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Educación Superior para el desarrollo humano y social

      
Esta cuestión es especialmente importante para la GUNI, no sólo porque tiene una relación directa con los acuerdos asumidos en el Plan de acción de la Conferencia Internacional sobre la Educación Superior que tuvo lugar en 1998 en París, sino también porque es el trasfondo de una reconsideración del papel de la educación superior en el mundo y de un análisis de su impacto sobre las economías, políticas, sociedades y culturas y sobre el desarrollo humano.<br/><br/> Queremos proporcionar un espacio para realizar un debate, propuestas y análisis en relación con el papel del conocimiento en nuestra sociedad, con el fin de preguntarnos qué conocimiento para qué sociedad y cómo las universidades definirán su papel al respecto.<br/><br/> Esta línea editorial es la reflexión de partida para andar un camino colectivo en el que están involucrados más de 40 autores de diversas especialidades, enfoques y procedencias.<br/><br/> El papel de la educación superior (ES) en el mundo actual es inmenso, complejo y vital. Está surgiendo una amplia gama de retos y posibilidades con implicaciones políticas, económicas y sociales. Quizás aún más significativos sean los retos que tienen que ver con los cambios en la forma de ver y entender el propio conocimiento, que repercuten seriamente en el rol y la responsabilidad de la universidad en la sociedad.<br/><br/> El papel de las instituciones de educación superior (IES) ha ido cambiando con el tiempo; de defensoras de formas de conocimiento culturalmente reverenciadas, han pasado a actuar como productoras de mano de obra especializada asociada a las necesidades laborales, y más recientemente a ser percibidas como agentes de cambio y de desarrollo social.<br/><br/> El papel más explícito que se les ha asignado es la producción de mano de obra altamente especializada y la producción científica destinada a cubrir las necesidades económicas detectadas. Sin embargo, durante los períodos de transformación social -que sin duda en el fondo pueden responder a cambios importantes en la economía- las universidades pueden desempeñar un papel no menos importante ayudando a construir nuevas instituciones de la sociedad civil, fomentando y facilitando nuevos valores culturales, y formando y socializando miembros de nuevas elites sociales (1).<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> La responsabilidad social de la educación superior </span><br/><br/>Como centros de formación, producción y transmisión de conocimiento, las IES están bien posicionadas para vincular lo local con lo global. Esto les da una gran capacidad de acceso e influencia sobre los procesos de cambio que afectan a muchas sociedades, pudiendo su potencial para contribuir al desarrollo humano y social. Por consiguiente están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la construcción de la sociedad.<br/><br/> La educación superior tiene la responsabilidad de formar a los profesionales que alcanzan, en su ejercicio profesional, los puestos de mayor responsabilidad y poder en la sociedad y en el mercado de trabajo. Las decisiones del conjunto de profesionales del mundo, formados en las universidades, puede contribuir de forma decisiva al curso en la que vida se desarrolla en el planeta. Esa toma de decisiones puede llevarse a cabo desde aproximaciones positivas o negativas para el avance global de la humanidad y las sociedades, tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo. Por lo tanto, el papel de la educación superior, en relación a los contenidos de las enseñanzas, a los valores y habilidades que incorpora tiene un peso decisivo y fundamental.