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La reprografía ilegal

      
Esta modalidad consiste en fotocopiar toda una obra o parte de ella, sin el debido permiso ni la retribución a que tienen derecho sus legítimos dueños, afirmó el jurista y experto en temas de derechos de autor, Alfredo Vega Jaramillo, al afirmar que se le denomina piratería reprográfica porque utiliza el sistema de reproducción facsimilar. <br/><br/> Pero la situación más preocupante está en los centros universitarios del país, así como en sus alrededores. Según el más reciente Estudio sobre la Fotocopia de Libros en Instituciones de Educación Superior en Colombia, publicado por el Centro Colombiano de Derechos Reprográficos (CEDER); el 99% de los estudiantes usa las fotocopias como material de estudio. <br/><br/> Más adelante, la misma investigación señala que el 48% de los estudiantes fotocopian parcial o totalmente los libros sin importar si es adentro o afuera de las instalaciones universitarias; el 34% al interior de las mismas y el 18% en los alrededores. El mismo documento indica que casi el 50% de los estudiantes toman fotocopias tanto dentro de la universidad, como fuera de ella, por este motivo es importante tener las herramientas eficientes para poder licenciar a los centros de fotocopiado que se ubican en los alrededores de las universidades. <br/><br/> De igual manera, el citado texto indica que el 53% de los universitarios sacan fotocopia a libros completos, mientras que el 47% lo hacen por capítulos o temas de estudio. <br/><br/> Y lo que más llama la atención de los investigadores del estudio es que aunque un 76% de los estudiantes tiene conocimiento de los derechos de autor, no dudan en afirmar que prima más el bolsillo de ellos o de sus padres a la hora de fotocopiar libros enteros, porcentaje que es casi del 50% de los casos. <br/><br/> Con respecto al área de estudios, el informe indica que los libros en temas de administración, economía y marketing son los que más pasan por las máquinas de fotocopiado con un 17%; le siguen en su orden las ingenierías con un 15%; matemáticas con un 10%; medicina, artes y humanidades, filosofía y literatura y derecho con un 8%; ciencias sociales e historia con un 7%; psicología con un 5%; química, física y biología con un 4%; pedagogía con un 3% y otros temas con un 5%.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Normas legales y convenios internacionales</span><br/><br/> Así mismo, las normas legales y los convenios internacionales en los que está suscrito Colombia indican que es legal la reproducción parcial de libros mediante fotocopias, siempre y cuando tengan autorización previa. Pero la excepción a la norma está en el Convenio de Berna y la Decisión 351 del Acuerdo de Cartagena, acuerdos internacionales en los que Colombia ratificó su firma, y a través de los cuales se permite la utilización, sin autorización previa de una obra protegida por el derecho de autor, cuando no se atenta contra la normal explotación de la misma y no se causa perjuicio a los legítimos intereses del titular o titulares de los derechos. <br/><br/> El artículo 22 del mismo acuerdo señala además que se prevé como actividades lícitas la reproducción o cita de breves extractos de la obra, en la medida justificada al fin que persiga y a condición de que tal utilización se haga conforme a los usos honrados y no tenga ni directa e indirectamente fin de lucro. <br/><br/> De igual manera, el artículo 271 del Código Penal precisa que toda obra de carácter literario, científico, artístico o cinematográfico que se reproduzca con ánimo de lucro tiene una pena de 4 a 8 años de cárcel, más una multa que puede oscilar entre los 26 y 1.000 salarios mínimos. <br/><br/> Cuando la reproducción de la obra no sigue estrictamente el espíritu y la letra de la normatividad enunciada, se llega a la reprografía ilegal, delito que se ha vuelto común en nuestro país, muchas veces por desconocimiento de la norma o porque esta no importa a muchos ciudadanos, precisó el abogado y presidente del Grupo Iberoamericano de Editores, Gonzalo Arboleda Palacio. <br/><br/> Por su parte la Ley del Libro en su artículo 26 deja en claro que los centros de fotocopiado para su funcionamiento deben solicitar autorización expresa. Todo establecimiento que ponga a disposición de cualquier usuario aparatos para la reproducción de las obras de que trata esta Ley o que efectúe copias que sean objeto de utilización colectiva y/o lucrativa, deberá obtener autorización previa de los titulares de los derechos correspondientes a tales obras, bien sea directamente o bien mediante licencia otorgada por la entidad de gestión colectiva que designe para tal efecto la Cámara Colombiana del Libro, cita la enmienda. <br/><br/> Para el jurista Arboleda Palacio es claro que en los centros universitarios y sus alrededores se encuentran en promedio 1.200 fotocopiadoras en completa e ininterrumpida operación reproduciendo de manera total o parcial libros, donde cada uno produce alrededor de 2.000 fotocopias diarias con un precio entre 30 y 100 pesos cada una. <br/><br/> Esta reprografía afecta a los legítimos dueños de las obras y al Estado que no percibe impuestos, señaló Arboleda Palacio, y precisó que los más afectados son los estudiantes y comunidad en general, pues cuando se estudia en fotocopias el conocimiento es fragmentado y deficiente. <br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Las fotocopias de los estudiantes universitarios</span><br/><br/>El estudio del CEDER indica que el 95% de los estudiantes archivan las fotocopias luego de usarlas. Pero, la pregunta es: ¿qué hacen con ellas al finalizar el semesre? Agregó el abogado Arboleda Palacio, que no hay un acercamiento integral al saber, y con certeza, esta práctica empobrece la calidad de la educación que es la base del desarrollo individual y colectivo. <br/><br/> Un estudiante universitario gasta en promedio en 32 semanas de clase (16 semanas por cada semestre) $130.640 en fotocopias de las cuales el 62% corresponde a material protegido por el derecho de autor, lo que equivale en dinero a un valor de $80.996. <br/><br/> Si se tiene en cuenta que a nivel nacional se encuentran matriculadas aproximadamente un millón doscientas mil personas en educación superior, se estaría hablando que en las 32 semanas de clase los universitarios invierten un total de $97.195'200.000 (US$ 42'258.783) en reproducción de material protegido. <br/><br/> Esta cifra resulta muy superior a los cálculos que la industria editorial había realizado anteriormente, lo que lleva a pensar que podría existir toda una industria editorial paralela en la reprografía ilegal.<br/><br/><br/>
"Esta modalidad consiste en fotocopiar toda una obra o parte de ella, sin el debido permiso ni la retribución a que tienen derecho sus legítimos dueños", afirmó el jurista y experto en temas de derechos de autor, Alfredo Vega Jaramillo, al afirmar que se le denomina piratería reprográfica porque utiliza el sistema de reproducción facsimilar.

