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Estado del arte de la edición universitaria

      
Las universidades han estado detrás de innovaciones como la imprenta y han permitido la promoción del conocimiento, la difusión de la cultura y promueven hoy la revolución digital. Los lazos tan fuertes entre éstas y el libro dieron lugar a las editoriales universitarias, pequeñas empresas dentro de grandes instituciones donde se produce, publica y comercializa el resultado del quehacer educativo. <br/><br/> Las editoriales, al publicar un libro, entregan a la sociedad un artículo cargado de significación. Éstas (:) se han convertido en una empresa cultural que interviene en la formación de valores, identificando lo que la sociedad o región debe incorporar en sus saberes y debe hacer público lo que se investiga, lo que se piensa y lo que se cree, argumenta el Centro Editorial de la Universidad del Rosario. <br/><br/> Su afán, además de ofrecer al mundo lo que produce y lo que sabe, debe ser el proceso editorial como un todo, que tenga en cuenta calidad, lectores, recursos y perspectivas a futuro. Sin embargo, la situación es otra. <br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;>Objetivos de las editoriales universitarias</span><br/><br/> Las editoriales universitarias surgieron por la necesidad de apoyar la labor docente mediante la publicación de conocimiento, resultado de investigaciones, y asuntos concernientes al mundo de la academia.<br/><br/> Su estrecho vínculo con las instituciones de educación superior las compromete, además, con una labor interesante de comunicación con la sociedad. Es así como al hacer público lo que se piensa, cree e investiga, a través de la editorial, la universidad legitima, impone y propicia a su grupo de influencia lo que ella cree que debe consolidar o transformar en la sociedad, dice el Centro Editorial de la Universidad del Rosario. <br/><br/> Conquistar al lector con temas interesantes que lo apasionen y motiven el interés por la lectura es uno de los objetivos de estas editoriales. Su misión, además de publicar material con altos estándares de calidad, es reconocer las necesidades de información y conocimiento de ese público objetivo para ofrecer material de fácil comercialización y venta.<br/><br/> Vender, vender y vender debe ser otra de las metas de los editores universitarios. Ellos, preocupados más por producir textos impecables, tienden a descuidar una parte fundamental del proceso editorial como es la promoción y comercialización de las publicaciones. El objetivo: hacer visible su producción editorial e imponer un sello personal que defina su estilo y la haga diferente de las demás.<br/><br/> Para dejar esa huella y diferenciarse en el mundo editorial, es fundamental tener claridad frente a lo que es pertinente y lo que no lo es a la hora de publicar, pues muchas empresas editoriales emplean esfuerzos en la promoción de material que dejará pérdidas y que pocos, o tal vez nadie, leerá.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>La pertinencia de una publicación </span><br/><br/> Memorias, planes de desarrollo, informes actuales y reportes, reglamentos, boletines y gacetas informativas, catálogos, revistas y libros, folletos y carteles. Todas estas publicaciones se planean, escriben, diseñan, comercializan y distribuyen en las editoriales universitarias.<br/><br/> El material que se va a publicar se selecciona de acuerdo con méritos académicos, calidad del contenido, originalidad de la propuesta, actualidad del tema, aporte a la cultura y utilidad social del texto. La pregunta clave, antes de publicar, debe ser cuál es la ganancia para la sociedad, para el autor y para la editorial. Es decir, hay que definir claramente los objetivos y la relevancia de su publicación. <br/><br/> La pertinencia de una obra tiene que ver, no con que despierte un interés masivo, sino con reconocer el motivo de su publicación y el público específico al cual llegará. En ese sentido los profesores, investigadores y alumnos de la institución universitaria han de ser los primeros usuarios del material de edición de la propia universidad. Su aprendizaje y elaboración de saberes necesita una dimensión comunicativa que únicamente se puede alcanzar con un metódico quehacer del texto previo a su diseño e impresión (Ã?ngel Nogueira Dobarro, Director Editorial de Siglo del Hombre Editores).<br/><br/> Es importante enfocarse en el lector, presentar un empaque atractivo, promover incentivos seductores de compra, procurar un buen servicio al consumidor y cumplir con las fechas de entrega del material. La editorial debe identificar el perfil del lector y de los públicos a los cuales dirige sus publicaciones para definir el lenguaje que empleará, los temas que tratará, el diseño y estilo de la publicación y la estrategia de comercialización. <br/><br/> Aunque hay temas complejos que requieren un lenguaje especializado, eso no significa que se deban producir libros densos y de difícil comprensión. La clave está en el talento expositivo de quien interpreta el mensaje y lo traduce en páginas para sus lectores.<br/><br/> Tampoco la expresión edición universitaria debe encasillar a los editores en la producción de libros netamente provenientes de las facultades académicas, cuando universitaria puede referirse también a universalidad, discusión, controversia, crítica pública de ideas, lo cual abre el panorama y permite la producción de textos de diversos temas y autores sin sacrificar la calidad.<br/><br/> Aspectos como el reconocimiento del autor, el campo de saber específico, el momento histórico de publicación de la obra, la trascendencia del tema y el tratamiento de la información, combinados todos éstos con las características físicas del producto, son aspectos fundamentales para atrapar al lector y definir el estilo propio de la empresa editorial.