<br/><br/> Las implicaciones de las principales tendencias en información y conocimiento son enormes para la educación superior. Desde una perspectiva de sociedad del conocimiento, la educación tendrá un papel fundamental en las formas de compartir, aplicar y crear conocimiento en un mundo en proceso de globalizarse. Se reclama que la educación superior y, en especial, las universidades dirijan el impulso de la transformación hacia una sociedad del conocimiento global- y tengan una cierta capacidad para conducir y, eventualmente, corregir la dirección de las tendencias que se producen dentro de la globalización- (2).<br/><br/> En otros casos, en cambio, las IES pueden ser percibidas como proveedoras de información y divulgadoras de un conocimiento que se ajuste a los paradigmas existentes, unos paradigmas que han ido convirtiéndose en poco fiables y puestos en duda. Así pues, las universidades, cuya existencia se justifica en términos de su aportación al aprendizaje, corren el riesgo de desvalorizarse por inercia, incapaces de aprender por ellas mismas o de apoyar el aprendizaje de los demás.<br/><br/> La universidad es también la institución responsable de la creación y transferencia de conocimiento y de aportar, con ello, soluciones a las problemáticas globales. La vinculación entre la investigación científica y la toma de decisiones política puede ser explorada y analizada. El papel de la ciencia y la tecnología, al servicio de la toma de decisiones políticas, para el bienestar colectivo, es un tema relegado que la educación superior debería también plantearse.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> ¿Desarrollo hacia dónde? </span><br/><br/>La globalización es una tendencia general, así como también lo es el avance hacia una economía global, acompañada por una transición política de las organizaciones que pasan de nacionales a internacionales. Este proceso nos conduce a un debate cada vez más intenso sobre la noción de desarrollo, que ahora se encuentra en un estado de cambio constante. Muy discutido durante décadas, y con orígenes en el campo de la biología, la idea de desarrollo- ha sido equiparada por muchos con el crecimiento económico global, que tendría como resultado que todos los habitantes del mundo obtuviesen la paridad económica con aquellos que viven en los países desarrollados-. Sin embargo, con el tiempo, el desarrollo humano- ha adquirido significados más complejos. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).<br/><br/> Desarrollo humano significa mucho más que el aumento o la caída de las rentas nacionales. Significa crear un entorno en el que las personas puedan desarrollar todo su potencial y llevar vidas productivas y creativas según sus necesidades e intereses. Las personas constituyen la verdadera riqueza de las naciones. Así pues, desarrollo significa expandir las opciones que las personas tienen para llevar las vidas que valoran. De este modo significa mucho más que crecimiento económico, que es sólo un medio -aunque muy importante- para aumentar las opciones de la gente […]. […]<br/><br/> Para aumentar dichas opciones, es fundamental fomentar las capacidades humanas -la variedad de cosas que las personas pueden hacer o ser en la vida-. Las capacidades más básicas para el desarrollo humano son llevar vidas largas y saludables, tener conocimientos, tener acceso a los recursos necesarios para llevar un nivel de vida digno y poder participar en la vida de la comunidad. Sin ellas, muchas opciones simplemente no están a nuestro alcance, y muchas oportunidades en la vida resultan inaccesibles (web del PNUD, consultado en 2006).<br/><br/> Hoy se están alzando voces, algunas desde las propias universidades, que alertan del agotamiento de los modelos que han guiado el desarrollo en la Tierra en el último siglo. Aparecen concepciones que apelan a la necesidad de repensar el paradigma de desarrollo vigente y los valores sociales colectivos. La incorporación de nuevos contenidos que permita equipar a las personas con nuevas herramientas en relación al contexto en que ejercerán sus profesiones es ineludible. Plantear la responsabilidad individual y colectiva en la toma de decisiones profesionales, desde nuevos paradigmas éticos globales va a ser un tema de futuro inmediato en el que las políticas de educación superior no pueden quedar al margen.