Pero la situación más preocupante está en los centros universitarios del país, así como en sus alrededores. Según el más reciente "Estudio sobre la Fotocopia de Libros en Instituciones de Educación Superior en Colombia", publicado por el Centro Colombiano de Derechos Reprográficos (CEDER); el 99% de los estudiantes usa las fotocopias como material de estudio.

Más adelante, la misma investigación señala que el 48% de los estudiantes fotocopian parcial o totalmente los libros sin importar si es adentro o afuera de las instalaciones universitarias; el 34% al interior de las mismas y el 18% en los alrededores. El mismo documento indica que casi el 50% de los estudiantes toman fotocopias tanto dentro de la universidad, como fuera de ella, por este motivo es importante tener las herramientas eficientes para poder licenciar a los centros de fotocopiado que se ubican en los alrededores de las universidades.

De igual manera, el citado texto indica que el 53% de los universitarios sacan fotocopia a libros completos, mientras que el 47% lo hacen por capítulos o temas de estudio.

Y lo que más llama la atención de los investigadores del estudio es que aunque un 76% de los estudiantes tiene conocimiento de los derechos de autor, no dudan en afirmar que prima más el bolsillo de ellos o de sus padres a la hora de fotocopiar libros enteros, porcentaje que es casi del 50% de los casos.

Con respecto al área de estudios, el informe indica que los libros en temas de administración, economía y marketing son los que más pasan por las máquinas de fotocopiado con un 17%; le siguen en su orden las ingenierías con un 15%; matemáticas con un 10%; medicina, artes y humanidades, filosofía y literatura y derecho con un 8%; ciencias sociales e historia con un 7%; psicología con un 5%; química, física y biología con un 4%; pedagogía con un 3% y otros temas con un 5%.