<br/><br/> En una universidad, el certero complemento de las funciones sustantivas de docencia, investigación y generación de conocimiento es la difusión de las mismas, en particular a través de la publicación de sus productos (Astrid Velasco Montante, Centro de Investigaciones sobre América del Norte).<br/><br/> Al publicar, las editoriales universitarias cargan de significación esos productos culturales y los entregan a la sociedad como aquello que consideran valioso para el grupo al cual dirigen su actuar. Pero, ¿cuáles son los tropiezos que encuentran los editores a la hora de presentar y comercializar un producto editorial? <br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Radiografía de la situación actual</span><br/><br/> La dependencia administrativa, la falta de presupuesto, la escasa preparación del personal y la dificultad para identificar y perfilar el público objetivo son algunos de los asuntos que preocupan a diario a los editores universitarios. Se ven envueltos en exhaustas jornadas de producción, con limitados recursos humanos, técnicos, económicos y logísticos sin encontrar, en muchas ocasiones, clientes dispuestos a adquirir sus libros.<br/><br/> El modelo de gestión de la editorial universitaria presenta inconvenientes: su ubicación en el organigrama, la dependencia directa de rectoría y la profesionalización del cuerpo técnico. La Editorial Universitaria debe tener una estructura administrativa y organizativa tan fuerte como la de las editoriales comerciales, debe ser una empresa, con criterios de calidad y de manejo de recursos que garanticen su eficiencia, dice el Centro Editorial de la Universidad del Rorsario.<br/><br/> La ausencia de presupuestos y objetivos que guíen la labor de la editorial también hace parte de la realidad de estas empresas culturales. La falta de claridades con respecto a qué publicar y con cuáles recursos, las lleva a poner en el mercado material referente a temas no académicos, como cocina, deportes, moda, sexo, entre otros, para equilibrar sus finanzas. <br/><br/> Todo proyecto académico y cultural aspira a la eficiencia y para ello necesita medios adecuados. Su garantía de realización es la organización, la asignación de medios, espacios y recursos con los que pueda dar vida material a las creaciones culturales, sustenta el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.<br/><br/> Paralelo a esto, las editoriales se encuentran enfrentadas a una cultura de apatía frente a la lectura. El público estudiantil, primer interlocutor de sus producciones, hace parte de un sistema de enseñanza degradado, que se basa en la cultura de los apuntes y la fotocopia de manuales y textos de consulta. Una cultura fomentada por los docentes, quienes cada vez motivan menos a los estudiantes a leer y a buscar los libros como textos de referencia y, en ellos, lecturas complementarias que enriquezcan su aprendizaje.<br/><br/> La realidad social de hoy hace evidente la escasa lectura y la abundante publicación. La excesiva oferta editorial no responde a una demanda real del mercado ni enriquece el panorama cultural. Al contrario, en muchos casos se trata de una huida hacia delante, inundando el mercado de libros con escasa repercusión, lo que viene a agudizar los ya graves problemas del sector, como son la falta de espacio en las librerías, la falta de repercusión comercial de los libros, el aumento de las devoluciones o la poca atención que se les presta en los medios de comunicación (Belén Recio Godoy, directora técnica del servicio de publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, España).<br/><br/> Todo ello provocado, en buena parte, por la gran responsabilidad del editor, quien se enfrenta muchas veces solo a todo el proceso editorial. La tarea, entonces, es ardua. Una mirada hacia dentro y hacia fuera de las editoriales dejaría ver los grandes cambios que afronta actualmente la industria editorial y el compromiso que deben asumir las empresas en mención para enfrentarlos.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Desafíos para la industria editorial universitaria</span><br/><br/> Los editores universitarios no tienen como preocupación realizar negocios rentables sí, en cambio, ayudar a construir valores simbólicos más permanentes, colaborar en el desarrollo de conocimientos útiles para la sociedad a la que pertenecen, proponer nuevos debates y mejorar los niveles de lectura de los alumnos y docentes (Leandro de Sagastizábal, gerente general de a filial del Fondo de Cultura Económica en Argentina). <br/><br/> El reto es sobrevivir con calidad, organización e innovación. (:) debe impulsar una propuesta ética y cultural, centrada en la formación del ciudadano, el respeto del otro, la libre expresión y confrontación de las ideas y no sólo centrada en las aspiraciones de lucro, dice el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.<br/><br/> De la misma forma, están llamados a formar comunidades académicas e investigativas, a jalonar proyectos editoriales y a participar en ediciones colectivas. A formar estudiantes lectores y a posicionar el libro como instrumento fundamental de la vida personal y profesional.<br/><br/> La editorial universitaria debe ser una empresa y cumplir con las exigencias de la racionalidad económica para no convertirse en una carga que la universidad tarde o temprano no podrá soportar. La editorial es una empresa cultural que interviene en la formación de valores, ideologías y tendencias estéticas, políticas, culturales y sociales porque impone lo que debe saber una región o colectivo y los valores éticos y estéticos que deben incorporar, sustenta el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.