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Por trabajo en siquiatría, médico Unab fue invitado a evento internacional

      
Navarro, quien es miembro del grupo de investigación en Neuropsiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), obtuvo una beca para asistir al evento. Allí expuso un trabajo sobre la prevalencia del trastorno obsesivo-compulsivo y la asociación con trastorno depresivo mayor en adolescentes. <br/><br/> "Nosotros vimos la asociación con el trastorno depresivo mayor. Estas dos entidades son frecuentes en los adolescentes de Bucaramanga, tal como lo han demostrado los estudios que hemos realizado en la Universidad. Lo que no sabemos es cómo es la relación: si el niño que tiene depresión puede llegar a tener Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) o el que tiene TOC llega a tener depresión", dice Navarro. <br/><br/> "Es necesario investigar en psiquiatría infantil porque nos toca directamente. Si se detecta este tipo de trastornos en pequeños, podemos tener un mejor tratamiento o, al menos, un mejor pronóstico y podremos mejorar para que en un futuro no sea peor la situación", agregó. <br/><br/> Su trabajo consistió en investigar la prevalencia del trastorno obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes de Bucaramanga, y su asociación con la doble condición de trabajo y estudio, un título extenso que se resume en el hallazgo de obsesiones (pensamientos intuitivos) y compulsiones en niños escolares de la ciudad, con particularidades como la mayor incidencia en niñas. <br/><br/> Al seminario, realizado del 4 al 10 de junio, asistieron figuras internacionales de la psiquiatría en niños y adolescentes, que hicieron las veces de tutores, entre los que se destacó el mexicano Andrés Martín, director del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Yale, Estados Unidos.
Navarro, quien es miembro del grupo de investigación en Neuropsiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab), obtuvo una beca para asistir al evento. Allí expuso un trabajo sobre la prevalencia del trastorno obsesivo-compulsivo y la asociación con trastorno depresivo mayor en adolescentes.

"Nosotros vimos la asociación con el trastorno depresivo mayor. Estas dos entidades son frecuentes en los adolescentes de Bucaramanga, tal como lo han demostrado los estudios que hemos realizado en la Universidad. Lo que no sabemos es cómo es la relación: si el niño que tiene depresión puede llegar a tener Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) o el que tiene TOC llega a tener depresión", dice Navarro.

"Es necesario investigar en psiquiatría infantil porque nos toca directamente. Si se detecta este tipo de trastornos en pequeños, podemos tener un mejor tratamiento o, al menos, un mejor pronóstico y podremos mejorar para que en un futuro no sea peor la situación", agregó.

Su trabajo consistió en investigar la prevalencia del trastorno obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes de Bucaramanga, y su asociación con la doble condición de trabajo y estudio, un título extenso que se resume en el hallazgo de obsesiones (pensamientos intuitivos) y compulsiones en niños escolares de la ciudad, con particularidades como la mayor incidencia en niñas.

Al seminario, realizado del 4 al 10 de junio, asistieron figuras internacionales de la psiquiatría en niños y adolescentes, que hicieron las veces de tutores, entre los que se destacó el mexicano Andrés Martín, director del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Yale, Estados Unidos.
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