Normas legales y convenios internacionales

Así mismo, las normas legales y los convenios internacionales en los que está suscrito Colombia indican que es legal la reproducción parcial de libros mediante fotocopias, siempre y cuando tengan autorización previa. Pero la excepción a la norma está en el Convenio de Berna y la Decisión 351 del Acuerdo de Cartagena, acuerdos internacionales en los que Colombia ratificó su firma, y a través de los cuales se permite "la utilización, sin autorización previa de una obra protegida por el derecho de autor, cuando no se atenta contra la normal explotación de la misma y no se causa perjuicio a los legítimos intereses del titular o titulares de los derechos".

El artículo 22 del mismo acuerdo señala además que se prevé como actividades lícitas la reproducción o cita de breves extractos de la obra, en la medida justificada al fin que persiga y a condición de que tal utilización se haga conforme a los usos honrados y no tenga ni directa e indirectamente fin de lucro.

De igual manera, el artículo 271 del Código Penal precisa que "toda obra de carácter literario, científico, artístico o cinematográfico" que se reproduzca con ánimo de lucro tiene una pena de 4 a 8 años de cárcel, más una multa que puede oscilar entre los 26 y 1.000 salarios mínimos.

"Cuando la reproducción de la obra no sigue estrictamente el espíritu y la letra de la normatividad enunciada, se llega a la reprografía ilegal, delito que se ha vuelto común en nuestro país, muchas veces por desconocimiento de la norma o porque esta no importa a muchos ciudadanos", precisó el abogado y presidente del Grupo Iberoamericano de Editores, Gonzalo Arboleda Palacio.

Por su parte la Ley del Libro en su artículo 26 deja en claro que los centros de fotocopiado para su funcionamiento deben solicitar autorización expresa. "Todo establecimiento que ponga a disposición de cualquier usuario aparatos para la reproducción de las obras de que trata esta Ley o que efectúe copias que sean objeto de utilización colectiva y/o lucrativa, deberá obtener autorización previa de los titulares de los derechos correspondientes a tales obras, bien sea directamente o bien mediante licencia otorgada por la entidad de gestión colectiva que designe para tal efecto la Cámara Colombiana del Libro", cita la enmienda.

Para el jurista Arboleda Palacio es claro que en los centros universitarios y sus alrededores se encuentran en promedio 1.200 fotocopiadoras en completa e ininterrumpida operación reproduciendo de manera total o parcial libros, donde cada uno produce alrededor de 2.000 fotocopias diarias con un precio entre 30 y 100 pesos cada una.

"Esta reprografía afecta a los legítimos dueños de las obras y al Estado que no percibe impuestos", señaló Arboleda Palacio, y precisó que "los más afectados son los estudiantes y comunidad en general, pues cuando se estudia en fotocopias el conocimiento es fragmentado y deficiente".


Las fotocopias de los estudiantes universitarios

El estudio del CEDER indica que el 95% de los estudiantes archivan las fotocopias luego de usarlas. Pero, la pregunta es: ¿qué hacen con ellas al finalizar el semesre? Agregó el abogado Arboleda Palacio, que no hay un acercamiento integral al saber, y con certeza, esta práctica empobrece la calidad de la educación que es la base del desarrollo individual y colectivo".

Un estudiante universitario gasta en promedio en 32 semanas de clase (16 semanas por cada semestre) $130.640 en fotocopias de las cuales el 62% corresponde a material protegido por el derecho de autor, lo que equivale en dinero a un valor de $80.996.

Si se tiene en cuenta que a nivel nacional se encuentran matriculadas aproximadamente un millón doscientas mil personas en educación superior, se estaría hablando que en las 32 semanas de clase los universitarios invierten un total de $97.195'200.000 (US$ 42'258.783) en reproducción de material protegido.

Esta cifra resulta muy superior a los cálculos que la industria editorial había realizado anteriormente, lo que lleva a pensar que podría existir toda una industria editorial paralela en la reprografía ilegal.


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