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Contenidos abiertos: ¿la nueva apuesta educativa?

      
Así como el padre del software libre, Richard Stallman, habilitó la democratización en el acceso a la médula de la informática, ahora un profesor de Estados Unidos asegura que los contenidos abiertos serán una "publicidad potentísima" para las universidades porque les significará un cambio radical en la manera de captar a sus nuevos alumnos.<br/><br/> Para el especialista David Wiley, de la Universidad Estatal de Utah y uno de los máximos impulsores de este método, abrir los cursos y materias a potenciales estudiantes no sólo les permitirá mostrar cómo es la oferta académica por dentro, sino que además "les reportará más matrículas" en el futuro. <br/><br/> De visita a un seminario internacional realizado en la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), una casa de altos estudios que funciona únicamente bajo la modalidad a distancia, el experto en tecnologías de la educación aseguró que "si ponemos toda la información gratuitamente en Internet, todo el mundo tendrá las mismas posibilidades de aprender, al mismo tiempo, todo tipo de materias".<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Un fenómeno cada vez más acentuado</span><br/><br/> La idea de los "open content" es ofrecer un acceso libre y gratuito a un conjunto de materiales educativos sin que esto requiera ningún proceso de matriculación ni pago alguno por prestación del servicio. Es decir que se trata de un mero sistema de consulta de contenidos pedagógicos. <br/><br/> El fenómeno comenzó a gestarse en 1998 en los Estados Unidos. Ya en abril de 2001, el Massachussets Institute of Technology (MIT) publicó en forma libre el material que sus profesores utilizan en las clases y de inmediato se plegaron otras universidades. De hecho, <span style=font-weight: bold;>Universia</span> captó la tendencia y consolidó un acuerdo con el instituto americano para ofrecer cursos de libre acceso, además de poner en marcha un consorcio para tal fin, llamado <a target=_blank href=https://mit.ocw.universia.net/>OpenCourseWare (OCW) Universia</a>, para impulsar esta filosofía entre las universidades españolas. <br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Beneficios concretos</span><br/><br/> En una entrevista que concedió al término de este encuentro sobre los retos educativos, organizada por la Cátedra Unesco de E-learning de la UOC, Wiley reconoció que con este sistema "puedes informarte del contenido de las asignaturas antes de pagar dinero por cursarlas".<br/><br/> Según él, ahí está la clave para aumentar el número de alumnos en las universidades: "si el estudiante potencial ve qué se hace en las clases se sentirá más dispuesto a entrar". Para este docente, de esta manera "se estimulará la competencia, como en el mundo de los negocios, y eso puede ser fantástico".<br/><br/> Tal como estimó ante centenares de especialistas reunidos en Barcelona, si las casas de altos estudios abren sus contenidos pueden llegar hacer crecer la matrícula en un 20%. "En España la cifra de alumnos podría llegar a pasar de 500 mil a 600 mil, con lo cual las universidades que abran los contenidos saldrán beneficiadas", instó. <br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Licencias y cambios</span><br/><br/> De acuerdo con el planteo del proyecto <a target=_blank href=https://mit.ocw.universia.net/>OWC</a> de <span style=font-weight: bold;>Universia</span>, los materiales publicados deben estar libres de derechos de propiedad intelectual. Esto significa que "el editor de los contenidos posee y cede estos derechos, o que han sido adquiridos por él mediante una licencia que permita su libre disposición en código abierto".<br/><br/> Por otro lado, si bien cualquier persona puede utilizar los materiales en su formato original o modificarlos para ajustarlos a sus necesidades, la normativa indica que el uso de contenidos abiertos "no puede tener fines comerciales".<br/><br/> Asimismo, la persona "debe incluir una referencia a la institución que lo publica originalmente y, si procede, el nombre del autor".<br/><br/> "En el MIT -dijo Wiley- puedes compartir los contenidos pero no puedes ponerlos en venta. Hay gente que piensa que todo el material tendría que ser contenido abierto, pero tampoco creo eso. En mi universidad, la política es que el material pertenece a los profesores y, por lo tanto, yo escojo qué quiero hacer con él. Sin embargo, otras universidades dicen que el material de contenido abierto es propiedad de la entidad", resaltó el profesor. <br/><br/> Sin embargo, dejó en claro cómo es para él el sistema de seguridad: "Si yo escribo un libro y lo coloco en Internet, lo cual he hecho ya, y alguien quiere modificarlo, puede hacerlo en su página web, pero no en la mía", destacó. <br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>¿Un cambio para la universidad? </span><br/><br/> Consultado sobre los efectos que tiene este sistema en la estructura universitaria, Wiley fue contundente: "La educación necesita contenidos, pero también la ayuda de las personas. Y el contenido no es el valor que aportan las universidades; eso ya lo ofrecen las bibliotecas de barrio o Wikipedia, y además gratuitamente; lo que cuenta es la disponibilidad de los profesores para explicarnos lo que no entendemos", aseguró. <br/><br/> Por último, el especialista defendió la idea del contenido abierto cuando rescató el "valor añadido" que lleva intrínseco: "es el que permite que cada uno aprenda a su propio ritmo. Cada uno tiene una velocidad natural: con los contenidos abiertos, eres libre de ir más deprisa o más lentamente".<br/><br/>
Así como el padre del software libre, Richard Stallman, habilitó la democratización en el acceso a la médula de la informática, ahora un profesor de Estados Unidos asegura que los contenidos abiertos serán una "publicidad potentísima" para las universidades porque les significará un cambio radical en la manera de captar a sus nuevos alumnos.

