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El periodismo se tomó la primera Cátedra Pública del año en la Universidad de Antioquia

      
<p><em>Por: Lina Marcela Gallego Moreno* </em></p><p><em>delaurbedigital@comunicaciones.udea.edu.co <br/></em><br/>Cátedra Pública es un programa institucional de la Rectoría, que inició hace ocho años buscando propiciar un espacio donde convergiera todo tipo de pensamiento. Esta vez el tema fue "Prensa y conflicto". Martha Ruiz, editora de Seguridad y Justicia de la revista Semana, habló sobre el cubrimiento del proceso de paz con las autodefensas -AUC- y Jesús Abad Colorado, fotoperiodista, mostró la responsabilidad informativa, mediante diferentes imágenes de las víctimas de la guerra. <br/><br/>Ambos ponentes resaltaron que el periodismo más que ser un ejercicio para juzgar, debe ser un ejercicio para la gente, donde lo más importante sea el bienestar y el progreso de todos los habitantes de Colombia. <br/><br/><strong>La experiencia de Martha Ruiz <br/></strong><br/>¿Hasta donde llegará el proceso con las Autodefensas? Esta es la pregunta que se hacen hoy Martha Ruiz y cientos de periodistas, que día a día tienen que ser testigos del complejo conflicto del país. Según expresó, el proceso, que es objeto de más cuestionamientos que acuerdos, no tiene rumbo definido y no se sabe si logrará legitimar nuevamente al Estado o a las mafias locales. <br/><br/><strong>El paradigma del silencio<br/></strong><br/>Ruiz aseguró que el actual proceso de paz con las autodefensas ha sido confuso. "Inició a finales del 2002 con un excesivo y extraño secretismo, que impedía que la opinión pública se enterara de lo que sucedía. Las razones, según el gobierno y las AUC, eran evitar lo que sucedió en San Vicente del Caguán con el proceso de paz con las FARC, donde la función de la prensa no fue constructiva". <br/><br/>Adicionalmente, señaló que no se conocía a las Autodefensas, cuál era su composición, sus intenciones, sus líderes, apenas si se sabía de las biografías de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso y el compromiso del grupo de cesar hostilidades. ¿A cambio de qué? <br/><br/>La muerte de Carlos Castaño fue un punto de inflexión para las autodefensas, ahí se comenzó a abrir el proceso de paz a la opinión pública, pero seguía siendo muy cerrado. Hasta el día que aparecieron las grabaciones secretas que revelaron a la prensa que era un proceso difícil, donde las partes no llegaban a consensos. <br/><br/><strong>Verdades a medias </strong><br/><br/>El mayor problema para Ruiz es que siempre se llega a las situaciones reales del proceso por fragmentos. Además, la forma improvisaba en que se dieron la desmovilización y reinserción. "Con la duda de quiénes eran, se empezaron a desmovilizar: muchos no pertenecían a tal grupo, algunos mandos medios se volaron, otros siguieron operando en actividades ilícitas". <br/><br/>Comienza el debate de la Ley de Justicia y Paz, en el que al comienzo no hubo balance, sólo se evidenciaba el delito político y las víctimas estaban totalmente relegadas. Se sabía que había reconciliación, pero no si había cárcel, extradición, etc. En este sentido, afirma, los medios fueron importantes, porque empezaron a denunciar casos, como "los señores de las tierras", generando que los políticos y la justicia voltearan la mirada hacía estos temas. <br/><br/><strong>Reparación no repetición <br/></strong><br/>En el momento se han destapado escándalos de la parapolítica, si hay rearme o no, si hay reparación, aún está por verse. Martha Ruiz dice que "el periodismo está más cercano al poder" y cree que vamos en el camino de conocer la verdad, donde los periodistas no son los jueces, sino quienes cuentan por qué pasan las cosas y cuáles son sus consecuencias, con el único fin de ayudar a la gente y evitar que se sigan repitiendo hechos violentos. <br/><br/><strong>Jesús Abad Colorado muestra la piel de las víctimas <br/></strong><br/>En un tono poético habló Jesús Abad Colorado, recordando en la parte inicial las palabras del doctor Jesús María Valle Jaramillo, el abogado asesinado en 1998 por denunciar las graves violaciones de derechos humanos por operaciones militares y paramilitares en el norte del Departamento de Antioquia. <br/><br/>Las recordó para llamar la atención de todos los asistentes diciendo que cada uno debe revindicarse con la palabra y no generar más violencia. Para Abad, la esencia es narrar con imágenes lo que le pasa a las víctimas de la guerra, es reflejar el dolor de los más afectados para detener la violencia. <br/><br/>Aclaró que los periodistas no son idiotas útiles, por no mostrar ni decir lo que el gobierno o los grupos alzados en armas quieren, por el contrario, señala que son los encargados de ser la piedra en el zapato y hacer visible a aquellos que no saben por qué viven dicha situación de guerra. <br/><br/>Luego en un tono menos enérgico pero más nostálgico, comenzó a mostrar las fotografías, que aseguró son su piel y la de cada una de las víctimas que fueron retratadas. <br/><br/>Mostró imágenes de los campesinos sacados de sus tierras, las marcas de los fusiles y pipetas en las fachadas, árboles y calles de lugares como Chocó, San Luis, San Carlos, entre otros. Imágenes, de la humildad de la gente que se aferraba a sus pocos bienes materiales y se marchaba de sus fincas huyendo de los insurgentes para proteger su vida y la de sus seres queridos. <br/><br/>Imágenes de la enfermedad de la guerra: subversivos que violan mujeres para generar pánico y demostrar su poder, hombres que se tatúan calaveras pero se cuelgan rosarios para matar y acabar con una población, muertes de inocentes que ni siquiera pudieron tener un entierro digno, escuelas destruidas por ser vecinas de comandos o tener algún maestro con ideología diferente... Sin duda todo un infierno. <br/><br/>Pero también mostró imágenes de mujeres que se levantan contra la violencia y defienden su vida con toda su potencia, hombres que después de la tragedia comienzan de nuevo sin rendirse ante tantas dificultades, indígenas que no se apaciguan y no dejan de marchar, niños que crecen en medio del drama sin resentimiento, las mismas comunidades afectadas que se unen para volver a construir lo que tenían con la esperanza de que la guerra no se los vuelva a quitar... Sin duda todo un paraíso. <br/><br/>"Aprendí a ver el infierno y el paraíso en un mismo lugar", puntualizó Abad Colorado, dando cierre a la Cátedra Publica que tuvo lugar en el Teatro Universitario Camilo Torres el miércoles 14 de febrero. <br/><br/><em>*Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia. </em></p>

