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Modelos de mujer a través de la literatura y la religión en Colombia

      
Investigadores del Instituto Caro y Cuervo rastrearon la presencia de este modelo y las resistencias hacia él, en la iconografía y la literatura de Colombia.<br/><br/> El estudio tomó como punto de inicio la llegada de la orden de los jesuitas en el siglo XVII, porque ellos introdujeron la imprenta al país, lo que ocasionó la difusión de la literatura, la cultura y la ciencia; y como cierre el análisis de la novela Rosario Tijeras, del escritor Jorge Franco, entre otras obras contemporáneas.<br/><br/> Su objetivo fue indagar por el imaginario de mujer que se difundía desde el discurso religioso a través de la iconografía. Según Carlos Germán van der Linde, docente investigador del Instituto Caro y Cuervo, un cuadro, una escultura o una advocación (representación de la Virgen) funcionan como referente para las personas. La presencia de la Virgen en los cerros, como el de Guadalupe en Sagrada Familia con Ange Baltazar de Vargas Figueroa S XVII.<br/><br/> Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte. Pero salió de dudas cuando despegó los labios y vio la pistola-. (Fragmento de la novela Rosario Tijeras, del escritor Jorge Franco) Bogotá no es gratuita, ya que se instauran como entidades o imágenes poderosas que custodian la ciudad-.<br/><br/> Ese modelo mariano se convierte en el XIX en una directriz para la educación de la mujer cristiana, la cual tenía que ser virgen hasta el matrimonio, espacio exclusivo para su sexualidad procreativa. Bajo este imaginario, es orientada a ser sumisa, obediente, fiel a Dios, al padre, al esposo. En otras palabras, al modelo patriarcal-, indicó Luz Mercedes Hincapié, quien hizo su maestría en Literaturas Poscoloniales de la Universidad de Wollongong en Australia y miembro de la investigación.<br/><br/> Después del matrimonio, viene un descenso porque la mujer ha perdido lo más precioso que tenía, que era su himen. Esa falta se resarce al quedar embarazada como promesa de maternidad-, señaló van der Linde. Por tal razón, en las advocaciones de la Virgen también es usual la presencia del Niño Dios, como símbolo que confirma el modelo maternal de mujer.<br/><br/> Estos son discursos de la iglesia que enseñan un modelo de sociedad y se educa frente a él. Sin embargo, surge la inquietud sobre la mujer que no quiere el matrimonio, para quien existen cuatro opciones: ser monja o sino prostituta, loca o bruja, que son los otros imaginarios de mujer que existían para la época-, expresó el investigador.<br/><br/> Resistencias al modelo mariano En el estudio se encontró que a partir del siglo XIX, se empezaron a formar modelos alternos. Esto ocurre, porque la mujer comenzó a educarse y entró a la universidad, por lo menos aquí en Colombia. Adicionalmente, no sólo comienza a ser lectora sino que también escribe. Por ejemplo, la escritora decimonónica (Siglo XIX) Soledad Acosta de Samper, quien escribió más de 190 textos entre novelas, historia, periodismo, teatro, cuento, varias traducciones del francés y del inglés, entre otros géneros-, comentó Hincapié.<br/><br/> Así, surge la inquietud sobre cómo empieza a ser descrita la mujer por autores masculinos. Este es el caso de Gabriel García Márquez en obras como Cien años de Soledad, o más recientemente Rosario Tijeras de Jorge Franco. En el primer caso, en la noche de bodas, Fernanda del Carpio, una de las protagonistas, se cubre con una sábana, la cual solamente tiene un hueco para que pueda haber penetración. Esto es un claro ejemplo de la prohibición sobre el cuerpo y sobre la satisfacción, que en términos prácticos ha llevado a que la mujer entre en conflicto con la exploración de su cuerpo y el reconocimiento de que es objeto de placer-, argumentó van der Linde.<br/><br/> Por su parte, en el caso de Rosario Tijeras los investigadores encontraron un modelo distinto de mujer. Según van der Linde, se trata de una protagonista que está ocupando escenarios y actividades masculinas, como es el rol del sicario. Aquí se presenta una ruptura con el modelo tradicional y una opción de realización para la mujer. Sin embargo, recalcó el investigador, se debe tener en cuenta que logra su realización en la medida que imita las actitudes del género masculino y no por la construcción de un modelo propio.<br/><br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;> La mujer como escritora<br/><br/></span> El estudio encontró que parte de estos imaginarios, plasmados en la literatura tienen estrecha relación con el hecho de que sus autores son hombres. Razón por la cual, también se abordo el tema de la mujer como escritora y qué imaginarios plasmaron ellas sobre su propio género.<br/><br/> La mujer escritora no surge de un momento a otro; esto fue parte de un proceso. Las mujeres del siglo XVIII estaban en una circunstancia muy limitada escribiendo epístolas(cartas a sus amigos o esposos en combate), diarios y manuales de conducta, pero que en la mayoría de los casos eran dictados por los hombres. La única opción al conocimiento era la vida eclesiástica, como los casos de Sor Juana Inés de la Cruz en México y Sor Josefa del Castillo y Guevara en Colombia-, indicó Carlos Germán van der Linde.<br/><br/> Obras recientes como Delirio de Laura Restrepo y la novela corta Jaulas de María Elvira Bonilla en 1984, fueron algunos de los textos analizados. Según el investigador, en Delirio existen dos modelos de mujer, encarnados en La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y se me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil…-( Fragmento de la novela Delirio de la escritora Laura Restrepo).<br/><br/> Maria Eugenia y Sofi, un par de hermanas. La primera ha construido un hogar pero vive sometida al marido. Además su hijo mayor reproduce el modelo del padre, su hija que sufre enloquece y por último, el hijo menor que es homosexual. Por su parte, Sofi es una mujer independiente y que no tiene en su proyecto de vida el matrimonio, por lo que es objeto de una catalogación despectiva como solterona y reta al modelo patriarcal en la medida que apoya su sobrino en su elección sexual.<br/><br/> Este tipo de situaciones contradictorias son un ejemplo de la coexistencia actual de los distintos modelos y fue una de las conclusiones de la investigación. Hoy la mujer tiene muchos más modelos de vida para escoger sin que esto signifique que el modelo mariano haya caducado. Los cuales también se ven representados en el cine y en la literatura-, concluyó Hincapié.<br/><br/> Más que el rastreo de los modelos de mujer en el país, representados en el arte y la literatura, esta investigación da cuenta de la presencia de mujer en la escena literaria desde múltiples escenarios. Luz Mercedes Hincapié concluyó que: Lo más valioso fue mirar textos escritos por mujeres que no han sido estudiados, textos de nuestras escritoras decimonónicas totalmente ignorados. No sólo Soledad Acosta de Samper, sino además de una larga lista de escritoras del XIX cuyos textos están en las salas de libros raros y manuscritos de las bibliotecas colombianas y estarán allí hasta que una investigación los desempolve y muestre lo que tienen que decir sobre la mujer colombiana-.<br/><br/>
Investigadores del Instituto Caro y Cuervo rastrearon la presencia de este modelo y las resistencias hacia él, en la iconografía y la literatura de Colombia.