<br/><br/> Pero, ¿quiénes están al frente de estas empresas culturales? Las editoriales universitarias deben mejorar la formación de su personal, mediante cursos, congresos y carreras profesionales acordes con la labor de investigar, producir y publicar conocimiento, por medio de los libros. Son pocas las carreras profesionales altamente calificadas para preparar a los editores. La mayoría de ellos se forma en la práctica, en las actividades cotidianas o siguiendo los pasos de personas con gran experiencia y reconocimiento en la industria editorial.<br/><br/> Finalmente, ubicarse y hacerse visible en librerías y espacios públicos le daría a la industria editorial universitaria la certeza de producir calidad para alguien que la espera. Para ello debe tener en cuenta tres puntos: mercadeo y publicidad, canales de distribución y puntos de venta. <br/><br/> Perder el miedo a comercializar y distribuir para poder vender es la clave para divulgar con efectividad. Su gran desafío consiste en subsistir en el mercado sin dejar de comunicar nuevos saberes, que en la mayoría de los casos no son rentables económicamente. <br/><br style=font-weight: bold;/><span style=font-weight: bold;><br/>El reto digital</span><br/><br/> Involucrar nuevas tecnologías a la producción editorial es hoy por hoy un requisito para llegar más rápido, mejor y a más lectores en el mundo. Su inserción presenta maneras diversas de leer, escribir y entender el libro como revolución histórica de la humanidad. <br/><br/> Promueven, además, el replanteamiento de la figura del editor y de la edición en sí. (:) la edición universitaria nos ha de facilitar la circulación de conocimiento en la propia institución y en su contexto social a través de redes digitales, abriendo así las posibilidades cognitivas a la flexibilidad y eficacia de difusión que nos permiten las nuevas tecnologías de información (Astrid Velasco Montante, Centro de Investigaciones sobre América del Norte).<br/><br/> Uno de los retos para las editoriales universitarias es, precisamente, participar en la exploración de las maneras como las nuevas tecnologías de información y comunicación acompañan, modifican y desarrollan la academia, así como las demás formas de producir conocimiento.<br/><br/> Es urgente crear modalidades de e-book para dar a conocer contenidos específicos, poner a la venta los libros en formatos digitales, acercarse a los clientes mediante listas de correo electrónico y tener a disposición del público el material mediante bibliotecas digitales.<br/><br/> Estas acciones harán posible el acercamiento a las nuevas tecnologías. Seguidamente, se presentan otras que darán luces sobre cómo hacer frente a las transformaciones del mundo de la academia y, específicamente, de la industria editorial.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Estrategias para combatir el anonimato</span><br/><br/> Las editoriales universitarias son fundamentales para las instituciones de educación superior, pues redescubren y mantienen disponibles los trabajos importantes para el ámbito académico y cultural. Según el Centro Editorial de la Universidad del Rosario, la cercanía promueve altos estándares de calidad, diversidad de perspectivas académicas, traducción de las publicaciones en varios idiomas y el desarrollo de experiencias editoriales en jóvenes escritores. <br/><br/> La estrategia consiste en que se conviertan verdaderamente en un puente que comunique a la academia con la sociedad: la universidad y el contexto en que se encuentra. Su compromiso se centra en dejar a disposición del público el valor de la investigación realizada por las facultades universitarias, publicar libros de interés local y ser anfitriona de eventos de interés general; además generar publicidad favorable para sus instituciones madre mediante el cubrimiento en medios y reseñas de libros, premios obtenidos y exhibiciones en conferencias académicas.<br/><br/> Las editoriales deben consentir al lector con calidad, componente esencial de todo el proceso editorial. Para ello deben tener en cuenta el precio final y la disponibilidad de ejemplares para promoción y distribución en librerías especializadas. Pueden incluir elementos adicionales que faciliten el uso de los libros y motiven su adquisición, como glosarios, solucionarios de problemas, archivos de gráficos, complementos, ejercitación, entre otros. <br/><br/> Paralelo a esto deben ofrecer garantías a los autores, investigadores y docentes, quienes constituyen su capital intelectual, así como conocer las demandas editoriales del sector en que se encuentran y actúan será el marco de referencia para producir materiales que ocupen las bibliotecas y las mentes de los lectores.<br/><br/> Se hace necesario que manejen los costos de producción, mediante la elaboración de un presupuesto anual acorde con el plan estratégico de la editorial, para que organicen su producción, administren las ganancias y garanticen excelentes resultados a corto, mediano y largo plazo.<br/><br/> Pueden considerar las alianzas como una estrategia que les permita presentarse en el mercado con una propuesta innovadora, mientras reducen costos, mejoran la calidad y optimizan los tiempos de producción. <br/><br/> Las editoriales universitarias, las bibliotecas y demás instituciones culturales persiguen algunos objetivos comunes. Las alianzas estratégicas son la mejor forma de sostener una cultura literaria, aprovechar las fortalezas de otros y minimizar las amenazas que presenta para éstas el entorno económico, político, social y cultural actual.