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La UIS: un libro abierto

      
La historia de la humanidad está profundamente ligada a la historia del libro, cuyo nacimiento se remonta 5000 años atrás. Desde las tabletas de arcilla usadas por la civilización mesopotámica hasta la revolución digital del siglo XX, pasando por la imprenta de Gutenberg -un hito que transformó el mundo en 1440-, el hombre continúa en su incesante búsqueda por conocer el mundo a través de las palabras: éstas le han permitido adentrarse en sí mismo tanto como explorar el Universo.<br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>El libro en la UIS</span><br/><br/> Fiel a su Misión, la Universidad Industrial de Santander promueve, desde diversos espacios, la difusión del conocimiento científico y cultural que se genera al interior de esta comunidad académica. Buena parte de esta labor recae sobre la División Editorial y de Publicaciones de la UIS, dirigida por el ingeniero Óscar Roberto Gómez Molina.<br/><br/> Por esta División han pasado un sinnúmero de manuscritos en los que sus autores exploran diferentes áreas del conocimiento desde el rigor académico propio de su formación y de su actividad como docentes e investigadores; de igual manera los autores santandereanos encuentran un espacio propicio para imprimir textos de diversa índole, e incluso, a través de un riguroso proceso de análisis y estudio por parte de docentes e investigadores de nuestra Universidad, pueden portar el sello Ediciones UIS en sus trabajos. <br/><br/>Esta División es pues, la matriz en la que este conocimiento toma forma y se vierte al público con el fin de contribuir a 'la satisfacción de las necesidades científicas, técnicas, sociales, y culturales de los ciudadanos, y con ello al mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad', según lo contemplado en la Misión de la División.<br/><br/> Desde 1958 la División de Publicaciones ha dado a la luz un sinfín de textos entre libros, periódicos y revistas, y material de apoyo pedagógico. Su destacado trabajo le ha permitido, así mismo, consolidarse como una primera opción para los autores del departamento de Santander. La esmerada calidad de sus ediciones y la altísima envergadura de las investigaciones y trabajos de la comunidad académica UIS, han abierto un espacio propio, con reconocimiento nacional e internacional en la Feria del Libro que se celebra anualmente en la ciudad de Bogotá, y que se encuentra a la altura de las mejores del mundo.<br/><br/> En ésta, la vigésima versión de la Feria del Libro la UIS, cuyo país invitado de honor es Chile, la Universidad industrial de Santander se hará presente a través de la División Editorial y de Publicaciones, con las siguientes novedades: "Nutrición terapéutica del adulto", de la doctora Elieth Gómez Almeida; "Mi delirio sobre el Chimborazo", de Serafín Martínez, Ana Cecilia Ojeda y Judith Nieto; "Juan Eloy Valenzuela y Mantilla (Escritos 1786-1834)", de Armando Martínez Garnica; "De literatura e historia: Manuela Sáenz entre el discurso del amor y el discurso del otro", de Judith Nieto; "Agua, eje articulador de vida", compilado por Edgar Fernando Castillo; "Estado, política y sociedad", compilado por Amado Guerrero, y "La agenda liberal temprana en la Nueva Granada (1800-1950)", de Armando Martínez. Estos nuevos títulos serán acompañados por aproximadamente cincuenta más, distribuidos entre Ciencias Básicas, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Humanas, e Ingenierías, Tecnología y Computación.<br/><br/> Por último vale la pena recordar que toda la producción editorial de la División se encuentra a disposición de la comunidad académica en la Librería UIS, ubicada en el costado norte del edificio de la Biblioteca Central. <br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;><br/>Un poco de historia:</span><br/><br/> El primer libro escrito que se conoce data del año 3000 a.C. y es atribuido a los sumerios de Mesopotamia. El entorno y el grado de desarrollo de cada civilización dejaron su huella en el sustrato empleado para escribir: ladrillos de arcilla blanda, que después eran cocidos en hornos; tablillas enceradas que permitían ser borradas y modificadas; el papiro -un material parecido al papel que se extraía de los juncos del delta del río Niloempleado ampliamente por los egipcios y que podía ser enrollado y guardado con facilidad, si bien su resistencia al tiempo era escasa. Posteriormente se usaron el pergamino y algunos materiales derivados de las pieles secas de animales, empleados por los persas, los hebreos y otros pueblos en cuyo territorio no abundaban los juncos. <br/><br/> En el siglo IV culmina el largo proceso de sustitución de los rollos por los códices (en latín, libro), antecedente directo de los actuales libros. El códice era un cuadernillo de hojas rayadas hechas de madera cubierta de cera, sobre el que se escribía con algo afilado y que permitía borrarlo después, si era necesario. Entre las tabletas de madera se insertaban, a veces, hojas adicionales de pergamino. Con el tiempo, fue aumentando la proporción de pergamino, hasta que los libros estuvieron conformados casi exclusivamente con este material, plegado formando cuadernillos que se protegían entre dos planchas de madera y se ataban con correas.