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Educar no es lo mismo que enseñar

      
Tener éxito, hoy en día, significa poseer una competencia profesional, pero carecer de principios, criterios y valores, y si éstos se tienen, ponerles un precio. El éxito se identifica con logros materiales, económicos y sociales, obtenidos de una manera fácil y rápida. No podemos continuar formando personas al servicio de una sociedad en decadencia.<br/><br/> "Currículo oculto", "Currículo latente", "Currículo escondido", por contraposición al "Currículo visible", son expresiones en la literatura de hoy que destacan más allá del repertorio de las asignaturas curriculares y del encadenamiento de las mismas, de requisitos, de unidades de proceso y comportamiento, que el currículo demanda una mayor trascendencia.<br/><br/> Lo oculto y lo visible son dos trayectos del desarrollo curricular. En principio, el trayecto disciplinario de conocimientos que se enseñan y el trayecto formativo de la persona. Ambos cubrimientos curriculares son continuos, constantes, inseparables, así el disciplinario sea la fibra patente y manifiesta, y el formativo, de mayor trascendencia, parece en muchos casos gozar de secundarias o nulas atenciones. Ambos trayectos deben poseer rumbos y metas comunes porque el devenir educativo no puede carecer de dirección. Ambos proyectan en el estudiante al universo de la cultura para que lo comprenda y lo viva.<br/><br/> La secuencia de asignaturas corresponde a las funciones epistemológicas o cognoscitivas y las experiencias de aprendizaje conforman los aspectos psicológicos del currículo.<br/><br/> Lo epistemológico o cognoscitivo se inclina más hacia la vertiente visible y es objeto de inmediatas atenciones; lo psicológico, en cambio, hacia la cara curricular oculta.<br/><br/> La administración o servicio del currículo, pertenece al gran ámbito de la administración académica, lo administran quienes lo planifican o lo diseñan y quienes lo ejecutan.<br/><br/> En cambio, profesores, directivos, funcionarios, consejeros y cuantos se desempeñan en la vida académica de la universidad deben ser conscientes de la esencia y corrientes del currículo oculto. De él todos somos administradores.<br/><br/> Nos hemos equivocado al confundir Educación con enseñanza que es lo que hoy se está impartiendo en las aulas. El presente ensayo pretende desentrañar lo que entienda o pueda entenderse por currículo oculto. Los pareceres y opiniones serían tantos cuantas posturas se conciban acordes con la filosofía educativa que responda a la pregunta ¿Para qué la educación, más allá de los arreglos curriculares y pedagógicos, formales y tecnificados?<br/><br/> Albert Einstein, fuera de ser un científico era un humanista y sus conceptos sobre la formación del hombre y la educación, se reflejan en estos pensamientos:<br/><br/> Sin embargo, la aniquilación de obstáculos nos conduce, por sí sola, a un ennoblecimiento de la vida social e individual. Pues junto a ello es decisivo el anhelo de lucha a favor de una estructura moral de nuestra vida comunitaria. En este punto, no hay ciencia que pueda salvarnos. Creo, por supuesto que el excesivo énfasis en lo intelectual que suele dirigirse sólo hacia la eficacia y lo práctico en nuestra educación, ha conducido al debilitamiento de los valores éticos".<br/><br/><br/> Los esquemas de nuestra educación siempre han insistido en la transmisión parcelada de ciencia que no estructura el pensamiento. Nuestros estudiantes tienen milésimas de miles de conocimientos, sin estructura mental. Esquemas educativos con la preocupación de un alto puntaje del Icfes, no responde al nombre de una educación verdadera.<br/><br/> Qué nos ganamos con una juventud saturada de saberes superficiales, información abundante, pero sin convicciones bien fundadas? Ya no se enseña civismo, no inculcamos la honestidad, el respeto mutuo, la responsabilidad. Hemos enseñado una ética que se acomode al egoísmo humano. Todo se puede y todo se permite, ya ni siquiera sabemos qué es bueno o qué es lo malo, qué es justo o injusto, qué es digno o indigno. Necesitamos una educación que ayude a recuperar una cultura ética.<br/><br/> La pedagogía de los valores es una necesidad sentida en la educación contemporánea. Los valores motivan y orientan la acción educativa. Nuestros estudiantes no son máquinas pensantes, son personas que adquieren una formación que los compromete con los otros; con una sociedad que hay que influir para cambiarla y mejorarla. Con sólo conocimiento no se logra este cambio, es indispensable que el estudiante adquiera una comprensión de los valores y una profunda afinidad con ellos.<br/><br/> Vivimos en una sociedad montada sobre el egoísmo, donde escasea la solidaridad, el compartir y el servicio. Se estudia para saber y con ese saber, conseguir mayor posición social, más poder, más dinero, más comodidad. Para qué un éxito personal si poco o nada beneficia a los demás. Quien tiene un espíritu sano encuentra más satisfacción en dar que en recibir, nos enriquecemos dando. Recordemos las palabras de John F. Kennedy: "No nos preguntemos qué hace la patria por nosotros, sino qué hacemos nosotros por la patria".<br/><br/> Con relación a lo anterior, Einstein afirmaba: ".... por consiguiente, tenemos que prevenirnos contra quienes predican a los jóvenes el éxito como objeto de la vida, pues el hombre que triunfa es aquel que recibe mucho de sus semejantes, por lo general mucho más de lo que corresponde al servicio que les presta. El valor de un hombre debería juzgarse en función de lo que da y no de lo que recibe".<br/><br/> Para llevar a cabo el proceso de educar, el principal actor será el maestro, quien con sus actitudes de honestidad, rectitud, responsabilidad, verdad, inspira en sus discípulos deseos de superación y justicia social.