<br/><br/> Este cambio de paradigma, reflejado en políticas, es un objetivo loable, que recibe el apoyo de una buena cantidad de prestigiosos programas e iniciativas globales, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Protocolo de Kyoto, Educación para Todos, Comida para Todos (Food for All), y la Década para el Desarrollo Sostenible de la UNESCO. Sin embargo, estas iniciativas no garantizan por sí solas un cambio positivo, como lo evidencia la lentitud o la falta de progreso hacia algunos de los objetivos propuestos en ellos. Su avance está dificultado por una amplia gama de factores que intervienen en el proceso de desarrollo humano, independientemente de los objetivos y metas propuestas.<br/><br/><br/><span style=font-weight: bold;> El rol de la educación superior </span><br/><br/>Si las universidades y las IES van a apoyar los procesos de desarrollo humano y de cambio social positivo, además de continuar desempeñado su papel como generadoras de conocimiento, entonces necesitamos ir más allá de concepciones estrechas del conocimiento. Es necesario un verdadero compromiso entre la universidad y la sociedad, y sin duda este compromiso puede extenderse más allá de las fronteras nacionales. Es preciso debatir y tratar en profundidad la naturaleza de dicho compromiso, trabajando sobre ejemplos, prácticas y experiencias reales.<br/><br/> También existe la necesidad de entender el rol que las universidades desempeñarán en este compromiso, especialmente las formas en que se comprometen con los ciudadanos -tanto a nivel individual como a nivel colectivo-. Esto puede conseguirse en parte gracias a las nuevas relaciones que se están forjando entre las universidades y a la emergencia de redes que garantizan una relevancia de la educación superior para la promoción de un clima social y político saludable dentro de un país junto con un desarrollo económico y cultural- (3).<br/><br/> Asumimos, por tanto, que la universidad puede participar activamente en el debate y en la acción pública y privada para ensayar y generar respuestas a las transformaciones de nuestras sociedades desde una perspectiva innovadora. Así pues estamos en un momento fundamental para explorar el rol de la educación superior. Partiendo del presente y el pasado, para proyectar visiones para el futuro.<br/><br/> Equipo Editorial de la GUNI<br/> Informe La educación superior en el mundo<br/> Serie GUNI sobre el compromiso social de las universidades<br/> Abril de 2007<br/><br style=text-decoration: underline;/><span style=text-decoration: underline;> Notas</span><br/> (1) Brennan J. y Y. Lebeau (2002), The role of universities in the transformation of societies. An international research project, documento presentado en la 15ª Conferencia Anual del CHER, 5-7 septiembre de 2002, Viena, Austria.<br/><br/> (2) Van Damme, D. (2002), Outlooks for the International Higher Education Community in Constructing the Global Knowledge Society. Artículo presentado en el primer Foro Mundial sobre Garantía de la Calidad, Acreditación y Reconocimiento de Titulaciones en la Educación Superior. UNESCO, París. 17-18 de octubre de 2002<br/><br/> (3) UNESCO (2005), Towards Knowledge Societies. Paris: UNESCO.<br/><br/><br/><font size=1>* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, <a target=_blank href=https://www.guni-rmies.net>Global University Network for Innovation</a>. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este <a target=_blank href=https://www.guni-rmies.net/newsletter/edit.php>enlace</a>.<br/><br/></font>
Esta cuestión es especialmente importante para la GUNI, no sólo porque tiene una relación directa con los acuerdos asumidos en el Plan de acción de la Conferencia Internacional sobre la Educación Superior que tuvo lugar en 1998 en París, sino también porque es el trasfondo de una reconsideración del papel de la educación superior en el mundo y de un análisis de su impacto sobre las economías, políticas, sociedades y culturas y sobre el desarrollo humano.