<br/><br/> En la Europa de comienzos de la Edad Media eran los monjes quienes escribían los libros, ya fuera para otros religiosos o para los gobernantes del momento. En su mayor parte contenían fragmentos de la Biblia, y otros eran copias de textos de la antigüedad clásica. Muchos libros medievales se iluminaban con dibujos realizados en tintas doradas y de otros colores, que servían para indicar los comienzos de sección, para ilustrar los textos o para decorar los bordes del manuscrito. Los libros, entonces, eran escasos y muy costosos, y se realizaban generalmente por encargo de la pequeñísima porción de la población que sabía leer y que podía sufragar sus gastos de producción. Es también en la Europa medieval que se da inicio a la impresión a partir de bloques de madera, idea que debió llegar como consecuencia de los contactos con Oriente. Estos libros solían ser obras religiosas, con grandes ilustraciones y escaso texto.<br/><br/> El siglo XV trajo consigo dos innovaciones tecnológicas que revolucionaron la producción de libros en Europa. Una fue el papel, cuya confección aprendieron los europeos de los pueblos musulmanes (que, a su vez, lo habían aprendido de China). La otra los tipos de imprenta móviles de metal. Aunque varios países, como Francia, Italia y Holanda, se atribuyen este descubrimiento, por lo general se coincide en que fue el alemán Johann Gutenberg quien inventó la imprenta basada en los tipos móviles de metal, y publicó en 1456 el primer libro importante realizado con este sistema, la Biblia de Gutenberg.<br/><br/> Estos avances tecnológicos simplificaron la producción de libros, convirtiéndolos en objetos relativamente fáciles de confeccionar y, por tanto, accesibles a una parte considerable de la población. Simultáneamente la población alfabeta creció de forma considerable, como resultado de los esfuerzos renacentistas por extender el conocimiento y bajo la influencia de la Reforma protestante, que defendía la idea de que cada uno de los fieles debía ser capaz de leer la Biblia e interpretarla a su manera. En consecuencia, en el siglo XVI, tanto el número de obras como el número de copias de cada obra aumentó de un modo espectacular, y este crecimiento comenzó a estimular el apetito del público por los libros.<br/><br/> En el año 1471 apareció el primer libro impreso en España. Los años siguientes traerían consigo muchos nuevos libros, entre ellos la Gramática de la Lengua Castellana del humanista Elio Antonio de Nebrija, impresa en Salamanca en el año 1492, y que resultaría fundamental para la fijación de nuestro idioma. La imprenta llegó a América algo más tarde, en 1540, año en que comenzó a funcionar la primera en México. La edición de libros se inició en seguida y se multiplicó extraordinariamente, tanto en Nueva España como en el Perú.<br/><br/> La Revolución Industrial hizo de la producción de libros un proceso muy mecanizado. En nuestro siglo la aplicación de numerosos e importantes avances tecnológicos al campo editorial ha hecho posible la publicación de grandes tiradas de libros a un precio relativamente bajo. Así, la baja en el costo de producción del papel y la introducción de la tela y la cartulina para la confección de las portadas, de prensas cilíndricas de gran velocidad, de la composición mecanizada de las páginas y de la reproducción fotográfica de las imágenes han permitido el acceso a los libros a la mayor parte de los ciudadanos occidentales. En América Latina se han desarrollado varios grandes centros productores de libros, a través de grandes editoriales en Argentina, Chile, Colombia, México y Cuba.<br/><br/> A pesar de que los modernos medios de comunicación, como la radio, el cine, la televisión, y más recientemente la Internet, le han restado protagonismo cultural, el libro continúa siendo el principal medio de transmisión de conocimientos, enseñanzas y experiencias tanto reales como imaginadas.<br/><br/>
La historia de la humanidad está profundamente ligada a la historia del libro, cuyo nacimiento se remonta 5000 años atrás. Desde las tabletas de arcilla usadas por la civilización mesopotámica hasta la revolución digital del siglo XX, pasando por la imprenta de Gutenberg -un hito que transformó el mundo en 1440-, el hombre continúa en su incesante búsqueda por conocer el mundo a través de las palabras: éstas le han permitido adentrarse en sí mismo tanto como explorar el Universo.