El estudio tomó como punto de inicio la llegada de la orden de los jesuitas en el siglo XVII, porque ellos introdujeron la imprenta al país, lo que ocasionó la difusión de la literatura, la cultura y la ciencia; y como cierre el análisis de la novela Rosario Tijeras, del escritor Jorge Franco, entre otras obras contemporáneas.

Su objetivo fue indagar por el imaginario de mujer que se difundía desde el discurso religioso a través de la iconografía. Según Carlos Germán van der Linde, docente investigador del Instituto Caro y Cuervo, "un cuadro, una escultura o una advocación (representación de la Virgen) funcionan como referente para las personas. La presencia de la Virgen en los cerros, como el de Guadalupe en Sagrada Familia con Ange Baltazar de Vargas Figueroa S XVII.

"Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte. Pero salió de dudas cuando despegó los labios y vio la pistola-. (Fragmento de la novela Rosario Tijeras, del escritor Jorge Franco) Bogotá no es gratuita, ya que se instauran como entidades o imágenes poderosas que custodian la ciudad-.

"Ese modelo mariano se convierte en el XIX en una directriz para la educación de la mujer cristiana, la cual tenía que ser virgen hasta el matrimonio, espacio exclusivo para su sexualidad procreativa. Bajo este imaginario, es orientada a ser sumisa, obediente, fiel a Dios, al padre, al esposo. En otras palabras, al modelo patriarcal-, indicó Luz Mercedes Hincapié, quien hizo su maestría en Literaturas Poscoloniales de la Universidad de Wollongong en Australia y miembro de la investigación.

"Después del matrimonio, viene un descenso porque la mujer ha perdido lo más precioso que tenía, que era su himen. Esa falta se resarce al quedar embarazada como promesa de maternidad-, señaló van der Linde. Por tal razón, en las advocaciones de la Virgen también es usual la presencia del Niño Dios, como símbolo que confirma el modelo maternal de mujer.

"Estos son discursos de la iglesia que enseñan un modelo de sociedad y se educa frente a él. Sin embargo, surge la inquietud sobre la mujer que no quiere el matrimonio, para quien existen cuatro opciones: ser monja o sino prostituta, loca o bruja, que son los otros imaginarios de mujer que existían para la época-, expresó el investigador.