<br/><br/> La estrategia de comercialización debe estar enfocada en diversificar los canales de distribución y hacer más llamativo y provocador el encuentro entre lectores y libros. Para ello es necesario diseñar un plan que tenga en cuenta la promoción de tertulias, la participación en eventos especializados, la organización de encuentros para compartir experiencias, el lanzamiento de nuevos escritores, la generación de espacios de mediación entre expertos en diversos temas y la comunidad en general y la planeación de actividades alrededor de sus publicaciones. <br/><br/> El plan, fundamental para que la editorial se dé a conocer, debe tener una filosofía corporativa clara y un público objetivo definido. Es fundamental que al elaborarlo, las editoriales tengan en cuenta los medios de comunicación y alternativas que ofrecen como el free press y los canjes, así como los espacios de presentación, para exhibir los libros en busca de efectividad y bajos costos.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>El papel del editor</span><br/><br/> Editar y producir son oficios elegantes, reglamentados y basados en el saber. Son procesos que permiten avanzar y discernir entre lo pertinente y no de ser publicado. El editor debe considerarse formador de lectores. El editor universitario, interlocutor de la producción académica y de la investigación realizada en las aulas universitarias.<br/><br/> Su papel debe redefinirse y difundirse en la comunidad universitaria. Es importante que todos conozcan sus competencias técnicas y profesionales y su relevancia en la producción editorial. Él debe lograr la sinergia entre los centros universitarios y no puede olvidar que es gestor de contenidos en la era de la información y el conocimiento.<br/><br/> Contextualizar el desafío de escribir, editar y hacer llegar el libro a las manos del lector en el mundo contemporáneo es la principal tarea de reflexión para cumplir bien el oficio de editar, de producir publicaciones (José Castillo Marques Neto, presidente de la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe).<br/><br/> Dar un vistazo al interior de las editoriales universitarias y reconocerlas como organizaciones culturales permitirá identificar fortalezas y debilidades en materia de objetivos, estrategias, acciones y medios. Valorar las fallas y los aciertos es el primer el paso para cumplir las metas y sobrevivir en el mundo globalizado en el cual se desenvuelven.<br/><br/> El proceso editorial debe reconocerse como un todo. Así como el nacimiento de un bebé comprende desde la ida misma de su concepción hasta el momento en que se halla en los brazos de sus padres, la producción del libro empieza cuando se detecta la necesidad de publicar y termina cuando el lector lo tiene en sus manos y disfruta de él.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Consideraciones finales</span><br/><br/> Este libro deja en puntos suspensivos las palabras que escriben la historia de la industria editorial universitaria en Colombia, América Latina y el resto del mundo. Las líneas escritas en este informe son sólo el comienzo de un debate que involucra, además de editores, a investigadores, catedráticos, políticos, empresarios y lectores de este contexto globalizado. Para terminar la página, así concluyen algunos pensadores: <br/><br/> La edición universitaria seguirá existiendo porque sigue siendo socialmente necesaria, una alternativa crítica a la canalización de la cultura y al pensamiento único dominante, pero no estaría de más que la ayudásemos a liberarse de los lastres e inercias que todavía la atenazan y dificultan su expansión y desarrollo (Antoni Furió).<br/><br/> El gran desafío para las editoriales universitarias es superar las distancias territoriales y lograr que sus libros circulen de forma cada vez más amplia, contribuyendo a extender el acceso de la comunidad universitaria y de la sociedad en general al saber producido en el ámbito académico (Flavia Goulart García Rosa, presidenta de la Asociación Brasileña de Editoriales Universitarias).<br/><br/> La informática y la globalización les exigen, como a todas las organizaciones, mayor agilidad en las comunicaciones y la necesidad de eficiencia en la administración de los recursos. De igual forma, les obligan a pensar y operar más como empresas de negocio, sin que ello vaya en contradicción con la misión hacia la academia y el mundo intelectual (Juan Manuel Sandoval Báez, director ejecutivo de la editorial de la Universidad de Puerto Rico).<br/><br/> Así, pues, es vital que los libros que se producen salgan de los estantes de los almacenes universitarios e irrumpan en la comunidad local, nacional e internacional, donde las voces de los autores y el mensaje podrá trascender barreras y contribuir a enriquecer los ojos y los oídos de lectores y consumidores en otras partes del mundo (Juan Manuel Sandoval Báez). <br/><br/> La edición universitaria debe entender su función en el marco más amplio de las industrias culturales. Debe recuperar la esencia del oficio, la mediación, para poner en juego sus habilidades en otros productos editoriales que hagan uso de nuevos soportes y formatos. El duro señalamiento de que trabajamos como en la editorial del abuelo nos obliga a rejuvenecer nuestro oficio para ponerlo, de una manera contemporánea, al servicio de la divulgación del conocimiento (Hilda Elena Hernández Carmona, directora de la revista Renglones).<br/><br/> Creo que es en este ámbito de exigencia e innovación, donde la edición universitaria tiene que repensar más a fondo su papel y función tanto dentro de la institución, como de la sociedad en cuyo espacio habita y funciona como productora y comunicadora de conocimientos. Es así como en definitiva, editar hoy, es pensar y diseñar un proyecto de comunicación que establezca nuevas y diferentes relaciones (Ã?ngel Nogueira Dobarro).<br/><br/><br/><br/>
Las universidades han estado detrás de innovaciones como la imprenta y han permitido la promoción del conocimiento, la difusión de la cultura y promueven hoy la revolución digital. Los lazos tan fuertes entre éstas y el libro dieron lugar a las editoriales universitarias, pequeñas empresas dentro de grandes instituciones donde se produce, publica y comercializa el resultado del quehacer educativo.