<br/><br/> Decía el Cardenal J.H. Newman: "En la época de Platón no había una sola librería en la ciudad, lo que el estudiante veía, lo que entendía, lo que captaba al pasar por la fuerza mágica de su simpatía era la formación que le dispensaba Atenas... Un estudiante extranjero ha entrado a la academia Platónica. Desde el primer momento su mirada se concentra en la figura de Platón. No escucha una palabra de cuanto dice, no tiene afán de aprender nada, ni desea una explicación; lo que ve es algo entero, algo completo en sí, algo que es más grande que cualquier otra cosa, ese será un punto de partida de su historia; un apoyo para su memoria, un pensamiento para su corazón".<br/><br/> Esa es la influencia que el hombre vivo ejerce sobre sus semejantes para el bien o para el mal. Si el extranjero del que hemos hablado no ganó con su viaje nada fuera de la vista de Platón, sacó sin duda cierta dosis de cultura y algo para poder transmitir y contar a sus hijos.<br/><br/> Cuando se es verdadero maestro, la sola presencia influye. Un sistema académico sin la influencia personal de los profesores sobre los estudiantes no podrá producir otra cosa que una universidad sin un norte.<br/><br/> Igualmente, debemos enseñar a pensar y a desarrollar la creatividad en nuestros estudiantes.<br/><br/><br/>A este respecto Einstein decía: "Deberían cultivarse en los individuos jóvenes cualidades y aptitudes valiosas para el bien común. Más ello no significa que haya que destruir la individualidad y que el individuo se convierta en simple instrumento de la comunidad como una abeja o una hormiga. Una comunidad de individuos moldeados por un mismo patrón, sin originalidad ni objetivos propios sería una sociedad empobrecida sin posibilidades de evolución. El objetivo ha de ser, al contrario, formar individuos que actúen y piensen con independencia y que consideren, no obstante, su interés vital más importante, el servicio a la comunidad".<br/><br/> Hoy en día estamos formando simples repetidores. La profesionalización no es suficiente. Queremos ir más allá de la excelencia académica.<br/><br/> Fichte decía: "El profesional debe saber hacer otra cosa distinta a lo que aprendió en la universidad. Copiar no tiene gracia; la originalidad creativa oxigena con la apertura de panoramas divergentes".<br/><br/> Hemos tratado como "Currículo oculto" la parte correspondiente a los valores y la creatividad. Sin embargo, este tema abarca una gran cantidad de elementos fundamentales para la formación del individuo.<br/><br/> Jacques Delors, presidente de la Comisión Internacional sobre educación para el Siglo XXI, en su informe de la Unesco, plantea como pilares de la educación: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir en comunidad.<br/><br/> El término "aprender a vivir en comunidad" lo plantea Delors como el pilar de la educación, como un instrumento de paz y de comprensión mutua entre los pueblos, por tanto, este "aprender a vivir en comunidad" es al mismo tiempo una lección de humanismo y de civismo.<br/><br/> Edgar Fauré dice; "Nuestro tiempo, al que se ha llamado el del mundo finito, no puede ser otro que el nombre total, es decir, todo hombre y todo el hombre".<br/><br/> Esta expresión es el empeño educativo de nuestros días, que se centra en el aprendizaje para ser persona:"aprender a ser".<br/><br/> Se deben analizar los otros "aprenderes" que no son asignaturas visibles del currículo, ni responsabilidades del profesor. Son función de todos, de la sociedad entera, empeñada en darle validez al así llamado "Currículo oculto", pero mucho más de instituciones educativas que son porciones de la sociedad que educa.<br/><br/> Con la siguiente cita queremos ilustrar el sentido y la importancia de saber conjugar los diferentes "aprenderes" en el proceso de enseñanza - aprendizaje.<br/><br/><br/> En una carta enviada a Bill Gates, un estudiante de secundaria le preguntó: " En ocasiones los profesores enseñan cosas que para mí carecen de toda utilidad. Puede recomendarme alguna forma de lidiar con esos cursos? La respuesta de Bill Gates fue contundente: Tal vez sus expectativas con respecto al estudio son equivocadas. Uno no va a un colegio o a una universidad para llenarse de datos.<br/><br/> El objetivo es descubrir cómo funciona nuestro mundo. Una persona debe estudiar cosas específicas para lograrlo, pero lo que se aprende en el aula son principios generales. Muchas clases que al principio parecen aburridas pueden transformase en interesantes si uno analiza el tema de manera correcta.<br/><br/>Lo más importante aprender a aprender y querer aprender. Las cosas específicas que uno aprende posiblemente pierden actualidad con rapidez pero la capacidad de aprender nuevas maneras de pensar y de trabajar tiene un valor intemporal".<br/><br/> Necesitamos replantear las costumbres educativas, desde el hogar hasta la academia y abrir las puertas para que nos reconozcamos de sujeto a sujeto y para que brote con toda fuerza un mejor entendimiento.<br/><br/> La educación para toda la vida no es la suma de la educación básica y de la educación permanente, es otra concepción que hace que el sistema educativo se sitúe en la existencia individual y en las existencias colectivas como un sistema único, abierto, disponible para todos los que lo necesiten, bien porque quieren completar sus conocimientos o porque quieren colmar una carencia, o porque la vida profesional les exige una reconversión, o bien porque aprender por el placer de aprender y de cultivarse puede llenar de sentido la vida de la humanidad en un futuro en el que los progresos técnicos le dan cada vez más tiempo libre. No queda duda que la educación es la inversión más importante que puede hacer una sociedad.<br/><br/><br/>
Tener éxito, hoy en día, significa poseer una competencia profesional, pero carecer de principios, criterios y valores, y si éstos se tienen, ponerles un precio. El éxito se identifica con logros materiales, económicos y sociales, obtenidos de una manera fácil y rápida. No podemos continuar formando personas al servicio de una sociedad en decadencia.

