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Tendencias de la salud reproductiva femenina en Colombia

      
<span style=font-style: italic;>Columna publicada en el periódico Portafolio el 5 de febrero de 2007 </span><br/><br/>La semana pasada se presentó un estudio a profundidad del Magdalena Medio, que utilizó los resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2005. El instrumento diseñado y aplicado por Profamilia, cumple ya su cuarta medición. Cada 5 años, desde 1990, la entidad realiza el estudio y hoy el país cuenta con una serie histórica de gran valor.<br/><br/> La muestra, entre 1990 y el 2000, fue de 12 mil hogares. Para el 2005, se amplio a 37.211 hogares entrevistados efectivamente, recogiendo información de más de 40 mil mujeres en edad fértil. <br/><br/> La serie histórica hoy disponible nos muestra avances y retrocesos en materia de salud reproductiva. La primera relación sexual de las mujeres entre 25 y 49, en 1990 sucedía a los 19.9 años. En el 2005, disminuyó a los 18.4. La tendencia más preocupante es el embarazo en adolescentes. Las mujeres entre 15 y 19 años alguna vez embarazadas se incrementaron de 12,8 por ciento en 1990, a 17,4 por ciento en 1995, 19,1 por ciento en el 2000 y 20,5 por ciento en el 2005. Es decir, en 15 años, el embarazo en adolescentes aumentó en 7.7 puntos. <br/><br/> Por el contrario la edad de la primera unión de las mujeres pasó de 21 años a 21.7. El porcentaje de mujeres, actualmente unidas que usa un método anticonceptivo moderno aumentó de 66,1 por ciento a 78,2 por ciento. Lo cual refleja un avance importante en este frente. <br/><br/> Dentro de los métodos anticonceptivos podemos observar que aumentan el uso de la esterilización femenina del 20,9 por ciento en 1990 al 31,2 por ciento en el 2005, del condón, de 2,9 por ciento a 7,1 por ciento y la inyección del 2,2 por ciento al 5,8 por ciento, en el mismo período. <br/><br/> Por el contrario, disminuyen la utilización de la píldora de 14,1 por ciento a 9,7 por ciento, el ritmo de 6,1 por ciento a 3,8 por ciento y los métodos vaginales tienden a desaparecer como práctica de anticoncepción. Sólo el 0,5 por ciento de las mujeres lo utilizaron en el 2005. <br/><br/> Sobre conocimiento y prevención del VHI-Sida, las mujeres que saben que el condón evita el contagio del Sida, pasó de 34,9 por ciento en 1990 a 76,9 por ciento en el 2005. Las mujeres en unión que se creen en riesgo de infección disminuyeron del 48 por ciento en 1995 (cuando se realizó por primera vez la pregunta) a 23,8 por ciento en el 2005. Estas tendencias, claramente positivas, deben contrastarse con el hecho de que tan solo el 18,4 por ciento de las mujeres actualmente unidas se han hecho la prueba del Sida. <br/><br/> En los 20 años que cubre la serie histórica es claro el aumento en el conocimiento y uso de métodos modernos de planificación. No obstante hay temas en los cuales es necesario redoblar esfuerzos. El primero es la prevención del embarazo en adolescentes que hoy alcanza niveles demasiado altos. El segundo es generar un aumento substancial en el número total de personas (no sólo mujeres) que se realizan la prueba del VIH. <br/><br/> La encuesta ha venido mejorando, ampliando el tamaño de su muestra, incluido nuevas preguntas y ajustando otras. En todos los casos se ha tratado de preservar la serie histórica y por ello los cambios y ajustes están debidamente explicados y documentados. Ojalá en la construcción de las series oficiales se tuviera el mismo criterio y cuidado a la hora de hacer ajustes metodológicos. Al realizar innovaciones, más cuando son imaginativas, no se debe olvidar que las series históricas son un patrimonio de la sociedad. <br/><br/>
Columna publicada en el periódico Portafolio el 5 de febrero de 2007

La semana pasada se presentó un estudio a profundidad del Magdalena Medio, que utilizó los resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud del 2005. El instrumento diseñado y aplicado por Profamilia, cumple ya su cuarta medición. Cada 5 años, desde 1990, la entidad realiza el estudio y hoy el país cuenta con una serie histórica de gran valor.

La muestra, entre 1990 y el 2000, fue de 12 mil hogares. Para el 2005, se amplio a 37.211 hogares entrevistados efectivamente, recogiendo información de más de 40 mil mujeres en edad fértil.

La serie histórica hoy disponible nos muestra avances y retrocesos en materia de salud reproductiva. La primera relación sexual de las mujeres entre 25 y 49, en 1990 sucedía a los 19.9 años. En el 2005, disminuyó a los 18.4. La tendencia más preocupante es el embarazo en adolescentes. Las mujeres entre 15 y 19 años alguna vez embarazadas se incrementaron de 12,8 por ciento en 1990, a 17,4 por ciento en 1995, 19,1 por ciento en el 2000 y 20,5 por ciento en el 2005. Es decir, en 15 años, el embarazo en adolescentes aumentó en 7.7 puntos.

Por el contrario la edad de la primera unión de las mujeres pasó de 21 años a 21.7. El porcentaje de mujeres, actualmente unidas que usa un método anticonceptivo moderno aumentó de 66,1 por ciento a 78,2 por ciento. Lo cual refleja un avance importante en este frente.

Dentro de los métodos anticonceptivos podemos observar que aumentan el uso de la esterilización femenina del 20,9 por ciento en 1990 al 31,2 por ciento en el 2005, del condón, de 2,9 por ciento a 7,1 por ciento y la inyección del 2,2 por ciento al 5,8 por ciento, en el mismo período.

Por el contrario, disminuyen la utilización de la píldora de 14,1 por ciento a 9,7 por ciento, el ritmo de 6,1 por ciento a 3,8 por ciento y los métodos vaginales tienden a desaparecer como práctica de anticoncepción. Sólo el 0,5 por ciento de las mujeres lo utilizaron en el 2005.

Sobre conocimiento y prevención del VHI-Sida, las mujeres que saben que el condón evita el contagio del Sida, pasó de 34,9 por ciento en 1990 a 76,9 por ciento en el 2005. Las mujeres en unión que se creen en riesgo de infección disminuyeron del 48 por ciento en 1995 (cuando se realizó por primera vez la pregunta) a 23,8 por ciento en el 2005. Estas tendencias, claramente positivas, deben contrastarse con el hecho de que tan solo el 18,4 por ciento de las mujeres actualmente unidas se han hecho la prueba del Sida.

En los 20 años que cubre la serie histórica es claro el aumento en el conocimiento y uso de métodos modernos de planificación. No obstante hay temas en los cuales es necesario redoblar esfuerzos. El primero es la prevención del embarazo en adolescentes que hoy alcanza niveles demasiado altos. El segundo es generar un aumento substancial en el número total de personas (no sólo mujeres) que se realizan la prueba del VIH.

La encuesta ha venido mejorando, ampliando el tamaño de su muestra, incluido nuevas preguntas y ajustando otras. En todos los casos se ha tratado de preservar la serie histórica y por ello los cambios y ajustes están debidamente explicados y documentados. Ojalá en la construcción de las series oficiales se tuviera el mismo criterio y cuidado a la hora de hacer ajustes metodológicos. Al realizar innovaciones, más cuando son imaginativas, no se debe olvidar que las series históricas son un patrimonio de la sociedad.

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