Para el especialista David Wiley, de la Universidad Estatal de Utah y uno de los máximos impulsores de este método, abrir los cursos y materias a potenciales estudiantes no sólo les permitirá mostrar cómo es la oferta académica por dentro, sino que además "les reportará más matrículas" en el futuro.

De visita a un seminario internacional realizado en la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), una casa de altos estudios que funciona únicamente bajo la modalidad a distancia, el experto en tecnologías de la educación aseguró que "si ponemos toda la información gratuitamente en Internet, todo el mundo tendrá las mismas posibilidades de aprender, al mismo tiempo, todo tipo de materias".


Un fenómeno cada vez más acentuado

La idea de los "open content" es ofrecer un acceso libre y gratuito a un conjunto de materiales educativos sin que esto requiera ningún proceso de matriculación ni pago alguno por prestación del servicio. Es decir que se trata de un mero sistema de consulta de contenidos pedagógicos.

El fenómeno comenzó a gestarse en 1998 en los Estados Unidos. Ya en abril de 2001, el Massachussets Institute of Technology (MIT) publicó en forma libre el material que sus profesores utilizan en las clases y de inmediato se plegaron otras universidades. De hecho, Universia captó la tendencia y consolidó un acuerdo con el instituto americano para ofrecer cursos de libre acceso, además de poner en marcha un consorcio para tal fin, llamado OpenCourseWare (OCW) Universia, para impulsar esta filosofía entre las universidades españolas.


Beneficios concretos

En una entrevista que concedió al término de este encuentro sobre los retos educativos, organizada por la Cátedra Unesco de E-learning de la UOC, Wiley reconoció que con este sistema "puedes informarte del contenido de las asignaturas antes de pagar dinero por cursarlas".

Según él, ahí está la clave para aumentar el número de alumnos en las universidades: "si el estudiante potencial ve qué se hace en las clases se sentirá más dispuesto a entrar". Para este docente, de esta manera "se estimulará la competencia, como en el mundo de los negocios, y eso puede ser fantástico".

Tal como estimó ante centenares de especialistas reunidos en Barcelona, si las casas de altos estudios abren sus contenidos pueden llegar hacer crecer la matrícula en un 20%. "En España la cifra de alumnos podría llegar a pasar de 500 mil a 600 mil, con lo cual las universidades que abran los contenidos saldrán beneficiadas", instó.


Licencias y cambios

De acuerdo con el planteo del proyecto OWC de Universia, los materiales publicados deben estar libres de derechos de propiedad intelectual. Esto significa que "el editor de los contenidos posee y cede estos derechos, o que han sido adquiridos por él mediante una licencia que permita su libre disposición en código abierto".

Por otro lado, si bien cualquier persona puede utilizar los materiales en su formato original o modificarlos para ajustarlos a sus necesidades, la normativa indica que el uso de contenidos abiertos "no puede tener fines comerciales".

Asimismo, la persona "debe incluir una referencia a la institución que lo publica originalmente y, si procede, el nombre del autor".

"En el MIT -dijo Wiley- puedes compartir los contenidos pero no puedes ponerlos en venta. Hay gente que piensa que todo el material tendría que ser contenido abierto, pero tampoco creo eso. En mi universidad, la política es que el material pertenece a los profesores y, por lo tanto, yo escojo qué quiero hacer con él. Sin embargo, otras universidades dicen que el material de contenido abierto es propiedad de la entidad", resaltó el profesor.

Sin embargo, dejó en claro cómo es para él el sistema de seguridad: "Si yo escribo un libro y lo coloco en Internet, lo cual he hecho ya, y alguien quiere modificarlo, puede hacerlo en su página web, pero no en la mía", destacó.


¿Un cambio para la universidad?

Consultado sobre los efectos que tiene este sistema en la estructura universitaria, Wiley fue contundente: "La educación necesita contenidos, pero también la ayuda de las personas. Y el contenido no es el valor que aportan las universidades; eso ya lo ofrecen las bibliotecas de barrio o Wikipedia, y además gratuitamente; lo que cuenta es la disponibilidad de los profesores para explicarnos lo que no entendemos", aseguró.

Por último, el especialista defendió la idea del contenido abierto cuando rescató el "valor añadido" que lleva intrínseco: "es el que permite que cada uno aprenda a su propio ritmo. Cada uno tiene una velocidad natural: con los contenidos abiertos, eres libre de ir más deprisa o más lentamente".

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