"Currículo oculto", "Currículo latente", "Currículo escondido", por contraposición al "Currículo visible", son expresiones en la literatura de hoy que destacan más allá del repertorio de las asignaturas curriculares y del encadenamiento de las mismas, de requisitos, de unidades de proceso y comportamiento, que el currículo demanda una mayor trascendencia.

Lo oculto y lo visible son dos trayectos del desarrollo curricular. En principio, el trayecto disciplinario de conocimientos que se enseñan y el trayecto formativo de la persona. Ambos cubrimientos curriculares son continuos, constantes, inseparables, así el disciplinario sea la fibra patente y manifiesta, y el formativo, de mayor trascendencia, parece en muchos casos gozar de secundarias o nulas atenciones. Ambos trayectos deben poseer rumbos y metas comunes porque el devenir educativo no puede carecer de dirección. Ambos proyectan en el estudiante al universo de la cultura para que lo comprenda y lo viva.

La secuencia de asignaturas corresponde a las funciones epistemológicas o cognoscitivas y las experiencias de aprendizaje conforman los aspectos psicológicos del currículo.

Lo epistemológico o cognoscitivo se inclina más hacia la vertiente visible y es objeto de inmediatas atenciones; lo psicológico, en cambio, hacia la cara curricular oculta.

La administración o servicio del currículo, pertenece al gran ámbito de la administración académica, lo administran quienes lo planifican o lo diseñan y quienes lo ejecutan.

En cambio, profesores, directivos, funcionarios, consejeros y cuantos se desempeñan en la vida académica de la universidad deben ser conscientes de la esencia y corrientes del currículo oculto. De él todos somos administradores.

