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Zootecnista de la Nacional propone salvar pez en vía de extinción

      
Uno de los resultados de su estudio permitió la liberación, en óptimas condiciones, de 321 arawanas en el sistema de lagos Yahuarcaca, lo que constituye un primer paso en la reaparición de la especie en este ambiente natural. <br/><br/>La propuesta de Claudia Rodríguez se apoyó en el conocimiento local sobre la pesca, biología y ecología de la especie, así como sobre su manejo pos captura. <br/><br/>El experimento contó con 355 arawanas (larvas y alevinos) extraídas del medio y confinadas en dos sistemas de cautiverio (jaulas y acuarios), bajo criterios de acuicultura como: mejoramiento y calidad del agua, alimentación apropiada, y manejo sanitario eficiente.<br/><br/> "Lo que se pretende es optimizar la calidad del producto para beneficiar a los acopiadores, pescadores, y al medio natural, pues la posibilidad de reclutamiento de los juveniles a la cohorte que va para primera reproducción es muy baja, debido a que se depreda cuanto ejemplar va con la boca anaranjada", dice la zootecnista. <br/><br/>La identificación de agentes patógenos como bacterias clepsielas, seudomonas y bacilos, así como la de hongos saprolecnia, en peces que presentaban entre otros síntomas, inapetencia, letargo y nado ocasional, fue uno de los principales hallazgos del estudio. <br/><br/>En la etapa de comercialización, los pescadores alimentan las arawanas con comején. "Esto explica por qué los peces padecen estrés, se descoloran, enflaquecen, y mueren", añade la investigadora. <br/><br/>Como solución elaboró alimentos con ingredientes de la región como harina de pescado, harina de yuca y ensilados de pescado. <br/><br/>Este nuevo alimento mejoró las condiciones físicas de los peces y, con tan sólo un gramo de consumo, las arawanas mejoraron su desarrollo. <br/><br/>El Ph. del agua se estabilizó entre 6,5 y 6,7 logrando así la supervivencia del 90% de las arawanas empleadas en el experimento. <br/><br/>Así 321, de los 355 individuos, fueron liberados al medio natural, luego de socializar los resultados entre los pobladores, tratando de devolverle al ecosistema una especie que hacía mucho tiempo no se encontraba, al menos en los 1.666 kilómetros que bordean la amazonia colombiana.
Uno de los resultados de su estudio permitió la liberación, en óptimas condiciones, de 321 arawanas en el sistema de lagos Yahuarcaca, lo que constituye un primer paso en la reaparición de la especie en este ambiente natural.

La propuesta de Claudia Rodríguez se apoyó en el conocimiento local sobre la pesca, biología y ecología de la especie, así como sobre su manejo pos captura.

El experimento contó con 355 arawanas (larvas y alevinos) extraídas del medio y confinadas en dos sistemas de cautiverio (jaulas y acuarios), bajo criterios de acuicultura como: mejoramiento y calidad del agua, alimentación apropiada, y manejo sanitario eficiente.

 "Lo que se pretende es optimizar la calidad del producto para beneficiar a los acopiadores, pescadores, y al medio natural, pues la posibilidad de reclutamiento de los juveniles a la cohorte que va para primera reproducción es muy baja, debido a que se depreda cuanto ejemplar va con la boca anaranjada", dice la zootecnista.

La identificación de agentes patógenos como bacterias clepsielas, seudomonas y bacilos, así como la de hongos saprolecnia, en peces que presentaban entre otros síntomas, inapetencia, letargo y nado ocasional, fue uno de los principales hallazgos del estudio.

En la etapa de comercialización, los pescadores alimentan las arawanas con comején. "Esto explica por qué los peces padecen estrés, se descoloran, enflaquecen, y mueren", añade la investigadora.

Como solución elaboró alimentos con ingredientes de la región como harina de pescado, harina de yuca y ensilados de pescado.

Este nuevo alimento mejoró las condiciones físicas de los peces y, con tan sólo un gramo de consumo, las arawanas mejoraron su desarrollo.

El Ph. del agua se estabilizó entre 6,5 y 6,7 logrando así la supervivencia del 90% de las arawanas empleadas en el experimento.

Así 321, de los 355 individuos, fueron liberados al medio natural, luego de socializar los resultados entre los pobladores, tratando de devolverle al ecosistema una especie que hacía mucho tiempo no se encontraba, al menos en los 1.666 kilómetros que bordean la amazonia colombiana.
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