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En la Nacional, método para medir enfermedad del banano

      
Los bananeros colombianos han padecido la enfermedad del Moko por 50 años y en los últimos 30 se estima que destruyó 611 hectáreas de cultivos, se dejaron de exportar 1.328 cajas de esta fruta y de percibir 5 millones de dólares. <br/><br/> Es una enfermedad muy drástica. Toda planta atacada debe destruirse porque lesiona su sistema vascular, puntualiza el investigador Darío Castañeda, que cursa el doctorado en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín. <br/><br/> Castañeda hizo parte de una investigación financiada por la universidad y por la Asociación de Bananeros de Urabá (Augura). Con ella se diseñó una fórmula matemática que mide el índice de riesgo del Moko y determina la velocidad con que se dispersa.<br/><br/> Así se puede controlar más rápido la enfermedad y se pueden evitar costos millonarios a la industria.<br/><br/> La manera de evaluar la enfermedad en la región de Urabá (Antioquia) era incorrecta, pues tenía en cuenta el número de fincas afectadas y el de focos de la enfermedad. Nuestro índice, en cambio, tiene en cuenta el área y el número de lotes infectados. Así se sabe qué tan dispersa está la bacteria, explica el investigador.<br/><br/> El proyecto se desarrolló en 10 fincas de Urabá, en las que se pudo predecir el desarrollo de la enfermedad.
Los bananeros colombianos han padecido la enfermedad del "Moko" por 50 años y en los últimos 30 se estima que destruyó 611 hectáreas de cultivos, se dejaron de exportar 1.328 cajas de esta fruta y de percibir 5 millones de dólares.

"Es una enfermedad muy drástica. Toda planta atacada debe destruirse porque lesiona su sistema vascular", puntualiza el investigador Darío Castañeda, que cursa el doctorado en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.

Castañeda hizo parte de una investigación financiada por la universidad y por la Asociación de Bananeros de Urabá (Augura). Con ella se diseñó una fórmula matemática que mide el índice de riesgo del "Moko" y determina la velocidad con que se dispersa.

Así se puede controlar más rápido la enfermedad y se pueden evitar costos millonarios a la industria.

"La manera de evaluar la enfermedad en la región de Urabá (Antioquia) era incorrecta, pues tenía en cuenta el número de fincas afectadas y el de focos de la enfermedad. Nuestro índice, en cambio, tiene en cuenta el área y el número de lotes infectados. Así se sabe qué tan dispersa está la bacteria", explica el investigador.

El proyecto se desarrolló en 10 fincas de Urabá, en las que se pudo predecir el desarrollo de la enfermedad.
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