El libro en la UIS


Fiel a su Misión, la Universidad Industrial de Santander promueve, desde diversos espacios, la difusión del conocimiento científico y cultural que se genera al interior de esta comunidad académica. Buena parte de esta labor recae sobre la División Editorial y de Publicaciones de la UIS, dirigida por el ingeniero Óscar Roberto Gómez Molina.

Por esta División han pasado un sinnúmero de manuscritos en los que sus autores exploran diferentes áreas del conocimiento desde el rigor académico propio de su formación y de su actividad como docentes e investigadores; de igual manera los autores santandereanos encuentran un espacio propicio para imprimir textos de diversa índole, e incluso, a través de un riguroso proceso de análisis y estudio por parte de docentes e investigadores de nuestra Universidad, pueden portar el sello Ediciones UIS en sus trabajos.

Esta División es pues, la matriz en la que este conocimiento toma forma y se vierte al público con el fin de contribuir a 'la satisfacción de las necesidades científicas, técnicas, sociales, y culturales de los ciudadanos, y con ello al mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad', según lo contemplado en la Misión de la División.

Desde 1958 la División de Publicaciones ha dado a la luz un sinfín de textos entre libros, periódicos y revistas, y material de apoyo pedagógico. Su destacado trabajo le ha permitido, así mismo, consolidarse como una primera opción para los autores del departamento de Santander. La esmerada calidad de sus ediciones y la altísima envergadura de las investigaciones y trabajos de la comunidad académica UIS, han abierto un espacio propio, con reconocimiento nacional e internacional en la Feria del Libro que se celebra anualmente en la ciudad de Bogotá, y que se encuentra a la altura de las mejores del mundo.

En ésta, la vigésima versión de la Feria del Libro la UIS, cuyo país invitado de honor es Chile, la Universidad industrial de Santander se hará presente a través de la División Editorial y de Publicaciones, con las siguientes novedades: "Nutrición terapéutica del adulto", de la doctora Elieth Gómez Almeida; "Mi delirio sobre el Chimborazo", de Serafín Martínez, Ana Cecilia Ojeda y Judith Nieto; "Juan Eloy Valenzuela y Mantilla (Escritos 1786-1834)", de Armando Martínez Garnica; "De literatura e historia: Manuela Sáenz entre el discurso del amor y el discurso del otro", de Judith Nieto; "Agua, eje articulador de vida", compilado por Edgar Fernando Castillo; "Estado, política y sociedad", compilado por Amado Guerrero, y "La agenda liberal temprana en la Nueva Granada (1800-1950)", de Armando Martínez. Estos nuevos títulos serán acompañados por aproximadamente cincuenta más, distribuidos entre Ciencias Básicas, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Humanas, e Ingenierías, Tecnología y Computación.

Por último vale la pena recordar que toda la producción editorial de la División se encuentra a disposición de la comunidad académica en la Librería UIS, ubicada en el costado norte del edificio de la Biblioteca Central.



Un poco de historia:


El primer libro escrito que se conoce data del año 3000 a.C. y es atribuido a los sumerios de Mesopotamia. El entorno y el grado de desarrollo de cada civilización dejaron su huella en el sustrato empleado para escribir: ladrillos de arcilla blanda, que después eran cocidos en hornos; tablillas enceradas que permitían ser borradas y modificadas; el papiro -un material parecido al papel que se extraía de los juncos del delta del río Niloempleado ampliamente por los egipcios y que podía ser enrollado y guardado con facilidad, si bien su resistencia al tiempo era escasa. Posteriormente se usaron el pergamino y algunos materiales derivados de las pieles secas de animales, empleados por los persas, los hebreos y otros pueblos en cuyo territorio no abundaban los juncos.