Queremos proporcionar un espacio para realizar un debate, propuestas y análisis en relación con el papel del conocimiento en nuestra sociedad, con el fin de preguntarnos qué conocimiento para qué sociedad y cómo las universidades definirán su papel al respecto.

Esta línea editorial es la reflexión de partida para andar un camino colectivo en el que están involucrados más de 40 autores de diversas especialidades, enfoques y procedencias.

El papel de la educación superior (ES) en el mundo actual es inmenso, complejo y vital. Está surgiendo una amplia gama de retos y posibilidades con implicaciones políticas, económicas y sociales. Quizás aún más significativos sean los retos que tienen que ver con los cambios en la forma de ver y entender el propio conocimiento, que repercuten seriamente en el rol y la responsabilidad de la universidad en la sociedad.

El papel de las instituciones de educación superior (IES) ha ido cambiando con el tiempo; de defensoras de formas de conocimiento culturalmente reverenciadas, han pasado a actuar como productoras de mano de obra especializada asociada a las necesidades laborales, y más recientemente a ser percibidas como agentes de cambio y de desarrollo social.

El papel más explícito que se les ha asignado es la producción de mano de obra altamente especializada y la producción científica destinada a cubrir las necesidades económicas detectadas. Sin embargo, durante los períodos de transformación social -que sin duda en el fondo pueden responder a cambios importantes en la economía- las universidades pueden desempeñar un papel no menos importante ayudando a construir nuevas instituciones de la sociedad civil, fomentando y facilitando nuevos valores culturales, y formando y socializando miembros de nuevas elites sociales (1).


La responsabilidad social de la educación superior

Como centros de formación, producción y transmisión de conocimiento, las IES están bien posicionadas para vincular lo local con lo global. Esto les da una gran capacidad de acceso e influencia sobre los procesos de cambio que afectan a muchas sociedades, pudiendo su potencial para contribuir al desarrollo humano y social. Por consiguiente están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la construcción de la sociedad.

La educación superior tiene la responsabilidad de formar a los profesionales que alcanzan, en su ejercicio profesional, los puestos de mayor responsabilidad y poder en la sociedad y en el mercado de trabajo. Las decisiones del conjunto de profesionales del mundo, formados en las universidades, puede contribuir de forma decisiva al curso en la que vida se desarrolla en el planeta. Esa toma de decisiones puede llevarse a cabo desde aproximaciones positivas o negativas para el avance global de la humanidad y las sociedades, tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo. Por lo tanto, el papel de la educación superior, en relación a los contenidos de las enseñanzas, a los valores y habilidades que incorpora tiene un peso decisivo y fundamental.

Las implicaciones de las principales tendencias en información y conocimiento son enormes para la educación superior. Desde una perspectiva de sociedad del conocimiento, la educación tendrá un papel fundamental en las formas de compartir, aplicar y crear conocimiento en un mundo en proceso de globalizarse. Se reclama que la educación superior y, en especial, las universidades "dirijan el impulso de la transformación hacia una sociedad del conocimiento global- y tengan "una cierta capacidad para conducir y, eventualmente, corregir la dirección de las tendencias que se producen dentro de la globalización- (2).

En otros casos, en cambio, las IES pueden ser percibidas como proveedoras de información y divulgadoras de un conocimiento que se ajuste a los paradigmas existentes, unos paradigmas que han ido convirtiéndose en poco fiables y puestos en duda. Así pues, las universidades, cuya existencia se justifica en términos de su aportación al aprendizaje, corren el riesgo de desvalorizarse por inercia, incapaces de aprender por ellas mismas o de apoyar el aprendizaje de los demás.

La universidad es también la institución responsable de la creación y transferencia de conocimiento y de aportar, con ello, soluciones a las problemáticas globales. La vinculación entre la investigación científica y la toma de decisiones política puede ser explorada y analizada. El papel de la ciencia y la tecnología, al servicio de la toma de decisiones políticas, para el bienestar colectivo, es un tema relegado que la educación superior debería también plantearse.


¿Desarrollo hacia dónde?

La globalización es una tendencia general, así como también lo es el avance hacia una economía global, acompañada por una transición política de las organizaciones que pasan de nacionales a internacionales. Este proceso nos conduce a un debate cada vez más intenso sobre la noción de desarrollo, que ahora se encuentra en un estado de cambio constante. Muy discutido durante décadas, y con orígenes en el campo de la biología, la idea de "desarrollo- ha sido equiparada por muchos con el crecimiento económico global, que tendría como resultado que todos los habitantes del mundo obtuviesen la paridad económica con aquellos que viven en los países "desarrollados-. Sin embargo, con el tiempo, el "desarrollo humano- ha adquirido significados más complejos. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Desarrollo humano significa mucho más que el aumento o la caída de las rentas nacionales. Significa crear un entorno en el que las personas puedan desarrollar todo su potencial y llevar vidas productivas y creativas según sus necesidades e intereses. Las personas constituyen la verdadera riqueza de las naciones. Así pues, desarrollo significa expandir las opciones que las personas tienen para llevar las vidas que valoran. De este modo significa mucho más que crecimiento económico, que es sólo un medio -aunque muy importante- para aumentar las opciones de la gente […]. […]

Para aumentar dichas opciones, es fundamental fomentar las capacidades humanas -la variedad de cosas que las personas pueden hacer o ser en la vida-. Las capacidades más básicas para el desarrollo humano son llevar vidas largas y saludables, tener conocimientos, tener acceso a los recursos necesarios para llevar un nivel de vida digno y poder participar en la vida de la comunidad. Sin ellas, muchas opciones simplemente no están a nuestro alcance, y muchas oportunidades en la vida resultan inaccesibles (web del PNUD, consultado en 2006).