Por: Lina Marcela Gallego Moreno*

delaurbedigital@comunicaciones.udea.edu.co

Cátedra Pública es un programa institucional de la Rectoría, que inició hace ocho años buscando propiciar un espacio donde convergiera todo tipo de pensamiento. Esta vez el tema fue "Prensa y conflicto". Martha Ruiz, editora de Seguridad y Justicia de la revista Semana, habló sobre el cubrimiento del proceso de paz con las autodefensas -AUC- y Jesús Abad Colorado, fotoperiodista, mostró la responsabilidad informativa, mediante diferentes imágenes de las víctimas de la guerra.

Ambos ponentes resaltaron que el periodismo más que ser un ejercicio para juzgar, debe ser un ejercicio para la gente, donde lo más importante sea el bienestar y el progreso de todos los habitantes de Colombia.

La experiencia de Martha Ruiz

¿Hasta donde llegará el proceso con las Autodefensas? Esta es la pregunta que se hacen hoy Martha Ruiz y cientos de periodistas, que día a día tienen que ser testigos del complejo conflicto del país. Según expresó, el proceso, que es objeto de más cuestionamientos que acuerdos, no tiene rumbo definido y no se sabe si logrará legitimar nuevamente al Estado o a las mafias locales.

El paradigma del silencio

Ruiz aseguró que el actual proceso de paz con las autodefensas ha sido confuso. "Inició a finales del 2002 con un excesivo y extraño secretismo, que impedía que la opinión pública se enterara de lo que sucedía. Las razones, según el gobierno y las AUC, eran evitar lo que sucedió en San Vicente del Caguán con el proceso de paz con las FARC, donde la función de la prensa no fue constructiva".

Adicionalmente, señaló que no se conocía a las Autodefensas, cuál era su composición, sus intenciones, sus líderes, apenas si se sabía de las biografías de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso y el compromiso del grupo de cesar hostilidades. ¿A cambio de qué?