Resistencias al modelo mariano En el estudio se encontró que a partir del siglo XIX, se empezaron a formar modelos alternos. "Esto ocurre, porque la mujer comenzó a educarse y entró a la universidad, por lo menos aquí en Colombia. Adicionalmente, no sólo comienza a ser lectora sino que también escribe. Por ejemplo, la escritora decimonónica (Siglo XIX) Soledad Acosta de Samper, quien escribió más de 190 textos entre novelas, historia, periodismo, teatro, cuento, varias traducciones del francés y del inglés, entre otros géneros-, comentó Hincapié.

Así, surge la inquietud sobre cómo empieza a ser descrita la mujer por autores masculinos. Este es el caso de Gabriel García Márquez en obras como Cien años de Soledad, o más recientemente Rosario Tijeras de Jorge Franco. En el primer caso, en la noche de bodas, Fernanda del Carpio, una de las protagonistas, se cubre con una sábana, la cual solamente tiene un hueco para que pueda haber penetración. "Esto es un claro ejemplo de la prohibición sobre el cuerpo y sobre la satisfacción, que en términos prácticos ha llevado a que la mujer entre en conflicto con la exploración de su cuerpo y el reconocimiento de que es objeto de placer-, argumentó van der Linde.

Por su parte, en el caso de Rosario Tijeras los investigadores encontraron un modelo distinto de mujer. Según van der Linde, se trata de una protagonista que está ocupando escenarios y actividades masculinas, como es el rol del sicario. Aquí se presenta una ruptura con el modelo tradicional y una opción de realización para la mujer. Sin embargo, recalcó el investigador, se debe tener en cuenta que logra su realización en la medida que imita las actitudes del género masculino y no por la construcción de un modelo propio.


La mujer como escritora

El estudio encontró que parte de estos imaginarios, plasmados en la literatura tienen estrecha relación con el hecho de que sus autores son hombres. Razón por la cual, también se abordo el tema de la mujer como escritora y qué imaginarios plasmaron ellas sobre su propio género.

"La mujer escritora no surge de un momento a otro; esto fue parte de un proceso. Las mujeres del siglo XVIII estaban en una circunstancia muy limitada escribiendo epístolas(cartas a sus amigos o esposos en combate), diarios y manuales de conducta, pero que en la mayoría de los casos eran dictados por los hombres. La única opción al conocimiento era la vida eclesiástica, como los casos de Sor Juana Inés de la Cruz en México y Sor Josefa del Castillo y Guevara en Colombia-, indicó Carlos Germán van der Linde.

Obras recientes como Delirio de Laura Restrepo y la novela corta Jaulas de María Elvira Bonilla en 1984, fueron algunos de los textos analizados. Según el investigador, en Delirio existen dos modelos de mujer, encarnados en "La mujer que amo se ha perdido dentro de su propia cabeza, hace ya catorce días que la ando buscando y se me va la vida en encontrarla pero la cosa es difícil, es angustiosa a morir y jodidamente difícil…-( Fragmento de la novela Delirio de la escritora Laura Restrepo).

Maria Eugenia y Sofi, un par de hermanas. La primera ha construido un hogar pero vive sometida al marido. Además su hijo mayor reproduce el modelo del padre, su hija que sufre enloquece y por último, el hijo menor que es homosexual. Por su parte, Sofi es una mujer independiente y que no tiene en su proyecto de vida el matrimonio, por lo que es objeto de una catalogación despectiva como solterona y reta al modelo patriarcal en la medida que apoya su sobrino en su elección sexual.

Este tipo de situaciones contradictorias son un ejemplo de la coexistencia actual de los distintos modelos y fue una de las conclusiones de la investigación. "Hoy la mujer tiene muchos más modelos de vida para escoger sin que esto signifique que el modelo mariano haya caducado. Los cuales también se ven representados en el cine y en la literatura-, concluyó Hincapié.

Más que el rastreo de los modelos de mujer en el país, representados en el arte y la literatura, esta investigación da cuenta de la presencia de mujer en la escena literaria desde múltiples escenarios. Luz Mercedes Hincapié concluyó que: "Lo más valioso fue mirar textos escritos por mujeres que no han sido estudiados, textos de nuestras escritoras decimonónicas totalmente ignorados. No sólo Soledad Acosta de Samper, sino además de una larga lista de escritoras del XIX cuyos textos están en las salas de libros raros y manuscritos de las bibliotecas colombianas y estarán allí hasta que una investigación los desempolve y muestre lo que tienen que decir sobre la mujer colombiana-.

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