Nos hemos equivocado al confundir Educación con enseñanza que es lo que hoy se está impartiendo en las aulas. El presente ensayo pretende desentrañar lo que entienda o pueda entenderse por currículo oculto. Los pareceres y opiniones serían tantos cuantas posturas se conciban acordes con la filosofía educativa que responda a la pregunta ¿Para qué la educación, más allá de los arreglos curriculares y pedagógicos, formales y tecnificados?

Albert Einstein, fuera de ser un científico era un humanista y sus conceptos sobre la formación del hombre y la educación, se reflejan en estos pensamientos:

"Sin embargo, la aniquilación de obstáculos nos conduce, por sí sola, a un ennoblecimiento de la vida social e individual. Pues junto a ello es decisivo el anhelo de lucha a favor de una estructura moral de nuestra vida comunitaria. En este punto, no hay ciencia que pueda salvarnos. Creo, por supuesto que el excesivo énfasis en lo intelectual que suele dirigirse sólo hacia la eficacia y lo práctico en nuestra educación, ha conducido al debilitamiento de los valores éticos".


Los esquemas de nuestra educación siempre han insistido en la transmisión parcelada de ciencia que no estructura el pensamiento. Nuestros estudiantes tienen milésimas de miles de conocimientos, sin estructura mental. Esquemas educativos con la preocupación de un alto puntaje del Icfes, no responde al nombre de una educación verdadera.

Qué nos ganamos con una juventud saturada de saberes superficiales, información abundante, pero sin convicciones bien fundadas? Ya no se enseña civismo, no inculcamos la honestidad, el respeto mutuo, la responsabilidad. Hemos enseñado una ética que se acomode al egoísmo humano. Todo se puede y todo se permite, ya ni siquiera sabemos qué es bueno o qué es lo malo, qué es justo o injusto, qué es digno o indigno. Necesitamos una educación que ayude a recuperar una cultura ética.

La pedagogía de los valores es una necesidad sentida en la educación contemporánea. Los valores motivan y orientan la acción educativa. Nuestros estudiantes no son máquinas pensantes, son personas que adquieren una formación que los compromete con los otros; con una sociedad que hay que influir para cambiarla y mejorarla. Con sólo conocimiento no se logra este cambio, es indispensable que el estudiante adquiera una comprensión de los valores y una profunda afinidad con ellos.

Vivimos en una sociedad montada sobre el egoísmo, donde escasea la solidaridad, el compartir y el servicio. Se estudia para saber y con ese saber, conseguir mayor posición social, más poder, más dinero, más comodidad. Para qué un éxito personal si poco o nada beneficia a los demás. Quien tiene un espíritu sano encuentra más satisfacción en dar que en recibir, nos enriquecemos dando. Recordemos las palabras de John F. Kennedy: "No nos preguntemos qué hace la patria por nosotros, sino qué hacemos nosotros por la patria".

Con relación a lo anterior, Einstein afirmaba: ".... por consiguiente, tenemos que prevenirnos contra quienes predican a los jóvenes el éxito como objeto de la vida, pues el hombre que triunfa es aquel que recibe mucho de sus semejantes, por lo general mucho más de lo que corresponde al servicio que les presta. El valor de un hombre debería juzgarse en función de lo que da y no de lo que recibe".

Para llevar a cabo el proceso de educar, el principal actor será el maestro, quien con sus actitudes de honestidad, rectitud, responsabilidad, verdad, inspira en sus discípulos deseos de superación y justicia social.

Decía el Cardenal J.H. Newman: "En la época de Platón no había una sola librería en la ciudad, lo que el estudiante veía, lo que entendía, lo que captaba al pasar por la fuerza mágica de su simpatía era la formación que le dispensaba Atenas... Un estudiante extranjero ha entrado a la academia Platónica. Desde el primer momento su mirada se concentra en la figura de Platón. No escucha una palabra de cuanto dice, no tiene afán de aprender nada, ni desea una explicación; lo que ve es algo entero, algo completo en sí, algo que es más grande que cualquier otra cosa, ese será un punto de partida de su historia; un apoyo para su memoria, un pensamiento para su corazón".

Esa es la influencia que el hombre vivo ejerce sobre sus semejantes para el bien o para el mal. Si el extranjero del que hemos hablado no ganó con su viaje nada fuera de la vista de Platón, sacó sin duda cierta dosis de cultura y algo para poder transmitir y contar a sus hijos.