Las editoriales, al publicar un libro, entregan a la sociedad un artículo cargado de significación. Éstas "(:) se han convertido en una empresa cultural que interviene en la formación de valores, identificando lo que la sociedad o región debe incorporar en sus saberes y debe hacer público lo que se investiga, lo que se piensa y lo que se cree", argumenta el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.

Su afán, además de ofrecer al mundo lo que produce y lo que sabe, debe ser el proceso editorial como un todo, que tenga en cuenta calidad, lectores, recursos y perspectivas a futuro. Sin embargo, la situación es otra.


Objetivos de las editoriales universitarias

Las editoriales universitarias surgieron por la necesidad de apoyar la labor docente mediante la publicación de conocimiento, resultado de investigaciones, y asuntos concernientes al mundo de la academia.

Su estrecho vínculo con las instituciones de educación superior las compromete, además, con una labor interesante de comunicación con la sociedad. "Es así como al hacer público lo que se piensa, cree e investiga, a través de la editorial, la universidad legitima, impone y propicia a su grupo de influencia lo que ella cree que debe consolidar o transformar en la sociedad", dice el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.

Conquistar al lector con temas interesantes que lo apasionen y motiven el interés por la lectura es uno de los objetivos de estas editoriales. Su misión, además de publicar material con altos estándares de calidad, es reconocer las necesidades de información y conocimiento de ese público objetivo para ofrecer material de fácil comercialización y venta.

Vender, vender y vender debe ser otra de las metas de los editores universitarios. Ellos, preocupados más por producir textos impecables, tienden a descuidar una parte fundamental del proceso editorial como es la promoción y comercialización de las publicaciones. El objetivo: hacer visible su producción editorial e imponer un sello personal que defina su estilo y la haga diferente de las demás.

Para dejar esa huella y diferenciarse en el mundo editorial, es fundamental tener claridad frente a lo que es pertinente y lo que no lo es a la hora de publicar, pues muchas empresas editoriales emplean esfuerzos en la promoción de material que dejará pérdidas y que pocos, o tal vez nadie, leerá.


La pertinencia de una publicación


Memorias, planes de desarrollo, informes actuales y reportes, reglamentos, boletines y gacetas informativas, catálogos, revistas y libros, folletos y carteles. Todas estas publicaciones se planean, escriben, diseñan, comercializan y distribuyen en las editoriales universitarias.

El material que se va a publicar se selecciona de acuerdo con méritos académicos, calidad del contenido, originalidad de la propuesta, actualidad del tema, aporte a la cultura y utilidad social del texto. La pregunta clave, antes de publicar, debe ser cuál es la ganancia para la sociedad, para el autor y para la editorial. Es decir, hay que definir claramente los objetivos y la relevancia de su publicación.

La pertinencia de una obra tiene que ver, no con que despierte un interés masivo, sino con reconocer el motivo de su publicación y el público específico al cual llegará. "En ese sentido los profesores, investigadores y alumnos de la institución universitaria han de ser los primeros usuarios del material de edición de la propia universidad. Su aprendizaje y elaboración de saberes necesita una dimensión comunicativa que únicamente se puede alcanzar con un metódico quehacer del texto previo a su diseño e impresión" (Ã?ngel Nogueira Dobarro, Director Editorial de Siglo del Hombre Editores).

Es importante enfocarse en el lector, presentar un empaque atractivo, promover incentivos seductores de compra, procurar un buen servicio al consumidor y cumplir con las fechas de entrega del material. La editorial debe identificar el perfil del lector y de los públicos a los cuales dirige sus publicaciones para definir el lenguaje que empleará, los temas que tratará, el diseño y estilo de la publicación y la estrategia de comercialización.

Aunque hay temas complejos que requieren un lenguaje especializado, eso no significa que se deban producir libros densos y de difícil comprensión. La clave está en el talento expositivo de quien interpreta el mensaje y lo traduce en páginas para sus lectores.

Tampoco la expresión "edición universitaria" debe encasillar a los editores en la producción de libros netamente provenientes de las facultades académicas, cuando universitaria puede referirse también a universalidad, discusión, controversia, crítica pública de ideas, lo cual abre el panorama y permite la producción de textos de diversos temas y autores sin sacrificar la calidad.