En el siglo IV culmina el largo proceso de sustitución de los rollos por los códices (en latín, "libro"), antecedente directo de los actuales libros. El códice era un cuadernillo de hojas rayadas hechas de madera cubierta de cera, sobre el que se escribía con algo afilado y que permitía borrarlo después, si era necesario. Entre las tabletas de madera se insertaban, a veces, hojas adicionales de pergamino. Con el tiempo, fue aumentando la proporción de pergamino, hasta que los libros estuvieron conformados casi exclusivamente con este material, plegado formando cuadernillos que se protegían entre dos planchas de madera y se ataban con correas.

En la Europa de comienzos de la Edad Media eran los monjes quienes escribían los libros, ya fuera para otros religiosos o para los gobernantes del momento. En su mayor parte contenían fragmentos de la Biblia, y otros eran copias de textos de la antigüedad clásica. Muchos libros medievales se iluminaban con dibujos realizados en tintas doradas y de otros colores, que servían para indicar los comienzos de sección, para ilustrar los textos o para decorar los bordes del manuscrito. Los libros, entonces, eran escasos y muy costosos, y se realizaban generalmente por encargo de la pequeñísima porción de la población que sabía leer y que podía sufragar sus gastos de producción. Es también en la Europa medieval que se da inicio a la impresión a partir de bloques de madera, idea que debió llegar como consecuencia de los contactos con Oriente. Estos libros solían ser obras religiosas, con grandes ilustraciones y escaso texto.

El siglo XV trajo consigo dos innovaciones tecnológicas que revolucionaron la producción de libros en Europa. Una fue el papel, cuya confección aprendieron los europeos de los pueblos musulmanes (que, a su vez, lo habían aprendido de China). La otra los tipos de imprenta móviles de metal. Aunque varios países, como Francia, Italia y Holanda, se atribuyen este descubrimiento, por lo general se coincide en que fue el alemán Johann Gutenberg quien inventó la imprenta basada en los tipos móviles de metal, y publicó en 1456 el primer libro importante realizado con este sistema, la Biblia de Gutenberg.

Estos avances tecnológicos simplificaron la producción de libros, convirtiéndolos en objetos relativamente fáciles de confeccionar y, por tanto, accesibles a una parte considerable de la población. Simultáneamente la población alfabeta creció de forma considerable, como resultado de los esfuerzos renacentistas por extender el conocimiento y bajo la influencia de la Reforma protestante, que defendía la idea de que cada uno de los fieles debía ser capaz de leer la Biblia e interpretarla a su manera. En consecuencia, en el siglo XVI, tanto el número de obras como el número de copias de cada obra aumentó de un modo espectacular, y este crecimiento comenzó a estimular el apetito del público por los libros.

En el año 1471 apareció el primer libro impreso en España. Los años siguientes traerían consigo muchos nuevos libros, entre ellos la Gramática de la Lengua Castellana del humanista Elio Antonio de Nebrija, impresa en Salamanca en el año 1492, y que resultaría fundamental para la fijación de nuestro idioma. La imprenta llegó a América algo más tarde, en 1540, año en que comenzó a funcionar la primera en México. La edición de libros se inició en seguida y se multiplicó extraordinariamente, tanto en Nueva España como en el Perú.

La Revolución Industrial hizo de la producción de libros un proceso muy mecanizado. En nuestro siglo la aplicación de numerosos e importantes avances tecnológicos al campo editorial ha hecho posible la publicación de grandes tiradas de libros a un precio relativamente bajo. Así, la baja en el costo de producción del papel y la introducción de la tela y la cartulina para la confección de las portadas, de prensas cilíndricas de gran velocidad, de la composición mecanizada de las páginas y de la reproducción fotográfica de las imágenes han permitido el acceso a los libros a la mayor parte de los ciudadanos occidentales. En América Latina se han desarrollado varios grandes centros productores de libros, a través de grandes editoriales en Argentina, Chile, Colombia, México y Cuba.

A pesar de que los modernos medios de comunicación, como la radio, el cine, la televisión, y más recientemente la Internet, le han restado protagonismo cultural, el libro continúa siendo el principal medio de transmisión de conocimientos, enseñanzas y experiencias tanto reales como imaginadas.

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