Cuando se es verdadero maestro, la sola presencia influye. Un sistema académico sin la influencia personal de los profesores sobre los estudiantes no podrá producir otra cosa que una universidad sin un norte.

Igualmente, debemos enseñar a pensar y a desarrollar la creatividad en nuestros estudiantes.


A este respecto Einstein decía: "Deberían cultivarse en los individuos jóvenes cualidades y aptitudes valiosas para el bien común. Más ello no significa que haya que destruir la individualidad y que el individuo se convierta en simple instrumento de la comunidad como una abeja o una hormiga. Una comunidad de individuos moldeados por un mismo patrón, sin originalidad ni objetivos propios sería una sociedad empobrecida sin posibilidades de evolución. El objetivo ha de ser, al contrario, formar individuos que actúen y piensen con independencia y que consideren, no obstante, su interés vital más importante, el servicio a la comunidad".

Hoy en día estamos formando simples repetidores. La profesionalización no es suficiente. Queremos ir más allá de la excelencia académica.

Fichte decía: "El profesional debe saber hacer otra cosa distinta a lo que aprendió en la universidad. Copiar no tiene gracia; la originalidad creativa oxigena con la apertura de panoramas divergentes".

Hemos tratado como "Currículo oculto" la parte correspondiente a los valores y la creatividad. Sin embargo, este tema abarca una gran cantidad de elementos fundamentales para la formación del individuo.

Jacques Delors, presidente de la Comisión Internacional sobre educación para el Siglo XXI, en su informe de la Unesco, plantea como pilares de la educación: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir en comunidad.

El término "aprender a vivir en comunidad" lo plantea Delors como el pilar de la educación, como un instrumento de paz y de comprensión mutua entre los pueblos, por tanto, este "aprender a vivir en comunidad" es al mismo tiempo una lección de humanismo y de civismo.

Edgar Fauré dice; "Nuestro tiempo, al que se ha llamado el del mundo finito, no puede ser otro que el nombre total, es decir, todo hombre y todo el hombre".

Esta expresión es el empeño educativo de nuestros días, que se centra en el aprendizaje para ser persona:"aprender a ser".

Se deben analizar los otros "aprenderes" que no son asignaturas visibles del currículo, ni responsabilidades del profesor. Son función de todos, de la sociedad entera, empeñada en darle validez al así llamado "Currículo oculto", pero mucho más de instituciones educativas que son porciones de la sociedad que educa.

Con la siguiente cita queremos ilustrar el sentido y la importancia de saber conjugar los diferentes "aprenderes" en el proceso de enseñanza - aprendizaje.


En una carta enviada a Bill Gates, un estudiante de secundaria le preguntó: " En ocasiones los profesores enseñan cosas que para mí carecen de toda utilidad. Puede recomendarme alguna forma de lidiar con esos cursos? La respuesta de Bill Gates fue contundente: Tal vez sus expectativas con respecto al estudio son equivocadas. Uno no va a un colegio o a una universidad para llenarse de datos.

El objetivo es descubrir cómo funciona nuestro mundo. Una persona debe estudiar cosas específicas para lograrlo, pero lo que se aprende en el aula son principios generales. Muchas clases que al principio parecen aburridas pueden transformase en interesantes si uno analiza el tema de manera correcta.

Lo más importante aprender a aprender y querer aprender. Las cosas específicas que uno aprende posiblemente pierden actualidad con rapidez pero la capacidad de aprender nuevas maneras de pensar y de trabajar tiene un valor intemporal".

Necesitamos replantear las costumbres educativas, desde el hogar hasta la academia y abrir las puertas para que nos reconozcamos de sujeto a sujeto y para que brote con toda fuerza un mejor entendimiento.

La educación para toda la vida no es la suma de la educación básica y de la educación permanente, es otra concepción que hace que el sistema educativo se sitúe en la existencia individual y en las existencias colectivas como un sistema único, abierto, disponible para todos los que lo necesiten, bien porque quieren completar sus conocimientos o porque quieren colmar una carencia, o porque la vida profesional les exige una reconversión, o bien porque aprender por el placer de aprender y de cultivarse puede llenar de sentido la vida de la humanidad en un futuro en el que los progresos técnicos le dan cada vez más tiempo libre. No queda duda que la educación es la inversión más importante que puede hacer una sociedad.


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