Hoy se están alzando voces, algunas desde las propias universidades, que alertan del agotamiento de los modelos que han guiado el desarrollo en la Tierra en el último siglo. Aparecen concepciones que apelan a la necesidad de repensar el paradigma de desarrollo vigente y los valores sociales colectivos. La incorporación de nuevos contenidos que permita equipar a las personas con nuevas herramientas en relación al contexto en que ejercerán sus profesiones es ineludible. Plantear la responsabilidad individual y colectiva en la toma de decisiones profesionales, desde nuevos paradigmas éticos globales va a ser un tema de futuro inmediato en el que las políticas de educación superior no pueden quedar al margen.

Este cambio de paradigma, reflejado en políticas, es un objetivo loable, que recibe el apoyo de una buena cantidad de prestigiosos programas e iniciativas globales, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Protocolo de Kyoto, Educación para Todos, Comida para Todos (Food for All), y la Década para el Desarrollo Sostenible de la UNESCO. Sin embargo, estas iniciativas no garantizan por sí solas un cambio positivo, como lo evidencia la lentitud o la falta de progreso hacia algunos de los objetivos propuestos en ellos. Su avance está dificultado por una amplia gama de factores que intervienen en el proceso de desarrollo humano, independientemente de los objetivos y metas propuestas.


El rol de la educación superior

Si las universidades y las IES van a apoyar los procesos de desarrollo humano y de cambio social positivo, además de continuar desempeñado su papel como generadoras de conocimiento, entonces necesitamos ir más allá de concepciones estrechas del conocimiento. Es necesario un verdadero compromiso entre la universidad y la sociedad, y sin duda este compromiso puede extenderse más allá de las fronteras nacionales. Es preciso debatir y tratar en profundidad la naturaleza de dicho compromiso, trabajando sobre ejemplos, prácticas y experiencias reales.

También existe la necesidad de entender el rol que las universidades desempeñarán en este compromiso, especialmente las formas en que se comprometen con los ciudadanos -tanto a nivel individual como a nivel colectivo-. Esto puede conseguirse en parte gracias a las nuevas relaciones que se están forjando entre las universidades y a la emergencia de redes que garantizan una relevancia de la educación superior "para la promoción de un clima social y político saludable dentro de un país junto con un desarrollo económico y cultural- (3).

Asumimos, por tanto, que la universidad puede participar activamente en el debate y en la acción pública y privada para ensayar y generar respuestas a las transformaciones de nuestras sociedades desde una perspectiva innovadora. Así pues estamos en un momento fundamental para explorar el rol de la educación superior. Partiendo del presente y el pasado, para proyectar visiones para el futuro.

Equipo Editorial de la GUNI
Informe La educación superior en el mundo
Serie GUNI sobre el compromiso social de las universidades
Abril de 2007

Notas
(1) Brennan J. y Y. Lebeau (2002), The role of universities in the transformation of societies. An international research project, documento presentado en la 15ª Conferencia Anual del CHER, 5-7 septiembre de 2002, Viena, Austria.

(2) Van Damme, D. (2002), Outlooks for the International Higher Education Community in Constructing the Global Knowledge Society. Artículo presentado en el primer Foro Mundial sobre Garantía de la Calidad, Acreditación y Reconocimiento de Titulaciones en la Educación Superior. UNESCO, París. 17-18 de octubre de 2002

(3) UNESCO (2005), Towards Knowledge Societies. Paris: UNESCO.


* Artículo publicado originalmente en el boletín electrónico de la GUNI, Global University Network for Innovation. Para más artículos y suscripción gratuita al boletín, visite este enlace.

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