificado por la Agencia EFE del 'Premio Rey de España' al mejor trabajo en la categoría de Periodismo Digital.

Arango Ortiz nació el 22 de diciembre de 1974. La infancia la vivió en su pueblo natal del norte del Valle del Cauca, Caicedonia. De esos años recuerda que familiares y amigos cultivaron en él los valores y cualidades de una persona honesta, humilde y trabajadora.

Las aspiraciones profesionales y laborales de Carlos rápidamente lo hicieron dar el primer paso. De su pueblo se fue a buscar, a la capital más cercana, una ventana que le abriera un nuevo horizonte. Así llegó a Cali y como él mismo lo cuenta, era un provinciano en una 'mole de cemento'. Pero su propósito estaba lo suficientemente firme como para no dejarse intimidar por el brusco cambio que sufriría en su vida.

De inmediato buscó dónde estudiar e ingresó a la Escuela de Dibujo Profesional. Aprendió a afrontar los embates de la vida, lejos de la calidez de la familia y de los amigos y con la convicción única del que sabe lo quiere, realizó con éxito todo su proceso formativo, alcanzando en 1997 el título como publicista.

Sin embargo, en su interior sentía que aún le faltaba aprender mucho más de la vida y buscó otra carrera afín con la publicidad. Para su gusto la Comunicación Social era una excelente opción. Por eso, con la ayuda de su familia y de algunos trabajos de publicidad, logró reunir recursos e iniciar estudios en el programa de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente.

Asimiló la mayor cantidad de información posible y aportó el máximo esfuerzo en sus clases, trabajos escritos, talleres audiovisuales, documentales y argumentales dando siempre el paso de más, ese que hace diferente a las personas, generando entre compañeros y profesores excelentes referencias, tanto en lo personal como en lo académico.

Cuenta Carlos que siente enorme gratitud por su proceso en la Universidad: "de cada profesor aprendí mucho, pero recuerdo de manera especial los aportes de tres de mis maestros en la Autónoma de Occidente, Maria Mercedes Chacón en primer semestre, Sonia Cadena en segundo y muy especialmente a mi gran mentor y amigo, Germán Ayala, asesor de mi práctica profesional, a quien le agradezco por su rigor académico, responsabilidad y exigencia, que fueron fundamentales en la parte final de la carrera".

En el año 2006, cuando precisamente Carlos debía buscar un lugar en donde desarrollar la última etapa de su carrera, la práctica profesional, encontró un espacio en la versión 'on line' de la Revista Semana en Bogotá.

Otra vez a cambiar. Fue el momento de su segundo gran salto. Esta vez debería adaptarse a otro ambiente, otra gente, otra cultura y otras costumbres, contextos que ya no lo intimidaban, porque luego de dejar Caicedonia vivió situaciones que lo fortalecieron aún mas, como sus vacaciones de verano en octavo semestre, "agarré un maletín, metí como seis camisetas, una chaqueta, cuatro pantalones y una carpa y me fui con dos compañeros de la 'U', en bus a conocer Suramérica, reunimos casi dos mil dólares. Con eso nos 'bandeamos' para viajar por Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Paraguay y Bolivia, durante dos meses. Casi no nos podemos regresar, dormimos a la intemperie, en hospitales, nos tocó muy duro pero logramos lo que queríamos".

Aunque todavía 'imberbe' para los medios de comunicación, su talento fue abriéndole paso dentro de sus funciones en Semana.com. En uno de los habituales consejos de redacción, Carlos Alberto y un compañero suyo, Élber Gutiérrez, hicieron la propuesta sobre un tema que intentaría hacer una crónica sobre la diferencias existentes entre la rumba en el norte y en el sur de Bogotá.

Para su propósito habían delimitado un sector deprimido al sur de la capital, llamado Caracolí, en límites entre Bogotá y Soacha. Zona que Carlos describe como cuatro veces en extensión a Siloé, en Cali y al que no ingresa ni la fuerza pública. Para poder llegar a su objetivo, Arango y Gutiérrez contactaron a un sacerdote italiano, llamado Gianfranco Testa, quien hace labor social en este lugar.

Cuando ambos periodistas llegaron a 'Caracolí', se quedaron perplejos ante la realidad de la que estaban siendo testigos, "era como otro mundo, otro país, 22 mil personas con un solo aspecto en común, desplazadas por violencia. Gente en un altísimo porcentaje del Chocó, el resto era gente de todo de Colombia", comentó Carlos Alberto.

En ese momento el criterio periodístico de Carlos y de Élber, los llevó a concluir que debían replantear el tema y su objetivo inicial. Redireccionaron la idea y así nació 'Caracolí: Reportaje al desplazamiento al sur de Bogotá'.

Los recursos del trabajo en el diseño de la multimedia fueron textos, fotografía, audio, video, recursos documentales y la explotación plena de la interactividad, trabajo que fue publicado el 24 de agosto de 2006 en la página Web de la revista Semana. Para ello, lo único que utilizaron fue una cámara fotográfica digital con acceso a video, el resto fue labor periodística.

Este trabajo fue enviado a concursar en el 'Premio Rey de España', que realiza la Agencia EFE de España, uno de los más distinguidos e importantes reconocimientos para el periodismo en el mundo y el de mayor connotación a nivel Iberoamericano y que para la entrega de este año por primera vez abría la convocatoria para periodismo digital.

Del momento en que se le informó la noticia del premio cuenta que aunque lo ha tomado con serenidad, no ha podido salir del asombro, porque era una competencia dura, toda vez que hubo trabajos de Brasil, Venezuela, España, México, Costa Rica, que a su parecer eran también muy buenos.

Ahora este vallecaucano está a la espera de otra llamada, la que le confirme la fecha en la que deberá viajar a Europa para recibir de manos del propio Rey Juan Carlos de España este galardón y seis mil euros como remuneración por la destacada labor periodística que enorgullece a un pueblo, a un departamento, a la familia Autónoma y a Colombia entera.

Departamento de Comunicaciones
Universidad Autónoma de Occidente
PBX. 3188000 Ext. 11181


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