Aspectos como el reconocimiento del autor, el campo de saber específico, el momento histórico de publicación de la obra, la trascendencia del tema y el tratamiento de la información, combinados todos éstos con las características físicas del producto, son aspectos fundamentales para atrapar al lector y definir el estilo propio de la empresa editorial.

"En una universidad, el certero complemento de las funciones sustantivas de docencia, investigación y generación de conocimiento es la difusión de las mismas, en particular a través de la publicación de sus productos" (Astrid Velasco Montante, Centro de Investigaciones sobre América del Norte).

Al publicar, las editoriales universitarias cargan de significación esos productos culturales y los entregan a la sociedad como aquello que consideran valioso para el grupo al cual dirigen su actuar. Pero, ¿cuáles son los tropiezos que encuentran los editores a la hora de presentar y comercializar un producto editorial?


Radiografía de la situación actual


La dependencia administrativa, la falta de presupuesto, la escasa preparación del personal y la dificultad para identificar y perfilar el público objetivo son algunos de los asuntos que preocupan a diario a los editores universitarios. Se ven envueltos en exhaustas jornadas de producción, con limitados recursos humanos, técnicos, económicos y logísticos sin encontrar, en muchas ocasiones, clientes dispuestos a adquirir sus libros.

El modelo de gestión de la editorial universitaria presenta inconvenientes: su ubicación en el organigrama, la dependencia directa de rectoría y la profesionalización del cuerpo técnico. "La Editorial Universitaria debe tener una estructura administrativa y organizativa tan fuerte como la de las editoriales comerciales, debe ser una empresa, con criterios de calidad y de manejo de recursos que garanticen su eficiencia", dice el Centro Editorial de la Universidad del Rorsario.

La ausencia de presupuestos y objetivos que guíen la labor de la editorial también hace parte de la realidad de estas empresas culturales. La falta de claridades con respecto a qué publicar y con cuáles recursos, las lleva a poner en el mercado material referente a temas no académicos, como cocina, deportes, moda, sexo, entre otros, para equilibrar sus finanzas.

"Todo proyecto académico y cultural aspira a la eficiencia y para ello necesita medios adecuados. Su garantía de realización es la organización, la asignación de medios, espacios y recursos con los que pueda dar vida material a las creaciones culturales", sustenta el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.

Paralelo a esto, las editoriales se encuentran enfrentadas a una cultura de apatía frente a la lectura. El público estudiantil, primer interlocutor de sus producciones, hace parte de un sistema de enseñanza degradado, que se basa en la cultura de los apuntes y la fotocopia de manuales y textos de consulta. Una cultura fomentada por los docentes, quienes cada vez motivan menos a los estudiantes a leer y a buscar los libros como textos de referencia y, en ellos, lecturas complementarias que enriquezcan su aprendizaje.

La realidad social de hoy hace evidente la escasa lectura y la abundante publicación. "La excesiva oferta editorial no responde a una demanda real del mercado ni enriquece el panorama cultural. Al contrario, en muchos casos se trata de una huida hacia delante, inundando el mercado de libros con escasa repercusión, lo que viene a agudizar los ya graves problemas del sector, como son la falta de espacio en las librerías, la falta de repercusión comercial de los libros, el aumento de las devoluciones o la poca atención que se les presta en los medios de comunicación" (Belén Recio Godoy, directora técnica del servicio de publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, España).

Todo ello provocado, en buena parte, por la gran responsabilidad del editor, quien se enfrenta muchas veces solo a todo el proceso editorial. La tarea, entonces, es ardua. Una mirada hacia dentro y hacia fuera de las editoriales dejaría ver los grandes cambios que afronta actualmente la industria editorial y el compromiso que deben asumir las empresas en mención para enfrentarlos.


Desafíos para la industria editorial universitaria


"Los editores universitarios no tienen como preocupación realizar negocios rentables sí, en cambio, ayudar a construir valores simbólicos más permanentes, colaborar en el desarrollo de conocimientos útiles para la sociedad a la que pertenecen, proponer nuevos debates y mejorar los niveles de lectura de los alumnos y docentes" (Leandro de Sagastizábal, gerente general de a filial del Fondo de Cultura Económica en Argentina).

El reto es sobrevivir con calidad, organización e innovación. "(:) debe impulsar una propuesta ética y cultural, centrada en la formación del ciudadano, el respeto del otro, la libre expresión y confrontación de las ideas y no sólo centrada en las aspiraciones de lucro", dice el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.

De la misma forma, están llamados a formar comunidades académicas e investigativas, a jalonar proyectos editoriales y a participar en ediciones colectivas. A formar estudiantes lectores y a posicionar el libro como instrumento fundamental de la vida personal y profesional.