La muerte de Carlos Castaño fue un punto de inflexión para las autodefensas, ahí se comenzó a abrir el proceso de paz a la opinión pública, pero seguía siendo muy cerrado. Hasta el día que aparecieron las grabaciones secretas que revelaron a la prensa que era un proceso difícil, donde las partes no llegaban a consensos.

Verdades a medias

El mayor problema para Ruiz es que siempre se llega a las situaciones reales del proceso por fragmentos. Además, la forma improvisaba en que se dieron la desmovilización y reinserción. "Con la duda de quiénes eran, se empezaron a desmovilizar: muchos no pertenecían a tal grupo, algunos mandos medios se volaron, otros siguieron operando en actividades ilícitas".

Comienza el debate de la Ley de Justicia y Paz, en el que al comienzo no hubo balance, sólo se evidenciaba el delito político y las víctimas estaban totalmente relegadas. Se sabía que había reconciliación, pero no si había cárcel, extradición, etc. En este sentido, afirma, los medios fueron importantes, porque empezaron a denunciar casos, como "los señores de las tierras", generando que los políticos y la justicia voltearan la mirada hacía estos temas.

Reparación no repetición

En el momento se han destapado escándalos de la parapolítica, si hay rearme o no, si hay reparación, aún está por verse. Martha Ruiz dice que "el periodismo está más cercano al poder" y cree que vamos en el camino de conocer la verdad, donde los periodistas no son los jueces, sino quienes cuentan por qué pasan las cosas y cuáles son sus consecuencias, con el único fin de ayudar a la gente y evitar que se sigan repitiendo hechos violentos.

Jesús Abad Colorado muestra la piel de las víctimas

En un tono poético habló Jesús Abad Colorado, recordando en la parte inicial las palabras del doctor Jesús María Valle Jaramillo, el abogado asesinado en 1998 por denunciar las graves violaciones de derechos humanos por operaciones militares y paramilitares en el norte del Departamento de Antioquia.

Las recordó para llamar la atención de todos los asistentes diciendo que cada uno debe revindicarse con la palabra y no generar más violencia. Para Abad, la esencia es narrar con imágenes lo que le pasa a las víctimas de la guerra, es reflejar el dolor de los más afectados para detener la violencia.

Aclaró que los periodistas no son idiotas útiles, por no mostrar ni decir lo que el gobierno o los grupos alzados en armas quieren, por el contrario, señala que son los encargados de ser la piedra en el zapato y hacer visible a aquellos que no saben por qué viven dicha situación de guerra.

Luego en un tono menos enérgico pero más nostálgico, comenzó a mostrar las fotografías, que aseguró son su piel y la de cada una de las víctimas que fueron retratadas.

Mostró imágenes de los campesinos sacados de sus tierras, las marcas de los fusiles y pipetas en las fachadas, árboles y calles de lugares como Chocó, San Luis, San Carlos, entre otros. Imágenes, de la humildad de la gente que se aferraba a sus pocos bienes materiales y se marchaba de sus fincas huyendo de los insurgentes para proteger su vida y la de sus seres queridos.

Imágenes de la enfermedad de la guerra: subversivos que violan mujeres para generar pánico y demostrar su poder, hombres que se tatúan calaveras pero se cuelgan rosarios para matar y acabar con una población, muertes de inocentes que ni siquiera pudieron tener un entierro digno, escuelas destruidas por ser vecinas de comandos o tener algún maestro con ideología diferente... Sin duda todo un infierno.

Pero también mostró imágenes de mujeres que se levantan contra la violencia y defienden su vida con toda su potencia, hombres que después de la tragedia comienzan de nuevo sin rendirse ante tantas dificultades, indígenas que no se apaciguan y no dejan de marchar, niños que crecen en medio del drama sin resentimiento, las mismas comunidades afectadas que se unen para volver a construir lo que tenían con la esperanza de que la guerra no se los vuelva a quitar... Sin duda todo un paraíso.

"Aprendí a ver el infierno y el paraíso en un mismo lugar", puntualizó Abad Colorado, dando cierre a la Cátedra Publica que tuvo lugar en el Teatro Universitario Camilo Torres el miércoles 14 de febrero.

*Estudiante de Periodismo de la Universidad de Antioquia.

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