La editorial universitaria debe ser una empresa y cumplir con las exigencias de la racionalidad económica para no convertirse en una carga que la universidad tarde o temprano no podrá soportar. "La editorial es una empresa cultural que interviene en la formación de valores, ideologías y tendencias estéticas, políticas, culturales y sociales porque impone lo que debe saber una región o colectivo y los valores éticos y estéticos que deben incorporar", sustenta el Centro Editorial de la Universidad del Rosario.

Pero, ¿quiénes están al frente de estas empresas culturales? Las editoriales universitarias deben mejorar la formación de su personal, mediante cursos, congresos y carreras profesionales acordes con la labor de investigar, producir y publicar conocimiento, por medio de los libros. Son pocas las carreras profesionales altamente calificadas para preparar a los editores. La mayoría de ellos se forma en la práctica, en las actividades cotidianas o siguiendo los pasos de personas con gran experiencia y reconocimiento en la industria editorial.

Finalmente, ubicarse y hacerse visible en librerías y espacios públicos le daría a la industria editorial universitaria la certeza de producir calidad para alguien que la espera. Para ello debe tener en cuenta tres puntos: mercadeo y publicidad, canales de distribución y puntos de venta.

Perder el miedo a comercializar y distribuir para poder vender es la clave para divulgar con efectividad. Su gran desafío consiste en subsistir en el mercado sin dejar de comunicar nuevos saberes, que en la mayoría de los casos no son rentables económicamente.


El reto digital


Involucrar nuevas tecnologías a la producción editorial es hoy por hoy un requisito para llegar más rápido, mejor y a más lectores en el mundo. Su inserción presenta maneras diversas de leer, escribir y entender el libro como revolución histórica de la humanidad.

Promueven, además, el replanteamiento de la figura del editor y de la edición en sí. "(:) la edición universitaria nos ha de facilitar la circulación de conocimiento en la propia institución y en su contexto social a través de redes digitales, abriendo así las posibilidades cognitivas a la flexibilidad y eficacia de difusión que nos permiten las nuevas tecnologías de información" (Astrid Velasco Montante, Centro de Investigaciones sobre América del Norte).

Uno de los retos para las editoriales universitarias es, precisamente, participar en la exploración de las maneras como las nuevas tecnologías de información y comunicación acompañan, modifican y desarrollan la academia, así como las demás formas de producir conocimiento.

Es urgente crear modalidades de e-book para dar a conocer contenidos específicos, poner a la venta los libros en formatos digitales, acercarse a los clientes mediante listas de correo electrónico y tener a disposición del público el material mediante bibliotecas digitales.

Estas acciones harán posible el acercamiento a las nuevas tecnologías. Seguidamente, se presentan otras que darán luces sobre cómo hacer frente a las transformaciones del mundo de la academia y, específicamente, de la industria editorial.


Estrategias para combatir el anonimato


Las editoriales universitarias son fundamentales para las instituciones de educación superior, pues redescubren y mantienen disponibles los trabajos importantes para el ámbito académico y cultural. Según el Centro Editorial de la Universidad del Rosario, la cercanía promueve altos estándares de calidad, diversidad de perspectivas académicas, traducción de las publicaciones en varios idiomas y el desarrollo de experiencias editoriales en jóvenes escritores.

La estrategia consiste en que se conviertan verdaderamente en un puente que comunique a la academia con la sociedad: la universidad y el contexto en que se encuentra. Su compromiso se centra en dejar a disposición del público el valor de la investigación realizada por las facultades universitarias, publicar libros de interés local y ser anfitriona de eventos de interés general; además generar publicidad favorable para sus instituciones madre mediante el cubrimiento en medios y reseñas de libros, premios obtenidos y exhibiciones en conferencias académicas.

Las editoriales deben consentir al lector con calidad, componente esencial de todo el proceso editorial. Para ello deben tener en cuenta el precio final y la disponibilidad de ejemplares para promoción y distribución en librerías especializadas. Pueden incluir elementos adicionales que faciliten el uso de los libros y motiven su adquisición, como glosarios, solucionarios de problemas, archivos de gráficos, complementos, ejercitación, entre otros.

Paralelo a esto deben ofrecer garantías a los autores, investigadores y docentes, quienes constituyen su capital intelectual, así como conocer las demandas editoriales del sector en que se encuentran y actúan será el marco de referencia para producir materiales que ocupen las bibliotecas y las mentes de los lectores.

Se hace necesario que manejen los costos de producción, mediante la elaboración de un presupuesto anual acorde con el plan estratégico de la editorial, para que organicen su producción, administren las ganancias y garanticen excelentes resultados a corto, mediano y largo plazo.

Pueden considerar las alianzas como una estrategia que les permita presentarse en el mercado con una propuesta innovadora, mientras reducen costos, mejoran la calidad y optimizan los tiempos de producción.

Las editoriales universitarias, las bibliotecas y demás instituciones culturales persiguen algunos objetivos comunes. Las alianzas estratégicas son la mejor forma de sostener una cultura literaria, aprovechar las fortalezas de otros y minimizar las amenazas que presenta para éstas el entorno económico, político, social y cultural actual.

La estrategia de comercialización debe estar enfocada en diversificar los canales de distribución y hacer más llamativo y provocador el encuentro entre lectores y libros. Para ello es necesario diseñar un plan que tenga en cuenta la promoción de tertulias, la participación en eventos especializados, la organización de encuentros para compartir experiencias, el lanzamiento de nuevos escritores, la generación de espacios de mediación entre expertos en diversos temas y la comunidad en general y la planeación de actividades alrededor de sus publicaciones.

El plan, fundamental para que la editorial se dé a conocer, debe tener una filosofía corporativa clara y un público objetivo definido. Es fundamental que al elaborarlo, las editoriales tengan en cuenta los medios de comunicación y alternativas que ofrecen como el free press y los canjes, así como los espacios de presentación, para exhibir los libros en busca de efectividad y bajos costos.


El papel del editor


Editar y producir son oficios elegantes, reglamentados y basados en el saber. Son procesos que permiten avanzar y discernir entre lo pertinente y no de ser publicado. El editor debe considerarse formador de lectores. El editor universitario, interlocutor de la producción académica y de la investigación realizada en las aulas universitarias.

Su papel debe redefinirse y difundirse en la comunidad universitaria. Es importante que todos conozcan sus competencias técnicas y profesionales y su relevancia en la producción editorial. Él debe lograr la sinergia entre los centros universitarios y no puede olvidar que es gestor de contenidos en la era de la información y el conocimiento.

"Contextualizar el desafío de escribir, editar y hacer llegar el libro a las manos del lector en el mundo contemporáneo es la principal tarea de reflexión para cumplir bien el oficio de editar, de producir publicaciones" (José Castillo Marques Neto, presidente de la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe).

Dar un vistazo al interior de las editoriales universitarias y reconocerlas como organizaciones culturales permitirá identificar fortalezas y debilidades en materia de objetivos, estrategias, acciones y medios. Valorar las fallas y los aciertos es el primer el paso para cumplir las metas y sobrevivir en el mundo globalizado en el cual se desenvuelven.

El proceso editorial debe reconocerse como un todo. Así como el nacimiento de un bebé comprende desde la ida misma de su concepción hasta el momento en que se halla en los brazos de sus padres, la producción del libro empieza cuando se detecta la necesidad de publicar y termina cuando el lector lo tiene en sus manos y disfruta de él.


Consideraciones finales


Este libro deja en puntos suspensivos las palabras que escriben la historia de la industria editorial universitaria en Colombia, América Latina y el resto del mundo. Las líneas escritas en este informe son sólo el comienzo de un debate que involucra, además de editores, a investigadores, catedráticos, políticos, empresarios y lectores de este contexto globalizado. Para terminar la página, así concluyen algunos pensadores:

"La edición universitaria seguirá existiendo porque sigue siendo socialmente necesaria, una alternativa crítica a la canalización de la cultura y al pensamiento único dominante, pero no estaría de más que la ayudásemos a liberarse de los lastres e inercias que todavía la atenazan y dificultan su expansión y desarrollo" (Antoni Furió).

"El gran desafío para las editoriales universitarias es superar las distancias territoriales y lograr que sus libros circulen de forma cada vez más amplia, contribuyendo a extender el acceso de la comunidad universitaria y de la sociedad en general al saber producido en el ámbito académico" (Flavia Goulart García Rosa, presidenta de la Asociación Brasileña de Editoriales Universitarias).

"La informática y la globalización les exigen, como a todas las organizaciones, mayor agilidad en las comunicaciones y la necesidad de eficiencia en la administración de los recursos. De igual forma, les obligan a pensar y operar más como empresas de negocio, sin que ello vaya en contradicción con la misión hacia la academia y el mundo intelectual" (Juan Manuel Sandoval Báez, director ejecutivo de la editorial de la Universidad de Puerto Rico).

"Así, pues, es vital que los libros que se producen salgan de los estantes de los almacenes universitarios e irrumpan en la comunidad local, nacional e internacional, donde las voces de los autores y el mensaje podrá trascender barreras y contribuir a enriquecer los ojos y los oídos de lectores y consumidores en otras partes del mundo" (Juan Manuel Sandoval Báez).

"La edición universitaria debe entender su función en el marco más amplio de las industrias culturales. Debe recuperar la esencia del oficio, la mediación, para poner en juego sus habilidades en otros productos editoriales que hagan uso de nuevos soportes y formatos. El duro señalamiento de que trabajamos como en la editorial del abuelo nos obliga a rejuvenecer nuestro oficio para ponerlo, de una manera contemporánea, al servicio de la divulgación del conocimiento" (Hilda Elena Hernández Carmona, directora de la revista Renglones).

"Creo que es en este ámbito de exigencia e innovación, donde la edición universitaria tiene que repensar más a fondo su papel y función tanto dentro de la institución, como de la sociedad en cuyo espacio habita y funciona como productora y comunicadora de conocimientos. Es así como en definitiva, editar hoy, es pensar y diseñar un proyecto de comunicación que establezca nuevas y diferentes relaciones" (Ã?ngel Nogueira Dobarro).



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